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TAGS: Opinión
01DIC2008

Articulos por simón katón

VIAJAR CON EL PENSAMIENTO HACIA LOS RECUERDOS NIÑOS, POR LOS RISCOS,
HUERTAS Y PARAJES DE TOLILLA DE ALISTE Y PUEBLOS CERCANOS.

 

Por Simón KATON ÁLVAREZ (Nacido en Tolilla de Aliste)

 

01- Las Sardas: Sería una media mañana bien soleada de los veintitantos de Febrero de 1938 cercana al mediodía, cuando luego de llevar las vacas: la Guinda, la Castaña, la Roja, ona y la burra cardona al prado de Urrieta los Chiqueros, subí por la ladera del Sierro, bajé por su solana hacia Valdesanabria con  paso por el Cotorrón hacia la desembocadura del arroyo de los Corredíos (Correderos) que desembocaba en el Mena a los pies de la azuda (azud) el Ancho por el brazo del río natural que desbordaba el dique destinado a derivar agua al Molino.

La loca idea de ese largo recorrido, sin ton ni son, era la intuición de que posiblemente con días tan soleados, las sardas (pequeños peces) iban a subir por la confluencia del arroyo a las aguas templadas, en el tramo que va del río hacia las pozas  que daban al prado del tío Benito Martín, por el lateral de la cortina/huerta de Marciano Álvarez y hermanos, que en la parte de cortina tenían colmenas.

Aunque indirectamente la idea me la dio mi tío Agustino (Álvarez Río) que comentó al pasar que las sardas ya empezaban a verse en el arroyo referido, en cantidades respetables. Con el tiempo me enteré que la búsqueda de las aguas soleadas y templadas, con bastantes grados de mayor temperatura, era simplemente cumplir con la ley de la procreación: el “desove”.

El caso que cuando llegué a ese sector del arroyo, con un caudal plano de unos 5-6 metros de ancho y una profundidad de 4-5 centímetros, quedé paralizado pos el asombro:” eran tantas y tantas las sardas amontonadas, unas encima de las otras, por el desove y los nutrientes, que de tener una pala y un saco, se hubiera llenado en un santiamén”.

De cualquier manera actué con rapidez con las herramientas que tenía, los pies para meterme en el agua con medias de peal y cholas incluidas, y las manos, que con las palmas juntas en cazuela, servían para tirar a la pradera montones de sardas lo más lejos que podía, para después ir a casa a buscar una cesta y recogerlas. De manera que ese desvío de caminante, nos permitió a la familia nutrientes de pescado por unos días, luego de la operación de destripado, pasado por harina, y fritas en una mezcla de manteca de cerdo y aceite, a cargo de nuestra madre Balbina.

Encandilado por el operativo, volví a tentar suerte unos días después, pero en el arroyo del Carrascal, en el tramo que va del camino del Carrascal hacia Gallegos, y las pozas del prado de mi abuelo Simón contiguo al camino hacia Flores de Aliste. La pesca no fue mala, aunque nada que ver con la anterior, a pesar de llevar cesta y pala.

Es posible que estos éxitos, fueran más producto de la necesidad que del ingenio propiamente dicho; pues la necesidad atizaba al ingenio, en la lucha por la supervivencia, dado que la carencia de nutrientes, hacía atletas a los glóbulos rojos, que disputaban la carrera para premiar al que no llegara último. Era el comienzo de la era del Segundo Año Triunfal de la Guerra Española. Cuando en vez de aceite, empezaba a llegar la llamada aceite de coco y palma, una masa amarillenta  compacta tipo manteca, con un sabor y olor para olvidar. Eran los tiempos de:” Ninguna mesa sin pan/ ni ningún hogar sin lumbre”. - La harina y el carbón ¿ dónde estaban ?

02-Los nidos de perdiz: Era hora mañanera del avanzado Abril de 1938, cuando garbanzos, muelas (almortas),  algún que otro guisante, berzas, patatas y algunos planos de cebada, se aprestaban a crecer en el primer tercio de la primavera.

En una cortina de Agustín Casado el tabernero de Tolilla, que luego de un pozo profundo, a golpe de inamita, al que llegaba el agua del río, se había convertido en huerta, con el auxilio de una noria, de tracción asnal/mular.

Este distraído caminante, observó con atención, cómo una pareja de perdices después de haber bebido gua en el recodo del río de la pradera del Ejido, que va camino de los  Llenaderos, frente al pozo referido, paralelo a la Calzada de Arriba, se disponía a ingresar con toda tranquilidad a la cortina/huerta mencionada.

Aún para el poco avisado, en razón de que las perdices – otras aves también – se han emparejado o pareado, era una buena pista de que el nido andaba por las cercanías. Las erdices no derrochan tiempo ni esfuerzo, en hacer nidos de llamativa rquitectura ni mucho menos: Un sendero corto a la orilla de una pared, con ierbas secas o secas y verdes, con o sin zarzas, con algún rascado de patas n la tierra y listo para poner los huevos, bastante mimetizados con la ierra y el entorno.

Enseguida me hice cargo de la pesquisa de dónde estaría el nido. Lo primero  recorrer las orillas de la pared de piedra, con sus malezas, entre la cortina/huerta de Agustín y la lindera , propiedad de Santiago/ Cristina, del lado de la de Agustín, desde las cercanías del río, hacía las cortinas o tierras de las Lizaces. Casi al inal, sobre el portillo de la pared que da salida hacia las Cortinonas, observé un pequeño túnel entre la hierba, y junto a la pared estaba el nido on dos huevos ( es de destacar que las nidadas de perdices llegaban a un promedio de 15 huevos y en algunos casos de 20 y 22).

Como la cantidad de huevos era poca, no valía la pena llevarlos a casa; distinto cuando la cantidad era de 08-10 ó más, que sí los llevaba a casa, para sacarle el contenido a cada huevo, haciéndole con una punta(clavo fino) de clavar un pequeño orificio en cada punta del huevo, que luego con un pedazo de paja de centeno entera, de la parte media hacia arriba que era más delgada, se soplaba aire con la boca, cuya presión hacía salir clara y yema por la otra punta. De tal manera que el cascarón quedaba entero, y ya vacíos, se volvían a llevar al nido en horas de la tarde, para que la perdiz cuando iba a poner por la mañana temprano, no notara la falta de los huevos, pues de notarlo abandonaría la puesta en ese nido, y naturalmente no se cazaría la perdiz con el lazo, como veremos.

En todas estas cosas, las lecciones básicas, me las daba mi tío Agustino Álvarez, con siete años más ue yo; enseñanzas que yo iba perfeccionando por mi cuenta, con buenas observaciones.

Él me enseñó que los lazos para cazar la perdiz, debía ser de carrete blanco, que en esos años eran de la marca Cadena. Que el lazo llevaba de dos a tres hilos (según fuera gordo o fino) por cada parte, y de torsión inversa cada una de las dos partes del lazo.

Yo observé que el lazo blanco, aún camuflado entre las hierbas que daban entrada al nido, se notaba como elemento algo extraño al entorno. De ahí que para mi uso, sí confeccionaba los lazos conforme las enseñanzas de mi tío, pero los teñía con hierbas verdes del entorno del nido, simplemente con agarrar (coger) un poquito de esas hierbas, ponerlas en la palma de la mano, y friccionar el lazo de una punta a la otra con las hierba apretada en la mano izquierda cerrada, tirando del lazo de un lado a otro con la mano derecha, en mi caso. De esta manera el lazo teñido del verde propio de cada entorno, listo para cazar la perdiz cuando viniera a poner huevos al nido. Todo un sacrilegio visto ahora, pero en esos años las escaseces de nutrientes de buena calidad, no daban lugar a los sentimientos. Además, la cultura histórica de la caza y la pesca, como alimentos de preferencia, siempre han sido contemporáneos a las necesidades del ser humano.

La nidada de perdiz más alta que yo recuerdo, fue en el prado Redondo del tío Juan González, a la vera del camino hacia Pielamula y Fradellos de Aliste;  la búsqueda de nidos por la zona la compartíamos con Cándido Martín Rivera vecino de Tolilla, un año mayor que yo. Cándido fue el que hizo el hallazgo, de manera que él se llevo los huevos de perdiz, que era la bonita cantidad de 24. Esas búsquedas eran individuales, de manera que el que tenía la suerte, se llevaba el hallazgo.

Es de destacar, que fuera de las huertas y cortinas del ejido del Pueblo, de cultivo intensivo anual, los nidos en los prados o tierras cercadas; eran más numerosos – probablemente de 10 a 02 – en la  Hoja sembrada con los cereales: centeno/algarrobas, trigo, cebada (mucho menos).Era natural, gozaban de más tranquilidad y protección, al no andar pastores, ovejas y perros en esa zona de Octubre a Agosto de cada período anual rotativo de siembra.

Rematando el caso de las perdices de marras, con las técnicas artesanales señaladas, a la mañana siguiente bien temprano, me apersoné con todo sigilo en el nido, até la punta del lazo al tronco fuerte de una zarza centenera, la lazada corrediza teñida de verde hierba como dije, en forma de circunferencia de unos 08 centímetros de diámetro ( que pasara bien la cabeza pero no el cuerpo, para que el lazo cerrara en el pescuezo), sostenida por unas horquillas de la misma hierba del túnel de entrada/salida, y a esperar...hasta pasado un rato del mediodía.

A esa hora también con total sigilo, se llegaba a las cercanías para ver si había movimiento de lucha o se vislumbraba la perdiz ahorcada en el lazo. De cualquier forma era ritual pasar por las orillas del nido, y si estaba el lazo en su lugar, se presumía que la puesta de los huevos sería al día siguiente, dado que lo normal era la puesta día por medio.

Al día siguiente se repetía el operativo, y la probabilidad de llevar la perdiz, muerta o viva, era grande. En este caso, el primero, enlacé la pareja de perdices: primero la embra al ir a poner el huevo, luego al macho, que se suponía que iría al nido a ver qué había pasado con la hembra. El dos X uno de verdad, ahora tan de moda en los supermercados.

03-Pardaleras y pardales: Cuando avanzaba el otoño de cada año, que como decía el refrán :Por San Andrés la nieve por los pies, el Santo Patrón de Ceadea, los fríos remitían a los pardales (gorriones) , a establos y portales en procura de abrigo y alimentos, pues es sabido que los excrementos de las vacas (boñigas-boñicas) y cerdos en ceba, dejaban granos y residuos de pienso que eran aprovechados por estos listos, desconfiados y aprovechados pájaros, que no podían encontrar a campo abierto su alimentación de primavera y verano. Y como todo ser vivo, el sustento alimenticio, es capítulo esencial en la darwiniana “evolución de las especies”, que en el caso se trata de la “lucha por la vida”.También lo era el refugio nocturno en portales y cobertizos, para evitar el rigor de los elementos: nieve, vientos helados del Norte/Noreste, heladas, ventiscas  y cenceños ( en connotación alistana).

Y si bien es cierto, que en apariencia los gorriones son medio aves de corral, más todavía es el temor a los depredadores de tradición como lo es el hombre.

De cualquier manera son pájaros que se han acostumbrado a un hábitat, urbano o semi-urbano, que al parecer se encuentran en casi todos los confines de la Tierra. Sus nidos son construidos en huecos de paredes, techos, voladizos y similares, donde de alguna manera ha estado presente el hombre, con sus tradiciones de agricultura y ganadería.

En general los estiércoles de cuadras y pocilgas, se iban amontonando en los respectivos corrales donde escarbaban las gallinas y merodeaban los gorriones a disputarle el alimento, como vecinos bulliciosos y de mal genio.

El caso que a fines de noviembre de 1936, mi padre me compró en Alcañices tres pardaleras(3), pajareras o trampas para pájaros, en casa del llamado Perero, con tienda en la calle más importante de la Villa, de la mano izquierda en dirección del Convento a la Plaza Mayor.

 Eran pequeñas trampas a resorte de alambre acerado, que al abrirlas, un alambre de longitud adecuada frenaba la fuerza del resorte enganchado en una especie de anzuelo/gancho tipo figura del Nº 4, provisto de un cuadradito de pan con corteza sujeto al gancho, que era el señuelo para que los pardales lo picaran con decisión, saltando el alambre sostén y liberando la fuerza/potencia del resorte en espiral sobre sí mismo, para que las partes  simétricas redondeadas se juntaran con rapidez y fuerza, aprisionando al gorrión de turno por el pescuezo. Algunas pocas veces, según mi experiencia, por las patas, de las que podrían zafar con aleteo casi seguro con alguna pata rota.

 El principio y el formato, salvo la dimensión, era casi el mismo que el de las trampas para grandes animales: Lobos, osos, zorros, jabalíes, etc.

De cualquier manera, la pardalera había que disimularla debajo de paja o algo de estiércol liviano, de tal manera que lo visible fuera el pedacito de pan como tentación. Cuanto peor estuviera el clima, tanto mejor sería la caza de gorriones, pues  parecería que querían comer con desesperación por la memoria/instinto de las hambrunas del mal tiempo.

Debió ser allá por mediados de diciembre de 1936, un día que desde luego no había escuela, forma coloquial de no haber clases, seguro por problemas de la maestra. Día ideal para tratar de allegar algunos gorriones, pelarlos, sacarles  tripas y  cabeza, para freírlos con aceite, manteca o mezcla de ambas.

En general cuando la caza era de dos o tres, la operación era la misma en pelado, destripado y cabeza, pero la preparación sobre las brasas de la lumbre, con algo de sal al gusto.

Ese día de libertad sin clases, sin duda en esos años era una gran excepción, pues tanto maestros como alumnos tenían asumidas sus obligaciones cotidianas de ir al santuario de la Escuela, a pesar que a la sazón la misma estaba a cargo de doña Ramona de Carbajales de Alba (interina sin título), para mi la peor maestra que tuvo el pueblo, punto de vista que reitero en Mis Memorias y otros escritos.

Bien, ese día de Diciembre del 36, fue bastante generoso en cuanto a la caza de “pardales con la pardalera”:

Aparte del corral de mi abuelo Simón y el nuestro, ambos los corrales de atrás; había observado el portal/establo de Celedonio Álvarez (Marciano y Hermanos), que era el único de los hermanos que residía en Tolilla; pues Marciano estaba preso por política en Zamora; y Antolín, Domingo e Isaac incorporados en el Ejército.

Ese portal/establo tenía en la parte de arriba de las puertas, una especie de ventana sin vidrios, que era un respiradero, por donde los arriesgados gorriones entraban a picotear los estiércoles vacunos acumulados.

Yo había observado ese fenómeno, y me pareció un buen lugar para instalar una de las pajareras. Las otras dos,  en el muradal (muladar) de nuestro corral, y  en el  de atrás de mi abuelo Simón.

Esto requería cierto grado de pericia, y de vigilancia rotativa para ver qué iba pasando en los distintos escenarios.

En el del corral de mi abuelo, cayó uno a poco de armar la pardalera, pero pasó el rato y no pasaba nada más; la de nuestro corral a través de la hora útil de luz, cazó tres ejemplares; en cambio la armada en el portal/establo de Celedonio, cazó tres en poco tiempo; circunstancia que me invitó a llevar a lo de Celedonio, la pajarera del corral de mi Abuelo, que entre ambas  aportaron cinco ejemplares más.

Con esta  docena de pardales, después de pelarlos, estriparlos (destriparlos) y sacarles la cabeza, más o menos cortados por la mitad a lo largo, mi madre (Balbina Álvarez Álvarez) en la cena de la noche de ese día, montó en las brasas/troncos (jaras y encina) de la lumbre el pote

mediano ( los de hierro fundido con tres patas, tapadera con agujero, por donde salía el vapor que a veces silbaba cuando la cocción era violenta), una cucharada de manteca de cerdo, un par de dientes de ajo, una hoja de laurel, algo de cebolla y pimiento morrón. A ese sofrito chirriante, con la cuota adecuada de pimentón con el cuidado de que no se quemara, le tiró con el tenedor los cuerpos limpios de los pardos gorriones, que potenciaron con su caída el ruido más sordo del guiso. Una vueltas para que los guillotinados se impregnaran de abor; luego esas patatas de propia cosecha, en pequeños trozos entre cortados y rotos, también con vueltas en ese mezcla de alta temperatura para chupar sabores ( como el que no quiere, yo solía arrimar a escondidas en esas grasas bailarinas de superficie  algún pedazo de pan). Cantidad de agua ara el cocimiento, que además permitiera el agregado o añadido de la  cantidad de arroz  que dejara la mezcla a punto y muy poco caldosa sin ser seca.

Ese banquete de gorriones, hoy todavía me hace producir saliva con el recuerdo; el de una remota y fría noche de Diciembre de 1936, que a la luz (1), más de la lumbre que del candil de lucerina (queroseno-querosén-petróleo) a mecha humeante de espeso humo negro(2) colgado en la pared, mi padre Pablo (+ 1956), mi madre Balbina(+1991), mi hermano Paco(+ 2006), mi hermana Consuelo de 10 meses ( que no comió nada) y, yo, nos dimos el “Banquete de gorriones del siglo XX”, exquisitez que seguro no muchos han saboreado.

Banquete de la mano maestra de mi madre, que en tiempos de guerra muy difíciles, oficia en el recuerdo omo un símbolo del núcleo de nuestra Familia a esa fecha, joven y saludable, con muchas carencias y muchas más preocupaciones, que con mis ocho años a punto, yo percibía con un grado de angustia vital sin transferencia, el ¡ qué iría a pasar ! – Y, claro que pasó.

Mi hermana Rufina, en el “Banquete estaba ausente”, dado que aparecería casi seis años después (1942), como niña de postguerra Civil Española.

NOTA(1):
Qué maravilla de adaptación que tienen nuestros órganos y sistemas biológicos. Con aquellas tan pobres luces, uno veía, leía, estudiaba y escribía con toda naturalidad como si nada.

Claro que si se hubieran utilizado los caracteres miniaturizados de las impresiones de estos tiempos: Guías telefónicas, prospectos de medicamentos, algunos periódicos, algunos libros, concursos de premios de marcas, composición de productos elaborados, inclusive de los alimentos, y cientos más, ni siquiera se podrían leer con lupa electrónica.

Pero así son los cambios de los tiempos. Los que no tengan buena vista, que se jodan o se arreglen como puedan; los viejos también.

Los responsables políticos y sociales, de aquí, de allá y de acullá, parece que tienen muy buena vista. Ninguno dice ni “mu”.

NOTA(2):
Para el alumbrado fuera del interior de la casa: establos, cortejas ó pocilgas, caminatas relámpago de invierno por las calles y otros menesteres externos, se usaba el farol, un artefacto de cuatro/seis caras rectangulares e vidrio, una de las cuales oficiaba como puerta y registro, ajustada al uerpo del farol por un simple gancho. En el medio, adentro, sobre la base etálica  cuadrada que asentaba, estaba el deposito de aceite con su mecha. a combustión era más mortecina, con luz más blanca, pero con mucho menos umo, más liviano y limpio que el del candil de querosén/queroseno, que en lugares cerrados se hacía sentir, tanto en las fosas nasales como en las expectoraciones matinales, bien saturadas de pringoso humo.

El farol, también había candiles de aceite (producto más caro que el querosén), tenía un registro de ventilación por la parte de arriba, que protegía una cubierta metálica, tipo media esfera hueca. A veces por efecto de las ráfagas de viento, el farol también se apagaba.

En pocos casos, también a querosén, había los llamados quinqué, con mecha regulable desde afuera, con un  tubo de cristal que protegía la llama.

Con todo este relato, los fríos de estos días según la TVE por Aliste/Zamora y +, que me recuerdan muchos años atrás, por haberlos pasado, aunque con la semana de calor que estamos pasando en Bs.Aires (22 al 29-11-2008), sensación térmica de los 40 º C , para mi sería más tolerable el frío.

NOTA(3):
Seguro deriva de pardal, como acepción de “astuto”, atributo del gorrión en sentido figurado.

4-Pegas, pegas jardas,cucos y gazapos. Cigüeñas, pernileros, negrilleros, jilgueros y ruiseñores:

4.01-Las llamadas pegas (urracas), eran unas aves negras con la barriga blancas, y con  graznidos tipo grajo, muy habituales en los distintos ámbitos de Aliste. Sobre todo en prados y praderas donde había boñigas (boñicas) vacunas, que removían en procura de residuos alimenticios, incluso de lombrices que andaban al amparo de esos excrementos. Además era común verlas montadas en los vacunos que pastaban en los prados, que las toleraban complacientes, en busca de parásitos camuflados entre piel y pelo de los bovinos.

Tenían un pico fuerte, que incluso les servía para comer bellotas de encina, que solían abundar por los Montes de Tolilla.

Eran pájaros relativamente tranquilos, de talla media, muy plumíferos, cuya carne negra, dura y maloliente, era despreciada por el vecino Alistano.

4.02-Allá por los años 40, si bien algunas parejas raras venían anidando, comenzaron a aparecer casi en plaga las llamada “pegas jardas”, que aparte de su voracidad por granos y legumbres, cuando eran épocas de las bellotas de encina, armaban unos escándalos de peleas y graznidos, que cuando  las batallas las situaban en las encinas del Castro al caer la tarde, se escuchaban por todo Tolilla hasta llegada la hora de dormir. Yo recuerdo bien, que hacia la década de los 50, cada año se localizaban más nidos de esas incómodas vecinas, de manera que tal aumento traía consigo, más peleas expresadas en aleteos, picotazos, ruidos, gritos y graznidos. No sé si esa especie ha seguido en aumento, dadas las alteraciones producidas en el hábitat alistano, en los últimos 40 años.

4.03-Un papel singular cumple el llamado cuclillo(cuco), por su cantar ¡ cucú ! ¡cucú! en forma monótona. Pero lo más llamativo, es que no hace nido propio, se apodera furtivamente del ajeno, tirándole al suelo los huevos del dueño del nido (que luego come el ladrón), y pone sus propios huevos, en general de 2 a 3.

Se comentaba que tenía preferencia por el nido de las urracas, pero mi experiencia, que fueron dos nidos ( eran pájaros escasos, sin duda por su engaño en ausencia), no fueron en nidos de pegas, fueron por ahí en algún carrasco, de otros pájaros de monte.

Eso sí, los pichones de cuco, atendidos por los padres no biológicos en general eran mucho más grandes que esos padres, que debían sudar para alimentar a esos hijos sin agradecimientos. Es un caso particular que llama la atención, de por qué esas conductas, en apariencia reprochables. Pero la Naturaleza sabrá el porqué.

4.04-Los gazapos, como se sabe, son los hijos de las liebres y de los conejos, que solían andar por los montes y praderas alistanas.

Las liebres parían en la cama que al efecto hacían por instinto en lugares seguros en los espesos matorrales, que como es natural desde el principio estaban habilitados para comer hierbas seleccionadas por la liebre madre. Pero el gazapo liebre, pronto tendría que arreglárselas por su cuenta, sin perder la cautela de esconderse para no ser visto, lo que muchas veces fallaba.

Mi experiencia fue de un sólo gazapo liebre, allá por la primavera de 1943.

Andaba cuidando las ovejas por la pradera de Cantos Blancos, que arranca (arrancaba) en el camino de rodera de Tolilla a Rabanales, lateral del prado de mi tío Simón Casas; la pradera hacía el Noroeste estaba flanqueada por jarales, y hacia el Noreste por las tierras de labor de la vertiente del Sierro, en plano de desagüe de lluvias de la parte alta del Carqueisal (Carquejal), que era el punto desde el que se avistaban más términos y pueblos de la Comarca (de Aliste), sobre todo los del cinturón de la Sierra de la Culebra.De ahí arrancaba uno de los cauces del arroyo de los Corredíos (Correderos) nombrado precedentemente; el extremo de esa pradera de Cantos Blancos (por el color de las piedras graníticas redondeadas por los siglos) era raya con el término de Rabales de Aliste.

Tal vez eran días de la tercera decena de Mayo del 43, cuando en la parte más cercana a los jarales, había unas matas de juncos a lo largo del reguero de un leve manantial de invierno y hasta más o menos el mes de Abril, de momento cerca de mis pies observé un leve ruido en los juncos que algo se movían. Presté atención, y ví cómo un gazapo de liebre primero quiso correr, para luego tratar de mimetizarse con los juncos y césped del entorno.

Le eché la mano con cuidado, y era fácil advertir los fuertes latidos del corazón ”, sin duda aterrorizado por una muerte como  el “infanticidio del gazapo X”.

No obstante lo (la) metí en la mochila de cuero, que no era zurrón por ser de cuero curtido, donde podía respirar. Creo que estuvo unos 15 días en casa, pero al ir creciendo el cuidado se tornaba más problemático. El final era previsible en esos lejanos días:”Se convirtió en un guiso con patatas (papas); no sé si también con arroz”. Eso sí; a pesar de ser más de seis años después, no tuvo la transcendencia ni los enlaces de fijación en la memoria de los recuerdos, como el “Banquete de los Pardales” arriba mencionado.

4.05-Y seguimos con el recuerdo de los gazapos. En el caso de gazapos de conejo silvestre, pero en el caso de tres ejemplares, encontrados en el mismo paraje de Cantos Blancos, pero en una tierra cortina (cerrada con pared de piedras), lindera con una tierra de labranza heredada por mi madre Balbina y mi tía Victorina (4), entonces propiedad del tío Juan González Salvador, padre de María, Ángel (Angelito) y Juan (Juanito) González Prieto, nacidos y vecinos de Tolilla.

El hallazgo debe haber sido unos quince/veinte días después del gazapo liebre. Entré en esas finca, arada y lista para sembrar en la próxima sementera, probablemente a ver si por ahí andaba algún nido de perdiz algo tardío, que solía suceder.

En la parte de abajo de la finca, cercano a la base por donde estaba el portillo de entraba, observo un pequeño montículo de tierra removida, que me pareció recordar una cueva de conejo silvestre, donde las conejas parían y guardaban sus crías. La semejanza  venía de haber sido años antes testigo de un encuentro que en la cortina de las Fonticas del Castro de mi abuelo Simón, encontró mi tío Agustino con tres gazapos.

Con toda precaución, remuevo la entrada tapada con tierra, pero con un leve respiradero de pequeñas piedritas que tapaban la parte de arriba, permitiendo entrar el aire para ue los gazapos puedan respirar. Saco los tres gazapos de su cueva, eran todavía demasiado pequeños – de días – y, los vuelvo a acomodar sobre la cama que la madre le había armado con sus propios pelos. Tapo con tierra, y e dejo el respiradero con las piedritas para que el oxígeno con el aire entrara. Era necesario esperar de 10 a 12 días, para que los conejitos empezaran la aventura del aprendizaje de mano de su madre.

Eso sí había que ir vigilando que la guarida/nido estaba todavía cerrada sin alteraciones visibles, dando todos los días o día por medio una vueltita disimulada.

Unos días después, en las cercanías de la entrada del nido, habían huellas externas múltiples. Eran indicios que el aprendizaje había empezado bajo el cuidado de la madre, que todavía los retornaba al punto de nacimiento subterráneo. En dos o tres días más estarían listo para empezar la aventura de la vida:”No lo pudieron hacer” por culpa mía, que les dio destino de “tiernos conejos guisados” en el pote de hierro fundido mediano de la mano de Balbina, mi madre. Tampoco recuerdo si con arroz o sin ella.

 

NOTA(4): Allá por los años 60, con varios años residente en Argentina, mi hermana Rufina me contó, que cuando estaban cargando con Consuelo el carro con los manojos de trigo/centeno para llevarlos a las eras, salió de entre los manojos tremendo culebrón silbando/fungando que las tuvo a mal traer. Eso solía ser peligroso, pues las vacas aunque mansas, solían alterarse en gran forma cuando percibían o sentían su presencia. De manera que ambas lo deben haber pasado bastante mal, dado que además de ser miedosas, aún siendo valientes en la “lucha por la vida”, para estos casos de miedos existenciales, o presuntos peligros evitables, estaban más cercanas al dicho atribuido a los italianos : “ Soldado que huye, sirve para otra guerra”.

 

4.06-Las cigüeñas, concurren a sus pagos de origen más o menos al tiempo que las golondrinas y las abubillas (bubillas, por el canto ¡bububú! ¡bububú!), todas aves de “buen agüero”, en razón de que presagian tiempos de primavera. Todas bien conocidas por las tierras y campos de Aliste, y bien vinculadas a los aires urbanos de la Comarca, aunque las cigüeñas en general hacen sus nidos en las torres de las iglesias en forma preferente, en Aliste tenían preferencia por los “grandes negrillos”, hasta que la peste de la “grafiosis” los liquidó.

En Tolilla, de siempre yo conocí el nido de la cigüeña, en el gran negrillo del corral/cabañal del tío Juan Álvarez Salvador, padre de Marciano Álvarez y Álvarez y sus cuatro hermanos(Antolín, Celedonio, Domingo e Isaac), lindero con la calle principal del Pueblo, la Real, que en épocas de primavera y  parte del verano (febrero-junio), había que cuidar de no pasar por la vertical del nido, pues el mismo nido de la cigüeña, amplio y pesado, era hábitat importante del de otros pájaros: gorriones, tordos, cuervos y otros, con frecuentes andanadas de excrementos de todos ellos: pájaros, pichones y cigüeñas, que podían sacudir en forma inesperada, gorra, cabellera y hombros del confiado caminante.

Se decía por tierras alistanas, supongo que más allá también, que el día de “San Blas(03 de ebrero de c/año) cigüeña verás/ y si no la ves/la nieve por los pies”.

En general venía al nido como adelantada la hembra, se reconocía por su menor tamaño y plumaje más opaco, del que tomaba posesión en solitario por unos quince días, comenzando las labores de remodelado del nido en forma silenciosa.

Luego vendría el macho para el apareo, con grandes repiqueteos de garganta y picos que retumbaban en los ámbitos pueblerinos. La pareja aceleraba la puesta a punto del nido con nuevas ramas enlazadas y algunos mullidos, pero en forma no tan pacífica, pues otras cigüeñas, probablemente originadas en el mismo nido, lo disputaban en forma violenta, con alas, picos y patas. En definitiva la osesión y propiedad, luego de porfías y peleas, quedaba bajo dominio de una pareja (hembra y macho), se supone la más apta. Ahí sí, la remodelación para permitir la procreación era acelerada, de idas y vueltas alternadas, ora en el transporte, ora en el armado.

Venía la puesta de huevos, en general tres como máximo, que incubados con sus tiempos por la hembra, salvo cuando tenía que alimentarse en forma espaciada, que la sustituía el macho, nacían dos ó tres cigüeños ( muchas veces quedaban sólo dos de los tres,  elegidos en forma natural por la madre, que tiraba al suelo a uno, supuestamente el más débil).

Esas crías demandaban comida en abundancia, que los atareados padres, debían recolectar en aguas y charcas, tales como ranas, sapos, culebras, ratones y etcéteras, que embuchaban en su mayoría, para regurgitar luego en boca de sus polluelos.

Los nacimientos eran más o menos a principios de mayo, y vivían en el nido, unos dos meses y medio antes de lanzarse a volar, si bien en el nido hacía muchas pruebas de “simulacros de vuelo controlado” con el batir de alas sin levantar las patas para no planear.

Todo esto formaba parte del paisaje cultural de la Comarca, dado que las cigüeñas en su alta atalaya, rompían la monotonía de unos rayos solares que apretaban, y en especial esos ruidos acompasados de gola y pico, que aceleraban con el largo pescuezo doblado para atrás hasta ponerlo en paralelo con el nacimiento de sus alas; con especial estridencia y sonido en las noches y, más en las madrugadas.

A fines de Julio, los nidos se iban quedando vacíos, y las caravanas de cigüeñas: madres, padres, hijas e hijos, empezaban a despedirse de a poco de su hábitat de medio año, para ir tomando posiciones de preparación hacia otras tierras. Lo hacían en praderas cercanas, que ofrecían gran cantidad y variedad de langostas y saltamontes.

Allá por el mes de Agosto, la gran conferencia de pacíficas cigüeñas, con instintos gregarios y olaboraciones colectivas  desinteresadas, reunían a la grey de la Comarca Alistana, y tal vez más, en los dilatados y calurosos Campos de Aliste, ecostados sobre las secas planicies de los ríos Cebal y el patrón del mismo nombre: el Río Aliste.

Días después desaparecían del escenario alistano, emigrando hacía tierras más cálidas, con la promesa de volver todos los ejemplares que pudieran hacerlo. En lenguaje cigüeñil, seguro dirán:”Hasta el San Blas del Nuevo Año...” blandiendo sus alas en dirección al Sur; que para las cigüeñas, el “Sur también existe”.

4.07-Los amigos “pernileros” eran unas de las aves de vuelo más grandes que emigraban en verano a las tierras de Aliste. No sé el nombre exacto de la especie, pero así se llamaban, supongo que por su canto monótono/onomatópeyico de ¡pernil, pernil, pernil...!

Solían poner dos a tres huevos, pero parece ser, que a veces se aliaban con otras parejas, y alguien encontró para su suerte ( creo que Matea Martín Casas, vecina de Tolilla) una nidada de ocho. También por los alrededores del Carqueisal (Carquejal) antes nombrados.

Los nidos los hacían en general en la Hoja Sembrada, que no eran nidos, dado que  hacían un revolcón con las patas en el suelo. Los huevos, más grandes que los de gallina, era de color tierra, con pintas del mismo color, parecidos a los de perdiz, pero mucho más grandes.

Estas aves que llegaban en muy poca cantidad, eran emigrantes unos pocos meses, más o menos de mayo a agosto, es decir avanzada la primavera y desaparecían antes del fin del verano. Su mayor particularidad era el traslado de los huevos a otro nido revolcado en la tierra, cada dos o tres días. Nidos que hacían en lugares pedregosos y en la cima de cerros altos, tal vez para evitar que los chaparrones de verano no arrastraran los huevos.

Tenían patas fuertes y largas, buena envergadura de alas, vuelo lento y pesado, con un color medio marrón terroso. De su comportamiento y costumbres, dada la escasez de ejemplares y el corto tiempo de permanencia en la Comarca, es poco lo que se sabe; o por lo menos lo que sabía yo, que nunca tuve ningún ejemplar a la mano.

4.08-Los Negrilleros. Tampoco sé el nombre específico de la especie, pero seguro se llamaban así, por tener sus guaridas de primavera y verano, y la hechura de sus nidos en los negrillos que era su entorno natural. Como los negrillos han desaparecido por la enfermedad antes reseñada, desconozco lo sucedido con esos ruidosos y menudos pajarillos, matizados de verdes y tornasolados amarillos.

Los nidos eran pequeños y bien armados, sin llegar a la perfección del pinzón. En Tolilla abundaban en las negrilleras de las cortinas de tras las Casas, las de los prados de la Moral, y en los ejemplares sueltos como era el de nuestro corral de Adelante, el del Rincón plantado por Celedonio allá por los años 30, el del Pozo de Arriba de la tía María Gelado y, nuestra mata negrillera en el Corral de Atrás. También había algunas matas más ralas en las cortinas de la casa del tío Santos Casas, en la de mi padrino Rafael Álvarez, en la del tío Pablo Casas, la del  tío Benito Martín el tío José Calvo y otros.

El hecho de recordar a los negrilleros en mi caso, es por haber sido mi primer ensayo de usar el lazo de hilo blanco grueso del carrete marca Cadena, cuando tendría 7 u 8 años más o menos.

Era común que en el mismo negrillo y en toda la negrillera hubieran varios nidos a distintos niveles y ramas. Pues bien, la experimentación la hice en la negrillera de tras las Casas, que corría lineal sobre la pared sostén, que separaba el desnivel entre las cortinas de arriba, que daban hacia las casas del tío Pablo Casas, donde no vivían, y a la parte de atrás de la nuestra llamada la Casa de Arriba, donde tampoco vivíamos. Las cortina de abajo, eran las que partían de esa pared sostén, para llegar a la pared sostén lateral al camino de la Calzada de Arriba, paralelo al Río.

En un nido de alguno de aquellos negrillos, a unos 4-5 metros del suelo había un “nido de negrillero” con cuatro huevos – pequeñitos blancos - en incubación . Me subí, puse el lazo en el borde del nido, sujeto con unas horquillas de hierba, y la punta del lazo llegando al suelo. Como la negrillero se había ido del nido por mi presencia, me retiré unos metros a la sombra, con una espera de unos 15-20 minutos, para volver y tirar fuerte del lazo. La pobre negrillero quedó enlazada por las patas arrastrando consigo los mini-huevos. En verdad, me arrepiento de esa conducta reprochable, de maldad sin beneficio alguno. Pero así eran las cosas, con las travesuras de niños irresponsables, que nada sabíamos de la biodiversidad ni del Medio Ambiente. De esas cosas ni se hablaba, ni remotamente formaban parte de la instrucción formal. Todavía no” tronaba para acordarse de Santa Bárbara”, en sentido figurado.

4.09-Jilgueros y ruiseñores: El jilguero macho destacaba por sus vistosos colores sobre una base negra brillante, en especial en cabeza, pescuezo y pecho, matizados de blanco, rojo, verde y azul. También para sus nidos tenían preferencia por los negrillos, que en el caso del gran negrillo que nosotros teníamos en el Corral de Adelante, todos los años había algún nido de jilguero, la mayoría de las veces más, con algún otro del nombrado negrillero.

Era buen constructor de nido, aunque lejos del de pinzón, y del de cesta colgado por la oropéndola.

Un excelente cantor ( el macho), con fuertes agudos y matizados trinos, pero claro, no resistía la comparación con el gris feo y la insignificancia del ruiseñor.

Era un pájaro que abundaba en la Zona, incluso domesticable en jaula, donde también solía cantar.

Ahora vamos al RUISEÑOR: Como se dice en el párrafo anterior, el ruiseñor como creación biológica, es o era poca cosa: pequeñito, de un color ceniza opaco, patitas al tono y pico común y corriente. En una palabra, como pájaro vistoso, ocuparía uno de los lugares más cercanos al último.

Su nido nada extraordinario, siempre cercano a las orillas del río, con unos 3 a 5 huevos de color verde pálido, que al parecer en la incubación se alternan el macho, el cantor, y la hembra.

La influencia vital del agua y de la floresta propia de la misma, como son los alisos que beben en todo el curso del Río Mena por el término de Tolilla, parecen esenciales desde mi punto de observación, dado que la mayoría de los conciertos por mi escuchados, fueron en los alrededores de la Puente de Abajo y zona de influencia.

Poco más allá de la puesta del sol, y durante la noche y la madrugada, sentado en alguna de las piedras de la Puente, se podían escuchar melifluos trinos de guardianes ruiseñores, que gorgeaban encendidos tonos, con variaciones irrepetibles en toda la duración del concierto, que sin duda ellos disfrutaban a sus anchas, dada la dedicación del ofrecimiento, a la pareja, a los congéneres, a la vida de los próximos ruiseñores, que recibirán por herencia esos regalos del cielo, con los que se emociona y, mucho, la Madre Naturaleza.

Llamado a silencio, luego del concierto, aparece otro de los guardianes, que pareciera trata de emular al silenciado voluntario por un rato, el que recrea de nuevo el oído de tonos y trinos del universo circundante, que asiste a esa rivalidad musical de arte y belleza incomparables.

El pájaro feo de traje gris ceniza, de pronto se convierte en el excelso creador de tonos, trinos y gorgeos, que conmueve hasta las raíces de las peñas ¡ La Naturaleza es así de generosa...! El Ruiseñor es único e incomparable. Si hasta en defensa de la Libertad, se deja ¡ morir en cautiverio !

¡ Buenas noches, Amigos... !

Buenos Aires,01 de Diciembre
de 2008.

 

Simón.

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Escrito por D.F.F.

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TAGS: Opinión
14JUL2008

Articulos por simón katón

INVIERNOS ERAN LOS DE ANTES EN ALISTE, EMPEZANDO POR TOLILLA.

 

Los fríos, los hormigueros de rodillas, el vestuario, las medias de peal, los churros de hielo colgados,l as nieves y los conejos.

No es necesario ser un especialista climatólogo, para darse cuenta que efectivamente el cambio climático se ha producido a ojos vistas.

Para ello, me valgo de las propias comparaciones de los fríos sufridos allá por los inviernos de los años 1932 hasta más ó menos 1942, lejanas épocas de mi niñez y principios de la juvenil, período normal de asistencia a la Escuela; dado que las clases empezaban a principios de Septiembre y finalizaban por la primera quincena de Junio de cada año.

Las comparaciones climáticas, las he venido haciendo en mis viajes periódicos a España, desde los años 70 hasta esta primera década del 2000, en razón que los viajes de Argentina a España han sido en invierno, Enero-Febrero, salvo en 1983 que inesperadamente tuve que viajar , también a España, desde el 24 de Junio hasta el 24 de Julio, pleno verano.

Como es sabido, la década del 30 al 40, fue particularmente difícil para España. Para nuestra Familia también, en especial de Julio de 1936 a los avanzados 40, difíciles de olvidar para mi por las arbitrariedades y sinrazones sufridas, en una edad clave para la Vida: De los siete a los doce años.

España arrastraba la cuota parte de la crisis económica mundial, la llamada Gran Depresión (1), originada en los Estados Unidos de Norteamérica en 1929, que se extendió hasta la Segunda Guerra Mundial, 1939 a 1945, crisis que provocó la desaceleración de la economía, por el desempleo y la caída de la demanda, en especial la de productos agrícolas y ganaderos, los únicos que disponía la Comarca de Aliste, como muchas otras, absolutamente necesarios para tratar de equilibrar en parte el déficit crónico de “subsistencia”.Luego a la caída de la demanda, España en Julio de 1936 añadiría su Guerra Civil hasta 1939, año que empezó la Segunda Guerra Mundial por seis años.

De esta manera el panorama mundial, estuvo muy complicado para el mundo, con un plus para España que debió soportar la Gran Depresión Mundial desde 1930, la propia guerra desde 1936 y los efectos de su posguerra y los de la mundial hasta entrados los años 50.Fueron 20 años muy difíciles y con necesidades de todo tipo.

Así las cosas, los que tuvimos que pasar las calamidades de esos años, difícilmente nos podamos olvidar de aquel pasado, que por añadidura los inviernos eran como dije muy fríos. Que lo eran más, por las carencias de nutrientes, que impedían un razonable equilibrio calórico necesario para la vida. De manera que el frío, más las desventuras de los tiempos, que retaceaban la cantidad, la calidad y la necesaria reposición del vestuario, de sola unidad, abrían la puerta al escalofrío, el tiritar casi permanente en todo ámbito cerrado o abierto y, los casi crónicos resfríos (resfriados) de Noviembre a Marzo de cada año.

