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09OCT2015

AVISTANDO LA MAYOR PARTE DE ALISTE

DESDE LA CORONA EL CASTRO DE TOLILLA Y SU SIERRO, Y DESDE ESA CORONA HASTA LA RAYA DE RABANALES, FRADELLOS Y TOLILLA EN EL CARQUEISAL (CARQUEJAL) Y EL MONTE MARQUÉS.

Recordado, pensado y escrito, desde el escritorio de mi casa, en el Barrio de Almagro de la ciudad de Buenos Aires (Rep. Argentina), con vistas imaginarias a las que fueran reales allá por los años 38-46, en mi condición de escudero de mi Madre, primero, y pastor y/o arador de sementeras, después. Siempre con referencia al mes de Octubre de cada año, que era el mes ideal para observar y ver la mayor parte de Aliste, desde esa atalaya del Castro y de su empinado Sierro, donde las nieblas de la madrugada de la Comarca ancladas en el curso de agua de sus Ríos, hasta que las fuerzas térmicas de los rayos solares las disiparan en la media mañana; y a eso de las 9 a 10, el contrafuerte  algo combado de la Comarca, la Sierra de la Culebra, le daba una acústica especial a los Campos y Valles que surcaban las Riberas del Río Aliste, donde ruidos de carros, silbatos y chirridos de lejanos trenes con sus humaredas y crujidos, y repiqueteos de campanas de los pueblos que se confundían entre sí, sin precisar origen,  llamaban a la Misa de  los días Domingos a los fieles, para hacer un alto en el camino de descanso y reflexión.

Relato completo en el siguente enlace......

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Escrito por D.F.F.

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02OCT2015

Travesuras de aliste ska

SIN LAS TRAVESURAS, DESCUIDOS, TRANSGRESIONES Y, JUEGOS DE MI INFANCIA Y PRIMERA JUVENTUD – PRESENTES EN MIS VIEJOS RECUERDOS –, NO ME RECONOCERÍA SER HIJO DE LAS TIERRAS DE ALISTE

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19SEP2015

SUEÑOS DE ALISTE

MIS SUEÑOS, ILUSIONES, IMAGINACIONES, JUEGOS, DIVERSIONES, APRENDIZAJES, TRABAJOS , EDUCACIÓN, INSTRUCCIÓN, CULTURA Y, OTROS, POR LAS TIERRAS DE ALISTE. CON CENTRO EN TOLILLA DE ALISTE, DEPOSITARIO DE MI HISTORIA GENÉTICA. Por Simón KATON ÁLVAREZ

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30AGO2015

MIS OFICIOS ARTESANALES INFANTILES

MIS OFICIOS ARTESANALES INFANTILES, JUVENILES Y JÓVENES, POR EL PUEBLO Y EL TÉRMINO DE TOLILLA DE ALISTE, PROVINCIA DE ZAMORA. ESPAÑA. Por Simón KATON ÁLVAREZ

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08AGO2015

UN EPISODIO DE DOLOR PERSONAL EN LA INFANCIA

FUE EL COMIENZO DE CUATRO LARGOS AÑOS DE SUCESOS, QUE SIN DUDA MARCARON MI VIDA INFANTO-JUVENIL. Por Simón KATON ÁLVAREZ.

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Escrito por Simón

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11ABR2015

MIS RECUERDOS ALISTANOS

EN TOLILLA DE ALISTE – INFANTILES YJUVENILES, Y LA AVENTURA SE ESTAR VIVO. Por Simón KATON ÁLVAREZ.

Desde la computadora / ordenador de mi Casa en el Barrio de Almagro de la ciudad de Buenos Aires, a 100 metros en paralelo al Norte de la Avenida Rivadavia, a la altura del 3700-3800 de la misma, que divide la Ciudad en Norte y Sur, al correr la Avda. de Este (Río de la Plata), hacia el Oeste, hasta la Avenida de circunvalación de General Paz, para internarse en la provincia de Buenos Aires, en el llamado cinturón del Gran Buenos Aires, el de mayor densidad de población en Argentina. Y aunque éste por jurisdicción administrativa, dependa de la provincia de Buenos Aires; en lo económico, financiero e, informativo y comunicacional, está más vinculado a la Capital Federal (ciudad de Buenos Aires), como sede del Gobierno Central, Congreso ( Poder Legislativo: Diputados y Senadores Nacionales), y la Corte Suprema de Justicia (Poder Judicial).Aunque claro, las tecnologías de las comunicaciones están tan desarrolladas – y es el comienzo todavía – que se está produciendo una descentralización, pero las planas mayores de los que deciden, todavía ejercen el poder desde la Capital Federal.

