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Gallegos del Campo

 Introducción.

Gallegos del Campo es un pequeño pueblo de unos 150 habitantes situado a una altura de unos 800 m. la despoblación es evidente y hoy sus escasos habitantes, la mayor parte son jubilados aunque existe un número importante de mediana edad y población infantil. Un escaso número se dedican a la agricultura y ganadería. La orografía conforma un terreno de baja calidad para la agricultura pero que da abundantes pastos, localizando una inmensa llanura al norte llamada el Campo Aliste, incluido en la Red Natura 2000 de la U.E. por su específico hábitat para las especies vegetales y animales, y un terreno más quebradizo y de penillanura al sur, con riachuelos, montañas y abundante y variada vegetación. Regada por el Ruiney principalmente, el Ruidanta y el arroyo Fonferrada o El Valle, los cuales desembocan en el Río Manzanas en la frontera portuguesa, cuenta con bellos parajes cada vez más degradados por el absoluto abandono y desarraigo, al igual que su casco urbano, cuya arquitectura tradicional se está destruyendo sin ningún reparo. Bosques de roble y encinas, y jaras, muchas jaras, que invaden todas las tierras de cultivo abandonadas por el desarraigo y el abandono de la agricultura tradicional, muchos chopos también en sus riberas y valles; prados y cortinas con cercados tradicionales que circundan el pueblo y otros más alejados que todavía dan vigor y presencia al pueblo aunque su abandono paulatino las mantiene en peligro ya que este valor cultural también se ignora.

Las escasas tierras y parcelas que todavía hoy son sembradas, tiñen tímidamente los campos de trigo y avena principalmente; en su tiempo se producía lino. En las huertas, las hortalizas, verduras, patatas, nabos etc. mantienen las cortinas con vida y semicuidadas; una importante solana en la ladera de una extensión de altiplano (el alto San Jorge) alberga los viñedos y los castaños que producen las estampas más bellas que todavía hoy se puede observar paisajísticamente vislumbrando sus cambios de color a lo largo de las 4 estaciones.

Los pinares de repoblación suponen una masa arbórea también importante donde se dan los mejores hongos dentro del coto de setas además de ser reserva de caza todo el término.

Las cabezas de ganado, a comienzos del siglo XXI no alcanzan la media centena de vacas o el millar de ovejas entre un par de propietarios. Algunas cabras y nada más.

Es anejo de Figueruela y forma ayuntamiento con otros seis pueblos.

La “Guía Sinóptica Estadístico Geográfica” del S. XVIII, cuando todavía Aliste pertenecía a la Diócesis de Santiago, lo describe así:

Sobre un terreno bastante llano y con un casco de población extendido de este a oeste, se encuentra este pueblo, formando como tres barrios separados por cortinas y prados y con un horizonte no muy dilatado por estar dominado por algunos cerros, aunque poco elevados al norte y oeste, descubriendo una vista como de media legua hacia el este y sur, en que se halla San Cristóbal de Aliste. Dista de Zamora capital, de su provincia doce leguas; 58 de Santiago de Compostela, q lo es de su Diócesis propia, tres de Alcañices, cabeza de su partido judicial y una de Figueruela de Arriba, que lo es también de su distrito municipal con quien forma ayuntamiento en unión de Flechas, Moldones, Riomanzanas y Villarino Manzanas. Lo rodean como más cercanos al norte Mahide, al sur, El Poyo y Vega de Nuez, al este el expresado San Cristóbal, y al oeste las Figueruelas de Arriba y de Abajo. A la parte norte y como a unos 80 metros del pueblo tiene una gran era, que será la mejor de todo el Campo de Aliste, con una laguna al poniente de la misma, que pocas veces se seca completamente; y enseguida y caminando al mismo norte, se halla el gran Campo de Aliste separado de aquella era por las vereda que va de Alcañices a la Puebla de Sanabria, de cuyo gran campo pertenece a Gallegos una tercera parte. Todo el pueblo y su término es bastante seco, tanto que las varias fuentes que hay en éste y dos en aquél a su entrada según se viene de la era se secan casi todos los veranos teniendo entonces que surtirse la población de las medianas aguas de algunos pozos de cuerda. Del término de San Cristóbal bajan en invierno y primavera, tres ramales de agua y otro de las referidas fuentes y que dividen la población y todos forman una rivera o arroyo entre formidables tesos al sur y como a media legua de distancia que se introduce en el término de Vega de Nuez y se seca entre San Pedro y los Santos. En aquella rivera hay tres molinos harineros que solo funcionan en invierno y primavera, y con sus aguas, a últimos de ésta se riegan los linares y algún otro pequeño huerto. Entre el oeste y norte y como a un cuarto de legua, poco más, hay un reducido monte de encina, roble y jara que llaman la Majada y algún trozo de terreno cubierto también de jara sobre indicada rivera. En todo el término y afueras de la población, se encuentran algunos prados, al sur sobre la iglesia y al este próximo al pueblo hay dos pedazos de viñedo que si no fuese terreno tan pobre y perteneciente casi la mitad a San Cristóbal y Mahide, surtiría de suficiente vino al vecindario en años regulares. Para la asistencia facultativa de enfermos hay un cirujano ministrante auxiliado de un médico forastero y para la enseñanza primaria una escuela incompleta, común a los dos sexos. Sus habitantes en general son labradores y se dedican a la cría y recría de algún ganado vacuno, lanar y cabrío, aunque en pequeña escala en todo, porque su terreno, poco fértil, sólo produce algún centeno, excepto en algún trocito que da barbilla y algunas patatas y legumbres.

Únicamente hay una parroquia enclavada en la Vicaría de Aliste, Arciprestazgo de Nuez, titulada de San Jorge, clasificada de primer ascenso y dotada con setecientos reales anuales para su culto y fábrica además de percibir de su patrono presentero la limosna de setenta reales que da cada año para el alumbrado del Santísimo. Su provisión corresponde al patronato laical que goza el excelentísimo señor Marqués de Alcañices y su jurisdicción ordinaria es del Exc. señor arzobispo de Santiago de Compostela y por su delegación la ejercen los obispos de Zamora. Tiene casa rectoral con su huerto adyacente, o sea cortina, un pedacito de pradera y una viña de unas 200 cepas; su feligresía se compone de 80 vecinos y 290 almas. Su iglesia es regularcita pero se halla fuera del pueblo o como a unos trescientos o cuatrocientos metros. Hay establecidas en ella tres cofradías: la de la Santa Cruz, la del Santísimo Sacramento y la de Nuestra Señora del Rosario, cuyas festividades anuales se celebran respectivamente el tres de mayo, Dominica infraoctava del Corpus, y tercer domingo de septiembre, éstas dos últimas, con asistencia y la primera sólo con completas, Misa cantada y procesión, teniéndose que aplicar por ella y a cargo de sus fondos además una misa cantada cada viernes de Cuaresma a que asisten todos los cofrades. Todas se sostienen de fondos procedentes de limosnas administradas por un mayordomo q nombra el párroco y Cabildo. El mismo párroco y un cabildo son igualmente mayordomos de fábrica el día de San Pedro y Apóstol en cada año. Al extremo oeste de la población hay una ermita llamada ayuda de parroquia titulada de los mártires San Fabián y San Sebastián, con fiesta en su día propio, con completas, misa cantada y procesión, pagadas de limosnas de los fieles, y donde con motivo de hallarse la iglesia parroquial, bastante lejos, se celebra la misa diariamente menos algún día de primera clase y se halla reservado al Santísimo Sacramento. También tiene su mayordomo, nombrado como el de la fábrica y con cargo de su servicio, aseo y limpieza. También se celebra en esta parroquia festividad a San Blas, con igual solemnidad q la anterior y además la adoración de reliquia, todo sostenido por limosnas de los vecinos y forasteros. Hay tres funciones de concejo por voto del pueblo, y q tiene lugar el 25 de abril con misa cantad y bendición de panes, el cinco de agosto, con completas, procesión Misa cantada y vacación de trabajos serviles; el día de San Roque con esta misma solemnidad, pero sin descanso de trabajos. Por cuatro festividades del año, q son: la de todos los santos Natividad del Señor, la del Patrono 23 de abril, y Pascua de Resurrección tiene la obligación cada vecino de dar al párroco en el verano un alquer de centeno y tres quartillos más por el pan bendito q en esta s festividades y los domingos del año se da a los fieles con obligación de aplicar un responso por las obligaciones de cada vecino en dichas festividades y otro por las de los q llevan dicho pan bendito.