Era común por los años 30 y 40, que nevara 3 ó 4 veces cada año, inclusive alguna nevada con ventisca, que por efectos del viento a rachas fuertes del Noreste, de paso por las tierras de Soria y Burgos sacudiendo las planicies, amontonaba la nieve sobre las paredes de las casas; la Escuela de Tolilla, anclada en lugar abierto, era un claro ejemplo de acumulación de la ventisca de nieve en el muro lateral que da casi al Noreste, sacudida por la fuerza del frío viento que literalmente estrellaba la nevisca sobre la pared, que luego iba rellenando el ángulo que formaba con el piso.

Las otras nevadas, solían ser más tradicionales y más copiosas. De cualquier manera, toda nevada tenía unos días de prolegómeno, que eran muy fríos, acompañados de vientos provenientes del sector Palencia-Burgos-Soria. Luego el viento solía llamarse a la calma, con nubes tupidas y bajas y alto grado de humedad y silencio, que la cultura “meteorológica acumulada” por observación en la Comarca, casi siempre daba pistas. Una de ellas, bien clásica, era la concentración de las ovejas en pastar sin descanso casi sin moverse en el mismo lugar, de manera que podían pasar horas en un mismo reducto, sin siquiera intentar alguna caminata, que era lo común en el deambular de todos los días.

Según se decía, por las observaciones seculares, las ovejas intuían la nieve. Una intuición que hoy, por las investigaciones del genoma, tiene una razonable explicación:”Es sabido que la capa de nieve cubre los pastos, en muchos lugares por largos períodos, de manera que las ovejas se han visto privadas de su alimento básico a través de los siglos, con gran mortandad por las hambrunas, y las que han podido sobrevivir lo han pasado muy mal. De manera que la llamada memoria genética, ha sabido desarrollar, llamémosle ”instinto de percepción”, que en determinadas circunstancias climatológicas, hay que aprovechar a sobrealimentarse, porque se avecinan días difíciles. Hay que almacenar sobrantes de energía, para disponer de la misma en caso de necesidad.

Algo que es común a toda la “economía biológica”, que el hombre ha trasladado de alguna manera, a su “economía social”.

Véase sino, los viejos preceptos bíblicos de las “vacas gordas” y las “vacas flacas” bebiendo en el Río Nilo, que José descifró de los sueños del Faraón de turno.

Claro que las ovejas el único granero de almacenamiento que tienen, como el resto de los animales es su cuerpo, que sabe convertir los nutrientes sobrantes en grasas, para los casos de necesidad.

Si volvemos a las nevadas, veremos que tienen efectos benéficos, aunque produzcan a los pobladores de los ámbitos agrícolas muchas incomodidades.

Se sabe que la nieve cuando por efectos del sol se derrite, lo hace con toda la paciencia del mundo, para filtrase por la tierra con lentitud sin arrastrar el “humus / mantillo” que es el nutriente básico de la superficie productiva. Así que cuanta más nieve caiga, su filtración por la tierra hace llegar más agua a los depósitos subterráneos de las capas freáticas. De manera que habrá más agua dulce que brotará de los manantiales para beber, para regar y para cualquier otro uso.

Claro que la nieve traía consigo incomodidades. Pues si la nevada era grande, iba a tapar los pastos de vacas, y en especial el de las ovejas por varios días; daños que se extendían al resto de la fauna silvestre, como las aves en general, los conejos y las liebres; y aunque no era entonces motivos de preocupación, por ser enemigos desde antiguo, también a lobos, zorros y otros animales menores de los llamados dañinos.

Además al derretirse la nieve con los rayos solares, se encharcaban, ablandaban y embarraban: sendas de caminantes, caminos de rodera, calles, cortinas, huertas y todo lugar por donde había que desplazarse; de forma que sí eran recorridos inevitables llenos de dificultades, molestias e incordios, donde las cholas (2) o zuecos eran el calzado más apropiado. Pues en esos tiempos ni pensar en las botas de goma, con fieltro aislante, de media caña o hasta la rodilla o más, como es de uso en la época contemporánea.

Las últimas nevadas vividas ( por mi) en España datan de Enero de 1951, el año de mi salida y llegada a la Argentina, y Febrero de 2004 ( dos pequeñas), el primer viaje a España (Febrero/Marzo/2004) como jubilado, destinado a reunirme con todo el núcleo familiar supérstite de mi Familia natural:
La de Enero del 51, sí es una de las grandes nevadas históricas que recuerde, aunque menos traumática que las soportadas entre el 32 y el 40, por estar asistido con más calorías regulares de alimentación y vestimenta más adecuada.

Era una de esas nevadas largas y persistentes, que cubrían o tapaban toda la superficie del suelo, con una profundidad media de más de 50 centímetros, bien sustentada además en ramas y troncos de árboles, jarales, carrapitos (carrasca/carrasco) y matorrales. De esta manera la fauna de la Comarca, tenía totalmente alterado su “hábitat”, con serias consecuencias para mantener un nivel vital (sobrevivencia) mínimo.

De esto doy cuenta, pues a unos 3 ó 4 días de la nevada principal, que había cubierto todo , más otra capa de nieve caída en la último noche, adicionaba inquietudes por la alimentación del ganado de cuadra (vacas y burros), y por las ovejas encerradas y atendidas como las vacas a pienso de paja trillada con grano de centeno mezclado con algarrobas de molido grueso.

Yo había salido a eso de las 12 más o menos, cuando lucía un buen sol, a pasear las vacas con la intención de que desentumecieran las patas caminando un poco, respiraran aire puro, y en especial que bebieran agua en el arroyo del Carrascal, el que partía de los confines de la “Raya con Fradellos de Aliste” Pielamula abajo con unas vertientes bilaterales que formaban una buena cuenca para aumentar el caudal, que era muy grande por pocos meses y, llegaba al pleno cuando salía la catarata del prado del Carrascal de Domingo Casas ( nuestro primo hermano) por herencia de su madre Gabriela, al morir los abuelos Francisco y María, nuestros abuelos paternos, en Agosto de 1931 y Marzo ó Abril de 1935 respectivamente.

Esa catarata de agua, que al caer formaba de años una buena poza, cruzaba el camino natural de rodera (eran los más modernos en la Comarca) que iba al vecino pueblo de Flores de Aliste.
Como principio general, el agua de los arroyos, que fluia por amplias superficies en pequeñas cantidades eran radiadas por el Sol, de manera que la temperatura de los arroyos era mucho menos fría que las del río, con más caudal y profundidad casi sin radiación solar.

En ese paseo vacuno, seguro que sugerido por mi padre, salí de arreo tranquilo de casa calle abajo, Calzada de Abajo, paso por la Puente de Abajo (el Puente de Abajo), camino troncal que pasaba al lado de la Peña del Carrascal (creo) hasta que se bifurcaba unos 50 metros más arriba: Uno con giro más brusco a la derecha hacia Flores; el otro más recto, era el de Fradellos, del que en el recorrido partían en direcciones funcionales varias, otros senderos que hacían a la comunicación con prados, tierras, cultivos y etcéteras.

El arroyo del Carrascal, a partir del prado del tío Juan González Salvador, creo que llamado el prado Redondo, demarcado por la pared que lo rodeaba en forma de circunferencia, pasaba por dentro de una ristra de prados cercados y sucesivos hasta el nombrado de Domingo Casas, para desembocar unos doscientos metros más abajo en el río Mena.

De lado opuesto más cerca de Tolilla, medio en paralelo hacia el Oeste, había otra serie de prados, que empezaba con uno del tío Juan González (Tras del Castro), el que en su día había sido del bisabuelo Domingo Álvarez (Tras del Castro), el nuestro de entre los Prados y unos cuantos más hacia abajo, todos surcados por un arroyito sin nombre que fluía al del Carrascal, cerca de la Peña nombrada.
Entre ambas hileras de prados, había un monte de jaras, carrascos y pequeñas encinas llamado Entre los Prados, y por el lado Oeste de ese monte corría el camino hacia Fradellos.

Vacas cansinas estirando las patas, y al lado de ese camino, en la cuesta que va hacia el prado Redondo, oigo un ruidito debajo de un carrapito mismo al lado del camino, arrancando miedoso y veloz un conejo camino abajo hacia el nombrado prado Redondo, dejando sus huellas bien marcadas en la nieve.

Fui siguiendo sus pisadas que iban de un lado al otro en busca del refugio que no encontraba, y de acá para allá en zigzag, vuelta atrás y así, por una lengua de monte de jaras y más encinas franqueado por el camino referido en dirección a Pielamula. Hice corriendo la persecución del pobre conejo guiado por las huellas en la nieve durante un largo y empeñoso rato. De repente, pierdo las pistas; busco, busco y ¡ nada! - Quedé sorprendido de momento; volví a observar con atención donde habían desaparecido las pisadas y, de repente veo al lado de un peñasco una lomita de nieve que desentonaba con el nivel de la capa vecina ¡ Era el conejo que en última tentativa, exhausto, había intentado salvarse...! - No pudo ser, le eché las manos con nieve incluida. Era un conejo grande, lo cogí con fuerza (lo tomé ó agarré) con la mano izquierda por las patas de atrás, y oficiando como verdugo experimentado, con el canto de la mano derecha le di un seco golpe en la nuca, y listo para guisar ( se comió guisado con ajo, cebolla, pimentón y patatas esa misma noche¡ Riquísimo! ¿Arrepentimiento?

-En esos momentos ninguno. Hoy quizás no lo haría; pero en esos tiempos estaban presentes los instintos primarios definidos por Darwin en “La Evolución de las Especies”.La Moraleja;”Las nieves y sus fríos son de preocupación y molestias, pero en el caso real del relato, nos permitió comer un buen guiso de conejo”.Que no era habitual, salvo a cazador con escopeta.
(1).NOTA. En estos momentos el mundo asiste a otra crisis financiera y económica de grandes proporciones, también originada en los Estados Unidos por los sofisticados instrumentos apalancados en serie e imaginados por los más altos ejecutivos de algunas importantes entidades del “sistema financiero,” las llamadas hipotecas basura o hipotecas subprime; que si no fuera por los mecanismos internacionales que los bancos centrales de los países han adoptado para auxilio del sistema, limitado y parcial, la catástrofe sería todavía mucho mayor por la cantidad de miles de millones de dólares USA estafados, que afectan enormemente a la economía mundial. Y como decía un notable economista liberal de la Escuela Austriaca:”Alguien tiene que pagar la cena” y, de una u otra manera, la cena siempre la paga el mismo segmento de la población mundial: El que menos tiene.

En ambos casos, pero en especial el de la crisis actual, se debe al principio fundamentalista del liberalismo, que sigue, sigue y sigue con la monserga:”EL LIBRE MERCADO REGULA Y DISTRIBUYE POR SÍ MISMO LOS RECURSOS PRIVADOS Y SOCIALES O PÚBLICOS SIN INTERVENCIÓN NI CONTROL ALGUNO DEL ESTADO”.Y, como tengo dicho por ahí en algún otro artículo, mi abuela materna decía:”El que administra y el que la boca enjuaga, algo traga”. ¡ Qué verdad en estos tiempos cuando la fe pública entrega recursos a terceros para hacer negocios por su cuenta, y cuando no hay negocios rentables los inventan...!

AGREGADO: Las noticias informadas por las agencias internacionales hoy (10-07-2008) en síntesis dicen:”Se hunden tres bancos en los EE.UU por la crisis de las hipotecas: Lehman Brothers, Fannie Mae y Freddie Mac...El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el secretario del Tesoro H.Paulson, dos grandes economistas del ”liberalismo económico”, están pidiendo a gritos más regulaciones y controles para los bancos.

Algo así como se decía por Aliste:”Cuando la liebre se escapa, palos a la cama (donde dormía la liebre)”.
A modo de ejemplo, basta el caso de un residente argentino en Miami ( pidió no ser identificado), que perdió su casa comprada en 2006 por no poder pagar la hipoteca. Un banco de esa plaza le prestó 500.000 dólares USA, sin que averiguaran su nivel de ingresos, ni pedirle adelanto alguno. La casa: Dos amplios dormitorios, sala de estar y comedor, cocina normal instalada y un pequeño jardín. Cuando pese a los esfuerzos veía que no podía seguir pagando la hipoteca, le devolvió la casa al banco y se declaró en bancarrota.

Y lo que hace tiempo se sospechaba, que empezó a descubrirse allá por Agosto de 2007, sigue y sigue, sin que se sepa cuando terminará...

Lo cierto, que al sistema financiero mundial y, por su incidencia al económico, lo están poniendo patas arriba.

El estado tiene un mandato social indelegable, que es la obligación del “Bien Común” y la “Igualdad ante la Ley”.Y está visto que por el Libre Mercado, no se consigue ni lo uno ni lo otro ¡ Hay que tratar de imitar el funcionamiento de equilibrio, para nada egoísta, de los mecanismos biológicos !

Pero claro, la teoría del Libre Mercado, derivada de los principios filosóficos/teológicos del Calvinismo, ha tenido plena aplicación y desarrollo en los EE.UU a través del liberalismo ( más en las libertades individuales que en la economía), tuvo sus momentos de gloria, qué duda cabe. Pero el actual Neoliberalismo, que lo han aplicado y quieren seguir aplicándolo a ultranza como remedio fundamentalista, ha tomado tal carácter en las gestiones de gobierno de R.Reagan en los EE.UU y de doña Margarita Thatcher en Gran Bretaña en los años 80.Seguido en los EE.UU por Bush (padre), y a partir del 2000 hasta este 2008, por Bush (hijo). ¿ Se acuerdan del Consenso de Washington de los 80...? - La famosa teoría del derrame, que una vez el vaso lleno ( Capital necesario y reposiciones), empezaría el derrame de los beneficios del desarrollo, el empleo y la mejor distribución de las riquezas...Y,el Derrame ¿ dónde está ?

(2).NOTA. Las llamadas cholas en el ámbito alistano, en realidad son los zuecos, con base de madera, bota de cuero, con capellada o entera, con contrafuerte de suela, sujeta a la base de madera algo moldeada a la planta del pie, con una vira de cuero (tira del orden de un centímetro de ancho), encima de la bota, clavada con clavos finos (bota y vira) a la base de la madera,a una distancia de unos dos centímetros, cuero que con frecuencia se untaba con sebo de oveja sin sal, para conservar el cuero, dándole elasticidad e impermeabilidad para evitar la filtración del agua. La base de madera tenía una especie de puente, entre los 2/3 de adelante y el 1/3 del talón (tacón), aunque el nivel de la parte delantera y el del tacón (talón) era el mismo. La base de la chola o zueco en general era de madera de negrillo (que en esos años abundaban en los ámbitos urbanos de Aliste. Hoy desaparecidos por enfermedad).Para evitar el rápido desgaste de la base de madera por la fricción con el suelo, se recurría al herrado. Cada chola o zueco, llevaba una herradura en la parte de adelantes y otra en la parte de atrás o tacón. Las herraduras llevaban varias perforaciones, para clavarlas a la madera, con clavos que forjaba en la fragua el mismo herrero.

En esos años, uno de los herreros más conocidos, acreditado por sus buenos trabajos, era de Lober de Aliste, limítrofe de Tolilla, a unos dos kilómetros de distancia. El herrero se llamaba Juanito (Juan) del que creo nunca supe el apellido.

Sé que se casó con posterioridad a mi venida a Argentina, con una moza de Lober, la hermana mayor de Juan Antonio y Lorenza TESO, que vinieron también a la Argentina en 1948 y 1954 (creo) respectivamente. Lorenza vino con la madre, que falleció hace tiempo.

Con Juan Antonio de los años 1954 a 1980 nos veíamos con frecuencia; con Lorenza menos. Creo que la última vez que nos vimos, fue en Enero de 1982, en casa de Lorenza. De ahí en adelante no sé más de ellos, a pesar de los intentos ( ambos creo que tenían un hijo varón cada uno, que yo conocí).

TAMBIÉN es de recordar, que las nevadas sobre los tejados de los pueblos de Aliste, casi en la totalidad con tejas de arcilla colorada cocida de tipo árabe, o mejor de canal (abajo) y cubierta (montando arriba sobre dos de canal), en general procedentes de los tejares de Ceadea de Aliste ( con tradición de tejeros), al rato de salir el sol – más o menos a las 10 de la mañana – la nieve empezaba a derretirse con lentitud, dado que los rayos solares son en invierno de incidencia muy oblicua con menos energía de radiación. Ahí empezaba el lento goteo desde los tejados, que se iba acelerando a medida que los rayos solares persistían sobre la superficie de los tejados, para ralentizar o lentificar hacia la caída del Sol en la temprana tarde, cuando se iba hundiendo en el horizonte. Ahí, casi en un santiamén, al bajar de repente la temperatura ( era inevitable el día de sol y el correlato de la potente helada), uno se encontraba colgados de las tejas/canal desde el tejado, los más brillantes y largos churros de hielo multiformes de mayor a menor, en la mayoría de los casos con varias puntas afiladas como estoques ( como estalactitas). Todo un espectáculo para festejar con pies secos y calientes, que para los vecinos, indiferentes por la frecuencia de tal visión, eran productos asociados con el frío invierno y nada más.

Algo parecido sucedía, cuando en el Río Mena ó en cualquier arroyo, juncos, mimbres, o ramas eran alcanzadas por el agua sin estar sumergidos al ofrecer resistencia a la corriente: alrededor de los elementos unitarios o en ramas, se formaba una gruesa capa de hielo, que solía resistir por días el embate del Sol, al no poder neutralizar la mayor eficacia del ambiente frío.

No menos espectaculares eran esas mañanas frías y heladas de garúa (llovizna) donde los árboles y las plantas se cargaban de hielo escarchado,paisajes que tanto se han usado como postales de Navidad por la industria gráfica.

El fenómeno de congelación de las potentes heladas, que de común seguían a las nevadas y, el encharcado de campos y praderas por la nieve derretida; o las propias aguas del río y las pozas de los arroyos en superficie, a veces una capa bien profunda de agua convertida en hielo cuando había cierta profundidad y lento recorrido del agua, se convertían en pistas de patinar para los grupos de rapaces o muchachos, de los que formaba parte activa en Tolilla ( supongo en otros pueblos también).

Una de las pistas era el Campo, al que fluía el agua por la cañada de los Pradicos, receptora del socavón que venía de la ladera de las tierras de labor del plano inclinado vecino. La cañada era como distribuidora por efectos de la gravedad del plano inclinado, por la mayor parte de la pradera destinada a las Eras de las viejas Trillas, de manera que la pradera bien empapada en su extensión, iba escurriendo hacia la Peña el Campo, por cuyas cercanías se iba armando el llamado arroyo de la Fuente que concurría a desembocar al Río.

Con heladas fuertes y persistentes, que solían serlo, ese plano inclinado de las Eras, con un frente del orden de los 100 metros hacia el Suroeste y unos 200 hacia el Noreste ( más o menos) se convertía por varios días en pista de patinaje sobre hielo ¿ Pero cómo? – Ya dijimos que el calzado habitual eran las cholas, arriba descriptas. Pues bien, las herraduras de las cholas, que solían estar por el uso bastante lisas, oficiaban como un patín improvisado sobre el llamado carámbano (capa de hielo); de manera que con un envión inicial del lado de la cañada los Pradicos, mirando hacia la Peña el Campo / la Fuente, en bajada algo pronunciada, por la Ley de Gravedad, agachado con el culo sobre las pantorrillas, uno iba tomando velocidad acelerada con muy buena velocidad final. El problema se podía presentar cuando en el recorrido, por irregularidades del terreno había un frenazo imprevisto, o cuando uno empezaba a patinar y se resbalaba cayéndose de culo. Esta demás decir que en ambos casos, por detrás o por delante, uno se empapaba hasta la cornisa; y había que hacer tiempo, si el Sol lo permitía para secarse, pues en caso contrario mi madre (Balbina Álvarez), con toda la razón del mundo, tan pronto me semblanteara me dedicaría el saludo de práctica ¿ Dónde estuviste...? ¡ La Burra que te parió...! Pescozón y, el gran Sermón de la Madre. La verdad que había que tener la paciencia de Job ( mi madre) para aguantarme; pero era así de inquieto, de curioso, de experimentador y travieso por naturaleza, sin malicia ¡ Y, mi madre lo sabía...!

Esta prueba, de hielo traviesa, probablemente en Diciembre del 37 ó Enero del 38, la hice varias veces en solitario. Una vez creo que probó Angelito conmigo, otra me parece que Cándido; que más o menos éramos el trío habitual. Yo era el del medio, pues Cándido me llevaba a mi un año, y yo le llevaba a Angelito casi dos.

Sí usamos con más frecuencia, la pista de los Lavaderos, que era el pequeño embalse del Mena situado enfrente del hoy Recreo de Confraternidad Vecinal, en torno a la gran Mesa de la Piedra del Molino, a la sombra de los chopos.

Ahí Angelito y yo tuvimos más recorrido, con el uso de los patines indicados:”Las cholas herradas con las herraduras lisas, oficiantes de patines al mejor estilo propio”.La técnica era diferente pero más difícil y sofisticada. En la parte de la pradera de la ribera entre las huertas y los lavaderos, tomábamos envión (fuerza) desde 3-4 metros del agua ( en el caso cubierta por una buena capa de hielo), para caer en forma sincronizada con el culo sobre las pantorrillas y las cholas con las herraduras al mismo nivel, con un deslizamiento rápido que nos permitía llegar al otro lado en un abrir y cerrar de ojos, con algún crujido del hielo, que tuvimos suerte que el carámbano no se rompiera. Para mi era emocionante y lo disfrutaba; y la verdad que no sé esas sincronizaciones, sin haberlo practicado nunca, de dónde me salían. Casi siempre a la primera, pero que en todos los casos, previamente había hecho una especie de simulación mental.

Todas estas cosas, el que las aprendía mejor y con decisión de hacerlo al haberlo visto, era Angelito ( hoy y siempre, Ángel González Prieto).

Por siglos la tradición decía, que inviernos lluviosos y más de dos buenas nevadas – mejor tres o cuatro — eran sinónimo de una primavera fértil: Pastos, cereales, hortalizas ( en especial patatas) y legumbres abundantes; ergo ganadería: vacas, terneros, burros, pollinos, ovejas y corderos, gordos y lozanos. Era un adelanto optimista para los agricultores / ganaderos ( casi la totalidad de los vecinos de Aliste reunían las dos condiciones), que con poca ayuda de las lluvias de Abril y Mayo, adivinaban ( y esperaban muy confiados) un año pleno de cosechas.

Pero nosotros, los niños de la escuela ¿ cómo estábamos preparados para afrontar los duros inviernos ?- Lo vamos a explicar en forma general, tomándome a mi mismo como testigo ( ya quedan pocos):
Lo que siempre tenía en abundancia era el pelo en la cabeza ( todavía en gran parte está).
Una camisa liviana, con cuello de tira, abotonada. Un pantalón de género liviano, o en el mejor caso de pana, siempre por encima de las rodillas, pues como había que hacerlos durar, cuando eran nuevos llegaban por abajo de las rodillas; pero al poco tiempo al ir creciendo, la rodilla iba bajando y el pantalón subiendo. El pantalón sujeto con unos tirantes cruzados en la espalda, que eran unas tiras de paño común, cosidas a la parte de atrás del pantalón y abotonados a unos botones a la cintura de la parte de adelante. Los tirantes por sus frecuentes roturas, por lo menos en mi caso, casi siempre los tenía emparchados con algún cordel que me sacaba del apuro para que no se me cayeran ( los pantalones).Encima de la camisa y de los tirantes algún jersey de lana gruesa tejido en casa, que tanto valía para el duro invierno como para el medio tiempo.

Al jersey lo cubría una chaquetilla, más delgada que gruesa, alguna vez de pana, que en general había abotonado bien de nueva, pero al poco tiempo dejaba de hacerlo en su larga vida, dado que el cuerpo había crecido y la chaquetilla encogido. Era una manera de ponerle desde joven el pecho al viento y al frío.

Por supuesto las camisetas y los calzoncillos, eran prendas desconocidas para los rapaces en la Comarca salvo muy pocas excepciones. El calzado base, como se expresa más arriba eran las cholas o zuecos, que las más de las veces dejaban pasar el agua de las lluvias, de la nieve y de los charcos. Las medias ¡ las medias !- Sí, las medias. Las medias son parte de otra historia:

“En su totalidad tejidas a mano por las amas de casa, del propio vellón de lana de las propias ovejas, lavado peinado y cardado en general por hombres; a partir de aquí, la lana teñida de negro con unas piedras de tinte que se desleían en agua caliente, combinadas con cáscaras ó corteza de aliso ricas en taninos que ayudaban a fijar el teñido, hilada por las mujeres de casa, y como dije también tejido con agujas de tejer medias ( creo que usaban cuatro cortas y finas)..

Había tres tipos de medias tejidas, para mujeres y hombres: a).La de peal.b).La de medio pie y c).La de pie entero”.

Adivinen cuál era la media más usada, por razones de escasez y ahorro. Sí, acertaron. La más usada era la media de peal, luego la de medio pie y la de lujo la de pie entero.

¿ Que era la media de peal ?. Era una media tejida, una especie de tubo, que cubría desde los tobillos hasta por debajo de la rodilla. Ese tubo llevaba cosido el peal, que era una cinta estrecha, en general de paño de lana, cosido a los dos lados del tubo de media tejido, que la sujetaba por debajo del pie desde los tobillos. Las medias de peal servían solamente para calentar las piernas; los pies con más libertad por mayor espacio libre, pero ateridos de frío, al ser extremidades muy sensible a las temperaturas, tanto del calor como del frío.

Las de medio pie, eran tan malas o peores que las de peal aunque gastaran más lana, pues no cubrían la parte de adelante del pie, la que más se enfriaba; pero además, solían arrugarse con frecuencia, que era una molestia adicional e incómoda, que rompía los “quinotos” a cada rato. Con lo explicado, que se ajusta a la verdad, o por lo menos a la mía, tenemos vestido al modelo del niño escolar de Aliste, para concurrir a su Escuela, de los años 1930 a 1940 y más. Sin embargo hay que destacar dos sectores del cuerpo de libre exposición al viento y al frío: El pescuezo o cuello y, el sector de la rodilla, con más unos 8 centímetros abajo (hacia la canilla) y otros 10 arriba la rodilla ( muslo). Ambos sectores oficiaban de radiadores refrigerantes, tanto en verano (sin problemas) como en el crudo invierno (un tiritar permanente).

Los sectores expuestos al viento y al frío, en especial la zona franca de la rodilla y aledaños abajo y arriba, parecían curtidos, surcados y rugosos, como lija muy gruesa, con una coloración negruzca, que se denominaban coloquialmente hormigas u hormigueros cuando la zona era extendida. Y es comprensible que así fuera, dado que las glándulas sebáceas trataban de proteger la piel, pero el exudado graso se impregnaba de partículas ambientales, que hacían costra protectora, para evitar mayores daños (grietas sangrantes) en la epidermis.

Había que esperar la primavera bien entrada, hasta que la piel rejuveneciera y expulsara las hormigas u hormigueros de esas zonas agrietadas.
Un elemento adicional antifrío, eran los clásicos braseros de latas de sardinas grandes, que se llevaban con cisco hecho en la lumbre derivado de las ramas de las jaras, de buen poder calórico. Algo era, pero muy poca cosa. Los días fríos y lluviosos, si se podía, se llevaba algún manto de paño de lana, o algo por el estilo. Que era lo que había, aunque hoy a las generaciones nuevas de la Comarca les parezca un imposible.

Pero bueno, no todo era negativo en el invierno. Estaban también los días de las matanzas; las propias y de la familia, y las asociadas para los rapaces por invitaciones recíprocas, más las de esperanza ( la espera en el recinto matancero con cara de circunstancia), donde por ahí se ligaba algún plato de chanfaina para mi un manjar que además sacaba el frío, dado que el sabor bien picante, era un buen vasodilatador que a veces ponía coloradas las orejas y las mejillas.

Alguna mordida a hurtadillas de la punta del rabo, la eventualidad de un mordisco en la punta de las orejas, y el regalo de la vejiga para hincharla con una paja de centeno, que a veces servía como sustituta de un balón ( aunque entonces el fútbol era desconocido en toda la Comarca, y no se practicaba ni remotamente).Sí, de hecho se desconocía, aunque ahora cueste creerlo.

En las matanzas de los cerdos propios o de los de familiares, habida cuenta que aún sin saberlo bien, eran la base de proteínas y grasas de origen animal, también ricas en triglicéridos, lipoproteínas y colesterol LDL ( el llamado malo), todo ese conjunto no era tan malo. Y, no lo era, en razón del alto consumo de energía (kilo-calorías) que demandaban las largas y rudas tareas agrícolas y ganaderas, donde la acción, el movimiento y el esfuerzo eran rutinas de todos los días; de manera que la ecuación de ingreso de calorías al organismo, menos el consumo por la movilidad, el esfuerzo, el tiempo, la dedicación y el metabolismo basal, daban resultado negativo. En una palabra, se iban consumiendo reservas de calorías que en algún momento del año habría que reponer. Caso contrario, la proyección saludable se vería amenazada en el corto plazo.

Lo importante es que las matanzas, aparte de asegurar los nutrientes de base por un año, gracias a la prudencia y previsión de las “Amas de Casa” que hacían maravillas con la eficiente administración de los escasos recursos, eran tradiciones renovadas cada año por las familias, que a nivel subconsciente invocaba a una especie de “talismán” representado por los cerdos, con ritos variados: “muerte cruenta con sangrado expuesto, cargada de agudos y dolorosos gritos de dolor escuchados en todos los ámbitos de los pueblos; conducción al banco de muerte, atado con la soga o con gancho de hierro, con fuertes y lastimeros quejidos que intuían su fin, mientras las patrullas familiares en movimiento y jolgorio ( del que se excluían los viejos abuelos ¡ quién sabe por qué! observando con preocupación sin inquietud, las escenas del drama de muerte violenta). Luego vendría la purificación del fuego con el chamuscado y sus llamaradas; el descuartizamiento cuidadoso, especializado por sectores anatómicos; la extracción de tripas y vísceras con sus cuidadosos lavados, en las rápidas corrientes de ríos o arroyos. Un ritual de ceremonias de algunos días, para santificar los productos diversificados del cerdo, tan necesarios, apetecidos y demandados ( con exclusión del Islán y parte del Judaísmo ortodoxo) en las proximidades Navideñas de liturgias cristianas y tradiciones de encuentros en familia.

Toda una “trilogía” cultural, tradicional y costumbrista, que mezclaba ritos bien diferentes en pleno invierno: La crudeza del frío, la crueldad y alegría de las matanzas y la solemnidad y devoción de la Navidad ¡ Casi nada para el Aliste de antaño...!

Los relatos del presente, están pensados con los recuerdos del Hemisferio Norte, sin caer en la cuenta que hoy por hoy, los fríos y las matanzas ( sin los ritos y ceremonias de celebración del Norte, en España y en el Aliste de antes) están en el Sur y, los unos y los otros lejos de las celebraciones de Navidad.
Pero no importa, la memoria y el pensamiento aliados con los recuerdos, por ahora pueden circular con libertad, sin pasar los controles de seguridad ni pagar aranceles aduaneros. Tampoco necesitan pasaportes ,visados o vacunas; ni alteran normas migratorias.

Pero si hasta la Naturaleza ha producido desigualdades y opuestos:” estaciones del año, frío para unos calor para otros; florecer la vida en un lado, recoger las hojas caídas en el otro ¿ Dónde está la igualdad tan proclamada...?

Parece que la tal ansiada igualdad no existe ¿ Ni para la Naturaleza?- La Naturaleza es otra cosa. Sabe compensar y equilibrar adecuadamente a todas las partes de sus dominios.Tiene zonas neutras estables sin muchas variaciones de frío/calor con sus lluvias de turno. El resto, va en rotaciones más o menos previsibles y armoniosas. Hoy el frío para unos y el calor para los otros que cada seis meses se invierte. Mañana la fertilidad de la Primavera para unos y el ocaso del Otoño para otros , que al medio año se cambia. Los fríos extremos y los calores extremos también tienen sus compensaciones naturales, para que las criaturas de “flora y fauna” puedan cumplir los objetivos trazados por la Naturaleza.

Y aunque pueda suponerse que el Orden Natural de la Tierra sigue su ruta sin enemigos, desde no hace mucho tiempo se sabe que esto no es así.

El hombre con sus ansias de dinero, de poder y despilfarro de recursos – la ambición del tener para exhibir - lo ha llevado a destruir factores naturales imprescindibles para la Vida sobre la Tierra, introduciendo o alterando otros, que han producido, están produciendo y producirán graves alteraciones de todo el “Hábitat” de nuestro mundo, sin que le preocupe demasiado.

El hombre para mantener el “soberbio orgullo de mostrarse al otro”, es tan capaz de perder su juicio, como actuar a lo” bonzo prendiendo fuego a su propia casa con él adentro”.

Y repito una vez más en estos escritos dedicados a Aliste por rutas de Tolilla:” En el mundo de hoy hay muchísimos dirigentes de la alta política, que a sabiendas, con informaciones y asesoramientos adecuados (no solamente la del “primo ingeniero” como dijo alguno conocido), sobrepasan el prepotente absolutismo de Luís XV, por el daño que producen y la terquedad de los intereses que defienden, aún a sabiendas que están cometiendo barbaridades contra la Vida, incluyendo la de él y los suyos presentes y futuros.

Como dijo don Nicolás Maquiavelo, casi 500 años atrás en su Príncipe:”Al hombre le preocupa más el patrimonio que la propia sangre. De la pérdida de la sangre se olvida; de la pérdida de patrimonio, No”.
Ahora vamos a redireccionar el Hemisferio. Del frío del Sur (aunque no tanto por ahora en esta zona) pasamos al calor del Norte, veraniego y vacacional por merecimientos.

Aunque en Aliste se dará la paradoja que los descendientes de los pobladores seculares de la Comarca, muchos de ellos por suerte, vienen a pasar las vacaciones donde sus ancestros nunca descansaron y, no por que no sufrieran cansancio. Son las vueltas de la vida en los tiempos.

A disfrutar en los parajes de los ríos, manantiales y riberas; montes y arboledas; zarzales donde tiempo ha, las huertas y cortinas envidiaban con sus frutos al aire o bajo tierra; jarales y matorrales lozanos, asentados en lo que algunos años atrás brindaban el preciado cereal; todo eso tan cercano, tan pariente y conocido, aunque se vea por primera vez. Son los ecos de las voces de los tiempos, que en forma mágica se acercan en el silencioso diálogo de la comprensión y el entendimiento. Ecos alegres y jubilosos al saber que parte de su vida transmitida al presente, disfruta en mayor o menor medida del desarrollo y del progreso, rompiendo el aislamiento secular.

Repetiré que a los de Tolilla de Aliste, los saludo en ese Recreo de Armonía Vecinal, alrededor de la gran Mesa de la piedra del Molino a la sombra de los chopos y a la vera del Río, entre la poza de los Lavaderos y el regato de riego de las huertas de los Linares y los huertos de la Puente de Abajo, que tal vez luzca tapado de tierra y sin agua, sólo identificable por los que lo conocieron útil y funcional.

 

Un fuerte abrazo individual y colectivo para los vecinos de la recordada Comarca de Aliste.

 

Desde la ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la Argentina, Doce (12) de Julio de Dos mil ocho (2008).

 

Simón

 

P.D.Un saludo complementario adicional, para todos los asistentes a las nuevas Fiestas del Pueblo en los días 08 y 09 de Agosto, las que han participado del adelanto de un mes por las urgencias de los tiempos, razonables entendibles y justificadas.Después de todo, la instauración de una "fiesta" no es ni "dogma ni sacramento".¡Chau!

 

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Escrito por D.F.F.

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02JUL2008

Articulos por simón katón

LA COMARCA DE ALISTE SIN LLUVIAS DE PRIMAVERA, NO TENÍA VIDA. TOLILLA DE ALISTE , UNO DE LOS PUEBLOS DE SU PERTENENCIA, TAMPOCO.

 

 -Relatos reales del ciclo agudo de sequía de los años 1942 a 1945, el 45 año de máxima.

 -Solución imaginada y fantástica de aquella sequía con efecto retroactivo, de 66 a 63 años de ocurrida.

Decía mi abuela María –las otras abuelas también - ¡ con pan y vino se anda el camino ! Lo que literalmente parecía decir, que con muy poco se podía ir por esos caminos de rodera, senderos más primarios, o campo traviesa, a cumplir con las tareas cotidianas que imponían las duras obligaciones del sobrevivir en la Comarca de Aliste y sus Pueblos. Y, ciertamente, ese” pan y ese vino” como alimentos simbólicos del Cristianismo, eran además – o por eso mismo - los nutrientes básicos de esas comarcas desheredadas por los gobiernos de todo signo a través de la Historia.

Proveían ni más ni menos, que el preciado combustible de hidratos de carbono, de rápida absorción, convertidos en energía para poner en marcha desde bien temprano, la voluntad de hacer y la disposición mecánica del cuerpo para cumplir el cometido.

Pero sin saberlo, esas expresiones, acuñadas como sentencia por la cultura del saber popular, querían decir además a todos los vecinos: “con deseos, voluntad y tenacidad, el hombre necesita sólo unos pocos medios bien elegidos para andar el camino en procura de los objetivos”.Sin importar si los caminos eran de rodera, de sendero, o de pisadas del momento para acortar el camino, con o sin barro; próximos o lejanos. Como de caminos hablamos, en estos momentos voy a intentar trazar en mi mente, unos planos viales y canales ideales de recorrido con agua de lluvias, que desemboquen en las cabeceras de los manantiales de los ríos de Aliste: El Río Aliste, el Amazonas de la Comarca que le da nombre, allá por las cercanías de Flechas-Boya y San Pedro las Herrerías; el Cebal en las cercanías de San Cristóbal; Río Frío, por los cercanos manantiales en la S. de la Culebra en proximidades de los términos de Cabañas y Sarracín; la media docena de arroyos de recorrido por una de las partes de Aliste más genuinas, que van a parar al Río Manzanas con caída de aguas hacia Portugal.

Pero en especial en los incipientes y modestos manantiales del término de Tola, donde nace el Río Mena, el que pasa por Tolilla de Aliste, mi pueblo de origen.

En todos los casos, las conexiones serían con el túnel del tiempo pasado, en los meses de Abril, Mayo y Junio de 1942-43-44 y especialmente 1945, un ciclo angustioso de sequía que marcó mi vida para siempre. Pero claro está, voy a usar para la descripción de las ilusiones, que no podrán nunca materializarse - pues ni siquiera llegan a la categoría de ideas posibles - las abundantes lluvias de estos mismos meses en este año 2008, para llenar los ríos, arroyos y fuentes de Aliste como se dijo, y compensar con efecto retroactivo, aquel casi lustro de sequía pertinaz que propinó desastres en bienes, personas y haciendas. Una especie de volver al pasado personal, con el deseo de modificarlo, a través del agua.

También voy a situarme en el Pueblo en esos mismos años, 1942-45, ahora con la imaginación convertidos en “lluviosos”, en compañía de todos los vecinos de esos años en las tareas cotidianas de la agricultura y la ganadería, cuando eran parte esencial de la Vida de los vecinos, pero con el trasvase ( sin permisos de los gobiernos, central y comunitarios) a aquellos años de sequía. Teniendo presente aquel pasado, donde huertas, campos, prados, cortinas, cultivos de cereales y ganadería estaban primorosamente cuidados, como elementos del “ser o no ser, del vivir o morir”; dejando de lado el estado actual de abandono que subsidia a matorrales, zarzales y malezas, aunque favorezcan al medio ambiente; estado visualizado en mis viajes a partir de los años 70 (S.XX). Años en los que el éxodo de vecinos de la comarca de Aliste y, de otras muchas de España, habían cruzado su Mar Rojo a partir de los años 60 en la búsqueda de su Tierra de Promisión ( que hoy ni la lluvia podría remediar), en centros de trabajo donde se trazaba el progreso; unos en la misma España, otros en latitudes diferentes de la pujante Europa. En cualquier caso, era inevitable la angustia del desarraigo, la pérdida de identidad sumergida en la nueva sociedad tumultuosa e indiferente, que sin intenciones podía engullirlos, cual culebra a la confiada rana entre las húmedas malezas. Sin duda la juventud, con sueños, voluntad y tenacidad, quería dejar atrás tantos siglos de aislamiento y olvido. Querían ser actores, aunque en muchos casos fueran de reparto ( extras secundarios); sabían que el” tren del progreso en marcha” había que abordarlo con decisión y optimismo ¡ Era el momento ! Como es natural, no todos llegan a la Tierra Prometida; tampoco Moisés pudo llegar, solamente la alcanzó a ver desde una cima, a pesar que por lo menos en lo simbólico, lideró una de las grandes rebeliones triunfantes de un Pueblo “esclavo y sometido” empapado por las “aguas de la Libertad”. Pero claro, en ese deambular por el desierto, los jóvenes también arrancaron a muchos mayores, que creían en ellos y los acompañaban con fidelidad. Era su propia Vida la que emigraba, y había que acompañarlos en ese nuevo Camino. Aunque intuían que el nuevo torbellino social, no los iba a hacer demasiado dichosos en la “Nueva Tierra”, y los haría extrañar, añorar ó morriñar (del gallego) – muchos para siempre –, su “lar” y sus ancestros dejados atrás. Tampoco faltaron algunos acompañantes mayores de la “diáspora” cargados de años, de trabajos y de penas, que pidieran a los suyos que al morir los dejaran volver a las raíces, para reunir su ADN inerte, con el de sus padres, mujeres, maridos y hermanos. Pero ese retorno, cada día más espaciado – ahora ya casi inexistente - , era a bordo de un furgón de funeraria para la despedida final, por el que las campanas de su pueblo y de su Iglesia, lanzaban al aire el lastimero tañido del individual sonido: ¡ dinn-dannm... !, para cerrar, segundos después de cada serie, con el golpe conjunto y asociado de los badajos: el ¡ driamm... ¡ de retumbe lloroso desde el campanil en la atalaya del campanario y, escritura de sonidos en onomatopeya. Eran los sones de los tristes conciertos, que las campanas como medios primarios de comunicación a distancia por los siglos, anunciaban la muerte de algún vecino del pueblo. Uno de esos retornos, cumpliendo los hijos su voluntad, fue el de mi madre Balbina Álvarez. Ella murió en Zamora, donde residió cerca de 30 años, con mis hermanos Consuelo y Paco; pero era evidente que ella en el cementerio de Zamora no tenía en esos momentos ninguna raíz familiar. Pensaría con toda razón, que en esa eternidad se iba a encontrar alejada de los suyos, tanto de las transmisiones genéticas, cuanto del compañero elegido por voluntad y afecto, para fundar en forma conjunta la herencia de la nueva y propia Familia.