Y voy a tratar de ir hacia la promesa del título, pero son tantos los recuerdos, que forzosamente tengo que seleccionar; en lo posible, al compás del tiempo de los sucesos. Allá vamos:

 

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Escrito por D.F.F.

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16MAR2013

CABALGANDO EN LOS RECUERDOS DE ALISTE

Articulo desde Argentina marzo de 2013, sobre la comarca alistana.

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Escrito por D.F.F.

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05ENE2013

RECUERDOS DE PROPIAS VIVENCIAS, EN ALISTE ( ZAMORA-ESPAÑA) Y ARGENTINA

LOS TEMAS QUE MÁS CONOZCO. Simón KATON ÁLVAREZ. Desde ciudad de Buenos Aires (Argentina).

 

 

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Escrito por D.F.F.

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25FEB2012

MI ÚLTIMO RECUERDO DEL CARNAVAL EN TOLILLA DE ALISTE

.

          Por supuesto no recuerdo las fechas, pero lo común es que el Martes de Carnaval, fecha específica y única de la celebración de esta fiesta pagana en la comarca de Aliste, fuera en el mes de Febrero de cada año, no era tan común que cayera en el mes de Marzo.

 

          Me estoy refiriendo al Carnaval del año 1932 ¡Ochenta años atrás! cuando todavía vivían mis abuelos Juana (abuela putativa materna, segunda mujer por viudez de mi abuelo materno Simón, que fue la abuela que más quise, al ser muy comunicativa y complaciente) y mi abuelo paterno Francisco, fallecido en los primeros días de Agosto de ese año 1932. Mi abuela Juana moriría en Marzo de 1933.

 

          Con esos fallecimientos, luto familiar de por medio, ya las familias por dos años no celebrarían las fiestas, en sus manifestaciones externas y públicas. Por añadidura en 1934, falleció el tío de mi madre Juan, padre de los primos hermanos de mi madre, por doble enlace, Marciano, Antolín, Celedonio, Domingo e Isaac; en Abril de 1935, moría mi abuela paterna María, de manera que de 1933 a 1936, ambos inclusive, no hubo celebraciones públicas en la familia, más allá de las íntimas, con frituras de sartén (con tres patas) con manteca de cerdo sola o mezclada con aceite, puesta encima de las brasas de la lumbre , para freír las torrijas y fiyuelas/fillogas.

 

          Estas frituras, pesadas a la digestión y deseadas por el paladar, ya venían cargadas desde la mañana, si como es mi caso, con menos de 03 años y medio, todavía puedo hilvanar el vídeo de los recuerdos a 80 años vista. En memoria de ellos, por los vínculos emocionales que conllevan, voy al relato de ese día del Martes de Carnaval de ¡ 1932 ! :

 

          Era tradicional, la celebración desde la media mañana, por la totalidad de los vecinos del Pueblo: Padres, madres, hijas, hijos, abuelas, abuelos, suegras, suegros (todos, menos los dedicados al cuidado de las haciendas, en especial los pastores/pastoras dedicados al cuidado de los rebaños de ovejas), reunidos en la Casa del Concejo, o en sus alrededores, como fue el caso de 1932, donde esa mañana ( y el resto del día), se presentó con un sol brillante y sin viento, con la mejor voluntad que podía disponer el todavía invernal Febrero, ya alumbrado por adelantadas abubillas, cigüeñas y golondrinas, que entonaban los primeros himnos primaverales de canto a la Vida.