Historia.

Los datos más antiguos que se conocen de la localidad o de su entorno proceden de la Edad del Hierro II, unos 1800 años antes de Cristo documentados en el yacimiento de La Mazada y El Castrillón entre Gallegos y San Cristóbal, asentamientos situados a más de 900 m de altitud en los que se han encontrado restos de cerámica y escorias con esa antigüedad, algunos de los cuales están expuestos en el Museo de Zamora.
Así lo documentaban el historiador Manuel Gómez Moreno en su “Catálogo monumental de la provincia de Zamora”y Ángel Esparza Arroyo en “Castros de la Edad del Hierro en el noroeste Zamorano”.

La raya de separación entre Gallegos y San Cristóbal pasa por el castro del Castrillón. En el término de San Cristóbal está lo mejor conservado de la muralla y el foso. Se encuentra en el extremo inferior de una loma, desde la cual puede llegarse al castro con gran facilidad.

Se encuentra muy próximo (unos 800 m) al castro de La Mazada cuya silueta se recorta 100 m más arriba, mirando al poniente. a unos 903 m de altura y con una hectárea aproximadamente de extensión se ubica 2 km al sur de Gallegos del Campo sobre una elevada cumbre cuyas laderas descienden con fuerte pendiente sobre los arroyos Valtravieso y Llamiellas.

Se ha recogido una ingente cantidad de cerámica tipo Soto, así como fragmentos decorados, trozos de molino barquiformes, de adobes y de revestimientos de barro con huella de palos; de bronce (uno de un caldero claveteado, un colgante etc.) y algunos huesos de bóvido. En el recinto castreño, cuyos ejes miden aproximadamente 115 x 100m, únicamente se recogen fragmentos cerámicos irreconocibles. Una posterior prospección en el Castro de La Mazada deparó un nuevo lote de fragmentos materiales que revalidan la indudable adscripción del yacimiento al mundo del Soto de Medinilla. Especialmente interesante es el fragmento de un pie elevado decorado con baquetones, tan característicos en este ambiente cultural, otros fragmentos plantean más problemas..

Otro yacimiento que ha dejado huella es el situado en el alto de San Jorge a unos 860-865 m de altura y con 1`3 has. aproximadamente de extensión.

El asentamiento se encuentra a menos de 1 km. al SW del pueblo, pasado el cementerio, que se halla en su falda; hay una elevación alargada aunque no muy alta con una pequeña meseta en un extremo. La aparición de vestigios arqueológicos al realizarse la labranza o los trabajos en las viñas justifican los topónimos de castro de San Jorge.

La forma del castro es prácticamente elíptica y podría estar amurallado o cercado completamente. Su aspecto, más que el de un castro, es el de uno de esos poblados romanos que abundan en la región, y que parece conservar un cierto sabor castreño, aunque su emplazamiento es menos escabroso y de mayor aptitud agrícola. Los materiales que se han podido ver son molinos de mano circulares y cerámicas romanas, entre ellas algunos fragmentos mal conservados de sigillata, tal vez tardía, así como tégulas y ladrillos.