¡ Las cosas que puede construir e idealizar la Mente...! Que a sabiendas de la irrealidad, igual se disfruta, por lo menos en mi caso. Puesta cada cosa en su sitio, ya veo casi en la entrada del verano 2008 (en el H.Norte) al río Mena caudaloso ( pero de verdad), a las acequias de riego con sus regaderas secundarias llenas de agua (el árbol vascular del riego), a los patatales del: Alisón, Pradote, Prado Curato, Las Cruces, huertos de la Puente de abajo y Vegamolino, llenos de ramas frondas y flores. Las cortinas de tras las Casas, con las patatas de secano casi a punto para empezar a comerlas, las cortinas de la Clementa con garbanzos verdes henchidos, que de mañana eran portadores frutos y plantas, de una especie de rocío salobre, que al pasar entre las ramas escocía en las canillas de los rapaces llenas de arañazos y mataduras; la Cortinona con cebada en la parte de arriba y con muelas (almortas) en la parte de abajo, a veces mixturadas con guisantes; el Huerto de la Güera (Huera), lleno de lechugas y pimientos; la llata de las Fonticas del Castro (manantial seco por aquellas sequías del 45) con tomates incipientes entre las verdes y espesas ramas ( las que daban tomates con olor y sabor a tomates); berzas en la llata de la fuente y en parte del Alisón.

Dejo expresa constancia que a mi me encantaban los garbanzos, las muelas y los guisantes (menos) y los granos de cebada verdes y pelados, los propios y los ajenos, que no era el único que sin “querer queriendo” tiraba la mano de la tentación en forma disimulada, tal vez por aquellos dichos de que lo que hay en España es de los españoles. Algo parecido solía suceder con los melones, sandías, peras, manzanas y uvas; donde el hurto parecía más sabroso que los frutos obtenidos por derecho propio. Esas tentaciones de los niños muchachos – a veces no tanto, que solían ser de mayor envergadura – que respondían al ejercicio natural de las travesuras, como a la necesidad de llevarse algo necesario, sabroso y apetecible a la boca, para satisfacer los deseos y el paladar, con el chasco frecuente de estar todavía verdes (no maduros) con secuela de retortijones dolores de tripas y diarreas. Uno andaba metido por ahí en esas huertas y cortinas, en medio de las tentaciones al alcance de la mano, que le resultaba casi imposible echar la mano para atrás. Era un poco el dicho de mi abuela materna Juana (abuelastra o abuela putativa, pero abuela en el afecto):” El que está entre las tentaciones, el que administra y, el que la boca enjuaga: algo traga”. -- Sigamos por los Caminos: El centeno bien avanzado y el trigo con sus penachos verdes y sus espigas bien preñadas de granos en maduración; cultivos que en extensión vistos en perspectiva a la distancia, con la brisa del viento producían olas de espigas a lo largo del Sierro las Corzas, encima y debajo el Camino, el Campetón, las Perinquinas, el Ramajal, las laderas de la Cumbre y la Ladera propiamente dicha; las del Ñal de la Cigüeña y los Pradicos, el Cotorro y la Vasca; los Ferreros y algo del Cotorrón. Pero se daba un fenómeno añadido especial, en los trigales del llano en vaguada entre las Fontaninas y el socavón que desaguaba por la cañada de los Pradicos hacia la Peña el Campo; de mediados de Mayo hasta finales de Junio, florecían entre el trigo una cantidad y variedad de amapolas(1) : rojas, blancas, moradas, amarillas y rosa, que eran una maravilla de colores al observarlas con detenimiento. Allá lejos, muy lejos, en la Sierra la Culebra por las solanas en el recorrido Noreste, tal vez en términos de Río Frío, Sarracín, Cabañas, San Pedro las Herrerías y más arriba, de tanto en tanto empezaban a divisarse las humaredas espesas y persistentes de los incendios del monte. Humaredas más frecuentes y densas en los meses de Julio-Septiembre de cada año.

(1).NOTA :Estas amapolas, son de la misma familia, aunque silvestres e híbridas, de las clásicas adormideras de donde derivan los opiáceos. Incluso las viejas abuelas decían que sus infusiones, eran buenas para dormir y para los dolores de muelas ¡ El saber de la cultura popular, sin saber el por qué...! Como todo este armado de ilusiones, surge de las benéficas lluvias de Primavera, vamos a disfrutarlas: En primer lugar, voy a recordar mi afición y éxito en la pesca de cangrejos en el Río Mena – del tipo langosta ( mucho más pequeños, pero tan sabrosos), entre verde y marrón obscuros - con las cangrejeras, una especie de garlito , que en general comenzaba en el mes de Abril y concluía en Julio. Después de Julio la pesca del cangrejo había que hacerla a mano en las cuevas donde se metían en forma colectiva, o con red embudo, dado que no acudían a los cebos de las cangrejeras. En aquellos años, en todos los recodos del Río en el término de Tolilla se pescaban cangrejos en abundancia, por el procedimiento señalado.

También en el mismo Río, en término del vecino pueblo de Mellanes, a unos 3,5 km., de distancia hacia el Suroeste, a partir del arroyo que desembocaba en el Mena en la parte de abajo del Pueblo, muy rico en cangrejos, que venía de la sierra que limitaba con Ceadea. Había unas pozas de cierta profundidad y longitud que eran abundantes. La parte más honda, cerca de Mellanes, pues luego el caudal se desperdigaba en brazos de poca profundidad y rápido recorrido de las aguas, no aptas para las madrigueras refugio de los cangrejos. A través de la observación y la experiencia, había detectado en qué lugares se pescaban más, y en qué lugares eran más grandes.

En término de Tolilla, casi en la raya con Mellanes, había unas pozas y remansos, en la parte de la ribera que se llamaba el Molino Tubal ( por un antiguo molino en el paraje). De ahí para abajo, había unas pozas profundas, con un dique artesanal de piedras, que embalsaba las aguas que discurrían por el canal que alimentaba al Molino (todavía existe aunque sin uso), que cuando superaba el nivel del dique, el agua pasaba por encima corriente abajo, hacia otro dique menor cercano, también de piedra bien calzada, que en el verano se ajustaba para el riego de las huertas, por acequias y regaderas.

Era la primera azuda (azud) grande en el curso del Río, con praderas laterales de encima la Azuda, en el margen derecho río abajo, enfrente, el otro margen con la pradera del Ancho. Tales praderas, si bien abiertas para uso del ganado comunal o colectivo, en parte del año, eran propiedades de minifundio particulares, denominadas llameras. Las aguas de la Azuda, que recibían aguas de manantiales en profundidad eran bastante frías, aún en pleno verano poco agradables para nadar. Había que tener la precaución de no tirarse de golpe, por las diferencias de temperatura entre el cuerpo y el agua, aunque por profundidad, anchura y longitud, eran ideales para nadar en todas direcciones.

Las aguas del Mena por Tolilla en general, eran bastante frías, pues aparte de esos manantiales subterráneos, las tupidas arboledas de “alisos” emplazados en las orillas, con el follaje en arco por encima del río, impedían que los rayos del sol calentaran el agua profunda.

Tales aguas frías, eran poco amigables para el hábitat de los cangrejos, hasta por lo menos Julio-Agosto, meses no aptos para la pesca con cangrejera, sobre todo Agosto. Sí había algunas pozas (pocas) y remansos bien irradiados por el sol de verano que se podían disfrutar a “pata suelta”.

Más abajo había otra azuda paralela al canal del molino, con el mismo tipo de dique de piedra, con el propósito de embalsar el agua con otros fines, que no fueran riego, como para que el ganado bebiera . También se utilizaba para poner en remojo durante unos días, por el mes de Septiembre de hace muchos años, los manojos de las plantas de lino enteras ( ya sin la linaza), para darle elasticidad y firmeza a las hebras, sin que se rompieran cuando en los poyos de piedra, situados en varios lugares del Pueblo (de los pueblos) el haz ya seco se golpeaba con la “mayadera (2)” (majadera) para sacarle a puro golpe la paja y dejarle la fibra ( la estopa, la más basta que queda en el rastrillo. La de lino era la fibra más fina y larga que luego se hilaba). El lino (la planta) en remojo en manojos verticales cubiertos por el agua estancada, traía aparejada la muerte de los peces, al impedir los taninos disueltos en el agua la oxigenación de la misma. Aparecían muertos en la superficie flotando, o dando desesperadas ” boqueadas” antes de morir. (2).NOTA: La mayadera (majadera), era un cilindro de madera (tronco, en general alisado) de superficie bastante regular, de unos 30 centímetros de largo, y un diámetro de 8 a 10 centímetros. En uno de sus extremos, en el centro, tenía inserto un mango agarradera, de un diámetro de 03 a 04 centímetros, y la longitud de la palma de la mano, la que se aferraba al mango y palo va y palo viene, y entre tanto las mayadoras (más) o el mayador (menos), se entretienen. De esta mayadura (majadura) del lino y del proceso referido, yo fui testigo por poco tiempo siendo muy niño, aunque lo recuerdo. Veo a mi abuelo paterno Francisco, que murió el 04 de Agosto de 1932, cuando yo tenía 03 años y 07 meses, manipulando el rastrillo, las cardas y los peines con la lana y el lino. Y, a mi abuela María, + Abril del 35, hilando el lino para usos propios con destino principal a camisas, de hombres y mujeres, con puños, caladas y bordadas ( la tía Rosa Gelado era una artista); también para sayas interiores de mujeres debajo de los manteos con ruedo y los viejos camisones. Eso sí, los usuarios hombres y mujeres, eran de la vieja guardia, que revistaban por lo menos de abuelos/bisabuelos. Las escenas artesanales relatadas de mis abuelos, sobre el lino, por lo menos serían del otoño/invierno de 1931, ó de 1930. Al seguir el curso del agua del río hacia la desembocadura, hacía la Puente del Pontón, confluían dos cursos de agua: Uno de la azuda anterior, el otro el desagüe del Molino por la compuerta, o cuando superaba ciertos niveles de la presa, pasaba a un aliviadero lateral.

Después de la Puente de Arriba (del Pontón), venía el pozo del mismo nombre, que en verano aumentaba de nivel (cuando el agua era abundante), por la retención de otra presa artesanal de piedra y panales de pradera, levantada en la llamada la Caleja (Calleja), por donde baja uno de los brazos del río bordeando las huertas llamadas del Prao Curato (Prado Curato) a las que regaba una acequia principal, con regaderas derivadas en las cabeceras de cada una de las huertas. La acequia principal iba cerca de la Puente de Abajo, cruzando el camino de rodera que iba a Flores de Aliste, para regar todo el grupo de huertas que llegaban hasta la puente del Molino los Corderos (quedan vestigios unos 200 metros más abajo), que empezaba con una huerta nuestra y otra del tío Aquilino, en lo que había sido un prado de la abuela materna ( la tía Paula ) de mi tía Antonia Gallego, y terminaba en la huerta del Cura y el huerto de la tía María Gelado. En la parte más cercana a la presa, que daba a las llamadas huertas del Pradote, sí se pescaban cantidades de cangrejos en los meses de Mayo y Junio, también en la poza de la Juncal, donde la cantidad era menor, pero más grandes; en las pozas y remansos de la Puente de Abajo y en los pozos de los Linares también.

De la Poza de la Juncal, se derivaba el otro brazo del río, que retorcido lateralizaba la pradera llamada del Ejido, hacia otra poza que tocaba el camino de la Calzada, que surtía por un lado a los llamados Llenaderos, donde vecinos de la parte de abajo del Pueblo iban a llenar cántaros y cubos (herradas) para el agua de consumo diario. De ahí salía otra acequia, que al costado de la Iglesia se bifurcaba en dos: Una para el riego de las huertas de los Linares, que empezaba en el prado del tío Juan González Salvador, para seguir paralela a la Corredera, hasta el final. La otra, por la calzada hacia la Puente de Abajo por el costado del prado citado del tío Juan González, hasta la punta del huerto nuestro llamado el Huertín ( con buenas matas de hortelana, te verde, azucenas y perejil) muy apto para los pimientos morrones, seleccionados por mi madre, que en pimientos y tomates era “una campeona”. Por el costado del Huertín al lado de las paredes de las huertas, iba la acequia, que recién era útil en el riego por inundación de los surcos, en la huerta del tío Mariano Sutil de Lober, el huerto de la Puente nuestro y, el del mismo nombre de la tía María Gelado ( la Colorada, por el color del pelo).Luego mi Familia, algún año después de emigrar yo a la Argentina, por compra unificaron en una unidad las huertas adyacentes: La de la tía María Gelado y la del tío Mariano Sutil. En esa poza previa a los Llenaderos, en su parte de arriba sobre la calzada, a la altura de una cortina nuestra, que tenía abundantes negrillos (todos los negrillos desaparecieron por enfermedad), en un trecho de 10-12 metros se pescaban cantidades de cangrejos, pues los huecos de las paredes que sostenían la calzada, eran refugio muy adecuado para ellos; además el espejo del agua estaba muy irradiado por el sol, de manera que la temperatura de Abril - Mayo y Junio (parcial) era muy adecuada, y como estaba lleno de ranas, abundaban los renacuajos que eran un buen alimento. Río abajo, vamos a parar al punto final de la abundante pesca del cangrejo, se trata de una poza, en un paraje del Molino los Corderos, que casi coincide con la cabecera de una huerta del tío Benito Martín.

Esta porción de río, con la del Molino Tubal y la poza del Pradote, eran los lugares ideales y seguros para pescar muchos cangrejos en poco tiempo, sobre todo cuando en el mes de Mayo abundaban las lluvias tormentosas, pues con las tormentas los cangrejos salían desesperados en busca de la comida de los cebos de las cangrejeras. Con frecuencia, con espera escasa de una hora desde que la cangrejera era tirada al río, se pescaban por cada unidad grande entre 10 a 15 cangrejos; como la batería era de unas 10 cangrejeras, una tarde de pesca podía rendir unas 20 docenas de cangrejos. Toda una cesta - de mimbre - llena, que en su parte alta eran tapados por las toscas algas (rumiacos) húmedas, para que los cangrejos no se salieran de la cesta y se mantuvieran húmedos y vivos por lo menos por 48 horas.

El más apetitoso de los cebos para los cangrejos:”Sin duda las ranas peladas, enteras y sin tripas”. Esas cosas que no se enseñan, se van aprendiendo con las observaciones de los intentos que producen los mejores resultados.

Yo había probado, por haberlo escuchado a varios aficionados a esta pesca, con carne de lagarto, sardas, escallos y con carne de oveja muerta, pero no funcionaba bien. Como era buen pescador de ranas en el Río con bolita (primero de trapo colorado y luego de pescar la primera rana con su piel), se me ocurrió poner la rana pelada ( sin pelar tampoco atraía a los cangrejos) como cebo. Quizá más que ocurrencia, fuera el cebo más fácil de conseguir, sin tener que ir a cazar lagartos, pescar sardas o escallos, ni esperar que se muriera alguna oveja o similar. El caso que la rana pelada para mi fue la solución.

También se decía que los cebos para los cangrejos tenían que tener olor fuerte (la descomposición de las proteínas). Prueba que hice con malos resultados; a las ranas con olor los cangrejos casi ni se arrimaban. Sí les gustaban las ranas peladas, y cuanto ¡ más frescas mejor...! De manera que sí, en la casa comíamos muchos cangrejos, después de cocerlos:”Mojados en salsa de vinagre y aceite, vinagreta, en tortilla o untados con salsa mayonesa (casera)”.Una excelente manera de satisfacer al paladar, y regalar a nuestra biología, medio cansada de la abstinencia y el ayuno de sus largas cuaresmas, magníficos nutrientes con un contenido proteico de alta calidad. Con el tiempo los más grandes los seleccionábamos y los vendíamos en Alcañices a buen precio, en general a los muchos clientes de mi madre, que los proveía de plantas de almáciga de pimientos morrones y tomates todos los años.

Concluida la pesca de cangrejos y la posterior degustación en sus varias presentaciones y salsas, volvemos al riego de las patatas y anexos: Voy a tomar como muestra dos huertas. Primero la del Alisón; luego la más importante, la del Pradote. La primera se regaba con el agua que pasaba por arriba del dique de la presa del Molino (entre la Azuda y el Ancho), para formar otro diquecito metros más abajo, también de piedra, que para evitar pérdidas de agua por entre la pared de piedra en la parte de abajo, se tapizaba hasta la altura conveniente con los llamados panes de hierba con la parte de la tierra sostenida por las raíces; panes que se cortaban en las praderas contiguas con el canto de una pala, o el corte de la azada. Esa relativa impermeabilidad del dique, siempre había alguna pérdida de agua pero en la parte más alta, permitía elevar el agua embalsada hasta el nivel adecuado para que la presión hidráulica cumpliera el cometido. Antes de la temporada de riego, todas las acequias troncales se limpiaban de zarzas y malezas acumuladas desde el año anterior, para ponerlas a punto. Estas tareas eran colectivas y de prestación gratuita y obligatoria (salvo caso de imposibilidad) por todos los vecinos del Pueblo o propietarios de las huertas del tramo a regar. Las secundarias o regaderas interiores, quedaban a cargo de los propietarios de las fincas o huertas. De la troncal alimentada por el diquecito del ultimo referido, se nutrían las acequias/regaderas del complejo de huertas del Alisón y del complejo de la Juncal, con algunos intermedios de bombeo manual con herrada, por tener un nivel más alto al que no llegaba la presión hidráulica. El riego simultáneo ( Alisón y Juncal) era incompatible, dado que la acequia Juncal tenía un mayor desnivel, y por ley de gravedad sustraía todo el caudal de agua. De manera que había que pactar los turnos para el riego, que en el Alisón en general eran de tarde y primeras horas de la noche. La regadera del Alisón, entraba en diagonal por la cortina de Marciano Álvarez y Hermanos, llamada la cortina de los Corredíos (creo) por desembocar en sus orillas el arroyo del mismo nombre. De ahí se extendía hasta el final del complejo, que llegaba hasta el entonces camino de rodera de Tolilla a Rabanales.

Si bien las plantaciones de patatas, los patatales, tenían surcos en la tierra, se puede decir que el riego era por inundación, dirigida por sectores que abarcaran una cantidad de surcos hasta completar el riego total. Riego que de noche era más beneficioso, y quizá algo más rápido, al no estar presente el calor del día que producía evaporación. De cualquier manera demandaba un buen rato. Era una maravilla oler la tierra mojada y escuchar el tenue ruido de las burbujas de gases orgánicos al penetrar el agua en las raíces y en las nuevas patatas en crecimiento debajo de la tierra. Uno que era parte de todo eso, disfrutaba y respiraba aliviado, como si después de horas sin beber soportando el calor, se sentara en las orillas de la Fuente el Campo de Tolilla, para beber a presión sus inigualables aguas frescas y ferruginosas. Lober también tiene su Fuente Ferrada, que es posible sea del mismo origen la corriente subterránea del manantial.

En algunas de esas tempranas noches de años ha, nos encontramos en las mismas tareas de riego, Teodora, Brígida y yo, dado que teníamos huertas colindantes. De esta manera, con la compañía, el riego era más placentero y entretenido, para una vez terminado, rumbear hacia el Pueblo, por la cuesta las Cortinonas arriba. Ellas vivían en la parte de Arriba el Pueblo, yo en la de Abajo, pero era un deber y un gusto acompañarlas. Ahora vamos al riego de la huerta del Pradote. Pero eso tiene otra historia: En su día era un prado, que dado su nivel y proximidad con el nivel de la azuda de enfrente no necesitaba riego. Eso decían mi padre y los otros vecinos de huertas sucesivas, cuando roturaron las praderas para convertirlas en huertas. De hecho, la conversión de praderas a huertas, creo que la hicieron allá por 1910, cuando mi padre tenía 10 años.

Por las causa señaladas, el trazado/ejecución de la acequia de riego a la Juncal, no había considerado las praderas luego devenidas en huertas; la nuestra y las otras sucesivas del mismo origen y de otros vecinos, también con cultivos de patatas, que se daban muy bien.Para nosotros era de lejos la finca de mayor producción. Hay que recalcar que las patatas eran de consumo esencial, intenso y diario en toda la Comarca. No en vano se comentaba ¿ cómo era la variedad de las comidas?:”Por la mañana patatas, al mediodía patatolas y, por la noche patatas solas”.

Respecto a esos comentarios: El Pradote no necesita riego, opinión general, yo tenía serias dudas a partir más o menos de los 12 años.

Tenía dudas, en razón de que si la tierra tenía suficiente humedad, las ramas de las patatas en Julio y Agosto (los de más calor), no tenían que estar mustias (marchitas) como a veces estaban. Tenían que tener la misma vitalidad y lozanía, que las de otras huertas que recibían riego regular.

Estas reflexiones se las hice a mi padre cuando yo tendría 14 años, con la sugerencia que fuera al Alisón a ver el patatal regado la noche anterior, y comparara las ramas erguidas, de verde oscuro brillante, con las ramas un tanto lánguidas del Pradote. La diferencia no podía ser otra que el grado de humedad en los primeros 25-40 centímetros bajo tierra. Hizo la comparación a la misma hora, alrededor de las 18 horas y, sí notó la diferencia. La solución estaba en el riego del Pradote, idea que desde el principio también sostenía mi hermano Paco. Pero ¿ Cómo? - Pues fue así: Con mi hermano (Paco) en el taller de mi abuelo Simón hicimos un tinglado de madera, para meter en el agua de la azuda, que eran unas tablas (dos), clavadas a un metro de distancia en dos caballetes insertos con sus patas en el fango de la orilla, que asentaban en el fondo firme, más o menos a nivel. A derecha e izquierda, encima de cada caballete, dos trozos de tabla clavados, que formaban cuadro con las primeras, donde se afirmaban los pies del operador acuático (yo, que tenía más fuerza y vitalidad ) en forma firme con las piernas semiabiertas. Los pies encima de las tablas y debajo del agua unos 15 centímetros; en las manos una herrada (cubo) de las de latón ó cinc agarrada (cogida) por el asa, que en forma acompasada con flexión en la cintura, la herrada se metía en el agua y se levantaba unos 20 centímetros, para volcarla al instante sobre unos panes de pradera, a modo de colchón amortiguado, en la cabecera de una regadera hecha en la pradera con pala y azada, que pasaba por un portillo de la pared de la huerta, hasta la regadera hecha al efecto en la parte interna o cabecera de la misma ( la huerta ). De la distribución y administración del agua, por sectores reducidos para que no perdiera potencia hidráulica en el ligero plano inclinado, por los 4-6 surcos elegidos por sector longitudinal, eran responsables nuestra madre Balbina y nuestro padre Pablo. El período normal del riego era desde más o menos el 15 de Junio al 15 de Agosto. La frecuencia del orden de 10 días; a veces del 15 de Julio al 15 de Agosto, lo más caluroso de verano, requerían riego cada 6 a 8 días.

Eso sí, para poder cumplir con el cometido, era de necesidad que la azuda tuviera buen nivel de agua embalsada. Caso contrario todo el “negocio metido en el pozo”. Pero ya dijimos que las azudas las imaginamos llenas, con las conexiones mentales de las lluvias reales de Mayo y lo que va de Junio de este año 2008. Eso demandaba unas 3 horas de tareas efectivas, del uno, dos; uno, dos...cargando y descargando la herrada (capacidad mediana) de unos 6-7 litros por vez, con una frecuencia de unos 15 impulsos por minuto. Yo bombeaba una hora, le daba la posta a mi hermano Paco por media hora, y así hasta terminar el riego.

Todo a ritmo sostenido, arriba y abajo, arriba y abajo con flexiones del espinazo, en la zona renal-lumbar, pues de lo contrario disminuía el caudal de agua y se lo tragaba la tierra sedienta en la cabecera de la huerta. En tal caso, el tiempo hubiera sido mucho más, con más esfuerzo y peores resultados en el riego total, bien empapado, de la huerta. A mano alzada, ese motor con combustible a sangre y acción muscular en cuanto a esfuerzo, se puede calcular así: 03 horas reales X 60 minutos X 15 impulsos de cabeza, corazón, brazos, piernas, columna vertebral curvada con los músculos y nervios radiados para agacharse y levantarse en forma coordinada X 6 litros de carga en la herrada de cinz : "“ 03 Hrs. X 60 min. = 180 min.X 15 impulsos= 2.700 golpes de herrada X 6 litros cada golpe de herrada o impulso : Total de 16.200 litros"". Eso sí, como el gasto de calorías era grande, reponerlas requería del pan de una buena hogaza, masticado con mezclas de jamón y, algo de chorizo .Para matizar: Unos buenos tragos de vino . Eran los tiempos que deseaban comida; para comer sin culpa, sin miedo al desconocido colesterol y, menos aún, al síndrome metabólico moderno que era desconocido. Sí se conocía bien, más por la gente de la Comarca que por los médicos, el Síndrome de Abstinencia Nutricional. El que permitía jugar a sólo media docena de glóbulos rojos (eritrocitos) por persona en campeonatos de tajuela, que se quedaba (la Tajuela) a mitad del camino del chito por falta de hemoglobina y energía. ¿Que mejor hubiera sido una bomba mecánica, con motor de combustión o eléctrico (no había corriente eléctrica, ni mucho menos...? -Claro que sí. Pero era imposible. Una utopía económica casi inimaginable en esos remotos tiempos. ¡Ah!- La idea del riego aplicada a la huerta en cuestión, tanto en cantidad como en volumen unitario y calidad, se puede considerar a “grosso modo”, que aumentó la producción entre el 30-40% ¡ Sí valió la pena...! De momento seguimos pensando en las lluvias, en los prados, en los pastos, en las praderas, en la hierba y en los campos de Aliste. Como sobre la siega de la hierba con guadaña y, la de cereales: trigo, centeno y cebada con hoz ( de las que participé a pleno), ya escribí en artículos anteriores publicados en www.aliste/info/..., voy a referirme a dos recuerdos especiales, que he elegido de los muchos, vinculados a ambas siegas: El primero sería allá por fin de Junio o principios de Julio de 1937, todavía en la siega del centeno. Era en la tierra de mi abuelo Simón, llamada la de la encina de Pielamula, por estar lindando con la pradera comunal del mismo nombre. Como es sabido, los aprestos para la siega, cuyo elemento esencial era la hoz, tomaban posiciones con el toque de campanas para la salida de las vacas a la Vacada, que justamente la pradera mencionada era la que brindaba el pasto principal del verano al rebaño de vacas de los vecinos, que cada día iban cuidando dos de ellos con la asistencia de dos escuderos, rapaces entre 7-9 años, de cuya escuadra escuderil formaba parte con frecuencia: Con la tía Maria Gelado; con mi tío Simón Casas; Cándida Álvarez; el abuelo Simón; por nosotros; con Celedonio; y, con el tío Santos Casas: Siete veces por cada roda (de rueda) completa de todos los vecinos propietarios de vacas. La Vacada comenzaba en Mayo y concluía cuando empezaba la trilla. Como tenía 8 años, no participaba en la siega, con otra función que no fuera la de aguatero: Ir con las barrilas a buscar agua a las fuentes, con burra y alforjas, para la cuadrilla de la siega. En el caso, por cercanía, sería la fuente de Urrieta los Chiqueros, manantial que desapareció al final con la sequía de 1945. Bien. Por la mañana temprano, en general se salía de casa a esa hora temprana sin probar bocado, por falta de presupuesto para café. Pero a eso de las siete ocho de la mañana, hora solar, las amas de casa en cada caso, se presentaban con el almuerzo caliente.

Esa mañana de día y mes indeterminado (sí acotado) del 37, se presentó en la siega mi madre con el menú del almuerzo, que desplegó encima de un paño de género, que oficiaba de mantel pequeño, luego de darle un par de patadas a los surcos con las cholas para emparejarlos. Encima de los surcos emparejados una gavilla de centeno para poner el paño o mantel arriba. Las ollas o similares con la comida eran colectivas, es decir, toda la cuadrilla metía a su turno la cuchara, para ir sacando su cuota parte, hasta agotar el contenido. En caso de residual de caldo, si era poco, tenía preferencia el patriarca de la familia. Si era cantidad, a sorberlo por roda del mismo recipiente hasta el final. El menú en cuestión, todavía bien recordado, era de entrada un guiso de patatas nuevas de la cortina de atrás de la Casa: “La Cortina de Tras”, con abundantes raspas de bacalao, un arroz a punto que no sé de donde salió (plena guerra en España), unos trocitos de tocino fritos con cuero, y un caldo al pimentón saturado de los componentes para deleite del paladar, que se acabó antes de lo deseado. Luego una tortilla de patatas nuevas de la misma cortina, con un poco de cebolla bien picada, que hacía bailar una alegre “muñeira” a las papilas gustativas. Una parte de la tortilla, pues la otra parte estaba destinada a las 10, así llamada por la hora aproximada de reponer energías. Mentiría si al escribir esto, no me pareciera estar disfrutando las sensaciones de ese almuerzo maravilloso, de aquella mañana de Junio ó Julio del 37, a casi 71 años de distancia en mi Vida.

También caigo en la cuenta, que de toda la cuadrilla allí reunida: El abuelo Simón, mi padre, mi madre, mi tía Victorina, mi tío Agustino y yo (Paco, mi hermano fallecido y, Consuelo, la mayor de las hermanas, a la sazón con 15 meses se habían quedado en Casa de Cándida), el único supérstite es el suscripto. El recuerdo del almuerzo, es sumamente agradable; el de los comensales ya desaparecidos, recordarlos como eran es honrarlos, pero con inevitable tristeza, al llevar en mayor o menor medida parte del ADN de todos ellos. El otro recuerdo “desinsaculado”(3) de la memoria, a imitación del dicho del Presidente del Congreso de España señor Bono, el día que se eligió Presidente del Gobierno, J.L.R.Z, para el período 2008-2012, se remite a un paraje de Tolilla de Aliste que nada tiene que ver con las majestades de Madrid, ni del Congreso y su Recinto, con las expresiones Sí (la mayoría) y No (la minoría).Pero para mi, en el recuerdo, seguro más importante: (3).NOTA: Con la expresión de Bono, hubo una carcajada en el recinto, pero él además confundió el término llamando desinsacular (sacar del saco) a meter las bolitas en la bolsa, que es insacular (poner en saco).Algo que suele pasar en el ejercicio de esosl cargos, en momentos de alta solemnidad y concurrencia. El recuerdo Nº Dos, luego de leída la Nota (3), que es de comentario relacional fuera de contexto, ocurrió en el prado de nuestra propiedad llamado de Valdesanabria, porque la pradera comunal que lo rodea se llama así. Era una mañana también de Junio pero de 1941(camino de mis 13 años), donde con mi padre habíamos concurrido temprano a segar la hierba guadaña al hombro, tareas que había practicado el año anterior un poco en juego, de manera que ya me las arreglaba bien para el manejo de la guadaña como aprendiz, y aguantaba bastante bien el esfuerzo y la regulación de energías que la acción demandaba. También en el ritual de las 10, con más de 3 horas de rotaciones del tronco hacia atrás y de derecha a izquierda empujando la guadaña, era necesario reponer energías gastadas. Mi padre ( ex Alcalde por el Socialismo en la República), que después de 4 años de ausencia forzosa, había recuperado la libertad condicional el 14 de Mayo del 41, tuvo la idea de comprar un par de quesos de oveja, de los buenos quesos zamoranos, con destino parcial a la siega de la hierba.

Como el queso para su mejor conservación, se iba cortando en pequeñas porciones (como dosis de medicinas homeopáticas para estirar la duración) en forma de cuña, esa mañana en el yantar de las 10, iniciamos con navaja filosa la circuncisión del queso. Por imperio de la guerra civil, por costo (coste), por falta de hábito; pero más por falta de recursos para aplicar a la compra de un producto selecto y caro, calificado de prescindible para los niveles de los pueblos de la Comarca, yo hasta ese día no recordaba haber comido nunca queso de oveja. De más está decir que la iniciación resultó impactante al paladar, a la lengua y a toda la superficie de la boca sensible a los sabores gustosos. Tanto es así, que en los 57 años que resido en Argentina (cumplidos el 09-06-2008), de cantidad y variedad de quesos, incluidos los de oveja y cabra, los he comido con cierta frecuencia en muchas ocasiones olvidadas. Pero no he olvidado, ni olvidaré en condiciones de memoria saludable (sana), ese alto de la siega con guadaña, de ese ritual necesario de las 10 de la mañana, para reponer energías, en el prado de Valdesanabria, las pequeñas incisiones con la delicadeza de cirujano en el cuerpo de mi “primer queso de oveja zamorano”, que en compañía de mi padre masticamos con lentitud y fruición ese manjar artesanal de la leche de ovejas, con marca zamorana. Y si bien en esos lustros ( y todavía hoy) los quesos zamoranos, como otros muchos frutos y productos, que podrían superar a otras marcas en la relación calidad/precio :Manchego, de Burgos, Cabrales, etc.,en los centros urbanos de alto consumo, se imponían las marcas, conocidas por la logística de distribución. Luego de las comidas, cuando arreciaba el canto de la chicharra por el calor, se impone una siesta de descanso digestivo, bajo la sombra saludable de cualquier cercana encina (puede ser roble; nunca en la de alisos, chopos o sauces), conforme a las acciones y comidas recordadas; si bien todavía no llegamos a la mitad de Junio de 2008, y los recorridos mentales parten desde una distancia del orden de los 10.000 kilómetros, que por añadidura es el Hemisferio Sur a punto de entrar el Invierno 2008, no parecerán estas elucubraciones demasiado lógicas, más allá de las alianzas de ciertas fantasías de pensamiento, con situaciones reales que dispara la memoria para engendrar el deseo. Ese recordar para volver a vivir en la intimidad, que todavía parece es de exclusiva pertenencia al pensamiento humano. Prometo en futuro artículo, si a los lectores le interesa, hacer un recorrido por todo Aliste en compañía de mi nieta Paula Jimena , de 02 años, 01 mes y pronto 20 días; usando como transporte amigo del medio ambiente, un proyectil mental, que carga como energía el combustible provisto por las neuronas sin CO2, que no atasca las carreteras, ni puede ser detenido por los piquetes de los camioneros, de aquí y de allá. Tampoco necesita protección de las fuerzas de seguridad,” ni pide tarifa mínima asegurada”, dado que en épocas de bonanza nunca invoca el principio “que el mercado se regula sólo sin la intervención del estado”. Ese pensamiento que toma forma de cohete, sale de las calles de Hipólito Yrigoyen (Barrio de Boedo) ó Bartolomé Mitre (Barrio de Almagro), de la ciudad de Buenos Aires (Argentina), que distan entre sí 300 metros, con la Avda. Rivadavia, como divisoria barrial por medio.

La llegada y salida de Aliste, es el Cosmódromo de los Carrascones, en la pradera del Campo de Tolilla. Y antes de partir para Buenos Aires, les deseo a los de Tolilla , a los de Lober y, a todos lo alistanos: originarios, derivados o asociados, un saludable descanso vacacional 2008, por tenerlo bien merecido. Antes de esta despedida, en honor de los promotores, ejecutores y circunstantes de los años 40 ( muchos en el recuerdo) vamos a honrar a los mozos y dulzaineros de Lober, que en aquellas noches estivales aparecían a deshora con los estrepitosos acordes de la puntera, el redoblante y el bombo, acompañados por el coro alegre de las juventudes loberas, que se escuchaban bien desde las eras de Tolilla. Voy a recordar algunas de las canciones de moda que entonaban a voz en cuello, en alguna de las varias noches veraniegas: 01).Una mañana temprano/cogí mi caballo y me fui a pasear/tengo que cruzar la ría/de Villagarcía/que es puerto de mar.

Yo te daré/te daré niña hermosa/te daré una cosa/una cosa que empieza con C.Café. 02).Un albañil se cayó/de la torre de una iglesia/en los pies no se hizo nada/porque cayó de cabeza/.Se va por la Barranquilla/ se va el caimán/se va el caimán/se va por la Barranquilla ( ciudad colombiana). 03).Una vieja se comió/kilo y medio de mondongo/ y toda la noche anduvo/ con el orinal al hombro/.Se va por la Barranquilla/se va el caimán/se va el caimán/se va por la Barranqulla. 04).Pobrecitos los borrachos que están en el Camposanto/ que Dios los tenga en la gloria/por haber bebido tanto./ ¡Ay! Mari Luz apaga, apaga luz/los borrachos en el cementerio /juegan al mus... Y...muchas más. Pues las juventudes de Lober eran bien alegres y no perdían ocasión de demostrarlo. Cuando se juntaban en grupo, en son de diversión, aparentaban un poco de petulancia y fanfarronería. Propio de la psicología grupal, donde el individuo potencia su autoestima, por la presunta seguridad que percibe del grupo. Esa tradicional expresión que “todos juntos somos más”.

Un abrazo, desde este cercano Invierno en Argentina.

Buenos Aires, Domingo ( Día del Padre, por aquí ) 15 de Junio de 2008.

Simón.

OBSERVACIÓN:Por un problema de configuración, o por esas cosas que a veces pasan también en electrónica, al recibir el archivo en destino han aparecido alteraciones de las llamadas corruptas (aunque no sea alguna urbanización en las costas de España), que han impedido la inserción en tiempo normal en Internet vía la "web de Aliste".Este es un nuevo intento ¡ Perdón y, gracias...! 02-07-2008.

Correo normal: simkaton@fullzero.com.ar

Correo para archivos voluminosos: skatal.1028@gmail.com

NOTA: Felicito a los articulistas, relatores costumbristas y poetas, que escriben en Internet para publicarlo en ww.aliste.info/pueblos...sobre el vecino pueblo de Lober de Aliste: Marina Gallego, Jeijo , Gúmaro y los por llegar. Es una forma testimonial de dejar huellas escritas de la”cultura alistana”, con las particularidades descriptivas propias de cada pueblo, incluso de cada familia. Dado que con la despoblación por la “diáspora voluntaria hacia el progreso”, se podrían borrar con los años las huellas del pasado. Y no es bueno desconocer el pasado por los herederos que llevan el mismo ADN en cada presente, habida cuenta, que las herencias forzosas genéticas, aunque mezcladas con otras, son las huellas indelebles de la vida anterior hacia el futuro.

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Escrito por D.F.F.

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TAGS: Opinión
27ABR2008

Articulos por simón katón

COMENTARIO: Hace poco que navego por este gran mundo que llamamos Internet y hoy me he topado con los artículos que ha escrito Katon, nacido en nuestro vecino pueblo de Tolilla, el cual merece la felicitación y el aplauso de todos los alistanos allá al otro lado del charco, y nada más quiero añadir, que hombres como Katon contribuyen a enriquecer la historía y la cultura empobrecida de nuestros queridos pueblos alistanos.
Muchas gracias y un saludo.



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Escrito por CALAiTO

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13ENE2008

Articulos por simón katón

MIS EXCURSIONES FERIALES POR TIERRAS DE ALISTE

 

El guía de las andanzas de esta nota y, de otras muchas más que contaré por escrito en la actualización en curso de Mis Memorias , es mi abuelo materno Simón Álvarez González, en especial del verano de 1937 hasta la primavera de 1941, cuando mi padre Pablo como alcalde socialista de Tolilla de Aliste primero y, del ayuntamiento de Gallegos del Río después, estuvo preso en la cárcel provincial de Zamora, con paso en tránsito por la de Alcañices, que era cabeza de partido judicial, y Villa en torno a la que se había formado la Comarca, aunque excéntrica en la geografía al estar muy cercana a la raya o frontera con Portugal, en la parte media Oeste de Aliste, recostada por el Oeste como queda dicho, en el recorrido de Noreste a Sureste por esa frontera referida enmarcada por la raya con Portugal.

En el otro extremo el marco natural, era ( y, es ) el contrafuerte de la Sierra de la Culebra, que separa aguas de los ríos Aliste , el propio de la Comarca, casi de punta a punta y del Tera, generado en tierras de Sanabria, con recorrido por las de Benavente, en dirección también Noreste Sureste, Sierra por medio, hasta confundir sus aguas con las del río Esla, en las que también muere el nombrado Aliste. Para ambos como diría Jorge Manrique en sus versos, el llegar al Esla “...Es el morir...”

Ante la ausencia de mi padre y del resto de los hombres jóvenes cercanos por lazos familiares, al estar en los frentes de la Guerra Española de 1936 a 1939, casi en su totalidad en el llamado “bando nacional”, mi abuelo materno Simón entre los 50 y 60 años, a pesar de una artritis reumática en su rodilla izquierda dolorosa y molesta, que como herencia genética lo tenía elegido desde un par de años antes ( más agresiva en verano, valga la paradoja), tuvo que auxiliar con funciones subsidiarias paternas a la por entonces su hija mayor Balbina, mi madre, a la sazón entre los 29 y 32 años; que lo era además de los otros hijos en esos días (mis hermanos):Francisco (Paco + 2006) y Consuelo.

Entre esa subsidiariedad, estaban las tareas funcionales de asistencia a la ferias de los contornos, para la compra y venta de productos agrícolas, pero en especial lo que implicara transportes más o menos pesados en carros o burros, que era necesario manipular con arte y fuerza, como terneros, gurriatos, cerdos y otros con menos tradición.

En esos casos, mi abuelo Simón me había elegido como escudero, que por añadidura era el nieto mayor. De manera que a pesar de su carácter duro y autoritario – a veces no tan justo – me gustaba acompañarlo, y siempre desde temprano me incorporaba con buen ánimo a la excursión, que en términos generales empezaba con un abundante café en tazón migado y un par de huevos fritos ( los llamados huevos blandos), para mojar con fruición en los huevos el propio pan de hogaza, que amasaba la hermana de mi madre, menor y soltera, mi tía Victorina.

De más está decir que eran tiempos, que aparte de la guerra, portaban gran escasez, por la necesidad que parte importante de la producción propia agrícola-ganadera, muy necesaria para el precario consumo, había que venderla para conseguir otros frutos o productos extra zona con más valor añadido o agregado. Algo así como tirar de la manta para tapar la cabeza, pero destapando los pies por un rato y viceversa. Ese perpetuo deseo de equilibrio entre el “debe” y el “haber”, que a pesar de los prodigiosos malabares con el flujo de” necesidades y carencias “las administradoras familiares, las amas de casa, no tenían opciones que no fueran cerrar el ejercicio con déficit, sino de caja, sí de salud y energías vitales por los ajustes de los racionamientos alimentarios, para tapar agujeros en el “costo de vivir mal, para evitar vivir peor”.