 

          El vino (tinto) de celebración, era a cargo del Concejo, formado por el Alcalde pedáneo del Pueblo (mi padre), dos Concejales (Marciano Álvarez, primo hermano de mi madre, de doble enlace) y mi padrino (Rafael Álvarez). De los dos Regidores no puedo dar razón, al no recordar quiénes eran.

 

          Los fondos dinerarios (para el vino) destinados a esas reuniones extraordinarias de celebración, más los de la reuniones ordinarias del Concejo en sí, o del Concejo ampliado con los jefes de familia, provenían en general de la venta de leña, encinas/jaras, de los montes comunales del Pueblo (Tolilla de Aliste).

 

          La parte alimentaria ó comida, era a cargo de cada una de las familias, que básicamente eran Tortillas de patatas y cebolla, huevos cocidos/duros cortados en mitades, sazonados con aceite, sal, vinagre y pimentón, jamón crudo curado por más de un año, y chorizo tipo candelario/cantimpalo, de las últimas matanzas de Diciembre, con rebanadas de pan de hogaza, cocido en los respectivos hornos a leña, que tenían todos y cada uno de los vecinos en sus casas.

 

          Luego de esas comidas mañaneras, que en el año referido de 1932, se hizo a la luz y calor del Sol, en la barranca arriba de la Casa Concejo, desde la que era la Casa de la tía Catalina Casas, y unos pajares a ambos lados, en declive hacia el tradicional arrojo cíclico de la Guadiana ( hoy convenientemente entubado), originado en las tierras, prados y praderas que orientaban el curso de las aguas hacía la parte de arriba del Pueblo, para discurrir Pueblo abajo, por las calles de la Moral y la parte baja de la calle Real, para desembocar en el Río Mena en la azuda(azud) de los Lavaderos, donde las lavanderas, amas de casa, de rodillas y con panes de jabón ( en general de la marca Andújar) sobre la ropa encima de lajas lisas de piedra, a fuerza de apretujones y golpes, lavaban la ropa, y la tendían al sol sobre las praderas circundantes ¡ Qué trabajos, entre muchos, Señor!

 

          Los mozos y mozas, hechos y derechos, luego de las ingestas, comenzaban sus pulverizaciones recíprocas con harina y ceniza; como prolegómenos al baile de la noche. Naturalmente, más ceniza que harina, pues esta era un bien destinado al alimento de los animales (cerdos, vacas, burros, etc), que la economía de la Comarca no podía malgastar, ni aún para Carnaval. La mocedad, se estaba preparando para el baile nocturno, bien fuera en la Casa Concejo, a la luz de candiles a petróleo con mecha, o si la noche lo permitía, con o sin luna, en la Plaza del Rincón: de un lado la Calle Real, del otro, los frentes de la las casas de Marciano Álvarez y hermanos, la nuestra de Arriba, el portal del tío Santos Casas, y el lateral externo, con poyo largo de piedra incluido y rincón de lumbre, de un pajar del tío Vicente Cruz.

 

          En el medio de la Plaza, creo que ya estaba plantado por Celedonio (Álvarez) un negrillo, que con los años llegó a ser símbolo de la Plaza, hasta ser liquidado por la epidemia de “grafiosis”, como todos los demás, bien abundantes en corrales abiertos, y cortinas aledañas de perspectivas urbanas, que en mis tiempos de niñez/primera juventud, eran refugios de nidos de negrilleros y jilgueros, con el valor añadido, de ser los proveedores naturales de las hojas de primavera/verano para alimento de los cerdos, con el agregado de grano integral molido y agua.

 

          Volvamos a la celebración alimentaria:Yo, primero me acoplé al mantel tendido por mi madre, con mi padre, pues mi hermano Paco con 04 meses o menos, había quedado al cuidado de nuestra abuela paterna María, que aquejada por sus años y molestias en sus piernas con varices, salía poco de casa.

 

         Luego di un paso hacia el mantel tendido por mi abuela Juana, mi abuelo Simón, y sus hijos Ángel y Agustino ( mi tío Teodoro no estaba por ser el pastor oficial), todos comimos huevos cocidos aderezados, tortilla con patatas, cebolla y trocitos de chorizo. De manera que para mi gusto era un día de disfrute, por las comidas y,  para mi, la novedosa y bullanguera fiesta.