Estos yacimientos enlazan con otros similares de la zona pertenecientes a la cultura castreña del noroeste zamorano cuyo foco cultural de referencia viene a ser Soto de Medinilla en Valladolid; culturas que darían pie a la creación de tribus organizadas en los poblados que serían los pueblos indígenas presentes en la zona antes del contacto con los romanos. Se discute si podría hablarse de pueblos celtíberos o no ya que hay autores que afirman que la celtiberia no llegó más allá del Duero. Aunque anteriormente, la historiografía hablaba de la presencia de los Vacceos también por estas tierras, hoy se conoce que no pasaron del Duero y el Esla, donde los campos eran más fértiles. En lo que hoy es la comarca de Aliste y en poblados como los de Gallegos del Campo se documentan grupos autóctonos dentro del grupo étnico de los Astures, que ocuparían una amplia zona en el noroeste peninsular de la meseta norte, dividiéndose en Augustanos y Trasmonontanos y en la zona más meridional, los Zoelas, al sur de la Sierra de la Culebra.

De la presencia romana hay innumerables huellas; los castros prerromanos serán ocupados posteriormente por los invasores romanos; prueba de ello son las numerosas tumbas descubiertas y restos de hueso; del mismo modo que se conserva perfectamente en la entrada al cementerio la parte superior a una estela funeraria con la típica estrella solar decorativa cargada de simbolismo mitológico; y el hallazgo más importante, un hallazgo casual, bajo los cimientos de lo que fue la ermita de San Jorge, donde hoy se sitúa el cementerio, un miliario, los cuales eran hitos (“fitos”) q se hincaban en la tierra a modo de punto kilométrico para medir las distancias de las vías romanas; se situaban a cada milla, de ahí su nombre y marcaban la distancia, siempre con respecto a Roma. Conserva una inscripción, la cual está siendo analizada y transcrita por Rosario García, directora del Museo de Zamora y Jose Antonio Albasolo de la Universidad de Valladolid; la trascripción de parte de la inscripción, ya que no está en buen estado y hay caracteres irreconocibles aportará nuevos datos sobre su ubicación original, la cifra q marcaba y la datación cronológica caso de estar legible el nombre del emperador en el texto. Seguramente pertenezca a una demarcación de los distintos itinerarios de vías romanas q atravesaban la provincia, una de las cuales pasa por el pueblo; junto a otras inscripciones en piedras aisladas, que hoy se encuentran insertadas en la nueva ermita conforman unos de los valiosos restos arqueológicos de la presencia romana. Dicho miliario no se sabe si quiera si está inventariado por la Dirección General de Patrimonio de la JCYL pero no está catalogado como bien cultural ni protegido ni nada ya que se encuentra tirado en una esquina en un cuarto de la iglesia con lo que su deterioro es constante ya que se colocan objetos sobre él ignorando su valor. Es de granito y está deteriorado por los roces y descuidos; está roto en dos partes y presenta problemas para su conservación por su fragilidad, no como otros de piedra más rocosa como el de San Vitero q a pesar de estar en plena calle expuesto, junto al becerro se mantiene intacto. En la provincia de Zamora hay pocos miliarios conservados, el mejor está expuesto en el Museo de Zamora. Sí q hay una gran muestra de estela funerarias de las q Villalcampo se lleva la palma cuyo área es de gran riqueza arqueológica; muchos de estos se encuentran diseminados por las paredes de las casas, utilizados para su construcción en los distintos pueblos. en la estela de Gallegos, al menos sirve de elemento decorativo a la entrada del camposanto con lo q no pierde su significado no contexto cultural porque sigue manteniendo ese sentido eminentemente funerario y honorífico con el q nació.

Así mismo, dentro de los caminos romanos de la provincia se sabe q uno de ellos atraviesa el Campo Aliste por Gallegos del Campo. Sería la Vía Veniatia que se relaciona con el alto de la Imena en Figueruela, un castro de similares características a los de Gallegos y la zona ya que parece un poblado romano que se puede identificar con la mansión de Veniatia de los itinerarios, en la vía de Astorga a Braga, que sería la Vía XVII del Itinerario de Antonino, que al entrar en Portugal tendría otra mansión cercana al término de Nuez, que sería Compléutica.