De manera que esos desayunos excepcionales eran para mi, siempre de buen apetito (1), un comienzo optimista para la excursión, en las que estaba siempre con ánimo y buena disposición para conocer, ver, observar y tratar de aprender. Ese deseo de conocer lugares, gentes, indumentarias, poblados y horizontes diferentes que me daban ilusión.

Como bien recuerdo, el año 1938 fue pródigo en excursiones como escudero de mi abuelo Simón, que voy a tratar de relatar en síntesis:

 

.El 08 de Marzo, feria tradicional y mensual en Fornillos de Aliste:

 

Esta era una feria general, que tenía cierto predicamento en la zona, donde concurrían compradores y vendedores de frutos de la agricultura y la ganadería: patatas, legumbres, granos, pollos y gallinas, huevos de gallina y otros. También iban – obligados - al predio ferial ovejas, corderos, carneros, cabritos y cabras; burros, burras y sus crías ( en Aliste llamados burresas/burresos).

En cambio esta feria, no tenía mayor incidencia en las transacciones de ganadería vacuna, entre ellos los “terneros”, de gran calidad en Aliste y, alta significación en las economías familiares de toda la comarca (algo parecido a Galicia, en especial la provincia de Lugo). Para los vacunos y terneros, eran más importantes las de Rabanales y San Vitero, de los días 15 y 04 de cada mes respectivamente.

A la de Rabanales (la Feria), la referí en un artículo de la Web de Aliste/Rabanales de 2006, denominado:”Mis recuerdos de Rabanales de Aliste”.

Ese 08 de Marzo del 38, era la primera feria de Fornillos a la que asistía, si bien había pasado por el pueblo, por la carretera de Zamora-Alcañices y viceversa, que lo cruza un poco ( o cruzaba ) casi en forma tangencial por la parte Oeste, en el mes de Marzo del año anterior.

Como llevábamos un hato de ovejas con sus corderos de a pie, más algunas patatas y legumbres cargadas en las burras, salimos temprano, dado que la distancia por los caminos de rodera, era del orden de los 9-10 kilómetros y, claro, las ovejas que son caminadoras durante el día en procura de sus pastos, no tienen cultura de caminantes sin distraerse por los caminos de rodera que siempre ofrecen algunas matas de pastos laterales, que tientan a las ovejas.

A eso de la media mañana entramos en el “predio ferial”, donde había dos requisitos a cumplir de entrada: Uno el pago de la alcabala, que era un tributo de tipo municipal sobre las transacciones comerciales, que se venía aplicando desde la Edad Media y de origen árabe. El otro, que el trigo, legumbres y hortalizas, debían venderse a través del Servicio Nacional del Trigo para este cereal y, el resto a través de la llamada Fiscalía de Tasas; ambos creados con la guerra en el bando nacional, como control de abastecimiento de fuerzas armadas y población civil, con el control de las “cartillas de racionamiento”¡ Así eran aquellos tiempos, aunque hoy a las nuevas generaciones les cueste creerlo...!

Las ventas se hicieron en poco tiempo, y yo me desprendí por un rato de la tutela de mi abuelo, para hacer un pequeño recorrido por la carretera y tratar de ver algún coche que pasara por ahí, lo que no sucedió, dado que era muy poco el tráfico en ese tiempo, salvo algún remoto camión viejo, y por la mañana y la tarde los llamados coches de línea, medio destartalados, de Alcañices a Zamora y al contrario. Por la tarde volvimos a Tolilla desandando los caminos de rodera montados en las respectivas burras. Mi abuelo en la suya de pelaje negro; yo en la nuestra, llamada la cardona (por el pelaje) que era bastante largo y color ceniza; una burra grande y de mucha fuerza, propia de la raza alistana.

El camino de ida pasaba por los términos de Tolilla, Lober, Mellanes, Ceadea (apenas rozaba el término, creo), Samir de los Caños ( aquí se rozaba el pueblo en un lateral, donde había una fuente techada) y Fornillos. A partir del término de Lober, por el de Mellanes se remontaba una loma transversal de Noreste a Sureste , que por el N.E era abundante en matorrales de urces y por el S.E, del lado más soleado, abundaban los robles y sus matas. El recorrido de vuelta, aparte de volver montados en las burras, era el invertido al relatado en este párrafo ¡ Feria y tareas en la misma cumplidas...!

 

.Feria del 04 de Mayo de 1938 en San Vitero:

 

Como expresé más arriba, esta feria si bien era de carácter general, tenía una tendencia más intensa y especializada en las transacciones con hacienda, en especial con el ganado bovino. Concurrían más volúmenes de vacas y en especial terneros y, como es natural mayor cantidad y variedad de tratantes, que esa era la denominación habitual de los compradores de hacienda.

Con una ceremonia del temprano desayuno similar a la expresada en la feria de Fornillos, mi abuelo y yo iniciamos la casi madrugada, pues la intención de venta eran dos buenos terneros de sus vacas, que había que trasladar en un carro tirado por una yunta de vacas, uncidas (uñidas) al yugo con paso cansino, de Tolilla a San Vitero por el camino clásico de rodera ya medio polvoriento, con un recorrido del orden de los 13-14 kilómetros.

Los terneros se cargaron en el carro entre mi Abuelo, Celedonio Álvarez y mi tío Agustino Álvarez (entonces el pastor oficial), el hijo menor de mi abuelo; con presencia y alguna ayuda tangencial de mi madre y mi tía Victorina.

El viaje en ritmo de yunta de vacas sin apuros ni sacudidas de carro para no estresar a los terneros y mantener el peso (2), suponía unas tres horas largas o más de viaje; de manera, que enfilamos por la calzada camino de la puente de arriba (el puente), camino de Valdesanabria, Valdelamarra, campos traviesa de Rabanales, campos traviesa de Grisuela, término de San Vitero y llegada al “predio ferial” alrededor de las 9:30 a 10:00 de la mañana.

Tomamos posición del puesto en el sector, y de inmediato aparecieron los tratantes. Entre ellos, uno de los más conocidos, era un tal Fidel y su hijo, que eran dos pesos pesados, tanto por la cantidad de terneros que compraban, como por la cantidad de kilos de peso de cada uno. Eran gordos de verdad, tal vez sin desearlo, aunque en aquellos años no era opinión de complicaciones de salud como en estos tiempos (3).

Luego de los chalaneos de práctica, muy particulares en la psicología propia de cada operador, acompañados por las retiradas estratégicas luego de gestos ampulosos y alabras al tono; al rato volvían a la carga, tratando de amagar con sus tijeras y poner en las nalgas de los terneros “su marca”, para de esta manera dejar afuera a sus competidores.

Claro que como los vendedores también tenían su oficio, se gestaban unos argumentos controversiales entre tratantes y vendedores, a los que le prestaba mucha tención, que es una lástima que en esos tiempos no hubiera los mini-grabadores electrónicos del presente, dado que eran verdaderas creaciones de una batalla pacífica de razonamientos interesados. Una guía exhaustiva de lógica argumental de los pro y de los contra de los actores en la compraventa.

Había un tratante, lo recuerdo en efigie y gestos no en nombre, que como demostración de su interés en la compra, se hacía el contrariado por la resistencia del vendedor de aceptar el precio ofrecido, tiraba la gorra-visera al suelo, la pisaba, para después agacharse a levantarla con un rictus de desagrado, para luego al rato volver a la carga y pulsar al vendedor. Esto sucedía al lado del sitio ocupado por el carro y los terneros de mi abuelo, de lo que fui testigo, casi 70 años atrás ¡ Todo un espectáculo digno de ver en todos los tiempos !

En el caso particular de los terneros de mi abuelo, que en forma táctica se había retirado un poco, pasó el hijo de Fidel de nuevo y marcó los terneros, pero al verlos marcados mi abuelo se hizo el furioso, manifestando en viva voz ( para que lo escucharan) que a Fidel lo iba a denunciar por haber marcado los terneros sin acuerdos previos ni estar él presente. Fidel enseguida se arrimó y le dijo a mi abuelo:”Trato hecho”, dándose la mano. La manera de asegurar consensuada la operación por el precio pedido por el vendedor ( o en otros casos, los menos), por el ofrecido del comprador.

No cabe duda que a veces, la corporación compradora presionaba con acuerdos (cartel) de precios, sobre todo cuando había excedente de oferta, dado que el paso del tiempo perjudicaba a los productores. De cualquier manera el mercado era bien dinámico con los productos de alta calidad, como ha sido siempre la “ternera de Aliste”, tan buena como la de Galicia, pero menos conocida en los grandes centros de consumo.

¡Ojo!. Yo me di cuenta de todas estas triquiñuelas de la compraventa, años después, dado que en esas fechas con 9 años, era imposible entender todos esos gestos y argumentos codificados, en ese especial lenguaje de palabras y símbolos para tratar de convencer al “otro”: El arte de convencer.

Como nota especial de esta feria, es la de mi encuentro con uno de esos “llamados charlatanes de feria” que aparte de su brillante ( para mi) oratoria, era un consumado mago y prestidigitador, en cuanto a confundir a los circundantes, que apostaban a dónde se encontraban las cosas :”baraja de cartas españolas grandes, una nuez, una paloma, un pañuelo de vivos colores, un reloj de pulsera marca omega ( así anunciaba), un anillo grueso de oro y piedras preciosas (tal parecía) y alguna cosa más”.Yo miraba con una atención increíble, y aunque no podía jugar ( por la edad y sin dinero), sí me hubiera equivocado como todos, pues tenía mi certeza de que estaba en tal o cuál lugar.

Estaba acompañado por la que decía era su mujer, su ayudante. Ambos según propias expresiones, naturales de Moraleja o Almeida de Sayago ( no recuerdo con exactitud).

Tenía su tenderete en un pequeño andamio tipo cónico rematado con una plataforma de tablas de madera, en la que descansaba una maleta (valija) con la tapa abierta a la vista del público, a una altura estimo de 01,50 metros del nivel del suelo. Él estaba encima de un banco de madera, de tal manera que la maleta estaba a la altura de sus codos y, entre el fluir sonoro de sus palabras convincentes y la acción de sus manos, invitaba a las apuestas de sus atentos oidores.

Por ejemplo decía:”Ahora señoras y señores, vamos a sortear este magnífico anillo de oro macizo de 18 quilates con una esmeralda de Colombia, para lucir en el anular de la dama o en el del caballero. Su precio en joyerías es de...pesetas; pero puede ser de alguno de ustedes, si aciertan debajo de qué carta se encuentra, por sólo una apuesta de ... pesetas.”

Y así sucesivamente, hasta que agotó la paciencia y los bolsillos de los apostadores, que se iban retirando con el ánimo mellado de no haber acertado ni una vez las que parecían seguras, que a juicio de los apostadores ( para mi también) lo eran todas.

Y las cosas del destino: En 1952, un mediodía de un sábado de Octubre-Noviembre, cuando salía de la oficina del Consulado General Honorario de España, del que era cónsul honorario del de España en 1952-53 y a cargo del de Portugal, en el entonces Territorio Nacional de Río Negro, me encuentro en la plaza de la ciudad de General Roca (Prov.de Río Negro-Argentina) con el mismo matrimonio de magos prestidigitadores, parecidos elementos y la misma fluidez de palabras, con tinglado similar, a lo que había admirado y conocido en San Vitero aquel 04 de Mayo de 1938 ¡ Catorce años y algunos meses después...! Estuvimos charlando un rato, tomamos un café y, entre otras cosas me dijeron que habían emigrado a la Argentina en 1949, que seguían con sus magias y, que les iba muy bien.

Nunca volví a ver en cuanto a facilidad de palabras, lógica argumental y capacidad de convicción (así lo creo), ningún otro mago como ese sayagués. Aunque sí en cuanto a técnicas de trucos, con el tiempo más perfeccionados, que seguramente ellos, si siguieron en el oficio, también se habrán modernizado.

 

NOTA ESPECIAL:

 

No tengo referencia si en 1938, ya funcionaba en San Vitero el antecesor del actual Restaurante Alfonso, donde en Familia el 15 de Febrero de 2004, nos reunimos odos los hermanos, los cuatro, con algún cónyuge, algún hijo y alguna nuera. En mi caso estaba sólo; mi mujer, hijo y nuera estaban de vacaciones desde el día 14 en las playas de Pinamar, perra Dorys incluida, sobre el Atlántico, a unos 360 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos

Aires ( donde estamos domiciliados y residimos).

 

.Feria mensual de Junio de 1938 de Villardeciervos (Sanabria):

 

Era una feria para nada habitual, en especial para la parte más distante de Aliste, como era el caso de Tolilla, en el Sur de la Comarca, en los confines con la de Alba. Pero al parecer, en opinión de mi abuelo Simón, era especial para la venta de “gurriatos”(4), y valía la pena a pesar de la distancia, que estimo andará por los 30 y pico kilómetros en superficie llana, que en el caso es bastante más, por las curvas de los caminos de rodera, los senderos sinuosos en la sierra y, por las subidas y bajadas de la Sierra de la Culebra.

Desde Tolilla, tal vez desde Lober, Mellanes y algún otro pueblo, en la Sierra la Culebra se veía a la distancia la llamada Peña el Burro en la parte más alta, en el tramo de sierra que está entre Cabañas y Sarracín de Aliste; tal vez más cerca de Cabañas ( la Peña, no sé con exactitud en qué término se encuentra).

La vista parecía un burro o burra desde la cruz del espinazo de las patas de adelante hasta toda la parte de atrás, con su curva ondulada en el lomo, de manera que parecía ( seguirá pareciendo) el cuerpo completo de un burro en todo su formato, pero sin visualizarse la cabeza.

El ¿ porqué la invocación de la Peña/Burro? – Muy sencillo. Mi abuelo (Simón) me había enseñado, que en general en forma muy aproximada, desde el término de Tolilla los días de sol si se miraba a la peña y la sombra de uno apuntaba con exactitud a la misma, eran las 12 del mediodía. Cosa que era cierta, cuando con los años pude comprobar reloj en mano, en uno de los pocos viajes que hice a España en verano, Junio-Julio de 1983 ( de ordinario viajaba en el verano de Argentina, plena actividad en España).

De modo que la Peña el Burro, por falta de relojes móviles en la Comarca, era el reloj popular que daba la hora casi cierta del mediodía por lo menos para los vecinos de Tolilla; con otras aproximaciones horarias, que el hábito y la observación de los habitantes iban acopiando con alguna otra referencia de la Sierra a unos 15 kilómetros de distancia, a la base de la ladera N.O.

Como a mi había muchas cosas que desde pequeño me apasionaban, una de ellas los relojes de pulsera junto con las estilográficas, la Peña tenía un atractivo especial y mágico, aunque confieso que al verla de cerca y tocarla, perdió buena parte de su magia, como luego veremos.

Bien. Volvamos a los senderos que conducen a la Feria de ese día, mes y año de 1938:

Como en junio hace calor de día y la luz solar es bien madrugadora, mi abuelo que por la dudas ponía su reloj despertador, se levantó bien de madrugada y me vino a llamar, cuando el Sol todavía dormía por el Oriente. En verdad era de noche, más o menos en el primer o segundo canto de los gallos, que indicaban las horas del viaje hacia la madrugada.

Desayuno como era la costumbre en esos eventos, café y el par de huevos fritos con el pan de hogaza. Más la provisión para viaje y estada de pan, chorizo, jamón y la bota de vino forrada con moletón ( así se llamaba) mojado para que se mantuviera fresco.

El viaje lo hacíamos con las dos burras ya mencionadas, la de pelaje negro de mi abuelo y, la cardona de pelaje gris largo que era la nuestra. Las que para la carga de los“gurriatos” iban equipadas, no con las clásicas alforjas de uso más común, que en el caso no servían. El equipo era unos cajones de tablas de madera de chopo, con dos agujeros de barreno manual ( en el caso de mi abuelo de berbiquí) en cada cajón, por los que se pasaban un pedazo de soga cruzados por encima de la albarda de cajón a cajón anudados en las puntas, de una medida tal, que balanceara ( como las alforjas) en equilibrio para llevar los lechones de a pares en cada cajón y, una cama de paja en la parte baja de los cajones. Como eran ocho (8) los lechoncitos, 04 los cajones, dos en cada burra con la carga de los cuatro gurriatos por cada unidad de transporte (cada burra).

Salimos muy temprano de Tolilla, calzada abajo camino de la puente de abajo (el puente carretero), camino de la Peña del Carrascal, Entre los Prados, Pielamula, ejido lateral de Fradellos cruzando el río, término de Bercianos (donde empezó a bostezar la luz del Sol), cercanías de Palazuelo de las Cuevas y Campogrande de Aliste, laterales de Cabañas de Aliste, para empezar la aventura (en mi caso) de subir ladera y riscos de la Sierra de la Culebra por un sendero de caballerías y peatones minado de guijarros de los duros, duros.

Camina que camina y sube que sube, donde en un risco más alto se veía a la distancia la que era la Peña el Burro, toda desgreñada y sin configuración de “burro ni nada parecido”.Esa vista me resultó de una desilusión grande y por demás incomprensible. No resultaba a mis años fácil ver que la Peña nada tenía que ver con la observada desde el Sierro el Castro, la Majadica, el Sierro las Corzas el Carqueisal (Carquejal) en la cima de Cantos Blancos u otras atalayas del término de Tolilla. Pero así era.

Al rato, ya desilusionado, pasamos por el sendero al lado y debajo de un gran saliente de la Peña. Eso sí, era (es supongo que existe todavía) mucho más grande de lo que pensaba; pero nada de lomo, patas, o cuerpo de burro:”Grandes peñascos informes, resquebrajados y dispersos” ¿cómo era posible tal cambio?

Más tarde, tocaba bajar los senderos en una pendiente muy inclinada, donde había que conducir a las burras con la cabezada corta, dado que las piedras eran más abundantes y resbaladizas que a la subida; de manera que las burras trataban de afirmar las patas delanteras, con retracción de las traseras agachadas hasta casi rozar el suelo con las nalgas para no despeñarse, creo que esas bajadas ya eran del término de Ferreras de Arriba, pues a la distancia se avistaba parte del pueblo; y, para estos caminos los burros en cuando a instinto y equilibrio son incomparables, de los que el hombre ha aprendido muchas cosas, como estas maniobras de confiabilidad, que siendo importantes no son lo más. No sólo en Aliste, en otros parajes de España y el mundo, gracias a la hacienda asnal, desde remotos tiempos de la historia han prestado un servicio de carga y labor inigualable. Y aunque llevan el mote de burros, nada de eso que define la palabra en el diccionario. La humanidad le debe a toda la raza asnal, mucha parte de su evolución, por los grandes y nobles servicios prestados.

Dejando atrás Sierra, ladera de bajada empinada y pedregosa, llegamos por el camino que conducía al pueblo de la feria; pero antes de llegar al poblado pasamos por un arroyo caudaloso, afluente del río Tera, de agua fresca y limpia, que vendría de manantiales serranos, en el que al cruzarlo se veían cantidad de truchas, que andarían por el desove ¡ Hermosos ejemplares ! pienso ahora en el recuerdo.

Llegamos al predio ferial de Villardeciervos, y la venta de los gurriatos un poco fue “coser y cantar”, se vendieron casi, casi, al llegar.

Como la distancia era larga, en un rápido alto, comimos parte de la provisión alimenticia y retornamos, pero por unos laterales de la Sierra, que esquivaban esas peligrosas subidas y bajadas ( más la bajadas), que era un camino algo más regular y cómodo para los entonces jinetes, que llegaba al pueblo de Sarracín de Aliste ( mi abuelo Simón era un buen baqueano que conocía los caminos y se orientaba muy bien).En Sarracín hicimos un pequeño alto para repostar en la taberna del pueblo, que mi abuelo conocía desde años atrás al tabernero.

 

Y desandando el camino volvimos a Tolilla, con llegada en altas horas de la noche, que como era costumbre de la meteorología en esa época del año, mes de Junio, abundaba el rocío y hacía un fresco sereno, saludable y gratificante, para compensar el trajín del día. A dormir y a esperar las jeras del día siguiente, que era mes de gran actividad agrícola y ganadera, preludio del largo y trabajoso verano.

 

.Primera quincena de Noviembre de 1938, año de poco vino y malo con color de chocolate. Viaje al Valle de Tera a pueblos de la jurisdicción de Benavente.

 

Para dejar plantado este relato, voy a referirme al viaje de este enunciado, que fue el último de largo aliento del año, en esas tareas de escudero con mi abuelo Simón, como acompañante y poco más en las operaciones de ese comercio artesanal en miniatura.

En la ocasión, fueron de la partida los vecinos Cristina y Florencio, con la misma finalidad de comprar vino para usos de la casa, dado que el que traían los taberneros de algunas zonas, eran de mal sabor y peor color con textura áspera y espesa ( al decir de los entendidos, entre ellos mi abuelo).

Como mi abuelo había averiguado, recibió información de que en el Valle de Tera había vinos tintos de buen sabor, color y aguja. De esta manera en la primera quincena de Noviembre del 38, hora de despertar al empezar las horas del día, desayuno del tono clásico referido y, antes del amanecer, con las dos burras, acompañados por los vecinos mencionados, calzada abajo, Peña del Carrascal, camino de rodera a Flores de Aliste al que cruzamos, camino de Valer de Aliste que pasamos por las afueras, salida hacia Abejera, paso por término de Riofrío de Aliste, Abejera donde salió el sol, San Lorenzo, Ferreras de Abajo camino de Litos ( del partido de Benavente) donde pernoctamos en casa de una señora que tenía una pensión o posada.

En Litos, lo primero que me llamó la atención, empezando por la señora de la pensión, es que las mujeres llevaban faldas, sayas y manteos arrollados a la cintura y luego atados, en vez de cintura fija y cerrada, para sacar o poner de arriba abajo por la cabeza, o de abajo arriba con las piernas dentro del ruedo.

 

Era diferente a lo que se conocía por la comarca de Aliste y, aunque resultaba extraño, no dejaba de tener sus ventajas, dado que el ajuste a la cintura podía ser más flojo o más apretado sin necesidad de modificar la cintura de la prenda; además podía ir más ceñido o suelto y, el sacar y poner no requería el malabarismo de usar la cabeza o las piernas.

A la mañana siguiente, Domingo, fuimos primero a Melgar de Tera y luego a Santa Croya de Tera. Al final compramos el vino en una bodega de Melgar de Tera el lunes emprano, nosotros con un pellejo (odre) por burra y los otros dos vecinos con un pellejo cada uno, también cargados en sus burras.

A eso del mediodía, salimos de Melgar de Tera en larga caminata de unos 50 kilómetros de punto a punto más las alteraciones de niveles y rodeos de los caminos de tipo rodera como eran todos antes, desde Melgar desandando el camino de ida con alguna variante. Al pasar por Abejera la noche estaba cerrada y llegamos a Tolilla pasada la medianoche, haciendo pasar a las burras por los vados poco profundos de algún río donde no había puentes carreteros, con su carga a cuestas, a lo que estaban acostumbradas.

Así eran los transportes, las vías de comunicación y los pequeños tráficos del comercio del año 38 (plena Guerra de España), no muy diferentes de los de algunos siglos antes, con extensión a bastantes años después del 38.

Aquí la paradoja:”Cuando la Comarca estaba poblada de vecinos, carecía de casi toda vía de comunicación. Las mejores comunicaciones , sin que superen los estándares medios de mediocridad, llegaron cuando ya se había producido el éxodo de la juventud, es decir, con pocos usuarios de los servicios”. Pero algo es algo y, de alguna manera se compensa una mínima parte de la deuda histórica que España ha tenido en forma crónica con la Comunidad de Aliste (de otras muchas también, claro).

Vayan para todos los alistanos tradicionales saludos, los de antes y de ahora, los de siempre (originales, convertidos, asimilados e identificados), que con trabajo, tenacidad y sacrificio, supieron construir sus vidas y las de los descendientes, templando con penurias, lucha y acotado optimismo, los genes dados en herencia a los sucesores, para que hagan presencia notada en otras geografías dentro y fuera de España.

Es el deseo de uno que tiene su” genoma completo marcado por el Escudo de Aliste”, para que todos los que “son y se sienten de Aliste – a pesar de todo –“

tengan un Saludable y Arquitecto Personal 2008, con algunas construcciones importantes en sus Vidas.

 

¡ QUE DISFRUTEN LA DESPEDIDA 2007 Y LA ENTRADA DEL 2008 !

 

Un cordial abrazo cruzado, con más de 10.000 kilómetros de brazos.

 

Buenos Aires, 30 de diciembre de 2007.

 

Simón

 

NOTAS:

 

(1).En el remoto 1938, ese tipo de desayunos en la Comarca era el no va más. No había ni idea, aún en términos de médicos generales, de qué era el LDL (colesterol malo), los triglicéridos o las lipoproteinemias, ni los llamados riesgos cardiovasculares:ACV (accidente cerebrovascular) o infartos ( aunque sí se sufrían).

Se comían esas cosas por placer, sin temor, sin culpa y, agradecidos de poder hacerlo aunque fuera sólo alguna vez en el año.

En estos tiempos, como suele pasar en las opiniones pendulares, inclusive las más responsables, seguro que se ha pasado al ” otro lado de las cosas”. Todo requiere de conductas equilibradas: Lo poco es malo, lo mucho peor. La biología requiera de todo lo no tóxico que está en la Naturaleza, en la justa medida de cada uno, que saben advertir nuestros indicadores orgánicos.

 

(2).La venta de los terneros se hacían de dos maneras ( una forma de decir):

Al peso, que eran los kilos X pesetas el kilo; o a bulto, que en teoría era el cálculo mental del peso a ojos vista, donde los compradores eran mucho más expertos. Pero claro los productores vendedores ya los habían pesado en sus casas y sabían el peso.

De cualquier manera sí había que tener en cuenta el estrés que podían tener los terneros: Sudoración, frecuencia urinaria, deposiciones frecuentes/diarrea, etc., que de producirse, perdían algunos kilos de peso. Por eso, y para que lucieran más lozanos, era importante evitarle el estrés ( antes miedo e incomodidad).

 

(3).En los años 38 no se conocía el llamado “síndrome metabólico”, que en la actualidad se denomina así, cuando concurren todas o algunas patologías que se potencian entre sí: Peso excesivo, hipertensión arterial, colesterol malo y triglicéridos elevados en forma crónica y diabetes tipo II ( adquirida de adultos, si bien con cierta predisposición genética). Además las faltas de ejercicio con la frecuencia, intensidad y regularidad adecuadas; una dieta recomendada por expertos nutricionistas y la medicación que indique el médico especialista, o dejar de tomar los medicamentos recetados, por voluntad u olvido. Este síndrome, requiere sí, o sí, el control médico.

 

(4).La terminología “gurriato” es propia del viejo Reino de León (León, Zamora y Salamanca), que de esta manera se denomina el cerdo pequeño en edad ( deriva del guarro ).

 

Simón KATON ÁLVAREZ- Buenos Aires, Argentina. 30-12-2007

 

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Escrito por D.F.F.

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08SEP2007

Articulos por simón katón

DESDE LOS BOSQUES DE PALERMO EN BUENOS AIRES, HACIA LOS PUEBLOS DE ALISTE, CON CENTRO OPERACIONAL EN EL DE TOLILLA (DE ALISTE).VUELO EN “VENCEJO” CON  PAULA Y SU ABUELO.

 

 Por Simón KATON ÁLVAREZ ( y, su nieta Paula Jimena).

 

 SEGUNDA PARTE:

 Como los vecinos y veraneantes en Aliste recordarán, en especial los de Tolilla, mi abuelo y yo hicimos un vuelo especial a bordo de un “moscardón tornasolado”, que contratamos cuando andaba libando flores en los Jardines de Palermo en Buenos Aires, que son muy extensos, con praderas y grandes arboledas de frondosos árboles, de muchas variedades; y, especialmente los espectaculares eucaliptos de gruesos y macizos troncos, robustas ramas en sus copas y gran altura.

En medio de esas arboledas, hay parques y lagos de diseño, con     bici-sendas ( caminos para bicicletas) y calles de circulación intermedia, de asfalto y senderos peatonales  mejorados, inclusive vehículos, que permiten transitar de unos sectores a otros con bastante comodidad.

Son bosques con sus lagos intermedios muy aptos para caminatas: trotar, correr, hacer diversos ejercicios al aire libre, andar en bicicleta, en zonas a caballo, ir de picnic (de merienda), andar en bote a remo, en lanchas con motor, jugar al fútbol y muchas otras cosas. Sobre todo teniendo en cuenta, que esas arboledas de eucaliptos, matizadas con plantas de tilo, al cruzarlas por los senderos, especialmente en primavera, proveen un aire de aromas tan agradables, que al entrar en los pulmones los llenan de oxígeno adobado de Vida, que instintivamente hace abrir la boca grande para tragar bocanadas tan profundas, que hasta el estómago agradece por los masajes pleurales.

Los Bosques de Palermo, que vienen a ser un pulmón soporte entre la Ciudad de Buenos Aires y el Río de la Plata, están adosados a su lateral Noreste, entre la Ciudad y el Río ( de la Plata), de una superficie irregular, más o menos adaptada a  las orillas del Río, de Sur a Norte, con una longitud, casi ininterrumpida, de unos ocho a nueve (08-09) kilómetros y, un ancho promedio del orden de los dos (02).  

En la misma dirección, están surcados por tres avenidas importantes casi paralelas: Avda. del Libertador ( Gral.San Martín); Avda.Figueroa Alcorta (ex Presidente) y, Avda. Costanera Rafael Obligado ( escritor y poeta de antaño); la última bordea Bosques y Río. Otra avenida transversal, que sale de la Ciudad, desde Plaza Italia, con la estatua de Garibaldi y su caballo, entre el Zoológico y la Rural, cruza los Bosques al lado del  Observatorio Astronómico,  las vías de los FF.CC en la cabecera Sur del Aeroparque y, se confunde con la Costanera Norte del Río, para mirar sus aguas “color león” ( al decir de poetas) de todo el gran Estuario, con una base sobre el Atlántico de unos 150 kilómetros y, una altura hasta el vértice situado al Sur de la provincia de Entre Ríos, donde se besan los Ríos Paraná y el Uruguay, de poco menos longitud.

El portador de ese “color león”, es el R. Paraná, que forma el Delta del mismo nombre desde los confines de Entre Ríos y provincia de Santa Fe, en la parte Sur de ambas, para regar riberas y barrancas de la provincia de Buenos Aires, en su parte Noreste. Ese Delta tiene infinidad de islas, de lujuriosa vegetación de tipo subtropical, con su buen semillero de mosquitos; y, colonizado por verdaderos matorrales de “hortensias multicolores”, con una  verde y variada foresta, que  contiene rica fauna, de  pájaros y aves acuáticas.

Es el más largo y caudaloso del país ( el Paraná), nacido en las selvas de Brasil, al que concurre como arteria auxiliar, el Río Paraguay y otros.

Todas esas aguas, se impregnan del limo barroso que desde origen arrastra el Paraná, que luego del Delta citado, en término de Buenos Aires (provincia de),  pasa a denominarse Río de la Plata, desde más o menos la ciudad costera del Tigre en el Gran Buenos Aires, con todas las aguas mezcladas y barrosas; que como diría la alegoría de Jorge Manrique:”...Nuestras vidas son los ríos/que van a dar en la mar,/que es el morir;/ allí van los señoríos/derechos a se acabar e consumir;/allí los ríos caudales,/allí los otros medianos e más chicos,/allegados son iguales/ los que viven por sus manos que los ricos.../”

Entre la Costanera y el R. de la Plata, está instalado el Aeropuerto de cabotaje, el de mayor cantidad de vuelos, denominado Aeroparque, con una sola pista central de aterrizaje, de dirección Norte a Sur          ( tangencial a la Ciudad y dentro de Palermo), no apta para los grandes aviones de  porte internacional. De manera, que los aviones tanto en su acercamiento al aterrizaje por las cabeceras, cuanto en el despegue, las maniobras de posición se efectúan volando sobre el espejo (empañado y turbio) del agua del Río.

Para nuestro segundo vuelo que estamos por hacer mi Abuelo y yo a la Comarca de Aliste, recordarán que el anterior había sido en un Moscardón, con salida el pasado 9 de Julio, hemos decidido volar en un Vencejo que es más rápido que el moscardón, se orienta mejor y, sabe esquivar muy bien los obstáculos de suelo y cielo, que es  importante; además de ser muy experto, según dice mi abuelo Simón, de volar en los poblados de Aliste esquivando obstáculos a gran velocidad camino de las “torres de las iglesias”, donde suelen (o solían) anidar.

Hay que tomar precauciones, sobre todo en estos momentos donde todavía está presente la tragedia aérea  del 17 de Julio pasado (2007) de San Pablo (Brasil), en su principal Aeropuerto  urbano de Congonhas ¡ Hasta dónde las comodidades, las economías y las rutinas llevan al hombre a despreciar su Vida...! – Que en realidad es la de todos marcados por el destino, en general sin arte ni parte en la llamada vigilancia de la seguridad aérea. Que hecha con eficiencia, responsabilidad y tecnología adecuadas, sí ayuda al “destino” a evitar muchas tragedias.

Por eso, vamos a levantar vuelo desde el Planetario de Palermo, en vuelo rasante, camino de Colonia (Uruguay), para tomar posición, altura e itinerario , conforme al plan de vuelo que en forma conjunta diseñarán el Vencejo y mi abuelo Simón. De todo eso informaremos adecuadamente vía Web de Aliste, como en el anterior viaje. Para Aliste, es la mejor forma de anunciar.

En principio, el itinerario programado en vuelo directo sin escalas de Palermo a los Carrascones de Tolilla es más o menos éste:

Bosques de Palermo (Argentina); cruce del Río de la Plata hasta Colonia del Sacramento y Treinta y Tres (Uruguay); Pelotas, Florianópolis, Brasilia y Fortaleza (Brasil); Praia (Cabo Verde); Funchal (Madeira); Lisboa y Constantim (Portugal). Para llegar a los Carrascones de Tolilla, pasada la hora 21- 23; hora apta para no molestar a vecinos y veraneantes, que andan cansados de sus rutinas vacacionales y, otros que llegan con el mismo fin, no tienen derecho a molestarlos.

El cosmódromo de los Carrascones, no necesita luz solar ni balizas nocturnas; basta con las luces de las estrellas y de la luna llena, que estará en esa fase. Además mi abuelo, conoce al Campo de “pe a pa” en todas sus direcciones, según dice él.

De manera que cuando lleguemos a Tolilla, iremos a dormir a la Casona Familiar, para “entrar en trance” de la mayor parte de los recuerdos, ver a los duendes familiares en invisibles oscuros y, escucharlos en los ruidosos silencios de las ondas emanadas cuando la energía era vida, que andarán por ahí escondidas en cualquier lugar, en espera de interlocutores interesados y curiosos, para contarles algo de la historia muda de la que ella ha sido testigo.

Esa historia, sin papiros, rollos ni códices escritos, comprende además  herencias genéticas de gran parte de nuestras propias Lucys (1), las Evas Familiares, a través de las sucesivas transmisiones del ADN mitocondrial, que no tienen nominación de Registro, pero sí las huellas de todos los antepasados, buenas y malas, que por imperio de la biología, somos portadores forzosos.

Las provisiones embarcadas a bordo en Buenos Aires, las cargaremos en un carrito virtual y manual, de los usuales en acarreo de equipajes del Cosmódromo y, las llevaremos a casa.

En el viaje anterior, cuando tenía 14 meses y 12 días, les decía que estaba aprendiendo Castellano. Aunque en Argentina se habla y escribe el Castellano y, parezca una paradoja, yo también lo hablo, pero no se me entiende, o se me entiende poco por los terceros ajenos a la familia. La familia sí me entiende, pues donde no llegan las palabras llegan las señales gestuales, o alguna reacción mía como expresión de enojo o protesta, que va implícita en los “Derechos Naturales de los Niños”, que para ellos han sido legislados por los padres legisladores, por esas cosas de la llamada representación; que los que legislan, siempre invocan la defensa de los derechos de los que dicen representar.

Lo hacemos, dicen, por los derechos de los otros ( por todo el Pueblo, incluidos los niños. Nunca por ellos mismos, por eso de la humildad).   ¡ Con gente así que se preocupe por los niños y el prójimo, el mundo tendría que ir cada vez mejor...!-Que para la mayoría, parece que no es así. Pero igual votan ( o dejan de votar), a la otra parte del “clon político” mimetizado como el salvador, que los electores juzgan como el “mal menor”( que suele ser lo contrario, la mayoría de las veces).

Casi con el elogio de los Derechos, me apartaba de la expresión de mis raíces de Castellano. Las raíces las tengo y, van creciendo bien, pero no tengo edad todavía de los frondoso tallos. De cualquier manera les demostraré pronto que estoy creciendo:”De estatura en dos meses, cuatro centímetros y medio; de peso 750 gramos; de entendimiento, según mi pediatra, mis padres y todos los abuelos, los cuatro: un montón. Y en ciencias de la comunicación verbal y gestual, ni se imaginan.

Cuando me preguntan ¿ Dónde está Paula?, me tapo la cara y los ojos con las manos, miro por entre los dedos y, de repente me destapo y con la mano en el pecho digo ¡ Taá-Cá !.

Cuando camino y medio me tambaleo, digo ¡Epaa!. Y lo digo también cuando me dan en la mano alguna cosa, de las que me gusta tirar al suelo. La tiro yo a conciencia, pero lo mismo digo ¡Epaa!, como si se hubiera caído sola. En definitiva, una cosa que se tira  y una que se cae por si sola, tiene la misma “ley de gravedad”: ambas van a parar al suelo, aunque no se rompan. Por eso a veces no entiendo cuando tiro cosas y me dicen: ¿Paula?-¡ Eso no se hace...!

También cuando algo se consumió:¡ Noo-má!. Cuando quiero más: ¡má-má!; cuando no quiero ¡ no, no, no...! abanicando con la mano.         Paula es ¡ Pai !; abuelo, abuela: Abu; Graciela: Mimia. Los patos: ¡Patuu, Patuu ,Patuu!. Al ver la comida:¡ am, am, am !; agua: ¡ acuaa !; pegarle con el pie a la pelota ¡ pumba...!; cómo me llamo, Pai ( por Paula) Katun (por Katon). Como ven, ya estoy manejando un buen repertorio de los quince meses ¡ Pronto verán...!”

Como estamos dispuestos a viajar, previos informes meteorológicos, con documentación completa : Pasaportes argentinos y españoles, permiso especial de mis papás a mi abuelo Simón para salir con él del país, la necesaria ropa para ir rotando. La usada se encargará mi abuelo de lavarla en el Río Mena ( así dijo él), que como es verano se seca pronto colgada en alguna rama de aliso, en alguna mata de ortigas o zarzal o, simplemente en el suelo encima de la hierba medio agostada. Con tanto sol, se seca pronto.

Yo como uso pañales de descarte, se sacan y se tiran. Nada que ver como era la época de mi abuelo ( incluso algo de la de mis padres, con costumbres algo diferentes), que eran de lienzo enrollado alrededor del cuerpo, protegidos por una mantilla más larga y gruesa ( mis padres el enrollado o envoltura ya no lo usaron), que todavía tenía más vueltas que el pañal .Todo bien sujeto con un  fajero, donde el niño era un chorizo comprimido, o mejor un matambre relleno a la usanza Rioplatense. Pero al parecer, a pesar de todas las envolturas, no era raro que cuando el niño hacía deposiciones algo diarreicas, en los bebés muy frecuentes, de no tener cuidado de doblar la falda de la mantilla hacia arriba, había buenas filtraciones hacia afuera por el túnel del pañal/mantilla, que producían un buen enchastre
(Arg.Urug : ensuciar) o embadurnado .Todos estos comentarios y el lenguaje usado, son cosas de mi abuelo Simón y, yo le creo.

Como sabemos que estos días del final de Julio y primeros de Agosto de 2007, está haciendo en España mucho calor, en casi todas las comunidades, incluida la de Castilla León, mi abuelo dice que el viaje lo vamos a retrasar un poco. Vamos a viajar después del día 08 de Agosto, para ver si bajan las temperaturas y, como el día 08 cumple años Pablo ( mi papá, que es leonino y dice que es el mejor signo astral) quiero estar presente, para ayudarlo a soplar las velitas de la torta (tarta); de paso quiero estar al ser un día especial, pues me extrañaría mucho y se pondría muy triste, al pensar que estaría a unos 10.000 kilómetros de Buenos Aires en dirección Noreste.

Sería algo parecido a lo que le pasó a mis bisabuelos Balbina y Pablo, cuando mi abuelo Simón (su hijo mayor) se vino a la Argentina hace muchos años, a la misma distancia en kilómetros, pero en dirección Suroeste. Casi la misma ruta, pero de posición cardinal invertida.

En realidad a mi Abuelo, también le hubiera gustado estar el 8 y el 9 de Agosto en la Nueva Fiesta de Tolilla, en la que nunca estuvo, dado que antes la celebraban el 8 y 9 de Septiembre de cada año; pero él es el primero en comprender, que el Cumple de mi papá (2) tiene una mayor significación emocional para su familia nuclear y, necesita y quiere que esté a su lado, en el segundo cumpleaños que lo acompaño. El año pasado con tres meses y días, en la torta (tarta) le dejé estampadas las huellas de mis pies; que no quiero repetir este año, que soy más grande ¡ 15 meses y días !, con pies más crecidos que algo me sudan (transpiran) y, aunque estén bien lavados, se podría arruinar la crema. Eso sí, aunque sea poco, este año voy a probar la torta de chocolate con crema, pues me gustan las cosas sabrosas.

Celebrado el cumpleaños de mi Papá, con soplado de velitas y un pequeños pedacito de la torta de chocolate y crema que me gustó mucho el año pasado, mi Abuelo comentó en la sobremesa que íbamos a salir de la rampa del Planetario de los Bosques de Palermo, el día 10 de Agosto de 2007 a la hora 06:00 a.m ( las 11:00 en España), para llegar a los Carrascones, en las tierras de Aliste, a eso de la hora 10:00 p.m ( hora 22), después de 11 horas de vuelo sin escalas, conforme plan de vuelo diseñado y aprobado, indicado en un apartado de arriba del presente artículo.

Las previsiones del vuelo: Itinerario, salida, duración y llegada se cumplieron a carta cabal. Y, con la venida de la noche, mi abuelo y yo en forma silenciosa entramos en la Vieja y reciclada Casona.

Como íbamos cansados del viaje , con cambio de hemisferio, de estación y, cinco horas de diferencia ( cinco horas más viejos en esa longitud del meridiano), nos acostamos en un colchón que tiramos en el suelo de esa sala comedor, que al parecer siempre era el lugar más fresco de la Casa, al decir de Simón.