 

          Yo que era bastante ansioso para comer, y de buen apetito, debo haber pasado por alto la “raya roja”, aceptando cuanta invitación se me formulara de propios y extraños; y esa comilona me pasó factura, como luego expresaré, al comienzo de la noche, ya en presencia de los fritos de Torrijas y Fiyuelas.

 

          En un momento dado, mi madre me mandó a Casa para ver qué estaba haciendo mi hermano Paco ( como dije de 3-4 meses) al cuidado transitorio de la abuela María, nuestra abuela paterna.

 

          Fui a Casa, y estaba durmiendo en la cuna chiquita, pues había dos cunas de madera que creo había hecho el abuelo Domingo, nuestro bisabuelo materno, para sus hijos : Martina, Simón(mi abuelo materno),Francisco, Fermín, Pablo, Daniel y Rita. Recuerdo que la cuna grande en la cabecera, tenía esta inscripción : 28-09-1879. Simón Álvarez ( fecha de nacimiento de mi abuelo Simón).

 

          Luego de inspeccionar, por delegación de mi madre, el sueño de mi hermano (Paco), volvía hacia la barranca de la Casa Concejo, donde estaba la celebración y el jolgorio de los mozos y mozas, que eran bastantes, incluidos los aspirantes próximos a serlo. Calle Real arriba, subida por la Cuesta de las Paneras. De repente, Cuesta abajo danzando en movimientos de zigzag hacia mi, veo una mujer arriba de unos zancos dando gruñidos y bufidos, vestida con un manteo amarillo con cintas negras en el ruedo, medias blancas, botas, mantón merino cruzado sobre la camisa de lino bordada, pañuelo merino en la cabeza, con una careta o máscara en la cara, tan horrible que por años no pude olvidar. Lleno de terror y pánico, retrocedí y por el lado de la Moral salí disparado hacia la Casa Concejo, a refugiarme en mi abuela Juana. Fue tal el susto, que creo que ahí empezó la indigestión, que hizo eclosión en las primeras horas de la noche. Luego me enteré que el fantasma era el primo hermano de mi madre Marciano que se había disfrazado de mujer, y la careta formaba parte de una serie que el tío Daniel, hermano de mi abuelo Simón (en su día) había traído de Argentina en su primer viaje. Luego volvería, ya casado en España. Esa visión terrorífica, me siguió acompañando por varios años.

 

        Entrada la Noche del Martes de Carnaval de 1932, mi madre hacía los aprestos para las Torrijas y Fiyuelas, que era el cierre de los festejos libres, dado que el día siguiente era el Miércoles de Ceniza, que como decía una vieja canción, creo que escuchada de mi madre: “Miércoles de Ceniza/que triste vienes/ con cuarenta y seis días/ todos de viernes”. Lo que tradicionalmente significaba entrar en la abstinencia y el ayuno, hasta la Pascua de la Resurrección. Luego llegarían las Bulas, una especie de bonos vaticanos recaudatorios, que limitaban las exigencias de “abstinencia y ayuno” sólo a los viernes de cuaresma.

 

         Mientras los aprestos básicos del Carnaval 1932, eran movilizados por mi madre (Balbina):Sartenes con aceite y manteca, una para las Torrijas, rebanadas de hogaza de pan rebozadas en huevo batido; la otra lista para los buñuelos/fiyuelas de masa de harina batida con huevos y esencia de anís; yo estaba en la cabecera del escaño de la cocina, con mucho malestar estomacal y tiritona. Cuando llegó el olor de la fritura, que en condiciones normales me hubiera producido gran placer y expectativa de sabores gratos, mi estado de saturación no lo permitió. De repente tuve que salir corriendo hacia el corral de adelante, pero no llegué; las arcadas y espasmos no me dieron tiempo, y dejé el tendal de tortilla, huevos cocidos, pan, jamón y chorizo en el portal, al lado del carro, con un sabor especial a “miedo de careta o máscara”, que me obligaron a ir maltrecho a  la cama. Mientras tanto, los comensales disfrutaban las torrijas y las fiyuelas elaboradas por mi madre. Los comensales, en la mesa móvil de la cocina eran: Mi padre (Pablo), mi madre (Balbina), mis abuelos paternos (Francisco y María), mi tío Simón y su hijo Domingo (Casas), primo hermano nuestro. Mi hermano Paco, sin enterarse del festejo. Yo a cierta distancia, en el sobrado de afuera, supongo que durmiendo, luego de la tormenta gastrointestinal, generada por excesos, y coronada con una buena cuota de miedo.