La Vía XVII, que uniría Braga (Portugal) con Astorga (León) llega al pueblo desde Braganza, atraviesa el Rio Manzanas, pasa por Moldones hasta Figueruela de Arriba y ahí se bifurca. Es en esta zona donde se cree que estaba ubicada la “mansio” de Veniatia y se encuentra el castro de La Imena. En Figueruela de Arriba se bifurca hacia el sur por Gallegos del Campo, San Vitero y Rabanales hasta Calzada de Tera, atravesando la Sierra la Culebra. Por el norte, desde Figueruela de Arriba, la calzada continúa por San Pedro de las Herrerías, Villardeciervos y Calzadilla de Tera hasta Calzada de Tera, donde se une al tramo que viene desde el sur para continuar por Rosinos de Vidriales hasta llegar a Astorga. El tramo que une Figueruela de Arriba con Calzada de Tera es uno de los mejores ya que cuenta con casi siete km. de calzada original conservada y con varios “ager” (vía peraltada en relieve).

Para estos restos de vías, en el año 2004, existían proyectos por parte de las instituciones provinciales y regionales para recuperarlas y ponerlas en valor como atractivo turístico unidos a los numerosos trazados de calzada romana que atraviesan la provincia como sin duda es el más importante, la Vía de la Plata, pero a fecha de hoy, fines de 2005, no se tiene conocimiento de labor alguna para su revalorización, restauración y difusión.

Por otra parte , en el pueblo, dentro de un macroproyecto de rehabilitación del patrimonio cultural existe la intención de conjugar este tipo de recurso patrimonial dentro del mismo a través de una ruta arqueológica que se uniría a las iniciativas teóricas en este sentido de ADATA y en el q se incluye la restauración y exposición del miliario, pero que de momento no ha salido adelante.

Tras la presencia romana en la zona hay un largo vacío y desconocimiento por falta de datos hasta la presencia musulmana que en el pueblo apenas hay vestigios pero en la comarca se documenta su estancia en restos arqueológicos y en la propia toponimia ya que pueblos como Mahide, Domez, Samir de los Caños o Alcañices son de origen musulmán.

Con la presencia árabe en la zona se produce la llamada despoblación del valle del Duero que afecta también a esta zona y tras el avance cristiano allá por el siglo IX y la fundación y crecimiento de los nuevos poblados que forman su emplazamiento en el lugar que hoy los conocemos. Así el emplazamiento original de Gallegos se remonta en torno al siglo X más o menos con las sucesivas modificaciones a lo largo de los siglos.

Es difícil averiguar algo sobre los siglos posteriores por falta de fuentes hasta el siglo XVI, donde ya aparecen documentos que sitúan el pueblo, la iglesia y demás a través de varios documentos que se encuentran en el Archivo Histórico Diocesano de Zamora pertenecientes a los libros de cuentas de las cofradías.

Gallegos, igual que el resto de pueblos de lo que fue el Aliste histórico, en torno al siglo VIII se integra en la Diócesis de Braga, antes de la presencia de los árabes. Tras la reconquista lo administra Portugal desde el S. IX. A comienzos del XII la diócesis es recuperada por Braga hasta 1297 cuando el Tratado de Alcañices cede estas tierras al Reino de León y traza la línea fronteriza con Portugal.

 Fuente:Adata

A partir del S XIII las ordenes religiosas se expanden por toda la península y en Aliste se instalen los Caballeros Templarios con su villa y corte en Alcañices. Nace la Casa de Alba y Aliste que se convierte en uno de los linajes más importantes de la nobleza castellana.

Posteriormente la villa se convierte en marquesado y Gallegos como el resto de pueblos tiene que pagar tributos al marqués, datos económicos y pecuniarios que aparecen recogidos en los documentos conservados.

Tras la pertenencia al Reino de León a través de la diócesis de Astúrica, Aliste se incorpora a la sede de Santiago en el S. XIV hasta que en el XIX pasa a la Diócesis de Zamora y posteriormente pasaría a llamarse Vicarías de Alba y Aliste.

Fruto de ese pasado, en Gallegos, como en el resto de la comarca, hay restos arqueológicos desde la Edad del Hierro y etapa romana pero del pasado más reciente lo más importante es su patrimonio religioso, antropológico y humano cuyo patrimonio inmaterial es ingente pero insuficientemente valorado y perdido en el olvido.