Pronto nos quedamos “dormidos a pata suelta”, y en sueños empezamos a percibir extraños ruidos como de duendes invisibles, pequeños zumbidos de aleteos, suaves voces de salutación y regocijo, amables y cariñosos gestos de bienvenida,  unas aureolas de diáfanas lucecitas y, un silencioso bullicio de fiesta por el reencuentro de las muchas generaciones incorpóreas de la Familia, que vaya casualidad: Por ahora, de los portadores genéticos corpóreos, mi Abuelo uno de los más viejos y, yo ahora mismo la más joven. De manera que ambos, como otros familiares, somos tenedores de todas las esencias genéticas de los antepasados. Ellos están en nosotros y con nosotros; estamos con-fundidos todos, en el sentido de
fusión (no de confusión).Una manera de poder llegar desandando el túnel del tiempo, hasta nuestras propias Lucys familiares.

Por esas razones, es que sin saber todos los nombres civiles que cada uno de ellos portaron en la vida existencial, nos reconocimos y entendimos sin necesidad de hablarnos en forma fonética articulada, hasta llegar al fondo de nuestra Historia Familiar.

He aquí, una primera síntesis de nuestras intercomunicaciones entre el Pasado y el Presente de la Familia, que irá dando paso al Futuro:

En un momento dado, un grupo de neuronas del sistema límbico cerebral, del circuito hipotalámico, talámico y amígdala, hicieron una conexión selectiva con otro grupo antepasado del mismo ámbito especializado, estimuladoras de vivencias y recuerdos, que como en sueños iban proyectando el tiempo pasado en un buen vídeo de 3 D.

Al comienzo del vídeo imaginario, presiento unas efigies simbólicas de mujer y hombre de rasgos familiares, que me apretaron sobre su pecho, con sonoros besos y, con voz clara, suave y pausada me dijeron a mi como escuchante:

“” Querida Paula Jimena: Somos tus bisabuelos paternos Balbina y Pablo, que aunque formamos parte de ti, nunca se había producido la ocasión de conocernos en forma personal, habida cuenta que faltaban los estímulos de los recuerdos depositados en algún lugar de tu cerebro, y al llegar a la Casa Familiar, nuestro hábitat natural en la Vida, a través de esas ondas invisibles del Amor por la Familia, vosotros los herederos de nuestras Vidas, de los que estamos muy orgullosos, los estimulamos para que nos recuerden, aunque sea en sueños.

Yo, dice Balbina, tuve la gran suerte de conocer en persona a todos los nietos, que por su orden fueron:

Tu padre Pablo, hijo de Simón y de Lidia, nuestro hijo mayor; María y Francisco, hijos de Francisco (fallecido el 30-08-2006) y Adelina (también fallecida en 1991); Lucía, Javier y María Jesús, hijos de

Consuelo y de Aurelio(fallecido);y, José , hijo de Rufina y Rocco(italiano de Calabria). Es decir, un total de siete nietos.

En cambio, de los bisnietos sólo conocí a Miriam y Alberto, hijos de María  e Isidoro, nietos de Adelina y  Paco; a Manuel, hijo de Lucía y Manuel, nieto de Consuelo y de Aurelio. Al resto sí los conocemos, pero no en persona y, sabemos sus nombres:  Pablo y Carmen, hijos de Paquito y de Carmen, nietos de Paco y Adelina; Miguel, hijo de Josefa y José, nieto de Rufina y Rocco; y, tú (Paula Jimena), por ahora la menor, hija de Silvia y Pablo, nieta de Lidia TESTA ( tu otra abuela se llama igual de nombre) y de Simón.

De momento, la relación de la descendencia la dejamos aquí, aunque sabemos que Josefa y José serán padres de otro varón este año 2007. De manera que se van ensanchando las ramas de los troncos familiares.

En cambio yo, dice Pablo ( mi bisabuelo), en persona no conocí más allá de los hijos, en este orden: Simón, Francisco(+ ), Consuelo y Rufina.

La bisabuela Balbina me sigue diciendo:

Nací en el pueblo de Flores de Aliste el 07 de Septiembre de 1906, hija de Simón ( vecino de Tolilla de Aliste) y de Justina que eran primos entre sí. Luego al poco tiempo, no me acuerdo cuanto, fuimos a vivir a Tolilla.

De este matrimonio, nacieron Juliana, Florencio (fallecido de 5-6 años en forma repentina), yo (Balbina) y Victorina.

Victorina, en Marzo de 1940, se casó con Aquilino Martín Pérez de Ceadea de Aliste, pero fueron vecinos de Tolilla, donde tuvieron tres hijas: Justina, Manuela y Aurora que se radicaron en Valencia hace años. A Valencia, con las hijas y nietos, también fue Victorina cuando se quedó viuda, donde murió ya cumplidos los 95 años.

Mi madre (Justina) falleció en el verano de 1913 ó 1914, por estar pelando las hojas de un negrillo en un huerto, desde encima de una pared de piedras, trastabilló, cayo sobre las piedras y se rompió la columna vertebral. Si hoy, a casi 100 años, todavía es una lesión muy grave sin curación, imagínate en aquellos tiempos.

Mi padre Simón, el abuelo de tu abuelo del mismo nombre, se volvió a casar con Juana Ríos, también vecina de Flores de Aliste. Tuvieron tres hijos: Ángel (fusilado a los 20 años en 1936, en Bermillo de Sayago, por ser de ideas republicanas y socialistas); Teodoro, casado en Ceadea de Aliste con Antonia Martín (la gaitera), con dos hijos:  Visitación y Domingo; y, Agustino, casado con Antonia Gallego, con tres hijas: Mercedes(+), Carmen y Angelines y, cuatro nietos vivos: tres varones y una mujer.

De manera que con mis dos hermanas completas, con mis medios hermanos y con nuestros padres Juana(madrastra, que fue la mejor madre para nosotras) y mi padre Simón, constituimos una familia muy unida, que nos queríamos mucho, por bastantes años.

Yo, era bonita y de pequeña estatura,  muy simpática y conversadora, llena de movilidad y, de energía, trabajadora, con mucho arte y disposición en casi todas las tareas propias de la mujer.

Todos nosotros, hermanas y hermanos, bajo la tutela de tu tatarabuelo Simón, que era de carácter fuerte, de pocas palabras, hacía sentir su autoridad paternal; características y perfiles de los Álvarez de Tolilla en general.

En esos tiempos, en la Comarca de Aliste ( y en otras muchas de España), la mujer tenía la función específica de atender la casa, parir y criar los hijos y, otras tareas mixtas para marido y mujer propias de la agricultura y ganadería, que era la subsistencia familiar.

Por un problema cultural, de tradición y costumbre, las mujeres no tenían cupo en la escasa instrucción pública formal. En su mayoría, sin saber leer ni escribir. Una cultura  de fundamentos bien machistas; pero sin discusión al ser así las cosas por los tiempos, se aceptaba sin protestar como un “orden natural”.

¡Ah!. Recuerdo que en mi época juvenil, allá por los 12 años, durante unos seis meses, sufrí una enfermedad que se llamaba cuartana, que al tiempo me enteré que era paludismo. Se definía así, dado que daban calenturas (fiebre) con chuchos de frío cada cuatro días, de manera que las pasé mal, pero como los médicos y las medicinas casi estaban ausentes en la Comarca, se daban las condiciones que requerían la evolución de las especies: El más apto sobrevive, siempre en términos de aptitud biológica.

Como dije arriba, era una joven alegre, simpática, con sentido del humor, de contestaciones rápidas, precisas y punzantes; me encantaba el baile y, más todavía el bailar, que por mi y lo que decían terceros lo hacía muy bien, sobre todo en las Fiestas de Tolilla y de los pueblos vecinos, que  contrataban al clásico tamboritero (tamborilero), el que con el brazo izquierdo sostenía el tamboril con el doblez del codo; con la mano y los dedos del mismo lado, tocaba la flauta y, con la mano derecha agarraba (cogía) el palote y tocaba el tamboril. Era un personaje pintoresco, con un sombrero comarcal de paño pardo con unas borlas de lana, camisa blanca de lino con mangas, con cuello de tira, pechera y bocamangas bordadas.

Encima de la camisa un jubón ajustado de paño pardo, sin mangas, con una larga fila de artísticos botones dorados o plateados. Pantalón del mismo paño ajustado hasta la rodilla, con trapa (3) de 3-4 botones metálicos de cada lado a tono con los del jubón, con sendas borlas; calcetas blancas y, unas artísticas zapatillas de cuero con taco (tacón) bajo.

Luego con los años, posteriores a mi generación, vendrían las dulzainas con tres ejecutantes, con la introducción de otros ritmos diversificados, más allá de la tradicional jota y los pegadizos pasodobles, que por ser cuerpo a cuerpo, abrazados por la cintura y agarrados (cogidos) por el otro par de manos invertidas, los curas de las parroquias, por mandato de sus obispos, lo consideraban ( al pasodoble) como un” baile de pecadores” ¡ Los tiempos y los momentos...!

Algo parecido pasó hará unos 35 años con un baile que empezó a practicarse en Brasil, que  vi un día pasar por TV y a mi edad y costumbres, tampoco me pareció bien ese baile demasiado sensual y provocador ( tu abuelo Simón se debe acordar bien de haberlo visto bailar por TV), llamado la Lambada, donde  los obispos católicos instruidos por el Vaticano, con colaboración de los pastores evangélicos, presionaron a las autoridades militares de turno ( la época de las dictadurasde los planes Cóndor en Latinoamérica, llamados a instancias de EE.UU de “Seguridad Nacional”) para su prohibición, lo que se produjo. Desde el punto de vista de las llamadas libertades individuales, que no escandalicen la llamada moral pública, ni lesionen los derechos de otros de la misma naturaleza, especialmente los Derechos de los Niños, con exhibiciones por la pantalla de TV en horarios no recomendados, no estoy tampoco  de acuerdo con la prohibición lisa y llana porque sí. Se han conocido muchas prohibiciones, por fundamentos ideológicos y, se han sufrido sus graves consecuencias durante el Siglo XX, como para no insistir
con las prohibiciones autorizadas.

De manera que
en esas tareas que exigía el medio y, las obligaciones de casa y familia, iba
transcurriendo la juventud sin mayores sobresaltos. A los 18 años me puse de
novia con tu bisabuelo Pablo, nos casamos en 1926, y tu abuelo Simón nació el 28 de Octubre de 1928; tu tío abuelo Paco el 08 de Noviembre de 1931; tu tía abuela Consuelo el 10 de Marzo de 1936, el año que empezó la Guerra civil española; y, la otra tía abuela Rufina el 19 de Junio de 1942, en plena Segunda guerra Mundial.

El bisabuelo Pablo, que había hecho la guerra de Marruecos de 1921 a 1923, era muy afecto a la lectura, con muchas ganas de aprender y de saber. Fue un ávido lector de todo libro, periódico o escrito y, por propia cuenta, llegó a tener un buen caudal de conocimientos.

Además redactaba muy bien, sin faltas de ortografía, con una caligrafía muy bonita de la llamada letra inglesa. Un apasionado por aprender para saber.

Cuando se construyó la escuela de Tolilla, allá por los 28-30, junto con el tercer Maestro en funciones(los dos anteriores por poco tiempo fueron por su orden: Paramio y Vega) don Antonio González natural de Grisuela de Aliste, organizaron las Clases de Adultos Nocturnas, para hombres y mujeres de cualquier edad a partir de los 14 años, que tuvieran deseos de aprender o de mejorar sus elementales conocimientos.

Esos beneficios de instrucción, que en algunas partes habían tenido aplicación, a partir de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), originada en la filosofía krausista, y promovida por grupos liberales, liderados por Giner de los Ríos y Manuel B.Cossío, tomó entidad nacional con la Segunda República de 1931 a 1936.

Era de ideas liberales, republicanas y socialistas ( el liberalismo de antes, nada que ver con el neoliberalismo actual, que se centra únicamente en los negocios, el dinero y el poder; que llevan sin vueltas a la corrupción). También un apasionado por la política, que en principio la canalizó como Alcalde de Tolilla por dos veces, luego Alcalde del Ayuntamiento de Gallegos del Río de 1934 a 1936 (como dije, el 36 año de la guerra civil. Mejor,  incivil).

Ese año 1936, para los liberales, republicanos y socialistas, que estaban en la llamada zona nacional (zona en poder de los militares sublevados contra la Segunda República), empezaron las penurias.

Cualquier ciudadano que hubiera desempeñado algún cargo político, aunque fuera gratuito y honorario, como el caso de tu bisabuelo Pablo, si era de ideas republicanas y de izquierda – en la llamada zona nacional-(también en la republicana hubo lo suyo con los de signo opuesto), era catalogado como traidor a la Patria (España), a Dios, a la Iglesia Católica y a las instituciones de facto creadas por el Movimiento.

Sin más, en los primeros meses de la “revolución del 36” ese sambenito, por sí sólo, daba lugar al fusilamiento (asesinato) sin juicio previo ni defensa legal alguna. Máxime si había alguna denuncia ante los inquisidores de turno, de alguien que respondía a la llamada causa nacional, que con ánimo de venganza o revancha ( común entre parientes, vecinos y conocidos, que por cualquier causa hubieran tenido diferencias, aún legítimas) quería sacarlo del medio.

Se podría asegurar, que en el semestre de Julio a Diciembre del 36, un tipo de denuncia de las señaladas, en el 98% de los casos, terminaba en los llamados “paseos” o “paredones”( de cementerios, encinares, barrancos y etcéteras) de fusilamiento a cargo de las hordas falangistas, que eran los ejecutores. En la mayoría de los casos, anotados como voluntarios para las ejecuciones, que en la jerga oculta y confidente se los denominaba “carniceros”, a fin de hacer méritos ante los superiores y, presumir de valientes ante los iguales.
Hoy por hoy, esas actitudes tienen perfiles psicológicos bien definidos y señalados por los especialistas en psiquiatría y psicología social.

Después, a pesar de faltar las mínimas garantías jurídicas de defensa en juicio, que tenía el carácter de “juicio sumarísimo”, a cargo de jueces militares, se investigaba algo más sobre las acciones y conductas políticas de los presos.

Pues bien, tu bisabuelo (paterno), como Alcalde del Municipio de Gallegos del Río, con buena formación autodidacta e información del Digesto Municipal, ejerció a pleno la autoridad del cargo, dado que era el responsable de la gestión del Municipio y, de las relaciones políticas, sociales y económicas ante las autoridades superiores de la Provincia.

Así se lo hizo saber al Secretario del Ayuntamiento de turno – que llevaba varios años- y, los secretarios en general  eran los que manejaban las políticas, las relaciones con autoridades y las finanzas municipales; dado que la mayoría de los alcaldes de los pueblos, de los municipios y los jueces de paz y jefes del Registro Civil, con muy poco instrucción formal, eran nominados por los secretarios de ayuntamiento a las autoridades competentes. De manera que los nominados eran de ideas políticas afines y/o amigos; pero esencialmente, que fueran dóciles a las instrucciones e intereses de los secretarios.

En esos tiempos, había un Impuesto Municipal al Consumo, que recaía sobre toda la producción agrícola y ganadera en cabeza o nombre del jefe de familia. La contribución fijada al Municipio por la Diputación Provincial ( creo que era el organismo competente), se distribuía por los pueblos que componían el municipio, con unos parámetros oficiales, que sólo el secretario conocía; como que él era solamente el único conocedor del importe total de la contribución del Municipio.

Si bien Alcalde, Juez, Secretario y Concejales del Ayuntamiento, tenían reuniones semanales, quincenales o mensuales, el ejecutor e informante siempre era el Secretario. El resto de los circunstantes, que de verdad eran las autoridades del Municipio, por no saber y, por subordinación, no se animaban a pedir explicaciones. De ahí que se carecía de información y de debate. El Secretario era el amo y señor del Ayuntamiento.

Pablo, el bisabuelo tuyo, cambió las reglas del juego en el Ayuntamiento, que no eran otras que las ordenadas por las leyes y las normas jurídicas en vigencia. Pero claro, eso colisionaba con los intereses del Secretario, que no le quedó otro remedio que hacer de tripas corazón, a la espera de mejores tiempos.

Y los mejores tiempos (para el Secretario) llegaron y, ¡ cómo llegaron...! a partir del 18 de Julio de 1936.

El secretario, hombre de “derechas” tradicional ( nada que decir), sintonizó registro inmediato con la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S ( hasta ahí normal). De repente Pablo se convirtió en:

“Difamador de Dios, de la Iglesia Católica, de los Santos y de todos los miembros de la Iglesia; vocero del divorcio conyugal; exégeta y panegirista del comunismo ateo; defensor del matrimonio únicamente civil; partidario de la reforma agraria; separación de la Iglesia del Estado; mentor de la enseñanza laica; admirador de EE.UU, Inglaterra, Francia y la U.R.S.S y, sigue la lista”.

NOTA ESPECIAL: Las imputaciones precedentes, constan en el expediente ratificadas  por dos testigos de un Pueblo ( Flores de Aliste) del Ayuntamiento de Gallegos puestos por el Secretario. Dicho expediente y, la información desclasificada, estaba en la Dirección General de Prisiones, referido a la Cárcel Provincial de Zamora, donde Pablo revistó como preso político en los años 1937 a 1941.Información obtenida por mi hijo Francisco ( Paco, en familia).

En los primeros días de Agosto de 1936, se apersonaron en Tolilla, del Puesto de Fonfría, un sargento y un número de Carabineros, con orden de detención de Pablo. Se lo llevaron y, con el sargento se conocían, por una disputa entre Aduanas y el Ayuntamiento, de gravar con un impuesto especial y arbitrario, las producciones agropecuarias, por ser zona dentro de los límites de la frontera con Portugal; ante el supuesto, que se produciría presuntamente un fluido contrabando de esos productos, en todos los municipios que estuvieran a menos de 20 kilómetros de las fronteras portuguesas..

 Pablo, como Alcalde del Municipio, se oponía, en razón de que lo consideraba una arbitrariedad y, una desigualdad ante los derechos constitucionales del momento; tesis que ante la justicia competente triunfó, en menoscabo de los pretendidos aranceles aduaneros reclamados por la Aduana de Alcañices, que era el agente recaudador de jurisdicción, en lo atinente a la Comarca de Aliste.

Camino de Fonfría, el sargento le dijo: “Pablo. Yo sé que eres una buena persona y has sido muy buen funcionario como Alcalde del ayuntamiento. Si te entrego a la Falange te van a fusilar sin remedio. Vuelve a tu casa, y mientras tanto, a lo mejor las cosas mejoran...”

Por la tarde, ya puesto el sol, estábamos en la cortina de la Clementa plantando berzas, las que regábamos con agua traída en herradas (cubos de cinc) del Pozo de Arriba, el que estaba frente a la Casa del Maestro, que a la sazón ocupaban la señora Luisa y sus hijos, dado que don Antonio González, el Maestro, natural como dije de Grisuela de Aliste, marido y padre de los mismos, ya estaba perseguido – por sus ideas políticas de izquierda liberal -- , con orden de apresarlo vivo o muerto.

En un momento dado, tu abuelo Simón me dijo:”ahí viene padre”. Levanté la vista y, me parecía una visión; no lo podía creer, pues las personas que habían llevado detenidas por denuncias políticas en esos días, no volvían más.

Y así de esos varios embates, lo fue salvando el administrador de Aduana de Alcañices, su contendiente por el impuesto aduanero, hasta que fue detenido de nuevo en Julio de 1937, cuando el furor de las bandas falangistas había decaído, dando paso a los referidos juicios sumarísimos de jueces militares, sin mayores garantías jurídicas, pero las hordas de venganzas y terror habían sido bastante  neutralizadas.

Imagínate Paula, que yo  contaba en Julio del 37 con 30 años cumplidos, con tu abuelo Simón, que era el mayor, con 8 años; Paco con 05; y, Consuelo con 16 meses. Y, de repente, me encuentro con la responsabilidad total de los hijos pequeños y, la de atender todas las tareas demandadas por la actividad agrícola y ganadera, que eran el sustento básico de la economía de subsistencia, de casi la totalidad de las familias del Pueblo y de la Comarca Alistana.

Se me vino el mundo encima y, de alguna manera tenía que sacar fuerzas de las flaquezas: Estaban las tareas finales de la siega del cereal, el acarreo a las eras, la trilla, limpia y recolección; los hijos pequeños y la atención de los animales.

Esta situación angustiosa, que en los tiempos actuales llaman estrés depresivo, tenía que explotar por algún lado. Debía demostrar entereza ante los hijos pequeños y, llorar de noche para que ellos no me vieran; y, cada mañana rehacer la entereza y el ánimo, levantado sobre las ruinas emocionales del día anterior.

De tanto llorar en silencio, sola con mi alma, me vino una enfermedad  infecciosa a la vista, que me tuvo ciega por 10 ó 12 días. Recurrí al doctor Dacio España, médico de Alcañices, que me recetó un preparado que me hicieron en la farmacia (España) del mismo nombre, que por suerte me curó en poco tiempo ( de ese preparado tu abuelo Simón, que era muy goloso, bebió un trago creyendo que era anís dulce. Menos mal que lo vomitó en forma rápida, dado que el preparado, según don Dacio, era muy tóxico).

Y como las desgracias no vienen solas, Consuelo todavía se alimentaba en su mayor parte de la teta y,  en el pecho izquierdo se me produjo un absceso, casi empalmado con la vista, que me tuvo francamente tan mal, que me llevaba muchas veces a la desesperanza. Pero estaba la responsabilidad de madre por sus hijos y, ese deseo de lucha, me mantenía erguida.¡ Momentos terribles que nunca le deseé a nadie, ni a los peores enemigos...!

En esos días más o menos, recuerdo un episodio que produjo tu abuelo Simón:

Yo lo mandé a buscar unas lechugas a la huerta de la Huera (Güera), para hacer una ensalada. Como era de noche, le dije a Paco, tu tío abuelo, que lo acompañara. Simón era muy miedoso de noche ( yo también lo era) y me contestó que él no iba a ir, y salió a la calle. Luego salimos con Paco a ver donde andaba y no lo vimos, lo que nos pareció raro. De repente estaba el carromato de Agustín el tabernero, estacionado (aparcado) en la calle a la puerta de la Taberna, y no sé como se me ocurrió que podría estar escondido en el carro. Efectivamente se había escondido en la parte de abajo del carromato, llamada bolsa donde se transportaban algunos pellejos de vino (odres).

 Eso me indignó, agarré (cogí) un palo y empecé a correrlo: “Calle abajo camino de los llenaderos, la calzada camino del Molino, subió por la cuesta de las Cortinonas hasta el camino de las Fontaninas, por la punta arriba el Pueblo de nuevo a Casa. Él me sacó gran ventaja, pues corría muy rápido, pero en la casa lo pesqué mansito; le di unos pescozones y lo mandé a la cama sin cenar”.

Tu Abuelo era muy rebelde sin demostrarlo, al contrario de su hermano Paco, que siempre protestaba cuando se le encargaba algo, daba unas patadas en el suelo de protesta, pero siempre lo hacía. Él, no protestaba en forma manifiesta, pero en forma silenciosa si podía dejar de lado la jera, no la hacía y, se despreocupaba como si tal cosa. En esos tiempos, se volvió taciturno en el amplio sentido de la palabra, desconfiado con terceros fuera de la familia y, cuando se presentaba la oportunidad, sabía aislarse y vivir su soledad.

De ahí que en primavera/ verano, cuanto tenía un rato se iba al río a pescar sardas, ranas y cangrejos ( a mano o con cangrejeras). Pasaba cuando podía, grandes ratos en solitario, descalzo metido en las aguas del río procurando la pesca.

De cualquier manera, tuvo que asumir responsabilidades que superaban a sus pocos años .Era mi ayudante de ruta; me acompañaba de noche a lavar la ropa al Río, que en verano por falta de agua en las cercanías, había que recurrir a pozas más distantes; a regar las huertas en los turnos nocturnos; cuando había que amasar, también me acompañaba en la cocina hasta las altas horas, mientras yo cernía la harina. Noches que en general aprovechaba para dictarle las cartas a su padre (Pablo) en la Cárcel, de Julio a Noviembre del 37 a la de Alcañices y, desde Diciembre de 1937 hasta 1941 a la de Zamora. Eran tiempos difíciles, y no confiaba en nadie para escribirle a Pablo, únicamente en tu Abuelo con sus pocos años. Mi marido me decía cuando lo visitaba, en Zamora de tanto en tanto ( tu bisabuelo), que estaba orgulloso de lo bien que redactaba y sin faltas de ortografía. Así que tuvo que madurar de golpe.

Como las cartas estaban censuradas durante la Guerra civil, había que escribir medio en clave; o dárselas cerradas a alguien de mucha confianza para entregarlas en mano, que también estaba prohibido por dos razones: Una, por enviar información que podría calificarse como subversiva contra el Régimen y sus institutos. Otra, por no pagar el franqueo oficial, que se interpretaba como una defraudación al estado.

Lo cierto que en todas las cartas que llegaban por vía del Correo, llevaban una marca con un sello:”  Visado por la Censura”.Hoy parecerá un chiste, pero era rigurosamente cierto.

También yo le dejaba preparado el pote por la mañana temprano con la comida, para que encendiera la lumbre y vigilara la comida hasta su cocción.

Aparte entre tu Abuelo como responsable principal y, Paco como subsidiario (por sus 3 años menos) las tareas de llevar el ganado a beber agua al río, traer agua de la fuente, llevar al ganado a pastar a los prados, acarrear paja trillada, hierba de los pajares para vacas y burros, traer algunas berzas , forrajes y otras diversas tareas que aún con dificultades por sus pocos años tenían que hacer; aparte de cuidar a Consuelo (Paco) y de concurrir a la escuela, ambos.

Los  hermanos Simón y Paco, como tengo dicho, en muchas tareas eran ayudantes de ruta en los quehaceres cotidianos de la casa; con sus discusiones entre ellos, que si a uno le tocaba más que si al otro menos; pero siempre se llevaron muy bien y se quisieron mucho. Sufrieron conmigo, esos años muy , pero muy difíciles.¡ Es mejor ni recordarlos...!

 Por si todo lo hecho fuera poco, los encarcelados por motivos políticos, que colisionaban con las “doctrinas del movimiento nacional”, como accesorio de la pena, tenían la interdicción de su patrimonio. De manera que había una prohibición de vender todo inmueble; extendida a los bienes muebles y semovientes, cuando la operación era igual o mayor a determinadas cantidades de dinero establecidas en las normas.

Para perfeccionar las ventas inhibidas por la normativa, era necesario un permiso expreso de un organismo oficial, que era la autoridad de aplicación. ¡ Vaya por Dios...!

Y para agregar calamidades, el 28 de Febrero del 37, a tu abuelo Simón le mordió un perro rabioso y hubo que llevarlo a Zamora para el tratamiento antirrábico durante 21 días con una inyección al costado de la columna vertebral cada día, que eran muy dolorosas.

Pero como a ” perro flaco nunca le faltan pulgas”, se dieron estas circunstancias adicionales para el colmo de las desdichas:

a).Mi primo hermano a dos bandas, Marciano Álvarez Álvarez: la madre (Martina) hermana de mi padre (Simón) y mi madre (Justina) hermana de su padre (Juan), también era de ideas de la izquierda socialista. Sucedió a Pablo ( mi marido) como Alcalde de Tolilla en la República, había sido otro de los promotores con don Antonio el Maestro de las Clases Nocturnas y, un asistente calificado.

En el año 1934, sentó plaza en el cuerpo de Carabineros, siendo destinado a una localidad de la provincia de Guipúzcoa ( San Sebastián).Estando de permiso en Tolilla, lo sorprendió el “golpe militar del 36”, de manera que no tuvo posibilidades de retornar a prestar el servicio y, dado que por sus ideas políticas, funciones de Alcalde republicano y, carabinero ingresado en la II República, era blanco apetecible en los confines del Ayuntamiento, Secretario incluido, para incorporarlo a las denuncias calumniosas de naturaleza parecida a las de tu bisabuelo Pablo. Es más, creo que había tenido algún roce político con el cura párroco de turno, natural de Gallegos del Río  (que murió después en el frente durante la guerra), que a la sazón oficiaba misas para Gallegos, Lober y Tolilla (4).

El caso es que Marciano fue detenido antes que Pablo ( que aparte de primos eran grandes amigos) y, por un tiempo estuvieron juntos en la Cárcel Provincial de Zamora, hasta que en 1939 lo trasladaron ( a Marciano) al duro Penal de Alcalá de Henares, por su condición de excelente carpintero y ebanista. Recuperó la libertad antes que Pablo, Julio/Agosto de 1940.

b). Complementa Simón ( mi abuelo): Al final de 1937 y principios de 1938, contactó creo que con Celedonio Álvarez, hermano de Marciano, un personaje misterioso ( no recuerdo ni el nombre ni el alias), natural de Camarzana de Tera (Benavente-Zamora), con un listado de presos políticos, entre los que estaban Pablo y Marciano aduciendo influencias con militares, gobernadores y jefes de falange, ofreciendo su intervención en favor de estos, por un precio determinado ( un alto precio monetario) a cambio de la gestión, que implicaba la puesta en libertad de ambos (Marciano y Pablo).

Esos personajes, los timadores, si bien no son en general graduados en psicología, evidentemente tienen gran habilidad para explotar las angustias de los otros, haciendo las promesas creíbles a los estados de necesidad, que convierten en una exagerada expectación optimista.

De hecho, dio  un nombre, que por vía de la casualidad  en una reunión de falangistas, de la que formaba parte hasta que lo descubrieron, había logrado liberar ¿...?.

De manera que le sobraban ingenios y habilidades, para inducir confianza e invocar personajes influyentes en el ámbito provincial y más allá, aunque a esa altura ya lo tuvieran medio calado.

Primero creo que convenció a Celedonio, y aunque mi madre era desconfiada (5), el optimismo de Celedonio ante esa ( una) evidencia terminó por convencerlos. También a mi padre. Después de todo ¿ Tiene precio la redención de cárcel, la libertad, y la muy probable pérdida de la vida de un esposo y de un hermano por causas políticas...?—Sin duda, no lo tiene.

Reflexión: Nunca supe el precio pagado en dinero por el GRAN TIMO, ni tampoco me propuse saberlo, pero sin duda las tesorerías familiares quedaron tambaleantes por mucho tiempo.

Por supuesto el timador dio con sus huesos en la cárcel, dado que había dejado por el camino un rebaño de crédulos, pero los timados no recuperaron ni una peseta.

NOTA: Mi padre tuvo la satisfacción de tenerlo de compañero, despreciado por todos, en la Cárcel Provincial de Zamora. Como también al que fuera jefe de falange de Alcañices, el policía; el que le había dado unos cuantos sopapos a él, a mi tío Ángel que se lo llevó detenido, para nunca más volver y Antolín Álvarez, el hermano de Marciano. Él fue condenado ( el policía) por la violación que ejerciera con amenazas de muerte, pistola en mano, sobre doña Luisa de Grisuela, la mujer de don Antonio el Maestro..

Ambos eran de alguna manera subordinados de mi padre, dado que  era ( mi padre), por nombramiento del Director de la Cárcel, el “Jefe de cocina de la misma ”desde Mayo de 1938. Y daba las instrucciones necesarias para que recibieran de comida las peores calidades y las menores cantidades.

Está claro desde antiguo, que  “el que siembra vientos recoge tempestades” de una u otra forma.

Continúa Balbina (mi Bisabuela):Y como siempre hay más, mi      padre  ( Simón), venía sufriendo un reumatismo articular agudo en la rodilla izquierda desde 1934, que se potenció en el 36( seguro eso lo libró de la cárcel, por lo menos). En la trilla del 37, acompañado por Victorina, mi hermana, debió ir a los baños termales de aguas sulfurosas de Ledesma (Salamanca), que como le hicieron muy bien, volvió a repetir el año 38. De esta manera, a pesar de la colaboración de parientes: Cándida, Julia, la tía Luisa, Celedonio, Isaac y la solidaridad vecinal, era imposible poder cubrir la totalidad de las faenas; pues faltaba fuerza laboral, al estar la juventud masculina convocada al servicio militar en el frente de guerra.

Y a pesar de todo eso, pude vivir hasta cerca de los 84 años; si bien la vida biológica normal fue de casi 77, dado que en Junio de 1983 sufrí un ictus cerebral, del que no me recuperé en la parte física. Casi tres años después entré en el cono de sombra, donde la vida en penumbra se convierte en amargo padecer, para el enfermo y el entorno familiar.       

Me hubiera gustado muchísimo haberte acompañado en la fecha de nacimiento, arrullarte y participar de la alegría inmensa que produjo tu venida. Pero ten en cuenta que cuando naciste, de haber vivido, iría a cumplir en Septiembre de ese año 2006 los100 años. Y hoy por hoy, 100 años son demasiado para vivirlos con salud física y mental; todavía la biología no da para tanto. Aunque si la ciencia, como parece, seguirá avanzando en forma acelerada, a años vista  ¡ Quién sabe !

Retomando el hilo del relato, si bien mi padre Simón, con mi hermana Victorina y el hermano Agustino, nos ayudábamos mutuamente todo lo posible ( el hermano Teodoro estaba en el frente de la Guerra, y al hermano Ángel, como dije, lo habían fusilado en Bermillo de Sayago en Septiembre de 1936, con 20 años, por sus ideas socialistas y, por llevarle una botella de aceite en una noche, al Maestro del Pueblo, don Antonio González del que había sido discípulo y era amigo, que por sus ideas de izquierda – aunque    moderada – fue perseguido, tuvo que huir al monte, salvándose de milagro de ser linchado, si lo hubieran hallado en esos meses de Julio a Noviembre del 36.

Es más, hubo una requisa en las casas y dependencias anexas sospechosas de Tolilla, entre las que estaban la nuestras, para ver si estaba escondido, dirigido por el jefe de falange en Alcañices que era policía; y, un par de días después, los falangistas del Ayuntamiento de Gallegos del Río, con agregados de Mellanes, armados de escopetas hicieron una batida por los montes de Tolilla, Mellanes y Rabanales, para tratar de apresar al señor Maestro. Vamos, todo un ojeo batiendo los montes, con esperas armados, como si se tratara de los feroces lobos que atacaban en las noches los rebaños de ovejas.

La batida se hizo, en razón que un vecino de Mellanes, una noche fue a buscar la yegua que tenía el cura del Pueblo, mientras andaba por la ribera, vio encendida (ardiendo) una lumbre en un costado de un jaral; se acercó y estuvieron hablando un poco, con la promesa del vecino de “que él no había visto nada”. Pero ni corto ni perezoso, hizo la denuncia al jefe de falange de turno, que prendió la mecha de alarma.

Al tiempo se divulgó, que se había salvado gracias a su habilidad de sumergirse en el agua entre un espadañal en una azuda (azud) del Río Mena ( el que pasa por Tolilla), no sé si en la de un molino de Mellanes, o en la del molino harinero de don José del Rio en término de Rabanales; había rumores de las azudas de los dos molinos .Pudo zafar de la persecución, pasando por Portugal a la ciudad de Valencia (España), entonces zona Republicana.

Bueno querida biznieta Paula Jimena. En este misterio de los recuerdos, los sueños y las ilusiones, quizás por ese tipo de transmutación genética, que forma parte de la Vida del Otro como herencia forzosa, nos hemos conocido en forma muy especial:” Tú corporizada en plenitud de crecimiento y desarrollo vital; yo, envuelta en las energías invisibles presentes en el entorno universal, mirando desde mi atalaya sin destino, cómo evoluciona la parte de mi vida en Vosotros. De verdad, nuestro encuentro ha sido de infinita felicidad y, espero y  deseo , que en tu vida también lo seas ¡ Cuéntale a todos tus familiares en las ramas materna y paterna, todo lo que te he contado en estos sueños especiales de privilegio...!

Ahora sabes más cosas de la vida de tu bisabuela Balbina y de la Familia. Cuando me enfermé, les dije a mis hijos que el día que me muriera me llevaran al Cementerio de Tolilla, el que queda en el Camino de la Corredera, lo que sucedió en Junio de 1991. Lo hice, porque en él están enterrados mi marido (tu bisabuelo) Pablo; mi primer hijo Simón de 2-3 días; mis padres Justina y Simón; mis hermanos Juliana, Florencio y Agustino; Mis suegros María y Francisco; Mis abuelos Domingo y Toribia; tíos; primos; parientes y vecinos. Si yo soy de Tolilla, aunque nací en Flores, por qué no volver con los míos. Aunque presiento, que mis hijos, salvo el primero, no podrán acompañarme; pero siempre estaré con ellos y, con todos vosotros y vuestra descendencia. Si lleváis consigo parte de mi Vida ¿ Cómo no voy a estar con todos vosotros...? ¡ Un beso eterno para toda la Familia, presente y futura!- Balbina y Pablo.””

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En ese momento percibí la sensación que Balbina tenía los ojos colmados de lágrimas. En el instante todo quedó vacío y en silencio.

Al rato el Sol altanero, que con su escoba de haces de luz había barrido bien temprano la noche, empezaba a penetrar las troneras que estaban al costado del Viejo Vasar, empotrado en el ángulo de dos paredes, en la parte izquierda de la entrada a la cocina. Tenía 3 ó 4 estantes triangulares de madera y, en el suelo sobre las baldosas, sobre un prolijo tronco abovedado al efecto, descansaban las barrigas de dos cántaros de Moveros, que como las barrilas del mismo origen, son (eran) incomparables para mantener el agua fresca. Esa porosidad que mantenía mojada la parte externa, que en contacto con el aire, le proporcionaba una frescura al agua y un sabor especial inigualable.

En el estante más alto, había una imagen de la Virgen de Fátima(creo) y algunos platos de porcelana decorados .En otros copas y tazas y alguna botella, que solía tener anís, como la que había cuando Simón, el abuelo de Paula, iba tomando de a poco cada algunos días y, se dio cuenta que el nivel se había bajado; y, para remediarlo, no se le ocurrió mejor cosa que ponerle agua, con la sorpresa de que el anís se convirtió en leche dulce con gusto a anís.

Su madre Balbina, se dio cuenta de la alteración y, creo que fingió creer que el anís se había echado a perder. Y ahí quedó la cosa sin mayores comentarios.

Esas habitualidades de alguna botella  con anís, es la que confundió a Simón cuando tomó un trago del líquido medicamento que el médico había recetado y el farmacéutico preparado para curar la vista de su madre Balbina, que era de gran toxicidad y, está referido en un párrafo del presente, más arriba.

Y con todo esto viene a cuento, cuando Simón se iba comiendo la cántara de miel, y de tanto en tanto le ponía agua para despistar a su madre Balbina, que no tardó en descubrirlo, porque él no sabía que el agua con la miel por diferencia de densidad, no se podía mezclar en frío.

O cuando unas libras de chocolate que tenía guardadas en un baúl, en el sobrado de afuera aparecieron todas comidas y roídas, simulando que habían sido devoradas por los ratones.

O la vez que había hecho un montón de buñuelos dulces, Balbina en el Sobrado de Adentro los escondió atados con un lienzo en un montón de grano de trigo, pero Simón la vio y con disimulo se los fue comiendo en forma racionada.

Y de estas, muchas más, dado que en esas épocas sentía una tentación irrefrenable por lo dulce, según sus propias palabras. También por lo salado, sin lugar a dudas.

Aunque hay que reconocer que en esos años faltaba de todo, menos el hambre. El hambre sobraba para repartir entre todos, y todavía quedaba gratis como premios un 95%.

En las cortinas de atrás, cantaban las cigarras, que en los días más calurosos parece que cantan más y mejor. Revoloteaban bandadas de mariposas multicolores de aquí para allá y, en los pequeños residuos de la hiedra inserta en la pared del Corral de Atrás, con vista al Sobrado de Afuera, zumbaban y libaban algunas abejas con su trabajador ajetreo. Algo así debe haber observado el poeta cuando escribió:

 

Si hoy hace bueno, decía una linda mariposa,/

volaré de rosa en rosa y alegre pasaré el día./

Más la abeja diligente respondía:

Si hoy hace bueno, dejaré mi panal lleno/

labrando miel excelente./

Haced niños estudiosos, cual la abeja laboriosa/

dejad que a la mariposa la imiten los perezosos”.

 

El Sábado 11 de Agosto al caer la tarde, volvimos a rumbear hacia la Fuente el Campo, con su rica agua ferruginosa. Mi Abuelo bebió de boca en ella; yo llené mi vaso especial de doble asa, con pico agujereado y capuchón para tapar el pico y, a instancias de Simón subimos hasta la Peña el Campo, nos subimos en la punta más baja por poco tiempo, dado que el sol pegaba de lo lindo, bajamos y pasamos caminando por los gamonales, camino de la punta de arriba el Campo, al que no llegamos, por quedarnos en el pie de la tierra donde en su día Simón y su hermano Paco plantaron la viña.

Es una lástima, está llena de zarzales y matojos, pero todavía aquí y allá, se ven algunas guías residuales de alguna cepa.

Con la viña pasó algo parecido como con la Escuela, aunque no tengan comparación:” Tanto tiempo sin ellas y, cuando estaban dando sus frutos, el progresos global las dejó morir olvidadas”.

Como la noche había sido poco dormida por nosotros, nos acostamos temprano, para el día siguiente, Domingo 12, para participar en las reuniones de vecinos y veraneantes, en el Recreo de los Lavaderos, con sus parrillas y sus mesas, incluida la de la Piedra del Molino, a la sombra de los chopos. Todo con vista a los jarales y encinas de la ladera del Castro, que desafiante mira al Pueblo con vista al Campo, haciendo un nivel de altura con el Sierro las Corzas, que aunque a simple vista no lo parezca, es unos metros más alto.

Al decir del agrimensor don Mario Molano Beguer o Veguer, que hizo el catastro del término de Tolilla en los años 1938/39 (años antes lo había hecho en Mellanes). Sus ayudantes con retribución, que sostenían las tablas blancas, graduadas en metros y centímetros en negro y rojo , para deslindes y niveles que visualizaba el teodolito apto para las mensuras catastrales, fueron los vecinos de Tolilla  Santiago y Anastasio.

Por curiosidad yo le pregunté si el Castro era lo más alto de Tolilla. Él miró sus planos catastrales y me contestó, que el Sierro de las Corzas era de 4 a 7 metros más alto, aunque no lo parezca.

Recuerdo que don Mario estaba hospedado en casa de la tía Manuela Prieto y del tío Juan González, los padres de María, Angelito y Juanito.