 

         Ayer 21, y hoy 22, de Febrero de 2012 ,Martes de Carnaval y Miércoles de Ceniza, me han traído a la memoria mi primer y único Carnaval celebrado en Tolilla de Aliste, mi pueblo de origen.

 

(1).Nota. Voy a intentar recordar los mozos/mozas de Tolilla por los Carnavales de 1932, más o menos a partir de los 15 años: María González Prieto; Cándida, Rufina y Julia; mi tía Victorina, y mis tíos Ángel y Teodoro; Marciano, Antolín, Celedonio, Domingo e Isaac; Matea, Julián, Isidoro; Atilano; María y Quica; Dorotea; Cristina y Ángel; Valentina, Andrea, Tomás, Anastasia y Dionisia; Paula y Celestino; Teodoro y Manuel; Domingo (mi primo); Domingo, Jacinto y Pedro .Total 34. Mozas:15.Mozos:19.

 

skatal.1028@gmail.com

 

 



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Escrito por Simón

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16FEB2011

¿QUIÉN SE ACUERDA DEL DISFRUTE NATURAL POR LAS TIERRAS DE ALISTE?

I-Prefacio

     Desde este verano subtropical de la ciudad de Buenos Aires, 2011 ( estamos prontos con  un mes de verano adentro, ahora cerca de dos), casi rodeado por agua dulce y caliente a nivel del mar cero, primero por los enormes corredores de aluvión y torrentosos de gran profundidad del Delta del Paraná/Uruguay, aguas originadas en las selvas del Trópico de Capricornio de Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia, para luego transformarse en el Río de la Plata desde las riberas del Tigre (ciudad de Argentina), el Río color León, al decir de poetas, de unos 274 kilómetros de longitud y otros 230 kilómetros de anchura, desde las costas argentinas a las uruguayas, que con nitidez en vista aérea se percibe una franja demarcatoria, donde el agua salada del Atlántico, por su mayor densidad y menor temperatura, hace una represa virtual que retiene el agua dulce, hasta que cumplidas las leyes físicas de densidad, temperatura y otras, la dulce es absorbida por la salobre, para desaparecer; que al decir de Jorge Manrique: “…Los ríos que van a dar a la mar / qu´es el morir / allá van los señoríos derechos a se acabar y confundir…”


     Luego de este introito Porteño ( los vecinos de Buenos Aires, son los porteños), sin perjuicio de que por ahí haya alguna nueva invasión pacífica de letras, vamos a situarnos en los ámbitos de la comarca de Aliste, en especial el de Tolilla de Aliste, que seguro no será el mejor, pero es el que mejor conozco y, es mi Pueblo de origen. Aparte de tener enterrados en el Cementerio, casi todos los genes de mis predecesores inmediatos, desde por lo menos casi la totalidad de mis bisabuelos, maternos y paternos.


     Hay un elemento previo, que no quiero pasar por alto, y es un homenaje extraordinario a todas las mujeres de Aliste, que en su rol de mujeres, pero en especial a su turno como esposas, madres y cuidadoras de toda la familia, a lo que en algunos de mis escritos para la Web de Aliste me he referido con anterioridad. Hoy el homenaje de admiración  va orientado a sus virtudes de administrar los escasos recursos alimenticios familiares de todo un año, sin más herramientas que su intuición, sus cálculos mentales para el uso adecuado de las raciones, medidas de las mismas, sus mezclas más nutritivas y rendidoras y la disciplina  tenaz de llegar al fin del período anual con el claro objetivo de conseguir algún sobrante. Y conste, que las modernas herramientas de tecnología aplicadas, derivadas de los estudios de las CCs de administración de recursos, de la actual sociedad de consumo de la abundancia, serían incapaces de sustituir las capacidades de previsión y cálculos de aquellas amas de casa ancestrales, administradoras de las necesidades, el minifundio y la acotada disposición de recursos.