Historia y patrimonio.

Sin duda, lo que nos deja la historia es su legado cultural que se convierte en patrimonio desde el mismo momento en que sale de la cotidianeidad; por su valor histórico cultural se hace necesario su estudio, inventario y/o conservación de cara a su difusión como elementos culturales del pasado y su dinamización en el presente. En este sentido existen unos criterios para su gestión a través de una disciplina en sí misma que en nuestra zona brilla por su ausencia: la gestión del patrimonio cultural ya que para que se valore primero tiene que ser reconocido como patrimonio y hay tantos bienes materiales e inmateriales susceptibles de ser declarados como tal siendo destruidos sistemática e irremisiblemente... Sirvan estas páginas para limar la conciencia de quienes no lo ven.

Nuestra historia reciente ha dejado mucha huella en nuestro pueblo y nuestra tierra, cuya pérdida y olvido de sus valores es imperdonable. La historia se refleja en el paisaje, en la arquitectura, en las gentes, en el habla, en la vestimenta, en el saber popular, etc. toda una serie de elementos que conforman la cultura popular de un pueblo.

  Así cabe señalar una serie de aspectos característicos de nuestro pueblo comunes o similares a la zona que han forjado la huella de lo que hoy sólo es memoria y olvido. Durante todo el siglo XX y hasta el último cuarto del mismo, Gallegos, como el resto de la zona vive anclado en el pasado y en el atraso económico y social. A primeros de siglo muchos emigran a América Latina (Argentina, Cuba) a ganarse la vida. Unos regresan y otros se quedan. En los 50-60, otra oleada, esta vez a Europa Central (Alemania, Suiza) que regresan en su mayor parte. Y en la década de los 80, la emigración masiva cuyos efectos sufrimos hoy, ésta vez al interior de la península (Madrid, País Vasco).
En época de necesidad se daba el aprovechamiento de recursos y ello configura un paisaje social, cultural y humano con rasgos propios que da pie a forjar una cultura que se manifiesta en la arquitectura, en los oficios y útiles de trabajo basados en la artesanía local, en la autoproducción del consumo y elaboración de la indumentaria, en las costumbres comunales de la vida en comunidad, en la tradición oral y el saber popular, la música, leyendas y canciones que forman el folklore y tantas otras cosas. Ante las transformaciones económicas del último cuarto del siglo XX que provocan un cambio brusco tras la emigración masiva y la consiguiente despoblación, toda esta cultura cae en picado y los cambios que trae consigo el “progreso” cortan de raíz todo lo atesorado en años de miseria y escasez ante la falta total de gestión y administración, con lo que el impacto, el olvido y la pérdida de identidad y de los rasgos culturales son evidentes.

Algunas iniciativas como los programas Leader e Interreg intentan la reactivación de los recursos pero el deterioro es cada vez mayor e insalvable sino se aplican una serie de medidas legislativas ya.
Fruto de ese legado cultural y antropológico son las construcciones tradicionales que hoy a duras penas se mantienen en pie como los palomares que configuran una estampa única en el paisaje que urge restaurar. “los palomares tradicionales; herméticos, sobrios, austeros u ornamentales, de piedra o barro, con teja o con pizarra, ocres y grises o blancos, todos con la única función de servir de morada a unas aves, las palomas para aprovecharse de ellas en un original sistema de explotación. Grandes desconocidos para la gran mayoría son el producto de un sistema de explotación ancestral único, con origen en economías de autoabastecimiento, en las que siempre fueron un importante complemento, no ha mucho tiempo evolucionadas para con ello sentenciar el futuro del palomar tradicional como explotación desde una perspectiva antigua, lo que acarreó su abandono y finalmente, sino se pone remedio, su desaparición”. José Emilio Yanes García, “Palomares tradicionales en Tierras de Zamora”, Diputación de Zamora.