A punto de concluir el relato, me resulta de gran satisfacción, las colaboraciones que van apareciendo en la Web de Aliste/Lober. Tanto las de tipo costumbrista de JEIJO ( me imagino el seudónimo de algún apellido vinculado a Lober, que si es de origen seguro conoceré); como la sentida poesía de una Alistana, que firma Julia Barrigón, apellido éste, que para mi sí es bien conocido.

Felicito a ambos, y es de esperar el concurso de otros colaboradores, que cada uno a su manera, se acuerden de sus orígenes y, honren a sus antepasados, a  las tradiciones de la Comarca y a las de propio sello de LOBER.

Yo lamento que en el caso de Tolilla, mi pueblo, sea hasta ahora en forma visible, el único que aporta algunos recuerdos por la Web: Aliste/Tolilla. Espero y deseo que alguien más, siga el ejemplo de los de Lober.

En cualquier caso, esta era tecnológica  pone a nuestra disposición unos recursos impensados casi hasta ayer ( en espacio de tiempo).El hombre en el pensamiento de Aristóteles, estaba “creado para vivir en sociedad”, con excepción relativa de santos y locos, que podían construir su propio mundo. Y desde que el hombre hizo aparición en el Planeta, tenía la necesidad imperiosa de comunicarse y de informarse; funciones que cumplía en las cercanías de los unos con los otros: gestos, sonidos, expresiones, etc.

Luego señales de humo, tambores, campanas y similares, para las cortas distancias. Para después, en épocas modernas, instrumentar el Servicio de Correos, que transportó en forma eficiente las comunicaciones de cartas y los productos de imprenta por muchos años.

Pero ninguno había tomado la entidad de la información electrónica instantánea, de nuestra familiar y versátil Internet.

Por eso que en esta contemporaneidad, no hay excusa para escribir, informar y comunicarse. Aún reconociendo, que con estas herramientas, a veces  la comunicación es más fluida con la distancia que con las cercanías.

Saludos a los Alistanos en estos días vacacionales y, nos seguiremos comunicando por estas vías.

Desde este frío Invierno(6) de Buenos Aires, a los 11 días de Agosto de 2007.

Simón.

 

NOTAS:

 

(1).Esqueleto fosilizado encontrado en 1974 en Hadar (Etiopía) de la especie Australopithecus afarensis de unos 3,6 millones de años .El nombre se debe a la canción de los Beatles: “Lucy In The Sky With Diamonds”(Lucy en el cielo con diamantes), hasta ahora considerada la Eva de los humanoides, desde el punto de vista de la Evolución de las Especies. No desde la fe, que atribuye la Creación a Dios.

(2).Como hemos tenido – todavía sigue – un duro Invierno en Argentina, hasta en los lugares templados del Norte y Litoral, incluidos la ciudad de Buenos Aires y la Provincia del mismo nombre, se han producido gripes y fuertes resfriados, con afección de bronquitis y bastantes complicaciones de las vías respiratorias, el cumpleaños de Pablo ( mi Papá) no lo pudimos celebrar en su día, el 08 de Agosto. La causa: los tres, mi Mamá, mi Papá y yo estábamos con mucho resfrío y tos persistente. Incluso yo estaba con temperatura(fiebre) y, el día siguiente, la pediatra le dijo a mi Mamá, que tenían que hacerme nebulizaciones con un broncodilatador, de manera que es posible que el viaje lo tengamos que postergar algún día.

  (3).La expresión “trapa”, es probable derivación de la indumentaria de los monjes trapenses, por la Abadía de Nuestra señora de la Trapa de la Orden Cisterciense, en Soligny Francia, del año 1140.

Consistía  que el pantalón de paño ( de cualquier paño, basto o fino)  por la parte delantera, de la cintura a la entrepierna, tenía una solapa que se abotonaba en ambos costados con tres o cuatro botones de metal por lado para sujetarla, dado que los botones en hilera recta de cintura a entrepierna, de una sola abertura central, son de épocas más modernas. Mucho más reciente, el cierre relámpago a cremallera.

En Aliste, los hombres mayores, solían usar todavía el pantalón de trapa hasta más o menos los años 30 (1930). Era un formato incómodo, pero tenía una larga historia de uso.

(4).En estos momentos me es grato recordar al  Señor Cura de Rabanales, de esos años 1936, llamado don Pablo, de estatura normal, pero algo pasado en kilos (habitual) y bonachón. Cuando el que prestaba servicios en Tolilla, Lober y Gallegos del Río ( nacido y criado en Gallegos), referido precedentemente, fue convocado a las files del frente de guerra, don Pablo daba las misas también en Tolilla. Con él hicimos nuestra Primera Comunión en Marzo ó Abril del 37 , previa examen de catequesis, en la que saqué un sobresaliente con el Acto de Contrición, las Bienaventuranzas y las Parábolas.

Bien; a lo que quería referirme, para rendirle tributo a don Pablo ( que primero escuché y , luego comprobé por testimonios), que él había tenido una reunión con los falangistas de Rabanales, por las denuncias que había contra algunos vecinos del Pueblo pro republicanos del 31 al 36, y más o menos dicen que dijo esto:”Aquí por estas cuestiones de política, nadie va preso. Todos son buenos vecinos y buenas personas. Primero tendrán que llevarme y fusilarme a mi, para que eso pase. De otra forma no lo voy a permitir”.

Y como los curas en sus parroquias gozaban de influencias y predicamento, en Rabanales ni hubo presos ni fusilamientos por política.” Reconocer esas actitudes en aquéllos tiempos, es merecido homenaje, aunque sea después de 70 años y desde 10.000 kilómetros de Rabanales”.

(5).De este tema, mi madre que era muy comunicativa y explícita conmigo, no le gustaba hablar. Yo intuía que ella se inculpaba ( en forma equivocada), de haberse dejado engañar y de dar un golpe casi mortal por mucho tiempo a las finanzas familiares.

(6).Invierno de Argentina en general, con Buenos Aires incluido, desde 1903 según estadística del tiempo el más frío hasta el 10 de Agosto de 2007 .

Desde Buenos Aires, partimos en ficción hacia el Verano de la Península Ibérica el día 10 de Agosto de 2007.

Por el período de vacaciones en el Hemisferio Norte, se deberá posponer la fecha de inserción en la Web, que podría ser en principio a partir del 8-10 de Septiembre de 2007.

S.K.A-Bs.As (Rep.Argentina)

simkaton@fullzero.com.ar

skatal.1028@gmail.com

 

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Escrito por D.F.F.

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24JUL2007

Articulos por simón katón

SELECCIÓN DE ALGUNOS RECUERDOS  Y ANÉCDOTAS  EN LAS “SIEGAS Y ERAS” DE TOLILLA DESDE UNOS SETENTA Y CINCO (75) AÑOS ATRÁS.

 

Simón KATON ÁLVAREZ

 

Es claro, que la referencia es de tiempos pasados, que mejores o peores existieron y, de alguna manera han contribuido y formado parte del acervo cultural histórico del Pueblo, que con algunas particularidades propias de localismos costumbristas, tenían un ensamble de comunidad con la Comarca de Aliste, aunque estuviera en los confines con la de Alba por su parte Noreste.

Yo en estas épocas del año, no puedo imaginar a Tolilla y al resto de Aliste, sin las mañanas tempraneras con la hoz en el brazo camino de la siega del Centeno de las tierras de tras del Castro y otras del alto el Sierro ( a modo de ejemplo), pues si la cuenta no falla, este año 2007 la siega estaría en la llamada Hoja de Abajo, conforme la alternancia seguida desde los muy viejos tiempos.

Si bien en los días que corren del mes de Julio, la siega del centeno estaría casi finalizada, para ingresar en la del Trigo que era un poco más tardía por naturaleza, esencialmente por estar sembrado en tierras que por su composición y lugar, mantenían por más tiempo la humedad. La siega del trigo, solía empezar en las vísperas de Santiago, que aparte de ser el Patrón de Mellanes de Aliste, se decía que por ahí andaban los calores mas fuertes de los Veranos; lo que la mayoría de los años era verdad.

Viene a mano recordar cómo se madrugaba, con el toque de campana para ir echando las vacas de los corrales e ir armando la Vacada, cuyo destino de base era las praderas de Pielamula con sus recorridos. Las mañanas en general eran frescas, hasta que empezaba a empinarse el Sol; y, el polvo, un talco natural entre amarillo y marrón, de pisadas y roderas de los caminos, cuando se metía entre los dedos ( en muchos casos por las punteras de las abarcas, como el caso de “Paco +” y mío) estaba bien frío. Los pies sudaban pero el remedio, casi automático durante todo el día, lo proveía gratis el talco natural del polvo de la tierra, que con el sudor formaba una costra protectora  ¡ Pero qué delicia sentir disfrutar a los propios pies de su libertad sin darse cuenta de ella !

Es más, creo que durante la siega del 43 ó 44, decidí no bañarme (el baño era cómodo en el Río) durante unas 3 semanas, con la intención que la capa de polvo adherida, impidiera la coloración más oscura de la piel por efectos del Sol. Era la prehistoria de la era Coco Chanel , la diseñadora de vestuario y belleza femenina, incluido el tostado moreno solar (Gabrielle Bonheur Chasnel en el Registro. La precursora del tostado solar posguerra II), cuando la onda era el anémico blanco. Algo así como el test ( prueba) de blancura de los jabones: ”¡ cuánto más blanco mejor !”.

No me olvidaré de mi grandote sombrero de paja, que aparte de dar sombra, era un soporte que impedía el choque de la cabeza con las espigas, que molestaban mucho la frente y, muchas veces pegaban en los ojos. Las del trigo eran mucha más agresivas y peligrosas.

Mucho menos el olvido de lo que eran ceremonias esperadas:” El almuerzo de las 7 y tantas de la mañana, cuando se trataba de patatas nuevas ( de la cortina de tras las Casas), guisadas con bacalao y arroz. Y,  el alto de las 10 y monedas ( llamado las diez), para reponer fuerzas con tortilla de patatas y cebolla, o con chorizo y/o lomo embuchado en la tripa gorda y,  pan de hogaza en mezcla ¡ ... !”

Luego a eso de la hora 13 , marcada por la sombra propia en dirección a la Peña el Burro de la Sierra de la Culebra, entre Sarracín y Cabañas, con un vector de algunos grados hacia la derecha vista de frente, vendría el cocido caliente del mediodía, que pasaba con alguna rapidez, dado que los verticales rayos solares se hacían sentir, aumentando la fatiga de más de 06 horas de lomo encorvado, que a nivel de la zona renal del espinazo pedía un rato de sombra y descanso, bajo alguna encina o roble.

Al rato, que se pasaba volando, a retomar la hoz y los movimientos acompasados de la rutina, hasta que el buen Sol empezaba a bajar los ojos con parsimonia. A eso de las 05 ( de la tarde), así llamada la rápida  ingesta, en general de pan jamón/chorizo y cebolla, se hacía un nuevo alto, que por la hora permitía una mejor entrada de aire más fresco en los pulmones. Surcos adelante, el uno, dos y tres con la hoz, hasta que el Sol con sus pirotecnias del núcleo de rojo resplandor, se despedía por Occidente con la lentitud que parecía dar el consejo: “Muchachos, descansen lo mejor que puedan, que mañana a la misma hora de hoy más un minuto, los quiero ver arqueados con la hoz en mano sobre los surcos de la mies”.

Las tareas seguían cada día, hasta la hora en que un hilo blanco no se distinguía de uno negro, guía para el llamado a la oración por el moacín desde el alminar a los musulmanes y, de los rabinos para al Sabat de los judíos, algo parecido el toque de oración de todos los días para los católicos.

Esa no distinción de lo negro de lo blanco, ponía en marcha el retorno hacia el poblado, por los polvorientos senderos, donde abundaban los chisporroteos nocturnos de las luciérnagas, los murciélagos con sus chillidos y radares en vuelos zigzagueantes  en busca de su presa y, unos pajarracos nocturnos ( no recuerdo el nombre) que pasaban en vuelos irregulares cercanos y se aplastaban en el camino unos pocos metros delante hasta que  casi se los pisaba. 

Uno llegaba a casa sin ganas de cenar, a lo sumo una ensalada de lechuga, con el deseo reconfortante de ir a dormir a presión, pues con la cercana madrugada estaba empezando el otro día. Para decir con la canción: “ ¡ Ay, ay, ay ! Que trabajos nos manda el Señor/ levantarse y volverse  agachar / todo el día segando y al Sol...”

En esos momentos con mucha frecuencia, yo era candidato a tumbarme en una de las banquetas largas o escañetas de las dos que había en los laterales ( en el fondo transversal había un escaño, llamado el nuevo) de la sala  a la entrada de la puerta principal, que era un lugar fresco, donde solía dormir hasta la madrugada, cuando me despertaba porque el fresco era demasiado fresco en mangas de camisa.

Vamos a reducir plazos. Damos por terminada la siega, concluido el acarreo de los haces/manojos de cereales, formadas las medas en las “Eras” y, dispuestos a tender los manojos del mismo cereal para la necesaria, esperada y expectante Trilla.

Las Eras en Tolilla desde siempre, hasta que  dejaron de ser necesarias por los nuevos tiempos, que las jubilaron por inútiles; formaban parte del llamado Campo (con mayúscula), dado que era la pradera emblemática por excelencia del Pueblo, que colindaba con el casco urbano de la parte de Arriba el Pueblo, la Portilla el Campo, y se extendía en forma longitudinal, casi hasta una de las marras del límite con el término de Lober ( la Punta de Arriba el Campo).

Era la parte del Campo hacia el lado del Pueblo, un cuadrado mágico más o menos así demarcado: “ La línea del camino que pasaba por el lado Oeste del prado de la tía María Gelado hasta la cercanía de los Carrascones, con algunas extensiones de la línea hacia la Peña del Campo, donde el césped era apto para la trilla. Esa línea cercana a los Carrascones, se tiraba hacía el Oeste a otras encinas grandes, que daban a las cercanías de un prado de mi tío Simón Casas y una cortina del tío Claudio González de Tolilla pero casado y residente en Lober, que cruzaba el camino hacia Ceadea. El límite Oeste de las Eras y del Campo, estaba dado por las paredes de piedra de los prados sucesivos hacia la Escuela, con una cañada libre que venía de la pradera de los Pradicos,  el desagote o desagüadero natural de algún chaparrón o aguacero veraniego, dado que por vertiente del terreno fluían las aguas de las tierras asentadas en el cerro que se proyectaba hacia el Sierro las Corzas, como pasaba en invierno, que durante algunos meses, el agua por su plano inclinado atravesaba el Campo más o menos por la mitad, camino del Arroyo la Fuente; y, era recomendable no entorpecer el flujo del agua con parvas , parvones, medas ni otros obstáculos para evitar mayores daños. La línea ( de las eras)  en forma virtual se extendía, hasta la casi vertical que volvía al punto de partida del prado de la tía María Gelado”.

Ese espacio útil para trillar, se dividía en lotes mas o menos cuadrados, de parecidas dimensiones útiles, que se marcaban en el suelo con el pico de un sajo (saja) con una especie de X en las cuatro esquinas del lote y el número en el suelo. Se demarcaban tantos lotes como vecinos agricultores (jefes de familia) había, que en principio eran todos los que necesitaban, que solían tener casa, familia, y patrimonio propio y/o arrendado.

Al efecto de la demarcación, se llamaba a Concejo; y, los vecinos más expertos hacían las demarcaciones. Luego venía el sorteo dentro de una gorra, en la que se habían metido todos los papelitos enrollados en forma de pelotita de todos los lotes con su número escrito en el papel del lado de adentro, previo examen del procedimiento de vista y cantidad por el jurado colectivo.

A su turno los vecinos, por orden de las casas, conforme el sentido contrario de las agujas del reloj, iban sacando su pelotita con el número de era, que se tomaba nota ( se apuntaba, en papel o en las memorias de los asistentes) para constancia.

De ahí en más, cada usuario hacía la limpieza de su era, en general usando guadaña para que el pasto seco desparejo quedara corto, como algún residual de gatuñas y cardos; se amontonaban con un rastro y, se barría con escobas de retama o de piornos prensados. Así las cosas, el espacio quedaba listo para los acarreos de los manojos- haces - desde las tierras ( las fincas) hasta las medas de las respectivas eras.

Concluido el acarreo, se disponía el tendido de los manojos en forma ordenada, compacta y circular, para la trilla. En general el trillado, empezaba en los primeros días de Agosto de cada año, que en forma normal, finalizaba a más tardar al comienzo de Septiembre.

Con los trillos a punto. La mayoría con reposición de las piedras perdidas en la campaña anterior, que eran de un tipo de pedernal, que se insertaban en las hendiduras vacías (por pérdida de las piedras) que tenían las tablas del trillo del lado de abajo, que eran los elementos de corte y magullado por arrastre de espigas y pajas del cereal.

Por ahí de tarde en tarde, se adquiría algún trillo nuevo, que si mal no me acuerdo, se fabricaban de madera de pino en Cantalejo, de la provincia de Segovia. En todos los casos, los viejo y los nuevos, antes de empezar la trilla y, alguna vez más durante ella con las piedras hacia arriba, se le echaba abundante agua  a fin de que la madera se hinchara con la humedad y las piedras estuvieran más apretadas para evitar una pérdida mayor. En todo caso, cada año( los trillos ) perdían por lo menos un 10-15 % de sus piedras en la temporada. A veces era necesario reponerlas por la mitad del camino.

Cada año( los trillos ) iban incorporando cicatrices de sus combates de guerra, en general en los travesaños y tablas  de los ángulos de atrás, donde en cualquier momento el trillo de atrás le pasaba por arriba, dejando huellas de las piedras en tornillos y tablas. Esos episodios eran comunes, dado que en gran medida los conductores de yunta ( 2 vacas uncidas o uñidas) era pequeños rapaces de 6 a 12 años, que por más avispados que fueran, no tenían carnet (carné)  de conducir, ni se le podían descontar puntos por las infracciones.

En el peor de los casos, como me pasó a mi allá por la Era de 1937 (con 8 años), que dejé pasar un trillo viejo por arriba de uno nuevo y flamante, recibí un sonoro palo de mi abuelo Simón con la vara de las vacas en las nalgas, que antes que llegara ( con el gesto y el ángulo de la vara era suficiente),  la contracción muscular instintiva me hizo salir de la vejiga un  buen chorro de orina a presión ( tipo manguera de combustible de los Fórmula-1) que mojó pantalón, muslos y pantorrillas.

Esa acción, en la que el ejecutor en mi lugar hubiera pensado como yo         ( nunca lo supe pero seguro que se arrepintió), íntimamente me hizo odiar por un rato largo a mi Abuelo por la arbitrariedad. Pero eran las reglas de la autoridad, por aquello de que el capitán manda y el soldado obedece .Que en definitiva, visto a la distancia y, en comparación con los tiempos contemporáneos tan permisivos en el orden familiar, escolar y social comunitario aquella actitud no era tan desacertada, cuando la causa ameritaba ese tipo de reacción; creo que en el caso, la calificación causal o la acción, no intencional, aunque quizá un poco negligente, no proponía semejante reacción. Pero nunca ha sido sencillo, desde el punto de vista psicológico, administrar el poder de la autoridad  con “justicia”; inclusive en cercanías familiares ¡ De las tiranías políticas en todas las vertientes, ni hablemos...!

Pues bien, el trillado de las parvas era una tarea bien rutinaria, monótona y aburrida; ni siquiera permitía llevar sentado en el trillo algún libro para leer, dado que había que estar vigilantes en los movimientos del rabo de las vacas, cuando se disponían a cagar las boñigas (boñicas). Cuando se adivinaban tales contracciones, rápido a la cagadera ( en general ex latas de sardinas grandes ) para contener los residuos del tubo digestivo; caso contrario irían a parar a la parva, con el agravante que se empastaban las piedras de los trillos, se pegaban las pajas debajo y, el trillo con su garganta levantada, se parecía en algo a las modernas tablas de surf sobre las olas. Total que había que levantarlo, darle vuelta, limpiarlo y volverlo a posicionar en sus funciones.

¡Ah! El problema serio surgía cuando a ambas vacas se le ocurría la deposición al mismo tiempo ¡ Casi imposible atender el servicio...! Y, si a esto le agregamos las deposiciones medio diarreicas, que eran comunes, no había nada que hacer ¡ A darle vuelta al trillo y a limpiarlo...!

Y así, todos los días de los meses de Agosto de cada año  del 2-3 a los días 22-25, con ese monótono ruido de arrastre y el calor, hacía dormir al más pintado. No creo que la farmacología haya inventado ningún somnífero más eficiente ( ni más natural) que el   ¡ Ruouo Ruouo... ! de los trillos dando vueltas y vueltas en las parvas, con el paso cansino y rítmico de las parejas de vacas.

En este sentido la trilla en Flores de aliste era más entretenida. Lo hacían en las praderas de la ribera del Río; y, en una oportunidad cuando era muy pequeño, tal vez de unos tres(3) años, no sé si con mi padre o con mi madre, supongo con motivo de la fiesta que era el 15 de Agosto ( la Asunción), fui testigo de un hecho curioso:”Una pareja (de vacas uncidas), se largó de repente al Río con trillo y todo lo que arrastraba, inclusive el piloto, para beber agua. En forma borrosa creo recordar, que el piloto se llamaba Macario (tal vez de 7-8 años), hijo de una prima de mi madre, me parece (no seguro) llamada Asunción, hija de la tía ¿Serafina?, hermana de mi abuela biológica Justina Álvarez(a la que no conocí, al morir cuando mi madre –Balbina- tenía 8 ó 9 años). De manera que en el caso, el trillo más que tabla de surf, era una especia de lancha con motor a sangre fuera de borda”.

Yo recuerdo, en esos días de trilla, que uno de mis pasatiempos complementarios favoritos, dado que los tábanos abundaban y chupaban la sangre sobre el lomo de las vacas, era salir del trillo e ir hacia el lomo de las vacas, e identificar el tábano más grande de colores tornasolados y, con un golpe rápido de mano, encerrarlo entre los dedos y la palma de la mano derecha sin lesionarlo. Luego asegurarlo bien por las alas y, con una paja de centeno afilada de unos 10-15 centímetros le atravesaba la barriga soltándolo enseguida, levantaba vuelo medio en zigzag  e iba surcando los aires con dificultades, hasta que seguro sucumbiría en ese último vuelo no muy lejos de la partida.

Antes de seguir con el relato regular, voy a referirme a tres anécdotas, de significado dentro de los recuerdos:

Una, que era común que mi abuelo Simón en su era de cada año               ( algunos años también mi tío Simón Casas / Domingo Casas, su hijo y, los primos Marciano Álvarez y hermanos) hiciera una especie de cabaña o choza, en semicírculo, formada por cinco(5) palos, generalmente de aliso, de unos 5 centímetros de diámetro en la base y, y una altura del orden de los dos metros. Los palos se clavaban en el suelo separados en forma equidistante, y en la parte de arriba se ataban todos juntos en su vértice con un pedazo de soga.

Luego con unas mimbres gruesas se iban entrelazando los palos, desde la base a las cercanías del vértice, en unas 4-5 hileras equidistantes. Sobre los palos y las hileras de mimbres, se iban apretando ramas flexibles de robles llenas de hojas verdes, que a la vez, por encima de las ramas y hojas de roble, se iban entrelazando con los palos soporte, otras mimbres o cuerda que las prensara. De esta manera, quedaba lista la choza para dar sombra en la era, guardar algunos elementos y comer a la sombra con comodidad. La entrada y salida por su apertura hacia el Noreste. Se desarmaba cuando se dejaba limpia la era por el final de la recolección.

Las otras, se refieren a dos episodios parecidos, pero sucedidos en años diferentes también en la trilla:

Ángel González Prieto ( angelito) en el año 1933 y mi hermano Paco en 1934, con menos de 3 años, se agarraron (cogieron) sendas curdas de vino en la era. De común se llevaba el vino en los barriles de época de arcilla roja vidriada ( creo que del Valle de Vidriales), con dos asas y pico medio barroco tapados por un fino tapón de  corcho, cubiertos con una funda de moletón mojado ( paño basto de algodón), que contribuía a mantener el vino fresco.

Se ve que tenían sed, se quedaron solos un rato y, empezaron a beber vino, con un final sin secretos: “Ambos durmieron la mona por lo menos durante 24 horas, con la lógica inquietud de las familias”.

También en época de la trilla, pero de 1932, en los primeros días de Agosto murió mi abuelo Francisco, de alrededor de 70-71 años. Ese año la era la teníamos  frente al prado de la Portilla el Campo de la tía María Gelado y del nuestro de la Silvirona.

La muerte de mi abuelo me dejó bien marcado, aparte de la pérdida, mi padre casi me obligó a darle un beso cuando estaba en el cajón y, esa imagen la tuve por muchos años presente, dado que era bien miedoso.

El cajón estaba en la entrada principal hacia la derecha, donde era una especie de comedor de verano para la familia y, de reunión con invitados durante todo el año. Pues hasta cerca de los 10-12 años, cuando era de noche y entraba por ahí hacia la cocina, no podía evitar la imagen de mi Abuelo muerto en el cajón; imagen que todavía conservo con bastante nitidez.

Como es natural, la trilla y sus eras tenían sus encantos:

Uno de ellos era el ir a dormir en la parva, o en el parvón de la paja limpia, cuando ya se había venteado con los bieldos (biendos) alguna parva. Primero se iba por motivos de cuidar el muelo de grano hasta su encostalado y transporte al respectivo depósito, en general a los sobrados; y, luego por descubrir que era para los rapaces ( y menos), un buen lugar de reunión y charla. Siempre con la expectativa de algún encuentro furtivo, con alguna igual del género femenino, pues al fin y al cabo así funciona la Naturaleza que llevamos.

Las noches, en sus aparentes bóvedas celestes, llenas de sarpullidos de estrellas, con sus brillos de intensidad y colores diferentes, distribución irregular, que ofrecían en forma gratuita un espectáculo lleno de sublime majestad, que aún pequeños de años, invitaba a la reflexión y al asombro, no exento de cierto temor ante esa inmensidad desconocida.

De repente ese asombro aceleraba los latidos del corazón, cuando en esos cielos nocturnos límpidos por el poco grado de humedad, empezaba el increíble ballet de las estrella fugaces, que se convertían en relucientes bengalas, en pistas que en general iban de Occidente hacia Oriente.

Hubo alguna noche de  Agosto de 1936, que esas sinfonías estelares, se interrumpían con sordos y lejanos estruendos irregulares .Yo veía preocupado a mi padre, lo que me producía inquietud y temor, tanto por verlo preocupado a él, como por no saber de qué se trataba. La Guerra Civil estaba en marcha ( que por sí no lograba entender). Los estruendos y sus ecos graves, lejanos y retumbantes, en las serenas noches, eran los bombardeos nocturnos a Salamanca, que en línea estaba a más de 90 kilómetros donde Franco había establecido su “cuartel general”. Las apacibles noches del Verano del 36, dejaron de ser atracción. Como las estrellas  ¡ También los hombres empezaron a mirar hacia abajo. Hacia la Tierra...!

Y dado que la  vida continúa, también debe seguir la narración, de aquellos quehaceres veraniegos:

Bieldos, bieldas (biendos, biendas), tornaderas, rastros, valeas, pejos, muelos, piornos, escobas(retamas), palas de madera, palas romas, costales, alqueres (en madera, como medida), barriles con vino, barrilas de agua, fréjoles verdes, pimientos con bacalao, sardinas, chorizo jamón y otros, eran elementos necesarios para completar el ciclo anual de la cosecha de cereales. Cosecha que calificaba la renta al trabajo destinado a ella, que en términos de inversión de trabajo, se podía cuantificar en un tercio. De los otros dos tercios, uno con destino a huertas y cortinas; el otro a la ganadería ( vacas, ovejas y burros). Todos necesarios, para mantener a flote la nave económica de subsistencia, que de por sí era una anhelada meta. Se podía soñar, pero sin sacar los pies del suelo.

Luego de la recolección de cereales, en especial el trigo que ha sido el símbolo excelso de la alimentación de Occidente, se celebraba en Familia extendida, la Fiesta del Gallo; que en términos generales era el mejor gallo, guisado tipo pepitoria, con patatas y arroz, que sabía a gloria. Más si la cosecha había sido abundante.

Los festejos no tenían, como he dicho por ahí en algún otro artículo, la entidad de la Acción de Gracias de los de EE.UU, pero la celebración, aunque gallo y no pavos, tenía una significación quizás más sentida, dado que los recursos en menos ( es más acorde con la historia del hombre), siempre han sido mucho más apreciados que los abundados en exceso.

En aquellos Veranos de Eras y Trillas, una vez más recuerdo a los alegres Dulzaineros de Lober, que con sus coros de mozos, camino de la madrugada, de vez en cuanto irrumpían ( sí con alegres sones musicales, no con lastimeros ecos de bombas modelo 36) con puntera(clarinete), redoblante y bombo con platillos con estruendos y cantos de la época:

“Yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con C. Café”.”... Una mañana de Mayo monté mi caballo y me fui a pasear, tengo que pasar la Ría de Villagarcía que es puerto de Mar...”.”...Santa Marta, Santa Marta tiene tren, pero no tiene tranvía. Sino fuera por las olas caramba, Santa Marta moriría, caramba...”.”...Un albañil se cayó, de la torre de una iglesia, en los pies no se hizo nada, porque cayó de cabeza. Se va por la Barranquilla, se va el caimán ,se va el caimán...”.” Una vieja se comió, kilo y medio de mondongo, y toda la noche anduvo con el orinal al hombro. Se va por la Barranquilla, se va el caimán se va el caimán...”

Sin olvidar los boleros de A.Machín: “ Pintor que pintas Iglesias con el pincel extranjero...”, los de Gregorio Barrios, como:” La petenera se ha muerto/ ya la llevan a enterrar/ entre cuatro marineros/a las orillas del mar. Así cantaba mi madre/cuando yo era pequeñito...”  y, los sones caribeños de moda, como rumbas, cumbias y cha, cha, cha. Y ¡ claro ¡ Pasodobles y jotas.

O alguno que a viva voz cantaba aquél fandango de Huelva ( que yo alguna vez había escuchado en boca de mi abuela María, que en solitario solía cantar por lo bajo con muy buen tono):” Quien sería aquel chiquillo/ que vimos en Ronda un día/ que con yunque y el martillo/ nos dio los buenos días cantando por fandanguillos.

Amor, esta noche y la pasada/ porque no viniste amor/ estando la noche clara/ y el caminito andador/ sabiendo que te esperaba...”

Y el cierre casi siempre era la famosa Parrala ( ya referida en el artículo sobre Lober).

A propósito de las gentes de Lober, con censo de habitantes ampliado por las vacaciones estivales. También como a los de Tolilla y a todos los de Aliste, les deseo las mejores vacaciones de salud y disfrute en familia con vecinos amigos. Ese disfrutar que no se paga con dinero, ni tampoco con Visa.

No sé si Lober celebra sus Fiestas anuales anticipadas, como Tolilla, rompiendo la tradición ( yo sigo pensando en los días 8 - 9 y 18-19 de Septiembre, que eran mis Fiestas jóvenes); aunque entiendo, que si bien la tradición es un bien importante, lo es más las presencia de muchos vecinos adscriptos de tiempos vacacionales, que de la otra manera no podrían dar el presente ni gozar las celebraciones.

En todo caso, a los unos y a los otros y, a todos los de la Comarca, les envío con este artículo el deseo de unas vacaciones y unas celebraciones festivas alegres y descansadas, para que se carguen de reservas de humor y optimismo con sobrantes, para la temporada festiva y vacacional del 2008.

La mayoría de todas estas cosas son de allá lejos y hace tiempo; pero es buena cosa recordarlos. Por lo menos, así lo pienso yo.

De nuevo: ¡ Felices y agradables excursiones por los Pueblos, ríos, manantiales, Campos y Fiestas de Aliste ¡ -En los Campos por Agosto, se juntaban las bandadas de cigüeñas, en los prolegómenos de su emigración hacia el Sur.

 

  Buenos Aires ( Capital Federal de Argentina), 21 de Julio de 2007.

Saludos.

 

Simón.

 

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Escrito por D.F.F.

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10JUL2007

Articulos por simón katón

DESDE LAS PRADERAS VERDES DEL RÍO DE LA PLATA, A LOS CAMPOS Y SENDEROS DE ALISTE, EN VUELO DIRECTO DEL MOSCARDÓN, CON “PAULA Y SU ABUELO”.

 

Por Simón KATON ALVAREZ (y, su nieta Paula Jimena).

 

PRIMERA PARTE:

 

Conjugando genes alistanos con sayagueses y otros de Hispania, por mayoría; compartiendo vida y funciones, sin egoísmos ni recelos, con los romanos, napolitanos y alemanes del Volga, con alguna mezcla posible de rusos esteparios.

¿Quién es portadora de este monumento a la ensalada genética?- Soy yo, Paula Jimena KATON TEJEDA, con mis catorce meses
cumplidos. Nací en la Ciudad de Buenos Aires el día 02 de Mayo de 2006, hija de: Pablo Domingo KATON TESTA y de Silvia Cristina TEJEDA ROLDÁN. Nieta de Simón KATON ALVAREZ ( de Tolilla de Aliste) y de Lidia Nelly TESTA SCHROH ( de Azul, Prov. De Buenos Aires); y, de Arcadio TEJEDA RAMOS ( con padres de Torrefrades y Carbellino, de Sayago) y  Lidia ROLDÁN ( con ancestros de las Pampas en mezcla con hispanos).

Esta especie de biografía, está autorizada por mi abuelo Simón, a quien he dado poder amplio ante el escribano (notario) del ¡ TRAA...! bajo mi palabra, pues mi abuelo me dice: ¡ Uno!,¡ Dos! y ¡...! Yo le respondo a toda voz, ante notario, escribano u otro testigo conocido con ¡ TRAA ! ; que  por si no lo entienden, quiere decir ¡ TRES ! y,  prometo decirlo pronto con toda claridad.

Como respondo a la Casita de Magia Electrónica, cuando al apretar al Osito, que dice ven a jugar conmigo, me pregunta:”Elije un número de Uno a Diez”. Yo aprieto el primero y dice: Uno. Luego el que sigue y dice Dos. En ese momento yo digo  ¡ TRAA...! en vez de TRES.

Lo que si me sale bien, es cuando pregunta:”Aprieta el botón de la Vaca blanca y negra”.Yo, aprieto y respondo ¡ Muuu, muuu...! antes de que lo haga la Casita. Lo mismo con el Gato Naranja ¡ Miau, miau...!; o con la ovejita blanca ¡ Beee, beeee...! y, así con el pajarito azul, el perrito verde, la pata amarilla, el cerdito gris y muchos más.

Ahora escuchen el relato de mi abuelo Simón, que  se lo contará a su manera. Relato que espero leer algún día, cuando lea bien, interprete mejor y comprenda qué quiso decir mi Abuelo de mi en esos años 2006/ 2007, pues según mi papá, no es fácil entender a su            padre ( que vendría a ser uno de mis abuelos, el paterno). Según Pablo, mi padre ( del mismo nombre que su abuelo paterno, al que no conoció), dice que mi abuelo Simón, usa muchos enlaces de temas vinculados que terminan por dispersar la atención del “tema principal”.(Algo así como la Encarta en su mundo de enlaces).

En cambio mi Abuelo dice, que no hay ningún tema aislado que no esté asociado a otros muchos que le dan sentido y contenido. Creo que dice él (mi abuelo), que no hay mejor asociación que la expresada por los dos billones de neuronas que dicen los científicos que tenemos, cuando se intercomunican para identificar y relacionar un hecho o acontecimiento, que siempre ha de tener unos vínculos contextuales que lo diferencien del resto; tanto en la mecánica bioquímica/bioeléctrica, como en la representación del entendimiento, por las funciones psíquicas.

Como yo de esto todavía no sé nada, espero que cuando sea grande lo pueda entender y comentar.

También mi abuelo, en esos diálogos secretos sin palabras, cuando nos miramos a los ojos,  por los agujeros del mirar nos transmitimos el pensamiento, me parece haber entendido algo parecido a que la relación del padre con los hijos varones, sobre todo con el primero ( y si es único como mi padre peor) no es una cosa sencilla, hasta que los hijos son padres; pues hay una especie de competencia de género, que anda por los laberintos de los circuitos cerebrales, que al parecer según el desarrollador de programas para captar las profundidades del subconsciente, un tal Sigmund Freud, decía que los opuestos se atraen y , los homogéneos se rechazan o repelen.

Percibo que por ahí, también suenan rumores de la misma naturaleza entre madres e hijas. Yo todavía no lo sé, y espero que no sea cierto en todos los casos por lo menos y, de los casos que no lo sean, que el mío sea uno de ellos.

Dichos estos esbozos de pensamiento, les pido escuchen al planeador que navega por las corrientes de la cabeza de mi abuelo Simón, donde  yo lo voy a acompañar como “Única Pasajera” de ese mundo imaginario.

Señores pasajeros ( iba yo únicamente: Paula Jimena): Estamos levantando vuelo en este Moscardón criado en los Rosedales de los Jardines de Palermo, el gran Parque de la Ciudad de Buenos Aires, situado a las orillas del Río de la Plata, ese que tiene las aguas color león, por causa del limo barroso que arrastran las aguas del Río Paraná, que con su concurrente el Río Uruguay ( el del conflicto por las papeleras de Finlandia y España entre Argentina y Uruguay), forman el Delta del Paraná y luego el estuario del Río de la Plata, que el Océano Atlántico, con sus aguas más densas por la salinidad, tiene medio embalsadas; en una línea bien visible desde las alturas, desde más o menos Punta Indio (Provincia de Buenos Aires-Argentina) hasta pasadas las costas de Montevideo (Uruguay), del orden de los 150 kilómetros aproximadamente.

Nuestro viaje será directo, a una altura media de 10.000 metros, con una temperatura de unos 10 a 20 grados bajo cero, de manera que afuera del Moscardón, hará un frío para congelarse con apenas asomarse al vacío.

Esto significa, que al famoso vuelo de Ícaro, el de la mitología griega era mentira; pues dice que subió tan cerca del Sol, que el calor le derritió las alas de cera, cuando la realidad de la física dice que la cera
tendría que haberse cristalizado por el congelamiento. De manera que habrá que corregir esa leyenda mitológica, para decir que las alas de cera no se derritieron por el calor del Sol; se rompieron por cristalizarse con el frío, dada la altura hasta donde podía subir. Eso sí, el final fue el mismo: “Ícaro fue a parar al fondo del mar Mediterráneo y, caliente o congelado se lo debieron comer los tiburones”.

De cualquier forma, aparte de la mitología griega, en la vida real han habido muchos Dédalo, que han sido  constructores de sus propios laberintos sin salida, que ni siquiera han tenido la claridad de inventar alas de cera para fugarse; por lo tanto se los comió el Minotauro de su creación, sin que valieran los consejos de Ariadna a Teseo.

Al sólo efecto de ejemplos, en la historia contemporánea bastan estos cuatro:

-Adolfo Hítler, con su nacionalsocialismo y la “raza elegida”.Acompañado por uno de sus arquitectos, el ministro de propaganda Josep P.GOEBBELS, que por no encontrar salida, él y su mujer antes de suicidarse, envenenaron a sus pequeños hijos.

-José STALIN, con sus amigos y sus purgas de los años 30 a los 50; que tuvo la suerte de morir en forma natural, cuando tenía todo el poder en sus manos.

-Richard Nixon con las cintas de Watergate. Con su consejero de origen alemán, experto en temas de seguridad nacional y política internacional, un tal Henry A.KISSINGER.

Ni a Nixon ni a su ayudante de campo ( Kissinger sigue vivo y todavía da consejos escritos por los Medios), los afectó las “culpas”; de manera que al primero lo sorprendió la muerte natural ( nada prematura) y, el segundo tiene larga experiencia en los muchos años vividos, pero sin demasiado reconocimiento por el prójimo de sus acciones políticas y sus “doctrinas de seguridad nacional (léase de la de EE.UU).”

-G.W.Bush y sus muchachos bajo la tutela de Karl ROVE(( Cheney, Powell ( el engañado) y D.Rumsfeld )) sobre las “armas de destrucción masiva”, justificadoras de la “guerra de Iraq”.

Por la edad, todavía le pueden quedar muchos años de vida. A menos, que como él dijo de Fidel Castro en los últimos días de Junio del 2007, en la Escuela Naval de Guerra de Newport en respuesta a una pregunta, contestó: “ Algún día el buen Señor, se llevará a Fidel Castro”, ironizó Bush, el Jueves 28 de Junio.

El comentario se originó, por la desclasificación de documentos secretos de la CIA, entre los que estaban los planes de atentar contra la vida de Castro, como gran enemigo de los EE.UU.

Claro que las peticiones absolutamente mayoritarias serán musulmanas, que más o menos dirán algo así :” Algún día el Buen Alá, de la peor manera, se lo llevará a G. W. Bush”.Y no será a gozar como mártir por la causa de Alá, de las tantas mil vírgenes que moran en el Paraíso de los Musulmanes, como premio final eterno.

Sin duda, cuando se actualice la Historia de Iraq y de otros países del mundo musulmán, G.W.Bush y sus muchachos sí van a ser nombrados.

En unas 12 horas, en vuelo directo, aterrizaremos en el aeropuerto internacional de los Carrrascones ( mejor del Carrascón, queda sólo uno. Al más veterano lo abandonó la biología) del Campo de Tolilla.

Del Campo, con el transporte del Once ( un pie delante y el otro detrás), llegaremos al Pueblo y comenzaremos las excursiones por su término y por algunos de los Campos de la Comarca de Aliste.

Salimos de Buenos Aires a la hora 22 del 08 de Julio de 2007 (03:00 horas en España), pasando por los cielos de Montevideo, San Pablo, costado de Río de Janeiro, Bello Horizonte, El Salvador, Natal. Cruce del Atlántico hacia Dakar (África), paso por encima de las Canarias llenas de nubes; camino del Golfo de Cádiz, con entrada en España por entre Huelva y Sevilla, pero en vez de seguir la Ruta del Aceite de Oliva vía Madrid; cortamos por la vieja Ruta de la Plata, camino de Badajoz, Cáceres, Salamanca, Zamora por los límites de Miranda de Duero (Miranda do Douro), términos de Ceadea, Mellanes, Lober, para aterrizar en la pista de césped, todavía algo verde, del Campo de Tolilla, a eso de la hora 14:00 del 09 de Julio (Lunes) de 2007, con 11 horas de vuelo. Verano en España. Invierno en Argentina.
Se avistaban las playas de Faro, Tavira (Portugal), Huelva  y Cádiz bien concurridas de veraneantes.