     ¡ Se merecen un monumento simbólico en el centro de Aliste, con la suficiente altura para ser divisado desde todos los términos de la Comarca ! Y, una inscripción, más o menos así:

 

” A LAS HEROICAS MUJERES DE ALISTE, QUE GANARON LA BATALLA DE LA VIDA DE SUS FAMILIAS, EN LA LUCHA CONTRA LAS NECESIDADES Y LAS ESCASECES DE RECURSOS”


     Qué mejor manera había de distribuir durante todo un año, estos recursos limitados – y racionados al buen uso y distribución-, en orden a la frecuencia:

 

 

     1. Las patatas (papas) de uso diario, muchas veces en las tres comidas diarias. Seguramente el alimento que mas se avenía a todo tipo de combinación: Solas, cocidas con otros alimentos, en guisos variados: con carnes, con liebre, con conejo, con arroz y raspas de bacalao (uno de los para mi más recordados) y otras variantes. Ya decía la cultura popular: “Por la mañana, patatas; al mediodía patatolas ; y, a la noche, patatas solas”.

 

     2. El pan, de uso necesario y cultural de toda comida, amasado con levadura (hurmiento / furmiento) rotatorio entre vecinas en Aliste por las madres alistanas en hogazas, cocidas en el propio horno de leña cada quince días, más o menos, que en la época de las Pascuas de Resurrección (marzo o abril) venían con el aguinaldo del “hornazo”, una o dos tortas u hogazas salpicadas por el todavía jugoso chorizo y untuoso tocino de las matanzas de diciembre del año anterior, que se expresaban a la vista con los colores rojos del pimentón y el ocre de la grasa del tocino churruscada (yo de noche, con el hornazo, siempre me tenía que levantar a beber agua). El pan era en la Comarca el alimento más arraigado, derivado del trigo, propio de la cultura mediterránea, muy demandado, de bajo rendimiento gramíneo en Aliste y, de consumo familiar “muy controlado y medido”, por la poca productividad y poca cantidad disponible (1).

 

    Como comentario especial, el día que se hacía el pan, muchas veces se hacía con el recién hecho “sopa en vino con azúcar”. Y mi padre comentaba el dicho:”Sopa en vino no emborracha, pero alegra la muchacha”.

 

    3. El tocino, que en general era parte de toda comida cotidiana, proveedor normal de grasas, proteínas y nutrientes, que en combinación con verduras (repollos, berzas y otros), eran los combustible esenciales del ATP (Trifosfato de adenosina) para la producción de la mayor parte de la energía que utilizan nuestras células, en todos los sistema vitales. Naturalmente el consumo era muy medido y muy controlado.

 

    4. Los chorizos, de carne y grasa de cerdo, con adobo de ajo y pimentón, así como los jamones de las patas traseras de los cerdos y de las delanteras, espalda, eran para consumo en días más calificados (por ejemplo chorizos cocidos con repollo/berzas para Navidades y Año Nuevo); y el resto de chorizos / jamones, para las siegas de la hierba, de los cereales y tiempos de recolección de las cosechas de granos. Eran escasos, de consumo cíclico, pero estrictamente controlados para cumplir los objetivos culturales predeterminados.

 

   5. Los garbanzos, producidos en las llamadas cortinas de secano (tejido urbano) de buen rinde y calidad, pero escasez de tierra para ampliar la producción, muy apreciados, y con destino a las Fiestas o conmemoraciones especiales. Solían formar parte de los cocidos festivos, acompañados con chorizos y huesos de jamón. El cocido se colaba y el caldo formaba parte de la suculenta sopa de fideos finos (los llamados cabellos de ángel). Los garbanzos, se mezclaban con el chorizo, el jamón y el cuero del jamón picados, una mezcla que aguantaba todos los chispazos de las mitocondrias para producir el ATP necesario, con depósitos de reserva de energía para mejor oportunidad. Pues como los déficits energéticos, en la Comarca eran crónicos, de hecho la genética hacía reservas para futuras demandas.