 

Otras de las construcciones tradicionales más llamativas son los molinos, que poblaban las riberas para aprovechar el agua como fuerza motriz para la molienda. En Gallegos se conservan tres en estado de ruina que urge restaurar. Forman un emblema paisajístico que se pierde entre la degradación del paisaje tras el abandono de la agricultura y ganadería tradicional y el desuso de los inmuebles y la dejadez legislativa total para su inventario, catalogación y restauración-exposición. “en la actualidad, a pesar del abandono y el estado de destrucción en que se encuentran parecen invitarnos a una reflexión sobre su estética, alejada de estilos, la de una obra, en la cual la función determinó de forma total la estructura dejando muy poco margen para la imaginación o la creación de elementos arquitectónicos q no tengan una función práctica. Estos molinos reúnen en sus ruinas y su historia suficientes elementos y entidad para hacer una catalogación y clasificación… su evolución ha ido buscando siempre la solidez, la utilidad y la funcionalidad. Dejando a un lado todo elemento de curativo, en los molinos se aúna arquitectura popular con la del maestro de obras q trabaja en la construcción, arreglos y modificaciones de su arquitectura hidráulica.” Jesús Pedrero, molinos provincia Zamora, Florián de Ocampo…

Igualmente, el macroproyecto de restauración del patrimonio cultural..... está centrado especialmente en ellos para su rehabilitación y recuperación como recurso turístico cultural en paralelo a las diferentes iniciativas de recuperación de los mismos en el resto de la comarca a través de rutas y demás. Las corralas para pastores no queda ni una en pie y otras construcciones singulares vinculadas a oficios tradicionales como hornos, puentes, están prácticamente desaparecidas o en vías de destrucción ante la falta de sensibilidad.
Los cercados tradicionales, algunos de inigualable belleza y valor cultural están siendo degradados cada vez más ante el abandono de las fincas, algunos de ellos susceptibles de ser declarados BIC en la categoría de conjunto etnológico ( también iniciativa del proyecto).

 

  Del mismo modo todos los vestigios de arquitectura tradicional dentro del casco urbano que están siendo destruidos por la ausencia de planeamiento afeando cada vez más el casco urbano ante el contraste en estética o altura de las nuevas construcciones o intervenciones desafortunadas en forma de chapas y uralitas, cemento, ladrillos... que rompen con la funcionalidad del lugar.
 

 

  Como curiosidad decir que Gallegos del Campo fue escenario de una batalla de la guerra de la independencia en 1808 entre vario generales españoles (Palarea y Roselló) y las tropas hispanofrancesas de Napoleón que tras la incursión hacia Portugal, pasando por tierras zamoranas pretendía adueñarse también de España.

Bibliografía:

- José Emilio Yanes García, “Palomares Tradicionales en Tierras de Zamora”, Diputación de Zamora

- Gómez Moreno, “Catálogo Monumental de la Provincia de Zamora”, Edit. Nebrija. León, 1980

- Esparza Arroyo Ángel, “Castros de la Edad del Hierro en el Noroeste Zamorano”, Instituto de Estudios Zamoranos Florián de O’Campo, Diputación de Zamora. Zamora, 1986

- Juan Manuel Baéz Mezquita, Ángel Luis Esteban Ramírez, “La Casa Tradicional en las Tierras de Alba y Aliste”, Inst. de Estudios Zamoranos Florian de O`Campo. Zamora 2000

- Gómez Ríos Manuel, “Alba y Aliste en la visita de Don Manuel Cid y Monroy, 1791”, Edit. Semuret. Zamora, 2001

- Jesús Pedrero Alonso; “Los Molinos de la provincia de Zamora”, Inst. de Estudios Zamoranos Florián de O`Campo. Zamora 2001

- ADATA, “Guía de Recursos Turísticos de Aliste, Tábara y Alba”, Heraldo de Zamora, Zamora, 2002.

http://members.tripod.com, “guerra de la independencia española”.....




Los 5 pueblos más cercanos a Gallegos del Campo

San Cristobal (3,62 km)   El Poyo (4,79 km)   Mahíde (5,52 km)   Vega de Nuez (5,62 km)   Figueruela de Abajo (6,39 km)