El Moscardón quedó bajo la sombra del viejo Carrascón del Campo, donde nos esperaban parientes y amigos del Pueblo, que se enteraron del viaje por la página de la Web de Aliste, donde el viaje se había anunciado.

Nos estaban esperando casi todos los vecinos residentes de Tolilla y algunos de los familiares agregados por las vacaciones veraniegas en su primer turno. Después de todo, no es cosa de todos los días, recibir a un hijo del Pueblo, nacido hace casi 79 años y, a su nieta Paula, de 14 meses; que aunque argentina de origen, también es española por su padre Pablo, que también es binacional. De alguna manera, Paula lleva consigo unas cuantas estrellas de la U.E y, forma un buen conjunto de la O.N.U.

Vamos a relacionar a los vecinos, parientes y amigos ( casi todos tienen que ver con las tres vertientes) que nos esperaban. Unos nominados, otros asociados o relacionados con sus núcleos:

Juan (Juanito) González Prieto, hijos y algún nieto; Angel (Angelito) González Prieto, que venía con el tractor por si acaso traíamos mucho equipaje, su mujer Julia (Julita, la que tenía un lunar en la mejilla) Ratón Martín, algún  hijo y creo algún nieto; Cándida, Julia, Celedonio, Marcianito, Pepe, creo que Oliva, con hijos y nietos; hija de Domingo Cerdera y Paula Casas, con  algún hijo; Asunción Cruz Pedrero y su hija; la tía Antonia, con su hija Angelines y algún nieto de vacaciones; Benedicta Ratón Martín, creo que la hija menor de Florencio y Benita; Margarita Ratón Pedrero y algún  hijo; Brígida Ratón Martín, con algún nieto; Aurora Ratón Casas, con algún nieto; Catalina Ratón Rivera, la hija de Santiago y María; Teodora Ratón Pedrero con algún nieto; Cándido Martín Rivera, con nietos; Domingo Casas y Agustina Salvador, primos, con varios nietos y todos de vacaciones por casi todo el verano. Algunos veraneantes más, entroncados con Tolilla, que en estos momentos no puedo detallar con precisión, por lo que pido excusas; asimismo, pido perdón por la casi segura omisión involuntaria de alguna otra persona olvidada en el relato. Como la emoción es muy grande, hasta los mejores recuerdos pueden olvidarse.

Luego del emocionado saludo de la bienvenida, Paula muy observadora, se puso a mirar y ver unos horizontes que nunca había visto antes en vivo, pero que sí le parecía como bastante conocidos. Algo como ese recordar de los franceses ¡ No lo he visto, pero me parece conocerlo y, recordarlo...!

Luego en caravana, seguimos Pueblo abajo hacía la sombra de los chopos del Río Mena, con bastante agua por los llenaderos de antes, donde pasaba la regadera para las huertas de los Linares, cuando eran patatales, berzales y frejolales ( ahora casi todo convertido en zarzales y matorrales) subidos en los palos para exponer sus vainas verdes, luego convertidas de maduras en anémicas blancas.

Allá sobre las mesas, incluida la de la piedra del Molino de los Corderos, se desplegó toda la batería de comida bien diversa; y, aunque la mayoría confesaba su alto LDL(colesterol malo), su contenido de glucosa más allá del límite, su ácido úrico del otro lado de la frontera y, su tensión poco ajustada al coto de los 80-140, se olvidaron las prevenciones en presencia del tinto, de los fiambres y de los asados a las brasas. Todo eso abrió el cuarterón para dar presencia a los viejos recuerdos, en los que se notaban las ausencias de muchos de los actores. Los menos jóvenes, los jóvenes y los más jóvenes, miraban sin entender  qué querían decir los añosos, canosos ( y en algunos casos calvos) y de años jubilados, invocando una cultura que le sonaba tan extraña como la de las “jarchas” de los años 800/900, o la de los años 1.000 de San Millán de la Cogolla o Santo Domingo de Silos ( monasterios de Suso y Yuso) con las Glosas silenses y emilianenses, pedestales del Castellano.

Paula ni se preocupaba de otra cosa, que no fuera andar chapoteando por la cálida agua del Río, con sólo centímetros de profundidad en esa zona, observando pequeñas ranitas y renacuajos, que se movían a sus anchas en las escasas y caldosas aguas.

La tarde calurosa iba cayendo, el sol bajando su guardia en tonos rojizos por entre los chopos; y, de a poco se empezaban a sentir los embates de los escuadrones de mosquitos, con sus motores zumbando en pasadas rasantes por las proximidades de las orejas, que obligaban en movimientos reflejos a  tratar de espantarlos sacudiendo las manos por las cercanías de donde habían pasado.
Era una especie de advertencia y preparación, para cuando llegara la profundidad y el silencio de la noche y, cubrir de inmunidad sus picadas a oscuras.

Llegó el momento para el retiro nocturno y, reponer con el descanso del buen dormir las energías para el “no hacer” del día siguiente ( son vacaciones). De manera que cada uno a su morada ; es decir a su casa, aun cuando fuera prestada o compartida.

Paula y yo, estábamos desvelados por el cambio horario y de estación; de manera, que calle Real arriba, con la nieta en brazos ( estaba cansada del trajín del día) subimos hasta los escombros de la querida Vieja Escuela, que se derrumbó por suicidio de  depresión, al darse cuenta que ya no tenía ninguna función que cumplir ¡ Pensar que el Pueblo había estado sin Escuela desde el principio hasta casi los años 30, y que esa alegría y enormes servicios prestados, se iba a extinguir en poco más de 50 años...!

-Tan esperada y bienvenida y, de pronto por las paradojas del progreso, quedara como un bien inservible e inútil que inducía el suicidio.

La Nieta y yo, con una manta en el suelo y otra para cubrirnos ( yo nunca usé las modernas bolsas de dormir) del rocío de la madrugada, nos acostamos debajo de alguno de los árboles frutales de lo que fuera el Huerto de la Escuela, del lado Sur de la misma, con sus dos ventanas grandes y su entrada principal al pasillo (del lado Este) cubierto que llevaba a la entrada principal, con puerta de dos hojas (una fija con pasadores de hierro arriba y abajo), que daba acceso al salón de la escuela.

El piso de la escuela, era de madera de pino con resina machihembrada, clavado sobre bastidores de tirantes de madera, que dejaban debajo un hueco. Alguna vez, recuerdo por lo menos dos, la caída abundante y violenta de lluvia, entrando por debajo de las puertas de entrada, inundó de agua y barro el piso de la Escuela, que luego se limpiaba sacando agua y barro; pero una de las veces, allá por los años 33-34, cuando era Maestro don Antonio González               ( natural de Grisuela de Aliste), lo fue del 30 al 36 (creo), hubo que hacer con un barreno algunos agujeros en las tablas de las esquinas para que el agua pasara al piso y la absorbiera la tierra.

Al entrar en el Salón, de Este a Oeste, había: En el centro de la pared Oeste la Mesa del Maestro; en el ángulo del Noroeste, el gran encerado o pizarrón montado sobre un trípode de madera; en la esquina Suroeste el armario biblioteca para guardar los libros y el material de estudio y ejercicios (balanza de dos platillos, juego de pesas, cadena de agrimensor de 50 metros, brújula, vasijas de medidas de capacidad, pizarras individuales y otros). En la entrada sobre la pared Norte, un encerado grande colgado de la pared; en la entrada, sobre la pared del Este, en su ángulo con la del Sur, colgado otro encerado o pizarrón mediano.

De frente, en el Salón de Este a Oeste, las dos filas de pupitres ( creo que había 7 u 8 por fila ) bancos o mesas, de apoyo de manos o brazos en ángulo inclinado de unos 20-25º, con dos asientos rebatibles (subir y bajar) individuales cada uno; dos agujeros en la madera para insertar tinteros a los que se le ponía tinta (a) cada vez que se secaba ( con frecuencia); molduras para poner las plumas con su mango; un estante debajo de la tabla inclinada para guardar libros; piso de tablas separadas para que la tierra de las cholas se cayera sobre el de la Escuela y, entre pupitres, un hueco para poner los braseros de lata con lumbre en el frío invierno de cada año.

(a).Nota: Había una especie de hongos que se daban en las praderas, que cuando se secaban tenían un polvo negro, que en cantidades adecuadas con agua caliente era un sucedáneo de la tinta. Los llamábamos ”cacaforras”. Eso sí, el color negro era poco firme y con el tiempo iba desapareciendo, con más rapidez cuando el escrito estaba expuesto a la luz solar.

Algo parecido sucedía con la cola para pegar papeles o lomos de libros. Como los tiempos eran difíciles y las carencias grandes, el remedio a mano eran los exudados de  resinas (savia pastosa que cuajaba en contacto con el aire) que se producían en fisuras de troncos y ramas troncales de los bruñales, brunos o ciruelos ( los últimos raros y escasos en la zona).

Pues bien, esos nódulos pastosos y transparentes que obturaban las fisuras de las cortezas de los árboles citados, con tendencia a endurecerse, disueltos en agua bien caliente y en proporción adecuada, era una cola para papeles y cartones de gran eficacia y de uso corriente. Es más, para papeles, libros y sobres de cartas en mis tiempos escolares, era la única disponible y adecuada, habida cuenta que los engrudos con harina, usados en lomos de libros, al tiempo perdían efecto por la inevitable proliferación de hongos de tonos verdosos.

Hecha la descripción de la Escuela que yo recuerdo, con Paula dormida y su cabeza en el ángulo de mi brazo izquierdo, empecé a recordar en forma de torrente desordenado y a contarle a ella en forma silenciosa, para no despertarla, mis andanzas por la Escuela desde 1932 hasta 1942 ¡ 10 Años en un rato de noche y otro de madrugada...! :

 “Una de mis primeras observaciones, al comienzo del año escolar a mitad del mes de Septiembre de 1932 ( con 3 años y 10 meses de edad ) en las praderas agostadas de las afueras del Huerto de la Escuela, fue la observación de cómo Isaac Álvarez Álvarez (primo de mi madre), el alumno más destacado, a punto de concluir la primaria, nos explicaba, bajo la supervisión de don Antonio ( el Maestro) el funcionamiento de la brújula y, cómo la aguja de la misma enloquecía, con la manipulación de un imán con forma de una muy pequeña herradura.

Y eso de que el Norte marcado por la parte negra de la aguja móvil de la brújula, de repente pasara a ser Sur, con el imán y la picardía de Isaac y venia del Sr. Maestro, para mi era incomprensible y mágico; aunque sí prestaba toda la atención para ver si me daba cuenta de algo, que para mi entendimiento, era un misterioso y fantástico juego.

¿ Cómo era posible que una aguja cambiara de posición, con la punta negra buscando el Norte; y, de repente con una pequeña herradura a cierta distancia la moviera a voluntad en cualquier dirección?- Aparte de la sorpresa y del misterio, sin duda me invadía una ansiedad y angustia inexplicables por no entender a pesar de la intención de hacerlo; que visto a la distancia, para casos similares de natural incomprensión, a mi parecer se deben evitar. Una cosa es el entendimiento de los 10-13 años ¡ Otra muy diferente la de menores de seis...!

Cada vez que le iba transfiriendo las vivencias, recuerdos y fantasmas a Paula de algún sector, los otros  embalsados hasta el tope, presionaban sobre el aliviadero de la descarga para dar el presente en los registros, que más o menos así en torbellino, se grabaron en el vídeo biográfico:

La recordada lectura del libro en letra grande ¿ Quién soy yo?-Yo soy un ser humano, que nací pequeño y débil y, cada vez soy más alto y fuerte...(Luego seguía con las descripciones elementales anatómicas, fisiológicas y funcionales del cuerpo humano).

Los recitales a viva voz de  uno o dos números de las Tablas de Multiplicar; unas veces al entrar y otras al salir, en cada turno de clase ( de mañana de 09 a 12 y tarde de 14 a 18). De especial recordación los números 7, 8 y 9, donde las falencias de la memoria se disimulaban en los sonoros conciertos de las arrastradas letanías, que avistaban el final de la clase para salir corriendo cada uno a su casa.

Y como de multiplicar se trata, tengo muy presente – por las dudas que fuera necesario- cómo mis  condiscípulas con las que compartía encerado: Teodora y Asunción (unos tres año mayores), a mi sugerencia, llevaban tapadas debajo del mandil las tablas, para estar más seguros de las cuentas.

Las lecturas, a viva voz, con la mejor dicción y respeto por todos los signos de puntuación y gramaticales. Su interpretación y comentarios.

Las lecciones de los temas de cada día ( aritmética, gramática, historia, geografía; y,  otras agregadas por niveles), con hincapié en el estudio memorístico, casi sacramental, enmarcado en las enciclopedias de Dalmau & Cía: Elemental, media y superior.

Los dictados en voz alta y clara de los Maestros, en general de páginas del Quijote, en lo que sobresalía don Máximino ( natural de Jambrina-Zamora), por voz, altura física que le permitía ir mirando el panorama por los ventanales del lateral Sur de la Escuela, que buen observador, cuando alguno de los alumnos se colgaba por ahí de la nube de la distracción, ni corto ni perezoso, con un revés de las puntas de  los dedos de la mano derecha sobre el pabellón de la oreja del lado más a mano, lo hacía pisar tierra; seguía con su ritmo sin comentario alguno y, aquí no ha pasado nada.

También con don Maximino, hacíamos excursiones para el estudio de los accidentes geográficos. Base, ladera, cima, valle, hondonada, etc.
Y en especial, con cadena de agrimensor y  cinta métrica, medíamos prados reales de Tolilla ( en zonas aledañas a la Escuela) para el cálculo de perímetros y superficies, de acuerdo a las formas que dibujábamos y notábamos en los distintos lados, en consonancia con las lecciones de geometría de ese día.

Estaban también las composiciones, la interpretación de textos, el cuidado de los estilos y el “fundamentalismo ortográfico”.

Pero todas esas cosas, no enervaban el buen ánimo para los juegos, la mayoría colectivos y mixtos: la gallina ciega; la tona; la píngola; la tajuela; el chito; el salto del burro; chorro, morro picotán, tijereta de a caballo que será y, otros. Sin olvidarse de la llamada lucha, que era fuerza, destreza, habilidad y picardía; practicada únicamente por varones, de alto contenido de estima machista y, gran aceptación social. En esto de la lucha, que me gustaba como muestra de habilidad, destreza y fuerza, tuve buenos desempeños.

En medio de este barullo silencioso de recuerdos y vivencias, Febo venía alumbrando por Oriente y, a la vez que sus calientes hebras iban evaporando el rocío caído en la madrugada, los circuitos cerebrales dejaban de soñar para dar paso a la celebración de otro día de vacaciones en Tolilla. Que de cualquier forma, en lo emocional iba a ser bien intenso.

Los primeros pasos fueron hacia la Fuente del Campo, a través del caminito que va por la entrada de nuestra tierra del Cotorro el Campo, hasta empalmar con el otro que sale de la mitad del Pueblo, por lo que fuera la cortina de la casa de mi padrino Rafael Álvarez y, confluyen a la calleja que sale a la Poza de la Fuente. En la Fuente bebimos agua en vivo y en directo, que yo hacía más de 56 años, 2 meses y algunos días que no bebía. Paula por primera vez en su vida, a través de su vaso funcional para beber agua, que como tiene un  gusto ferroso, no le gustó demasiado. Pero a sorbos, bebió bastante.

Luego despacito, con Paula de la mano, retornamos por el camino de la cortina que fuera de mi padrino, ya citado. Bajamos los escalones de la cortina, y por la calleja que bordea el prado de la Moral de los herederos del tío Juan González, pasamos la calle de la Moral hacia la Real y, por ésta camino del Rincón llegamos a la Casona  Solariega de la Familia, sostenida y reciclada por mis otros tres hermanos de la U.E.

 

Camino hacia el Viejo Molino:

Desayunamos en forma ligera y, nos encaminamos por el Corral de Atrás, por el camino de las cortina de Tras las Casas, para bajar a la calzada que va a la puente (1) del Pontón, pero por el tramo que da al viejo Molino. El Molino todavía funciona, con su equipamiento tradicional; pero en general únicamente para moler centeno, algarrobas y almortas (muelas), de uso en los piensos de los pocos animales que quedan.

El canal del agua para el Molino empieza en la azuda (azud) del Ancho, donde hace años se construyó una represa de lajas y piedras escalonadas de menor a mayor, de una altura aproximada a  01,00-1,20 metros. Cuando el nivel de agua era superior, el excedente pasaba por arriba de la represa, al curso natural del Río Mena por el Alisón y, formar otra azuda (azud) que embalsaba el agua, con otra pequeña represa del tipo de la anterior, en las proximidades donde el Molino tenía sus instalaciones, que luego describiremos.

El canal de alimentación del agua al molino, es una vieja excavación
a pico y pala ( las máquinas excavadoras ni estaban todavía en el diccionario); y, la tierra del canal fue colocada a los laterales del mismo, sobre todo del lado izquierdo, el que da al Río, para levantar un poco el declive natural de la barranca y permitir una mayor profundidad del caudal de agua.

El canal es de una longitud de unos 300 metros, un ancho del orden de los 02 metros y, una profundidad media ( fuera del declive del embalse, que es mayor) del orden del metro. En el trayecto del canal había una puente de laja de paso peatonal, frente a la cortina de la noria del vecino el tío Juan González Salvador, padre de María, Angelito y Juanito.

El embalse propiamente dicho, la obra civil del molino y sus instalaciones, están asentadas en una barranca natural al costado del Río, de la que se sacó partido para la mayor presión del volumen del agua embalsada , entubada en forma triangular con buena pendiente de caída.

La obra civil del embalse, algo circular, es de la llamada piedra de cantería ( granito, feldespato y mica) en grandes bloques labrados, asentados unos encima de otros con mezcla de material, recostados sobre la resistencia del montículo de tierra con el calce de piedras y grava, propias y agregadas.

La base del embalse, en su parte final, era también de losas de cantería con inclinación y confluencia hacia el entubado final de salida del agua, que como se dijo era de tipo triangular, también de cantería, con una boca de entrada de más o menos 01 metro por lado, para finalizar en la salida de la compuerta de unos 25-30 centímetros de alta y unos 15-20 centímetros de ancha.

La compuerta, de una planchuela de hierro con un mango de hierro redondo rematado en forma de ”O” como agarradero para abrir y cerrar el paso del agua, estaba encastrada en un riel de hierro en forma de ” U ”, del tamaño de la compuerta, con otra “ U “ invertida, con tope en la parte de arriba, que impedía que la compuerta saliera de su guía, que era de más espacio,  para que con un movimiento de mano desde el final del mango de hierro, permitiera suspender la compuerta en una especie de pestaña/escalón, hasta que el operador de la compuerta ( el auto-molinero de su turno) decidiera cerrar la compuerta para cerrar la caída del agua.

Claro que estas cosas funcionaban bien al principio, pero está claro que el hierro con el tiempo se oxidaba, se rompía y los mecanismos requerían de otras habilidades aprendidas por cuenta propia.

Era común, con el tiempo y el óxido, que la compuerta se saliera de guía; y, para volver a meterla en guía en las noches, al tanteo, ya me contarás. Eso cuando en algunas ocasiones, la compuerta no iba a parar al fondo, relato que por ahí escuché alguna vez; que si por añadidura se metía entre las paletas del rodezno ( el vertical), el estropicio era de campanillas ¡ Las cosas eran sencillas, pero el manejo bien complicado...!

Cuando se perdía la compuerta, el agua seguía saliendo y el rodezno andando, la solución inmediata al paso era:

-Usar el gran tornillo que desde adentro del molino, subía y bajaba el bastidor ( viga) donde se asentaba el buje del rodezno, cuyo eje en la parte de arriba hacía subir o bajar la piedra móvil de moler, que permitía una molienda más gruesa(cuando la piedra móvil tenía menos fricción con la fija, la de abajo, al estar más separadas). Al contrario, la molienda más fina, cuando la móvil y la fija ( las piedras de moler) estaban más pegadas entre sí. Y, claro, si ambas estaban tan juntas, donde la piedra de arriba, la móvil, descargaba todo su peso sobre la de abajo, ya podía caer el agua sobre las paletas del rodezno. Este no se movía. A lo sumo, y alguna vez al parecer sucedió (recuerdo haberlo escuchado), que alguna parte de los varios elementos del rodezno se hiciera pelota (Argentina: romper o doblar).

 

Somera descripción de los elementos de un molino de cereales accionado con agua (en el caso el de Tolilla):

Embalse de agua, compuerta y rodezno, descriptos. De manera que el período de molienda, más o menos normal, estaba en relación con la cantidad de agua que llevaba el Río Mena.

Se podría decir, como media, que la viabilidad de la molienda era de mitad de Noviembre a mitad de Mayo o Junio. Unos seis meses al año.

También se ha especificado el emplazamiento y la seguridad de la represa, para evitar roturas y desbordes, con aliviaderos hacia el Río de trecho en trecho del canal, de nivel más bajo que el del dique de contención final.

Obra civil o construcción del continente: Piedras de canteras cercanas, duras e irregulares, colocadas con habilidad, con masa arcillosa en los intersticios. Techos sujetos con travesaños de madera y vigas              ( troncos de árboles naturales), con tejas y pizarra .Una puerta de entrada de madera con dinteles también de madera, a nivel del suelo nivelado de entrada al molino. Una ventana de madera con dinteles de madera, pequeña ( al Oeste) con vista al espejo de agua del embalse. Otra ventana de madera con dinteles, más grande ( al Este) con vista a la salida del caudal de agua de la compuerta, para volver al cauce normal del Río por debajo de la puente hacia el pozo el Pontón.

Desde la compuerta, hasta la línea de la pared Este del Molino, unos cuatro metros, estaba el túnel de salida del agua de paredes de piedra laterales, donde estaba instalado el rodezno, con su bastidor de viga sujeto a un tramo de hierro redondo, que en la parte de arriba (del hierro) tenía una gruesa rosca ( macho), que ensartaba en otro trozo de hierro, que oficiaba de manija y, en la mitad – más plana – tenía la rosca (hembra) del mismo paso, que bien sujeta con maderos adecuados, servía para subir o bajar el rodezno, a cuyo movimiento respondía el sube y baja de la piedra de arriba, que si bien era bien pesada, lo era mucho más la de abajo, fija y con un espesor de 2-3 veces mayor.

La piedra de arriba, la móvil, tenía un agujero bien centrado en el medio que atravesaba por la mitad, un soporte de hierro cuadrado acerado encastrado en una ranura, que asentaba en la punta de arriba del rodezno, sobre una especie de corona en forma de” U “, pero de base recta. Dentro de esa “U “, asentaba el soporte de la piedra de arriba, de unos milímetros menos que esa corona receptora.

De esta manera, abierta la compuerta, con el agua a mucha presión sobre las paletas del rodezno, giraba el eje de éste y hacía rotar (girar) la piedra móvil del molino. El operador ajustaba la molienda conforme el uso tradicional, hasta agotar el tiempo del turno del molino, que tenía días y horas específicas, conforme los derechos de molienda; por herencia, o por la compra de esos derechos.

 Las piedras eran rodeadas de un tambor de madera, armado lo más redondo posible, con un montón de ángulos y caras, que asentaba sobre la base de la piedra de abajo, debidamente obturado desde casi el nivel superior de la piedra fija; con un tipo de canaletas  que iban conduciendo el cereal molido hacía el depósito, también de madera machihembrada, para luego ensacar o encostalar y transportar en caballería o carros.

Por el agujero central del tambor de madera, sostenido por el adecuado armazón, también de madera y apoyo en el tambor referido, había estos dispositivos:

El insertado en la cruceta de la piedra móvil que lo accionaba, con  la forma de “U” invertida, y se elevaba hasta los niveles de la tolva (receptora de los cereales), sujeto en su parte superior por un buje dentro de un travesaño de madera, que lo mantenía en la línea vertical.

En la parte superior, tenia acoplado una especie de corona, de superficie irregular (cóncava-convexa), tensada sobre un larguero de madera, que gracias a unas tiras fuertes de cuero, permitía la vibración de la zaranda ( con una chapa perforada en la base que permitía el filtrado de la tierra-polvo del cereal) , con la caída de los granos de la tolva a la zaranda y, de la zaranda a la piedras de molienda, a través de un orificio de caída, por la vibración que esa corona cóncava-convexa, transmitía a la zaranda.

La tira de cuero de la zaranda, la más fuerte y larga, aparte de permitir las vibraciones de fricción por la elasticidad, regulaba la caída de la cantidad de grano a las muelas. Se mantenía bien sujeta enrollada en unos centímetros a un palo redondo, bien pulido, entre bastidores que le permitían girar en ambas direcciones hasta el punto deseado, que se fijaba con una traba. Se enrollaba hacia la derecha, de tal manera que el ángulo de caída del cereal era menor y la cantidad que pasaba a la molienda de las piedras menos, que permitía una molienda más fina. Al revés, sacar la traba para las vueltas a la izquierda, hasta un nuevo punto para trabar, permitía una mayor inclinación de la zaranda ( mayor ángulo), más flujo de grano y molienda más gruesa. De hecho menos tiempo de molienda.

Las piedras, que en sus orígenes eran labradas de grandes bloques de granito (cuarzo, feldespato y mica) requerían de grandes habilidades en los cálculos empíricos. Sobre todo el espesor, dimensión y peso de la piedra móvil, que debía de tener una relación directa con el caudal de agua y su presión sobre las paletas del rodezno o rueda hidráulica, para que hubiera un correcto equilibrio entre la potencia ( transmitida por el rodezno) y la resistencia inercial y de  fricción de la piedra móvil.

 La piedra fija, por un dispositivo fijo de chapa cónico adosado al eje rotativo del rodezno, que le permitía girar sin interferencia al ser un poquito más espaciosa, recibía la caída del grano de la zaranda vibratoria, que ese cono de chapa u hojalata ( más común), derivaba por caída libre hacia las ranuras de la superficie útil, donde la piedra móvil por fricción rotativa molía el cereal y, su fuerza centrífuga iba arrojando la molienda (harina y salvado mezclados) hacía la ranura de salida del tambor cilíndrico que rodeaba las piedras, que empalmaba con una canaleta (de madera u hojalata) para que por ley de gravedad la mezcla cayera en el depósito final de la molienda para ensacar y llevar a las casas de cada uno.

Las piedras, por lo menos una vez al año para la temporada de la molienda, debían de ser picadas con unas piquetas de acero especiales, a efectos de que mantuvieran su buen efecto abrasivo, pues con el uso y la fricción, las superficies tendían a ser más lisas y, así menos aptas para moler.

Las piedras de este Molino, ya tenían una mezcla especial, y eran más eficientes que las más antiguas de cantería de los molinos anteriores.

Esas tareas, así como las de mantenimiento del Molino en sus estructuras, edificio y limpieza del canal del agua, eran realizadas por los que tenían cuotas partes de propiedad y derecho de uso.

De común acuerdo se notificaba de palabra a los copropietarios, las tareas de mantenimiento a realizar, que se distribuían conforme las habilidades técnicas que cada uno había demostrado o era capaz de realizar. Por ejemplo en las familias de los Álvarez, había varios miembros muy entendidos en artes y oficios técnicos, que tenían aplicación en estos menesteres. Eran tareas de colaboración colectiva, que se consideraban como una carga natural, libre y voluntaria, como servicio desinteresado para una mejor vida de relación en la comunidad.

Había unos acuerdos de buena fe, o pactos de caballeros, en los que se informaba qué tipo de molienda se iba hacer. Por ejemplo, si se molía centeno y algarrobas se daba aviso, dado que si a continuación la molienda era de trigo, se produciría un arrastre residual de centeno y algarrobas de cierta incompatibilidad, dado que la harina del trigo molido (que era exclusivamente para producir el pan), podría alterarse con los residuos de centeno y algarrobas; éstas últimas de uso para pienso de animales, incompatibles (así se decía) con la alimentación humana.

Creo recordar, que algún episodio de esta naturaleza se produjo y, con el fin de evitarlos, la comunidad propietario del Molino decidió, que cada vez que se terminara un turno de molienda, se levantara el cilindro de madera que cubría las piedras de moler y se limpiaran y llevaran  los propios residuos de la molienda de cada uno, para evitar alguna mezcla no deseada, o alguna ventaja en cuanto a cantidad y calidad del nivel de base retenido, que de hecho se iba alternando con sus efectos a la molienda siguiente.

Y así, amigos, con toda esta molienda de recuerdos, el ruido del agua
sobre el rodezno al levantar la compuerta, su zumbido en la dispersión por la rotación de las paletas y, el sonoro y monótono traqueteo (traca, traca, traca...) de esa corona cóncavo-convexa, contra la madera principal de la zaranda para la caída de los granos, nos vamos con los fantasmas y los recuerdos, hacia otros de los tantos lugares queridos y recordados, donde se escuchan con un poco de atención, los ecos de voces familiares, que de alguna manera siempre han quedado grabadas en algún sitio y en alguna parte. Con la imaginación acústica y las imágenes multidimensionales de las realidades físicas pasadas, proyectadas en el telón oscuro de la cabeza en la intimidad, hay que tratar de recuperarlas.

En los manuales personales de psicología profunda, que cada uno de nosotros vamos escribiendo y registrando en la Vida, encontraremos respuestas emocionales y placenteras, de cuán importante son las emociones del “volver a vivir “ acompañados en la memoria de los afectos de nuestros antepasados, de los que somos herederos forzosos  de “sus vidas” que con placer nos regalaron .

¡ Ah ¡ No pensarán que nos lo pasábamos sin comer enfrascados en los recordatorios. Debajo de la sombra de los chopos, en la pradera que da al brazo de agua de la descarga de la compuerta, entre el camino de la Puente de Arriba y el que va paralelo al canal que conduce el agua al Molino, tendimos un mantel de plástico, respiramos fuerte, nos sentamos en cuclillas sobre le hierba ya un poco seca y, comenzó la comida.

Paula un Actimel con una banana (plátano) mezclada en trozos, que yo le iba dando con una cuchara, cuando ella me decía ¡ maa...!; yo mezclando pan con un trozo de lomo embuchado, traído de Buenos Aires como el Actimel y el plátano, pues al no tener que pasar por la aduana, para uso propio lo trajimos para no tener que salir a comprar de inmediato, aunque no habría problemas, dado que de los parientes y vecinos del Pueblo teníamos invitaciones.

Para beber, Paula tenía en su vaso especial agua de la Fuente, que habíamos llenado por la mañana. Yo el agua la había bebido en esa   misma mañana antes del desayuno, pero con esta comida me pareció mejor mezclarla con un vaso de vino tinto, de unas botellas traídas también de Buenos Aires; pero envasadas de origen: 3 en Mendoza; 2 en San Juan; 2 en Salta; 2 en Río Negro y 2 en Neuquén. Las de Neuquén (se lee lo mismo de un lado que del otro) de una bodega relativamente nueva, que se llama la Bodega del Fin del Mundo, dado que es por ahora la más cercana al Polo Sur.

Luego de comer nos acostamos un rato de siesta. Para mi, recordar siestas debajo de la sombra de los árboles de casi 57 años atrás; para Paula, la primera siesta en su vida a la sombra de árboles encima de la hierba como colchón. Pero con la cabeza encima de mi brazo izquierdo como almohada, brazos y piernas distendidas y cuerpo relajado, durmió un buen rato; no obstante un par de veces se sonreía soñando, como si le pareciera ver en sus sueños a Silvia y a Pablo, sus papás; lo que así parecía, dado que murmuraba ¡ Mami...! ¡ Ma, ma,ma...! ¡ Mamáá...!-¡ Papi, Pa, Papá..!— Lo más normal y natural, con sus apenas 14 meses.

 

La Casona de la Familia y somero recorrido por el despoblado Pueblo.

Cansados de escarbar en los recuerdos del Molino, volvimos a la casa, donde por lo menos según mentas familiares ya vivió un bisabuelo de mi padre ( yo en esta línea, como visión física de haber conocido antepasados, no puedo ir más allá de mi abuelo Francisco). De manera que presuntamente, sería un tatarabuelo mío, el primer ocupante familiar de la Casona Solariega ( desconozco si original o usada).

La Casa propiamente dicha, era como la mayoría de las de la comarca: Paredes de piedra asentadas en barro de arcilla pegajoso ( creo que se mezclaba con alguna proporción de paja molida de centeno, para porosidad y consistencia); revoque interior más o menos del mismo material arcilloso alisado, que permitía el encalado con otro material blanco y blando, un yeso terroso, en vetas de alguna profundidad tipo yacimiento que no era difícil conseguir en Aliste.

Yo recuerdo que acompañando a mi madre en 1938, fuimos a sacar yeso en término de Fradellos de Aliste, en un yacimiento cercano al camino de transeúntes, carros y ganado que comunicaba con Tolilla vía la pradera de Pielamula y, antes de llegar al pueblo había unas excavaciones, donde se extraía el material con ayuda de algún cuchillo de cocina y el uso de algún pequeño pico o sajo ( ésta la denominación común, de una pequeña herramienta  de hierro apta para desbrozar canteros y huertas en tareas superficiales, con dos partes opuestas: plana de un lado y pico del otro).

Este yeso se machacaba para convertirlo en polvo blanco, se pasaba por una zaranda ( criba, cedazo) de trama fina y, en cantidad de agua adecuada se mezclaba para obtener una mezcla acuosa blanca, con la que se encalaba con el uso de la encaladera, que era una brocha casera que llevaba fibras atadas, tipo pequeño manojo.

En general el trabajo de encalar era hecho por mujeres, una vez al año, en épocas de las Fiestas de cada pueblo. Y las capas sucesivas del encalado, a través de los años, llegaban a formar unas gruesas capas, que a veces se desmoronaban.

Los techos estaban apoyados en canteados  de madera, con cabreadas que apoyaban en la viga central de negrillo o chopo, de las que solía haber varias, que asentaban en las gruesas paredes de piedra. Arriba de los canteados, había unas enramadas apretadas cortadas de arbustos ( retamas, puntas de jaras, etc.) donde asentaban las tejas y las lonjas o pizarras ( éstas en la parte final del declive del techo).

Las puertas eran de madera, corrales y portales de dos hojas, en razón que debían pasar los carros. Las interiores de una hoja y, la entrada principal de una hoja pero en mayoría con cuarterón, de común abierto para ver y mirar, que era una señal que adentro o en la cercanía, había alguien de la casa.

El conjunto habitacional, para la familia y los animales de cuadra, tenía una serie de ambientes intercomunicados en los interiores, o adosados a los corrales, que variaban en cantidad, calidad y tamaño, de alguna manera relacionados con la cantidad de miembros de la familia y el patrimonio de la misma, especialmente en cabezas de ganadería bovina, que requerían mayor atención y espacios.

Voy a redondear una semblanza de nuestra Casa de Tolilla con su estructura habitacional, tal como estaba hasta mi salida para Argentina el 30 de Abril de 1951, que era la misma que yo había conocido toda la vida; complementos y unidades auxiliares fuera del complejo, que hacían a la Familia y a la unidad económica familiar:

--Entrada y salida, por la puerta que da a la calle Real. Puerta de dos hojas, una semifija con pasador de hierro en un tiento de cantería que oficiaba de tope clavado en el suelo, donde concurrían los marcos de las dos hojas. La hoja de la izquierda, mirando de frente a la puerta, era la entrada individual, incluso de vacas y burros de a uno; las dos hojas se abrían cuando se entraba y salía con carros.

La puerta referida, daba al Corral de adelante, que a la derecha, montado en unos postes verticales clavados en el suelo y, otros horizontales, más o menos movibles, se asentaba el cabañal; una especie de hórreo para leña, que admitía 2 o más metros de jaras enteras ordenadas y medio prensadas, con destino a la lumbre cotidiana y, en especial a las largas y frías noches ( y días) de los fríos inviernos. Más hacia dentro, del lado de la pared medianera del portal del abuelo Simón, otro montón de leña, parte de jaras y parte de ramas con troncos de encina, robles u otros amontonadas y ordenadas con el mismo fin de calor para los cuerpos y, para la alimentación humana y animal ( en el último caso, para las cocciones de los cerdos).

A la entrada del Corral de Adelante, a la izquierda, había una poza sobre la pared por la que manaba ( en invierno con las lluvias) una corriente de agua que estaba relacionada con las que alimentaban el Pozo de Abajo, a una distancia de 15-20 metros. Tenía la ventaja que no se congelaba, al surgir de abajo, y las vacas la utilizaban para beber, al tener una temperatura más agradable que el agua del Río.

En ese lateral izquierdo, aparte del pasillo de caminantes, había un enorme y centenario negrillo (2), del que hoy queda una parte del bajo tronco talado con sierra a 30-40 centímetros del suelo, que aparte del frondoso ramaje y tupidas hojas, que servían para alimento de los cerdos en verano, fue testigo mudo y continente de los varios nidos de cada año de jilgueros, negrilleros y algún pinzón. De manera que era centro de trinos y cantos de esos y otros pájaros, las noches y las madrugadas de todas las primaveras, durante muchos años. Algo parecido, pero de patente centenaria no registrada, a la “Máquina de hacer pájaros” del conjunto de Rock  argentino de Charly García allá por los años 70. De todo eso en mis años niños y jóvenes ¡ Yo también fui testigo...!

Terminado el Corral de Adelante, había otra puerta de doble hoja, pero más alta y debajo de un voladizo, que daba entrada al portal, donde se guardaban los carros sobre la derecha. Arriba a la derecha, en escalinata, en un ángulo cercano al techo, estaba el gallinero con sus andamios, que de madrugada los gallos iban cantando las horas, que en esos tiempos y, desde muchos años antes sí tenían en cuenta los campesinos como despertadores aprobados.

 En el portal a la izquierda, había otro cabañal a nivel con jaras ordenadas y ramas y troncos (sin humedad de lluvias), con destino de calorías externas y ayuda para preparar las de nutrición en potes y sartenes.

Portal centro, entre la puerta de la cuadra y la del pajar, una pila de cantería donde comían y dormían las burras. A la derecha como queda dicho el pajar principal, donde se almacenaba la paja del centeno y del trigo bien trillada; la primera en gran parte  para  cama de los animales  en invierno. Otra parte para mezclarla con la de trigo, que mezclada con el pienso molido (centeno/algarrobas/salvado), era uno de los alimentos secos básicos de bovinos, ovinos y burros en invierno (el otro complemento era el de alimentos verdes).

Portal, entre la entrada principal y la puerta de las cuadras, la famosa patera ( así se la llamaba), que no era otra cosa que el depósito de las cenizas de la cocina y el horno, que tenía como fin esparcirlas por las tierras en la preparación de la sementera, como complemento de abono de la tierra. A mi me parecía que la ceniza no servía para tal fin, se lo comentaba a mi padre (él creía que si servía) y, todavía hoy lo sigo pensando. De cualquier forma, a la tierra tampoco le hacía mal.

La puerta de entrada a las cuadras de los vacunos, tenía en forma longitudinal la línea de pesebres con separación entre ellos, para evitar conflictos con los alimentos, con un pasillo delante de los pesebres, que servía para atarlos a cada uno en su lugar y, para suministrarle la alimentación.  

Los vacunos (3) eran el patrimonio vital de los agricultores de la comarca. De ahí, que la atención y el cuidado de los mismos ocupara un lugar preferente, a continuación de la salud y atención de la Familia.

Eran los motores a sangre de casi todo el trabajo rural:

 “Tirar en yunta del arado, para arar la tierra en general en preparación de todo tipo de sembrados: Cereales, hortalizas, legumbres y otros. Todo tipo de transporte y acarreos de elementos de la más diversa naturaleza, vinculados a las actividades y necesidades múltiples de la actividad agrícola y ganadera, en todo traslado que en razón de distancia, cantidad, volumen y peso, excediera la capacidad de carga de persona o caballería en forma individual. Se diría que era el acarreo pesado”.

“Proveedoras de los valiosos terneros, que contribuían de una manera notable con la precaria economía familiar; que además de la cría de los terneros lozanos y saludables, brindaban a la Familia leche de muy alta calidad  ”. 

“Abonos orgánicos (estiércol) muy útiles para tierras, cortinas y huertas; que producían la combinación de sus desechos metabólicos de orina abundante, rica en urea; boñigas (excrementos), que combinados con la paja molida de sus camas, al irlos acumulando en los lugares adecuados ( muladar o muradal) se producía una fermentación que degradaba el compuesto en importante humus, con buen nivel de nitrógeno, muy apto como fertilizante”.

“De manera que en retrospección, por esas cuadras vi pasar múltiples nombres de vacas:Guindas, Cerezas, Naranjas, Jatonas, Rojas, Romeras, Generosas, Castañas y , muchas más, con las que todos los integrantes de la casa teníamos un gran cariño y una relación muy especial. Eran la piedra fundamental de la siempre corta economía familiar”.

“Ni les cuento la cantidad de terneros (machos en mayoría), que pasaron por mi vista y afecto en los establos. Recuerdo que cuando se vendían, que se sabía tenían destino de matadero, la separación era bien dolorosa cuando niños. Y, también de grandes”.

A continuación de las cuadras de las vacas, por la puerta de madera pintada de colorado, que se cerraba con una tranca de madera del lado de adentro, con apoyo en la pared, pasamos al Corral de Atrás.

Este Corral en otros tiempos, supo tener un buen vivero de negrillos, que corrieron la suerte de estos árboles expresada en la Nota(2) del anejo de abajo. Esa negrillera, daba a la pared Suroeste del Corral. Del lado opuesto (Noreste), sobre el Huerto/Jardín de mi abuelo Simón, estaban las dos pocilgas (llamadas: Cortejas) para los cerdos.

Una llamada la corteja grande y la otra la cortejiña (por el tamaño y la altura, en una construcción de plano inclinado, apoyada en una pared principal).

Esto me da una retrospectiva de cerdos, cerdas (la gran mayoría), lechones o gurriatos, engordes, matanzas, castrados, chorizos, morcillas, tocinos, jamones, lomos embuchados, chanfaina, orejas, rabos, vejigas, papadas, botillos, chichos, salazones, ahumados y, todos sus vínculos. Aunque el colesterol LDL, el ácido úrico y la glucosa digan ¡ Noo...!

De ninguna manera me puedo olvidar, que en esa pared de la parte de la Casa que da al Corral de Atrás, había una hiedra bien incrustada quién sabe desde cuándo, que era una reliquia histórica y   acompañaba a la Casona desde el origen.

Como saben, la hiedra es de hojas perennes, pero en primavera como todo lo biológico vuelve a la vida. Pues bien, tienen que ver como la primavera se expresaba de muchas maneras a través de la planta.