 

    6. Otro ítem importante de alimentos eran las legumbres, con sus varias clases y colores de alubias y fréjoles, de matas bajas (alubias) o trepadoras por palos (fréjoles); en mucho menor grado las lentejas, aunque estas son de la familia de las Papilionáceas, que de hecho el primero en sembrarlas (en Tolilla) fue mi padre, habida cuenta que cuanto estuvo en la cárcel de 1937 a 1941 (como jefe de cocina ), por republicano socialista y Alcalde en la II República, era el alimento más abundante de aquellos años, tanto en cárceles como en cuarteles; habiendo observado y leído los importantes nutrientes que portaban esos pequeños discos redondos de color oxidado. 

 

    Todo este apartado admitía, de buena gana, todo suplemento de tocino / chorizo y parientes, a los que los paladares admitían sin reparos; hacían una buena familia de sabores y nutrientes, pero era muy complicado reunirlos por lo escasos. Sólo de tarde en tarde ¡acudían a la cita!.

 

    7. Alimento deseado y esperado eran los huevos: Cocidos, fritos como huevos blandos para mojar el pan, en tortilla, o en otras presentaciones ¡Era un manjar muy apetecido! Pero eran demandados por los hueveros que, con sus burros, sus machos o sus mulas, y sus aperos especiales de carga, por períodos cortos venían a los pueblos alistanos a comprarlos. En general, cada huevero tenía su recorrido, que era una manera de fidelidad recíproca entre el huevero y las amas de casa en términos de confianza.

 

    De manera que los huevos, en principio y por norma general, tenían destino de venta y poco de consumo familiar. Era una especie de caja chica de tesorería para las “amas de casa alistanas”, que de esta manera le servía para comprar cosas para la casa y para la familia, que de otra manera le resultaría casi imposible. Eran tiempos muy difíciles, complicados y de gran necesidad como para distraer, aunque fueran unos pocos reales, en compras prescindibles para los hombres, pero que la sensibilidad de la mujer y del “ama de casa” lo veía de otra manera, con toda razón. 

 

    Pero tampoco hay que olvidar, que los siglos y siglos de dominio sobre la mujer por la cultura machista, se hacía presente también en todas esas pequeñas cosas familiares. Por suerte, la mujer como contrapartida, supo desarrollar una finísima psicología de inteligencia y convivencia familiar, que en términos generales, estaba muy por arriba de la prepotencia y la arbitrariedad del “rol machista”.

 

Nota: Sí me acuerdo bien, cuando acompañaba a mi abuelo Simón a vender a las ferias (1937/40) de Rabanales (terneros), Fornillos (corderos), San Vitero (terneros), Villardeciervos (gurriatos y lechones), el desayuno más habitual era un par de huevos blandos fritos, en los que cuajaba solamente la clara. La yema apenas se calentaba, de manera que con un trozo de pan de hogaza, arrebañaba el plato sin que quedara una miga. De adulto nunca más volví a comer, paladear y disfrutar huevos fritos, como aquellos de más de 70 años atrás.

 

    8. Repollos, berzas, pimientos, tomates, lechugas, cebollas, ajos y varios.

    Los repollos y las berzas se trasplantaban de plantas sueltas de almáciga, a unos hoyos hechos al efecto en la tierra por una pequeña herramienta llamada “sajo”, conformada por el sajo propiamente dicho de hierro acerado, con pico de un lado y pala en el opuesto, de unos 20 centímetros entre puntas; con un mango de madera de unos 80 centímetros de longitud. Hecho el hoyo con el pico en la tierra, se ponía la planta de berza o repollo, luego tapada por la palita integrada. A continuación venía el regador, con el cubo o herrada para proporcionarle agua suficiente. El regado requería de varios días consecutivos, hasta que la planta se afirmara en su vitalidad, luego sería la lluvia la encargada del riego, a menos que el clima y la falta de lozanía de las crucíferas exigieran riego artificial.

 



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Escrito por Simón

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