Allá por mayo florecía, con una florescencia medio rara. Pero rara a la vista de uno, que no está capacitado para ir más allá de las sensaciones de los colores, que muchas veces no distinguen las esencias importantes en la cadena de la vida.

Desde una de las ventadas del sobrado, cuya ventada estaba enmarcada por la hiedra, sí se podían apreciar cuán importante era esa vulgar enredadera.

Desde las mañanas tempranas de las avanzadas Primaveras, había que ver las trabajadoras y organizadas abejas, que por miles zumbidos de sus aleteos, llamaban la atención al desocupado, para mostrarle que para ellas la enredadera con sus flores, era un delirio de succión para la miel y de carga de polen para la cera.

No menos interesados, con fines de procreación, estaban algunos ruiseñores que cada año regalaban algún nido, con la segura promesa que en las noches y las madrugadas, iban a dar conciertos gratis de trinos inigualables con sus melifluas armonías.

También el negro y reluciente mirlo, solía anidar cada año en la tupida hiedra para depositar sus huevos teñidos de verde oscuro, que también alegraba con sus alegres y fuertes trinos, a más distancia que la del ruiseñor. Seguro por tener notas más sonoras por la fuerza de sus vocales, pero también, por sentir algo de vergüenza ante la excelencia inigualable de ese pájaro pequeño y gris, que dicen por ahí, que cuando cría sus polluelos, se va derecho al Cielo y al Paraíso, para enseñar a cantar a los Ángeles y alegrar las noches de los Bienaventurados llamados por San Pedro. Hablamos del Ruiseñor. Ese pájaro que escuché cantar muchas veces, en las cercanías de la Hiedra del Corral de Atrás por las madrugadas; y, otras en las riberas del Mena, en avanzados atardeceres, con el oído abierto al canto y las manos en abanico para espantar a los molestos mosquitos.

En próxima entrega, haremos un relato de las vivencias y recuerdos entre muros de la Casona y anexos, más otros misteriosos fantasmas del Pueblo.

Pero no sin antes deciros, que volviendo a los viejos tiempos, por arte de magia desempolvamos unas cuantas cangrejeras (4) o garlitos , las cebamos con unas ranas pescadas en el Río, las lanzamos en la Azuda (Azud) próxima al Molino, para tratar de volver a paladear aquéllos cangrejos de los años 40 y pico.

Aunque la pesca ideal de los cangrejos con cangrejeras era en los meses de Abril a Junio ( Mayo con sus tormentas era el mejor), Julio en su primera parte en aguas más profundas, todavía era muy propicio para este tipo de pesca.

Yo recordaba todavía los tiempos de la siega de los cereales, cuando yo de los 8 a los 10 años era más útil pescando cangrejos que ayudando en algunas cosas en la siega, salvo la provisión de agua fresca a los segadores de la Familia, que sí tenía a mi cargo. A tal fin iba a las Fuentes ( la del Campo o las más cercanas, dependía si la Hoja era de Arriba o de Abajo), con burra, alforjas y barrilas del barro arcilloso de Moveros, que mantenían el agua fresca a la sombra, sin importar las altas temperaturas.

Pues bien, tentamos a los cangrejos con una media docena de cangrejeras ( yo en tiempos llegué a manejar más de 30); luego después de una espera del orden de los 35-40 minutos, estaca en mano, las sacamos del agua en el mismo orden que se habían tirado al Río. Esa primera vuelta, nos entregó unos 18-20 cangrejos de muy buen tamaño.

Como los cebos estaban todavía en buenas condiciones, salvo a una que hubo que cambiarle la rana, tiramos otro lance para una segunda vuelta a los 30-40 minutos.

En la espera, los cangrejos pescados los pusimos en una cesta de mimbre, tapados por un tipo de algas de río para que no se salieran y se mantuvieran húmedos (si perdían la humedad se morían, y dada la riqueza y calidad de sus proteínas se descomponían con rapidez). A la hora indicada, de vuelta a ver qué pasaba con la pesca. Pasó que agregamos a la cesta otros 25-30 cangrejos de primera.

Liamos las cangrejeras y, con la cesta y los cangrejos a la Casa. Allí se encendió la lumbre, y en un pequeño caldero con unos litros de agua, colgado del gancho del llar, con el caldero cerca de las llamas y la lumbre se inició la cocinada.

Comenzó a hervir el agua y, los cangrejos que en estado natural tienen un color entre pardo y verde musgo ( su camuflaje natural para la defensa), empezaron a ponerse de a poco de un color rosado. Más o menos a los 15-20 minutos de hervidos, sacamos el caldero de la lumbre para que se enfriaran; y, una vez fríos a pelarlos sacándoles las colas, que es la parte comestible esencial.

Juntamos unas 55 colas, como queda dicho, de las cuales sobre la marcha Simón se comió unas cuantas mojadas en una salsa de aceite y vinagre. El resto pelado, quedó reservado para la cena .

La cena fue relativamente temprano, dado que la noche anterior habíamos dormido poco y soñado mucho. Y el día también fue bastante trajinado en revolver los recuerdos, que en algunos casos al ser tan viejos, dice mi Abuelo que le costaba un montón encontrar la punta del hilo.

Encendido de la lumbre, sartén en mano, 4 huevos batidos con las y tantas colas de cangrejo en un plato. Pequeña cantidad de aceite en la sartén, para que la tortilla quedara a la francesa, sartén al fuego con un ajo laminado y unas ramas de perejil. Calor adecuado, volcado de los huevos con las colas del plato a la sartén. Unos minutos y, con una espátula ir enrollando la tortilla, de manera que los bordes opuestos se encuentren; luego, cuando se observe cuajada de arriba, dar la vuelta con cuidado y dejarla lo necesario hasta que esté a punto.
La dejamos enfriar un poco y empezamos a cenar. Yo nunca había comido ninguna tortilla, pero esta me gustó mucho y las colas de cangrejo también.

Si mis Papis se llegaran a enterar que he comido esto, casi seguro que matarían a mi Abuelo. Y, ni le cuento mi pediatra  la doctora  Ana MARTÍNEZ VALENTI, tan quisquillosa: esto sí, aquello no, eso tampoco y así.

Pero no se van a enterar. Primero porque yo no sé hablar para contarlo y, si pudiera contarlo, tampoco se lo iba a decir, pues a mi la tortilla me gusto ¡ mucho ! Pero ¡ mucho, mucho...! - Aparte yo quiero seguir comiendo más tortillas.

Mi abuelo me dice que él aprendió a hacer estas tortillas tipo francesas, viendo hacerlas en Tolilla a una prima de su madre, llamada  Cándida  ÁLVAREZ.

Y ahora sí, nos despedimos hasta el próximo relato.

 

NOTAS:

(1).- A simple vista se nota que la denominación coloquial de” la Puente”, femenino; no está de acuerdo con la ortodoxia gramatical de la R.A.E, que define Puente como masculino.

No obstante ese aparente desafío, que de ninguna manera pretende serlo, es el respeto al decir tradicional de la Comarca Alistana, de la que forma parte Tolilla. Yo siempre escuché la Puente de Arriba, la Puente de Abajo, la Puente de la Calleja, la Puente del Alisón, la Puente los Huertos y, así.

En realidad los puentes propiamente dichos eran muy pocos, en el sentido de ser aptos para el paso de mercaderías, animales, carros y otros servicios.

La mayoría eran pasarelas de piedra, estrechas, para peatones individuales, que un poco a los saltos los jóvenes los transitaban          ( poco aptas para personas mayores o con alguna dificultad de equilibrio o movilidad física). Era una manera de acortar distancias, al sortear el mayor caudal del Río y sus brazos, en la época de las lluvias: Noviembre a Mayo de cada temporada, mes más mes menos.

De manera que a pesar de ser un error técnico (gramatical), el lenguaje de uso cultural acumulado en los tiempos, tiene (tenía) más lustre en la Comarca, que la tardía y precaria instrucción formal y técnica de la escolapia ( por escuela).

Dado que era el lenguaje de uso común por centurias, por el que se “comunicaban y se entendían en la Comarca”, en memoria y honor de los que la hicieron, me siento identificado y respetuoso con sus maneras de expresarse y entenderse, con licencia de la R.A.E  para estas particularidades, que son parte importante de esa cultura acumulada por el paso de los siglos.

(2).- Los “negrillos”, que han formado parte indisoluble del paisaje urbano rural alistano, en las aldeas, pueblos y sus alrededores ( y de otros de España y resto del Hemisferio Norte) he observado en mis viajes a partir de los años 70 cómo iban declinando en su vitalidad y lozanía.

Al parecer una plaga denominada grafiosis del olmo, allá por los años 30 comenzó en Europa a dañar las olmedas. Por los 80 se produjo un rebrote y, las olmedas de España en totalidad fueron atacadas.

Según los expertos, la causa de la enfermedad la produce un hongo denominado “Ophiostoma ulmi”, que unos escarabajos denominados “barrenillos de las cortezas” transportan de los  árboles enfermos a los sanos, al arrastrar las esporas de los hongos que perturban el sistema circulatorio de la savia de los negrillos. Algo así como  los infartos, coágulos, embolias y derrames cerebrales que padece el hombre, aunque en el hombre no se transmite por contagio ( sí a la luz del “genoma humano”, parece que tiene que ver – en el ser humano- la herencia genética).

(3).-En relación con el cuidado de las vacas, voy a expresar un viejo recuerdo generado y vivido por mi, que nunca he contado a nadie:

Era el año 1937, bien avanzado el mes de Diciembre, habida cuenta del frío, de la tarea, la hora y el recorrido.

Como mi padre estaba en la cárcel de Alcañices desde el 26 de Julio del 37 ( había sido Alcalde del Pueblo y del Ayuntamiento de Gallegos del Río por el Partido Socialista y estuvo en prisión hasta el 14 de Mayo de 1941.Tal era la causa), iba a ser trasladado a la Cárcel Provincial de Zamora en un par de días más y, mi madre como todas las semanas, le llevaba provisiones y ropa. En este caso una visita especial por el traslado.

Dado que yo era el mayor de los hermanos ( mi hermano Paco, a la sazón tenía 6 años) mi madre me había encargado que por la tarde, antes de la puesta del sol, sacara a las vacas y a la burra cardona a beber agua, al arroyo del Carrascal, que recogía las aguas de amplias vertientes, comenzando por las praderas de Urrietalagua, Pielamula, Urrieta los Chiqueros y otros.

A pesar de las heladas de esas noches, que las aguas de Río estaban cubiertas de carámbano, las de los arroyos eran más templadas, dado que durante las pocas horas de sol, éste las había irradiado por la gran superficie de exposición solar, y el poco espesor del flujo del agua por las laderas, que confluían a formar el arroyo. Además este arroyo era el más cercano, a la llamada la parte de abajo del Pueblo.

Más o menos un par de horas antes de la puesta del sol, cumplí con el mandato materno, sacando las vacas y la burra a dar una vuelta y que bebieran agua más templada en el arroyo.

Me acuerdo muy bien, cuando en una poza del arroyo, que se formaba en la orilla de un prado de mi Abuelo Simón, por cuyas orillas iba el camino a Flores de Aliste, bebiendo agua las vacas, en forma repentina me invadió un pensamiento angustiosamente aterrador:  

” ¿ Qué nos pasaría a mi y a mis hermanos, Paco(+2006) y Consuelo   ( Rufina recién nació en Junio de 1942), si madre se muriera y con mi padre en la cárcel...? ”

Para ese pensamiento con su carga de terror, nunca he tenido respuesta articulada. Es imposible describir lo que en esos momentos sentí con apenas 9 años y días:” ¡ Era la propia
Apocalipsis, sin conocer todavía el significado de la palabra...! –Qué más.

Yo pregunto en voz alta, a esas voces que claman por olvidar el pasado, con fines interesados: ¡ Con estas vivencias de terror infantil producidas por el odio y la venganza, se puede olvidar ese pasado...!    - Yo voy a dar esa respuesta, en propio nombre y en representación, diría, de casi todos los demás de trances similares: “No se puede, ni se debe olvidar, para bien de los españoles y de España”. En estos casos no se trata de volver abrir las heridas ¡ Ese tipo de heridas, siempre quedan abiertas...!

(4).-Las cangrejeras se compraban armadas, o se armaban teniendo cierta habilidad con un dispositivo/aguja que se confeccionaba con algún trozo de caña, de las que se producían en lugares húmedos por la zona y se usaban para pescar con anzuelo (esas cañas con juntas cada 10-12 centímetros y, entre junta y junta eran huecas, con superficie dura y lisa). Con más o menos un tercio de la circunferencia de un tramo y todo el largo del mismo, se hacía la aguja, que enrollaba el hilo de tejer la red de la cangrejera en unas muescas en las puntas. También servían para reparar esas redes rotas.

Básicamente era un aro de alambre grueso de unos 25 centímetros de diámetro, donde se engarzaba la red de malla pequeña de cono invertido, tipo embudo. La red, del aro a la punta cónica, con una longitud de 15 a 20 centímetros.

Del aro se ataban de 3 a 5 cordeles, bien balanceados para el necesario equilibrio, de unos 15-16 centímetros, que confluían a un cordel más grueso y largo, en cuya inserción se ponía una placa de corcho redondo, para que en el agua tuviera levantados esos cordeles rienda. El cordel más grueso ( y largo), tenía una longitud del orden de los 5 metros, a efectos de que su extremo quedara visible y manejable desde afuera del agua en la orilla seca.

El cebo se ataba en la punta final de la red, es decir , en la punta del embudo de la red. En esa punta de la red, era aconsejable insertarle una chapa de hojalata redonda de unos 6 centímetros de diámetro, para que en el caso que no asentara bien el aro de alambre grueso en el fondo del Río, los cangrejos no pudieran comer el cebo sin entrar en la cangrejera.

Esa chapa de hojalata, se ataba a la punta del embudo a través de dos agujeros pequeños en la chapa, que a la vez el cordel que sujetaba la chapa a la red, servía para atar el cebo encima y pegado a la chapa.

Todo sencillo, pero teniendo en cuenta una serie de elementos y de equilibrios, necesarios para las funciones de ese tipo y modalidad de pesca.

Como todo, los necesarios equilibrios de las leyes físicas, que gobiernan el Universo, desde el micro al macrocosmo.

Por el momento regresamos a Buenos Aires, por ahora en las naves más rápidas del mundo:”EL PENSAMIENTO”.

Lo hacemos en el de mi Abuelo, aunque ya esté más lento, pues el mío no tiene habilitación por falta de horas de vuelo ( prometo tener nave propia habilitada lo más pronto posible). Saldremos de aquí, del Corral de Atrás, del lado de la hiedra. Destino Buenos Aires; yo a un balcón terraza de la Avd .H. Yrigoyen; mi Abuelo a la calle B. Mitre.

¡ Pronto nos veremos...!

 

NOTA ESPECIAL: Hoy 09 de Julio, se celebra el Día de la Independencia Argentina de España según las Actas de los Congresales de 1816 ( de hecho se produjo en 1810).Además, hoy 09-07-2007, el día que nevó en la Ciudad de Buenos Aires, después de 90 años (1917-1918) según registros.

Cordiales saludos y el deseo de unas descansadas y saludables vacaciones.

 

Buenos Aires, 09 de Julio de 2007.

 

Simón KATON ALVAREZ

 

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Escrito por D.F.F.

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17JUN2007

Articulos por simón katón

NACIDO, CRIADO CON CULTURA ANCESTRAL E, INSTRUCCIÓN BÁSICA FORMAL EN TOLILLA DE ALISTE. EXTENSIÓN A LA REPÚBLICA ARGENTINA CON 56 AÑOS DE RESIDENCIA.

 Copiando parte del relato del Gran Miguel de Cervantes, en el ingreso al capítulo XXXIX , EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA. Donde el Cautivo cuenta su vida y sucesos...Yo digo:

“En un lugar de la Comarca de Aliste llamado Tolilla, partido judicial de Alcañices, distrito de Gallegos del Río, provincia de Zamora ( España), tuvo principio mi Familia genética ( antes  linaje), por lo menos hasta algunos tatarabuelos, según relatos verbales escuchados en sus días de alguno de sus nietos y bisnietos. La naturaleza y la fortuna, en general en toda la Comarca, no eran demasiado generosas, habida cuenta que la agricultura y ganadería, eran el sustento único del sobrevivir en las reducidas unidades económicas, sujetas a las inevitables repartijas sucesorias, que mermaban la hacienda y aumentaban, muy a menudo, la enemistad familiar del mismo tronco, al entrar en escena genes híbridos ( también egoístas) inevitables”. 

Con nutrientes mínimos, cautivos en el entorno por falta de comunicaciones ( salvo burros por senderos y caminos de roderas de carros, fangosos en invierno y polvorientos en   verano ), las familias se perpetuaban con biología de la zona, que en su mayoría tenían parentesco cercano, para tratar de impedir mayor minifundio y acrecentar la pobreza.

La comunicación extra distrito, zona y comarca era muy precaria, por la falta de caminos consolidados, carreteras y medios de transporte adecuados; se acentuaban especialmente, por carencias de escuelas, maestros, libros y publicaciones; médicos y medicinas, aún a niveles de los llamados practicantes, que escaseaban. El medio más trascendente, una institución muy importante y, no suficientemente valorada, era el Servicio de Correos.

El Cartero era el servidor público que más comunicó a las gentes de la remota España, que podría haber sido de mayor valía, si la instrucción formal hubiera tenido niveles por lo menos mínimos, para que el analfabetismo de casi el cien por ciento, no hubiera sido el gran obstáculo del progreso, para conocer que había otro mundo y, otros saberes y culturas, más allá de las indispensables habilidades, que la Vida y la tradición imponían. En general la situación  se extendió hasta avanzado el Siglo XX. Y, como era natural, la peor parte como ocurría desde la remota historia, era el zurrón con carga de tradición para la mujer. La mujer ni siquiera tenía el derecho de optar por el servicio militar, que aunque paradójico, al hombre le facilitaba las posibilidades de conocer otras latitudes diferentes.

Así las cosas, la salud, talla y  biotipo no eran  “destino de pasarela de moda”. Había que conformarse con los grandes catarros y pulmonías  de invierno, la irrupción solapada y frecuente de la tuberculosis, con las cíclicas epidemias infecciosas que llegaran de otras latitudes a bordo de algún visitante, que producían estragos, por ser ajenas a las defensas inmunológicas de los pobladores de la Comarca.

Podía haber llamado la atención en estos tiempos ( en aquéllos era algo normal, visto con naturalidad), el alto porcentaje de niños que portábamos abundantes vermes de la clase de los Nematelmintos (lombrices) en nuestros intestinos, que en las deposiciones a campo abierto, un tanto colectivas entre varones, se visualizaban muy bien y, formaban parte importante de la masa excretada. Hasta una vez, creo que Angelito (Ángel González Prieto) expulsó una enorme lombriz solitaria.

Era naturalmente, la cadena de hombre perro – entre otros animales – que se retroalimentaba. En principio, no traía en apariencia otras molestias que la picazón en cosquilleo , de la última parte del ano. Pero seguro, que a la larga se habrán producido patologías por esas causas: ¿ divertículos, pólipos, cáncer de colon...? - ¡ quién sabe...!

Otra cosa que me llama la atención, es que a pesar de la exposición de los habitantes, sin vacunas ni desinfecciones adecuadas a: cortes, rasguños, heridas, heridas infectadas, zarzas, ortigas, piornos, jaras, espinos y, el contacto permanente con la tierra, animales y sus abonos,  es que nunca tuve conocimiento que en Tolilla y alrededores, se haya producido la muerte de alguien por causa del bacilo del tétanos. Enfermedad gravísima que ataca al sistema nervioso, con gran rigidez muscular, que termina con la vida mediante la asfixia, con un cuadro angustiante para enfermo y entorno familiar.

Es evidente que a través de los tiempos, las herencias hayan recibido de los progenitores sucesivos, un importante grado de inmunidad contra esta enfermedad; pues dada la cantidad de accidentes, como los citados y muchos más, que en su vida habían tenido todos y cada uno de los habitantes de la Comarca, el riesgo teórico ha sido históricamente muy alto, con una morbilidad muy baja.

Hay un dudoso caso, que ni remotamente conocí, de un hermano de mi abuelo Francisco, casado con la vecina  Catalina Casas. Al parecer, se pinchó con una gatuña y se le infectó la herida, que fue a más, con una infección generalizada. Pero en la escucha a mi padre, incluso a mi abuelo Simón, me parece que fue una septicemia y, no tétanos; pues como dije, éste tiene un final angustiante y dramático, difícil de olvidar.

Había una enfermedad casi endémica, desconocida incluso por los médicos rurales de aquellos tiempos ( hoy, y desde la medicina de posguerra Mundial II, ampliamente divulgada): “La hipertensión o tensión arterial”.Potenciada por el alto consumo de sal en la alimentación, tanto en los embutidos, la salazón de tocinos y jamones, como en las comidas en general. Me acuerdo, que hasta las sopas de leche tenían un buen agregado de sal ¡ increíble, pero cierto!

Esa cultura ancestral, debida a la necesidad de conservar a ultranza la alimentación graso-proteica con el infiltrado profuso y profundo de sal, era una de las causas de la mayoría de los frecuentes episodios vasculares, tanto el llamado ictus cerebral (sangrado por aneurisma  y/o rotura, o embolia), como el infarto y otras patologías cardíacas.

En todo esto colaboraba, la desconocida presencia del colesterol malo LDL vinculado a la alimentación grasa saturada, con un parentesco cercano de la silenciosa e ignorada diabetes Tipo II.

Todo el cuadro expuesto, más la frecuente presencia del ácido úrico, conformaban una buena guía para llegar al hoy llamado “Síndrome metabólico”.

 

NOTA: No había más episodios, porque eran en gran parte compensados  por las actividades cotidianas de la agricultura y ganadería, que quemaban muchas calorías, e impedían la acumulación de grasas en los tejidos del cuerpo.

Para completar el cuadro de la escasa nutrición y las endemias referidas, los biotipos eran de este orden: Una estatura media para hombres de 1, 60        a 1, 65/70 metros ( cuadrados de talle y forzudos, con tórax bien desarrollado) y, de 1,55 a 1,60 metros para las mujeres; bonitas, buen talle, fuertes de pechos y caderas; simpáticas, hacendosas, buenas madres y compañeras en la casa y en casi todas las tareas, salvo en las más pesadas, que exigía la tirana lucha por la vida en los quehaceres labriegos.

Además las mujeres tenían asumido, en muchos casos, el papel de madres y de padres, dado que por las guerras de España, la invasión de Napoleón , las Carlistas, la independencia de las Colonias y , las campañas de Marruecos, no les quedaba otra opción que hacerse cargo de la conducción de la” unidad familiar”, en lo económico y en la educación y cuidados de los hijos y abuelos.

Más frecuente era la subrogación por ausencia de los maridos emigrados: a Cuba los más, a Manaos (Brasil) en la fiebre del caucho y, a la Argentina a fin de los 800 y principios de los 900 y más.

En los dos primeros casos, Cuba y Brasil, eran muy frecuentes las enfermedades y muertes por causa de la malaria o paludismo, fiebre amarilla y otras epidemias. En otros muchos casos, además de las muertes normales , la viudez era de hecho; pues los maridos ausentes en otros destinos, eran tentados con los mandatos instintivos de la “naturaleza”, que llevaba a  frecuentes situaciones de olvidarse de la familia constituida en primera instancia, para restituirla con una nueva  su vida sentimental y afectiva.

Naturalmente la mayor parte de lo expuesto, no es patrimonio exclusivo de Aliste. También lo ha sido de otras comarcas de España y de otros lugares del mundo.

Todas esas situaciones de viudez, naturales y de hecho por la distancia, llevaban consigo, por parte de las mujeres, el luto por vida: Todo negro de la cabeza a los pies ( también un clásico en muchas comarcas de España, Galicia,  León, Castillas, Andalucía, etc.).

Uno ve a las viudas del Magreb, otros países árabes e Irán y,  a la distancia no sabe si son de Aliste, del resto de Castilla León o de Galicia. Y pensar que hay autores que sostienen que los casi 800 años (711-1492) de los árabes en la Península Ibérica, no influyeron mayormente en las costumbres de la devenida España, a partir de 1492.

Sí está claro, que el papel de las mujeres de Aliste en tiempos pasados ( y de otras partes de España y del mundo), fuera de la sublimidad maternal otorgada por la naturaleza para dar Vida y continuar la cadena de ésta, no era demasiado reconocida, en cuanto a sus derechos y libertades, como persona y como mujer.

Seguramente el único reconocimiento sin condiciones, ha sido el de los hijos hacia la madre siempre y, lo seguirá siendo, aunque menor y diferente al de la madre hacia los hijos, que fue y será siempre su obra de Vida.

Desde el punto de vista social, por imperio de las culturas acumuladas y transmitidas desde el origen ( incluidas las religiosas, que serían las  primeras), las costumbres, normas y leyes – todas pensadas, organizadas, decididas y ejecutadas por hombres – el respeto a sus derechos y libertades individuales, ha dejado mucho que desear; aún en el ámbito de la sociedad conyugal, donde en muchos casos queda la “incultura histórica” de un derecho de propiedad, como si de un bien se tratara; con el agravante, que ese derecho, de imposible venta, genera disturbios emocionales de tal calibre que se canaliza  por la moneda de “ira, odio y venganza” con serio riesgo de muerte ( cosa de todos los días, en todas las malas culturas en casi todos los rincones de la Tierra).

De cualquier manera la Naturaleza que es equilibrada y compensa, ha dado a las mujeres, aparte del gozo de dar  Vida y ser madres, la de poder expresar con más facilidad que los hombres las emociones tristes y alegres por medio del llorar. Se ha descubierto mediante análisis de laboratorio por el Dr. W. Frey, de la Universidad de Minnesota (EE. UU) que el estrés y la depresión, como las emociones de hechos penosos que dan tristeza, se presentan en las lágrimas humanas con un 25% más de proteínas, 400% más de potasio y 3000% más de manganeso que los niveles en sangre, de manera que los elementos nocivos al llorar se eliminan con las lágrimas. Y, como los hombres no deben de llorar a la vista (cultura machista), reprimen el llanto y no eliminan de su organismo los elementos citados más las descompensaciones de la  ACTH ( hormona adrenocorticotropa, o corticotropina)  conectada con el estrés/depresión y, están mucho más expuestos (que las mujeres) a las afecciones cardiovasculares. De manera que la cultura del machismo, no ha sido gratis ni mucho menos. Por algo la mujer ha tenido hasta ahora una media de vida más larga, de no menos de 5 a 15/20 años.

Con plagio permitido, que es homenaje, y algunas pinceladas introductorias, voy a tratar de encaminar un relato personal  lo más objetivo que pueda por las Tierras Alistanas, como eje central en el pueblo de Tolilla, el mío de origen, desde el 28-10-1928 hasta el 30-04-1951 ( noche que embarqué en tren hacia Vigo, camino de Argentina).

 

01).El pueblo de Tolilla de Aliste:

 Si bien hay indicios de cierta antigüedad en los alrededores de la Corona del Castro, un cerro en tajo bien empinado frente al Pueblo, tales como una zanja ancha y profunda en la periferia de lo que podría haber sido un fuerte, tapada por la tierra del tiempo, los jarales y las zarzas; casi seguro que los caseríos del Pueblo, vinieran de la mano de la “ Ley de Desamortización” de bienes de la Iglesia y del Marquesado de Alcañices. Los primeros, terrenos de huertas fértiles de la Ribera del Río Mena, denominados del Curato ( así se seguían llamando hasta 1951); los segundos, de tierras de monte algo aptas para la siembra de cereales, que en parte también se llaman o llamaban Tierras y  Montes  del Marqués.

Como todos los pueblos de Aliste, también Tolilla está referenciado en el Diccionario Geográfico, Estadístico ... (1845) de  Pascual MADOZ (1806 Pamplona.1870 Génova, Italia), ministro de Hacienda en 1855, de ideas liberales, que logró la aprobación de la cuarta etapa de la  Ley General de Desamortización del 01 de Mayo de 1855. La tercera de 1834 a 1854 la había llevado adelante  la aplicación de la Ley promovida por Juan Álvarez  Mendizábal, ministro de Hacienda, de varios gobiernos liberales.

La primera etapa de la Desamortización fue de 1766 a 1798, aplicada a los bienes de la Orden de los Jesuitas, al haber sido expulsados de España y sus Colonias y, al cúmulo de bienes de Manuel Godoy en sus funciones diversas en el reinado de Carlos IV.

Es probable, que por efectos de la Ley de Desamortización de Álvarez Mendizábal, se hayan diseñado los primeros caseríos de Tolilla, pues por referencias de transmisión oral como dije ( relatado y comentado por mi abuelo Simón y mi madre, una de sus hijas), sé que la línea de los Álvarez de la que desciendo por línea materna, fue una de las familias de los fundadores y diseño del Pueblo ( caseríos divididos por una calle central longitudinal, algo serpenteada: calle Real, que dividía en dos partes, complementada por otra: La Moral, que comunicaba otras partes del Pueblo, con la calle principal, que era entrada y salida (sigue siendo) del mismo, por la Punta Arriba y por la Punta Abajo); más o menos como lo hemos conocido las cinco o seis últimas generaciones.

 

Al efecto voy a hacer un cálculo sencillo:

XX Alvarez. Chozno, nacido con presunción estimada el año.................,,1795.

XXX Alvarez. Tatarabuelo, nacido con presunción estimada el año...........1820.

Domingo Alvarez. Bisabuelo , nacido con presunción estimada el año.,,,,,1850.

Simón Álvarez. Abuelo, nacido en  el año.............................................1879.

Balbina Álvarez Álvarez, mi madre, nacida en el año ...........................  1906.

Simón Katon Álvarez ( el suscripto), nacido el  año..............................  1928.

 

NOTA: Se destaca que la normativa de las Leyes de Desamortización, fueron propuestas, desarrolladas y ejecutadas por “gobiernos liberales”, que vendrían a ser, en términos conceptuales del presente, la “socialdemocracia y/o el socialismo” de estos tiempos, con diferencias naturales de una media de dos (2) siglos transcurridos. Se le ocurrían estas cosas a esos gobiernos liberales, que participaban de la filosofía económica de los escoceses David HUME (1711-1776); Adam SMITH (1723-1790), con su tratado La Riqueza de las Naciones (1776), que fundamentó los principios de la economía; y, el inglés David RICARDO (1772-1823) que instituyó a través de sus análisis los fundamentos de la economía política, en su obra: Principios de Economía Política y Tributación (1817).Todos emparentados por la lógica racionalista del desarrollo y, la aplicación experimental del conocimiento.

La contrapartida tradicional, conservadora y absolutista, es la que se oponía a todo ese progreso de libertad de mercado, de ideas y de derechos económicos y políticos, reservados al monopolio de una clase que mandaba y gobernaba. La que pretendía tener por lo menos ¼ de la Tierra de España, casi” improductiva y fuera del comercio” ( manos muertas, en manos de los señoríos, las órdenes religiosas, la Iglesia y otras organizaciones de beneficencia presunta), amortizada a todos los efectos.

De ahí las complicadas etapas de aplicar las Desamortizaciones, que duraron desde 1766 hasta 1924, aproximadamente ¡ más de 150 años !

Que las Desamortizaciones fueran a parar a manos de los que tenían dinero para comprarlas, por tanto mayor concentración de riqueza en menos manos y, el dinero  recaudado por el Estado fuera destinado a la amortización de la deuda pública del estado ¡ ésa es otra historia...!

Tolilla, en relación con la Península Ibérica ( en sus partes extremas) tiene  esta orientación: Al Oeste del  Meridiano 6º y al Norte del Paralelo 41,30º.

Su Norte es: Riego de Abajo y Vivigo (Asturias). Sur: Puerto Real y San Fernando (Cádiz/Andalucía). Este: Tossa de Mar ( Gerona/Cataluña). Oeste : Troviscoso y Nogueira( Viana do Castelo-MINHO/Portugal).

 

02).La Familia de los Ratones, como apellido, con una incidencia importante en Tolilla ¿ Donde y cómo se origina ?

De acuerdo a la información y transmisión oral de la memoria colectiva acumulada en el seno de las familias: madres, padres, abuelos y en parte bisabuelos, en retroacción de los presentes de cada generación, al parecer los asentamientos en la zona se sitúan en el pueblo de Vegalatrave, ya en las tierras de Alba, limítrofe con Domez de Alba, donde también arraigó; aunque este último sí forma parte del Municipio de Gallegos del Río, conformado por siete pueblos incluido Tolilla.

Por Domez sigue avenando el Río Aliste, que unifica la mayoría de ríos y arroyos menores, en la vecindad urbana de Gallegos del Río. De Domez pasa a Vegalatrave y sigue su curso hacia el cercano Río Esla, afluente del Duero, en las cercanías de Villalcampo ( al Norte) y Moral de Sayago (al Sur), ambos en comarcas diferentes, pero de la provincia de Zamora.

 El Esla, que nace en las montañas de León y Palencia, discurre hacia el Sur por las tierras de las provincias de León y Zamora.

 El Esla ( de Norte a Sur) y el Duero ( de Este a Oeste ), por tierras de León y Zamora (el primero; y, Valladolid Zamora el segundo. Ambos riegan otras provincias de Castilla-León), forman un recodo hacia el Oeste poblado por los pueblos astures, que luego conformarían el astur leones, con propias costumbres y tradiciones; habida cuenta que buena parte del año portan un gran caudal de agua, que en buena medida era impedimento de las comunicaciones más normales de Otoño a Primavera, por esos accidentes geográficos.

 La historia de los apellidos, es complementaria de los llamados nombres de pila, mas generalizados a partir de la Edad Media; si bien ambos, desde el punto de vista sociológico de la” identidad”, se remontan a los tiempos de Heráclito, Parménides y Demócrito, la identificación era de carácter selectivo de distinción, con el agregado del lugar de origen ( algo que Cervantes reeditó en su Don Quijote de La Mancha); las identidades colectivas surgen con posterioridad, no tanto como un derecho individual, como por la necesidad de la organización social, para controlar conductas por la identificación a los miembros de la comunidad por parte de la autoridad exclusiva de los jefes de los tradicionales clanes. Surge en fin, para controlar quién es quién en la organización, sujeta a la autoridad y control de los que mandan a su turno. En una palabra, el objetivo era determinar conductas de desobediencia y delitos, para la identificación y el castigo de los culpables por el jefe, que en origen, detentaba la autoridad “religiosa, civil y política”.

En las organizaciones sociales, más evolucionadas y numerosas, se hacen necesarios más controles en los asentamientos urbanos, formados por las organizaciones económicas en torno a la agricultura - el principio de la degradación del Medioambiente -  y a los rudimentos del comercio en las plazas urbanas, donde se inicia la compraventa básica a través del trueque.

 Como el comercio desde el origen siempre ha tenido una mezcla de habilidades y picardías, era necesario un control de la comunidad observando a sus miembros, para aplicar  justicia discrecional por la misma autoridad que había dictado las normas, y regular por el que manda el principio egoísta de lo ”tuyo y de lo mío”. El tener todo lo necesario para sí y la unidad familiar, para tratar de perpetuar la cadena de Vida; pero además  tener para mostrar a sus vecinos, que alguna vez habían sido sus iguales.

A medida que la organización (los miembros de la sociedad) crecía en número, el ejercicio de la autoridad se hacía más complejo y, requería de más elementos de identificación individual. Ahí comenzaron los usos de los apellidos, con un espectro muy amplio, que en algunos casos llevaban un derivado del nombre del padre: Pérez , de Pedro; Álvarez, de Álvaro, González, de Gonzalo; Ramírez de Ramiro; y, así.

En otros casos respondían a los oficios: herrero, carpintero, zapatero; o a ciertas características personales de apodos o motes, que se fueron transmitiendo, por generaciones hasta que se instituyeron los Registros Eclesiásticos primero y Civiles después, en épocas relativamente modernas.

En los territorios de la Península Ibérica, se condensaron influencias nativas, fenicias, griegas, cartaginesas, romanas, hebreas, visigodas y árabes, éstos de casi 800 años a partir del año 711.

La invasión árabe con su religión, artes y ciencias, trajo nuevos conocimientos que se fueron aplicando en las tierras de Hispania conquistada: arquitectura, filosofía, medicina, matemáticas, astronomía sistemas de riego y otros, que a través de los eruditos árabes, judíos y cristianos, en la llamada Escuela de Traductores de Toledo, los conocimientos del los filósofos griegos, fueron traducidos al árabe por los lingüistas y sabios judíos, luego traducidos del árabe al latín, y de este modo Occidente a través de la Escuela de Traductores de Toledo, tuvo acceso al conocimiento de la Grecia clásica, piedra fundacional del pensamiento y el conocimiento Occidental.

A modo de ejemplo, es asombrosa la definición  que nos legó Demócrito ( 460 a 370 a.C)  ¡ hace más de 2.400 años...! con el desarrollo de la “Teoría atómica del Universo”, donde dice que la materia (las cosas) están compuestas por partículas diminutas, invisibles e indestructibles de materia pura( en griego : atoma, indivisible).Y, que aunque los átomos son de la misma materia visible, difieren de la forma, medida, peso...y, posición. Se mueven eternamente en un infinito espacio vacío(en griego: kenon, vacío). Los átomos chocan y giran, formando grandes agregados de materia.

La conquista del territorio de  Hispania por las fuerzas del Islam fue bastante rápido, habida cuenta que 11 años después del desembarco, como queda dicho en el 711, en el 722  se libró la batalla de Covadonga, en los Picos de Europa, en tierras astúricas.

El Reino Astur, fue el primero que inició la Reconquista, expandiéndose hacia Galicia y hacia las llanuras del Duero, que fueron alcanzadas hacia el año 900 por el rey Alfonso III.

En la Reconquista intervinieron astures, cántabros y, especialmente vascos. No en vano muga ( mojón, límite, frontera )  es un término eúskaro. Sólo  en la provincia de Zamora hay por lo menos dos pueblos :Muga de Alba, en el ángulo del Río Aliste con el Río Esla, afluente del Duero, y Muga de Sayago, en la ribera Sur del Duero.

La velocidad con que se expandió  la conquista árabe hacia el Oriente y hacia Occidente, por la ribera  Oriental y Sur del Mediterráneo y,  por las tierras del Magreb fue increíble.

Si pensamos que Mahoma , según datos históricos murió en el año 632, y en la Península Ibérica los árabes desembarcaron en el 711, en 79 años habían conquistado miles de kilómetros, y ocupado, colonizado y captado para el Islam a muchos pueblos. Una verdadera hazaña, cultural y militar.  

Cuando se instituyó el Emirato y luego el Califato de Córdoba, el centro cultural de Occidente, con la invasión árabe llegaron muchos judíos: eruditos, artesanos, comerciantes, banqueros y otros. No obstante en las monarquías Visigodas, en el área de las artes y los oficios, ya había una cantidad importante; seguro más de lo que podría apreciarse, pues al profesar la Corona el Cristianismo/Catolicismo desde Hermenegildo/Recaredo (año 586) la neutralidad y tolerancia religiosa fue disminuyendo, por tanto la exposición social del judaísmo se fue mimetizando a los ámbitos de las especialidades imprescindibles para la Corona: Filosofía, como conocimiento; finanzas, medicina , traducciones, artes, oficios y otros.

Inclusive en esos tiempos hubo conversiones al Cristianismo, pues se han encontrado algunos datos al respecto. Es más, hay noticias que con la destrucción del Templo de Jerusalén por Tito en el año 70, llegaron  contingentes de hebreos que se fueron incorporando con los residentes en la Hispania romanizada, donde todavía no estaba arraigado, ni mucho menos el incipiente cristianismo. En cambio el judaísmo tenía siglos de practicar su religión, la primera de las grandes religiones de Occidente. 

Instalado el Califato de Córdoba, durante un período bastante largo, hubo una aceptable tolerancia religiosa y cultural ( la religión era elemento esencial portadora de la cultura), de manera que muchos originariamente hebreos practicantes, seguían con sus tradiciones y cultos sin mayores inconvenientes.

Pero ya por los 970, el caudillo Almanzor o Al-Mansur (940-1002, llamado  Muhammad Ibn Abí Amir) , organizó el Califato con un régimen militar autoritario, disciplinado e intransigente, comenzó a vigilar y castigar las prácticas religiosas cristianas y judías. Esto comenzó con la formación defensiva de los núcleos Mozárabes (arabizados), de cristianos y en menor cantidad judíos que seguían viviendo en al-Andalus, con sus propias organizaciones sociales y religiosas, a medias, que fueron absorbiendo, los conocimientos científicos y artísticos de oriente. Hay noticias que Almanzor en sus correrías, sitió a Zamora y ordenó pasar a sus  habitantes a “cuchillo”, por lo menos una o dos veces, luego repoblada por mozárabes.

 A partir del siglo XI, primero con las llegada de los almorávides, y luego con los almohades ( que los persiguieron y expulsaron). La persecución y expulsión obligó a los mozárabes a ponerse en contacto con los reinos cristianos, a los que trasmitieron sus grandes conocimientos de las culturas orientales  :Matemáticas, medicina, botánica, sistemas de riego, astronomía, arquitectura y otras ciencias y artes, que dinamizaron la Reconquista.

La Reconquista, produjo otros núcleos de poblaciones de importancia, los:

Mudéjares( a quien se le permite quedarse): Eran poblaciones musulmanas  ( y judías) que se quedaban en territorio cristiano conquistado, con sus organizaciones y actividades, con ciertas limitaciones, al ser obligados a vivir en barrios periféricos o aljamas.

En las ciudades quedaban, encubiertos ( por aparente conversión y,  permisos especiales del Rey, por sus importantes servicios: financieros que demandaba la Reconquista, médicos y etcéteras).

Esto daría lugar a las primeras policías de investigación, soplones y delatores, que habían desarrollado un olfato especial, en cuanto a detectar el aceite, sobre todo en las frituras con este elemento, que olían su aroma (la del aceite) y no a la más común manteca de cerdo, que tanto la tradición y la ley ( Torá y Coran), basadas en sus religiones, taxativamente prohibían  ( siguen en vigor las normas) el consumo de todos los derivados del cerdo.

 Muladíes (adoptados): Hispanos  convertidos al Islam, después de la conquista  musulmana de tierras cristianas ( había también conversos de origen judío, cuando comenzaron las persecuciones), en especial de al-Andalus, opción usada por las comunidades hispano-visigodas, por las ventajas económicas y sociales de ser musulmán. En muchas oportunidades hubo revueltas contra la aristocracia musulmana en los siglos IX y X, que los colocaba  en situación de inferioridad y persecución.

Retornando a los argumentos, parece lógico suponer que los orígenes del apellido RATÓN, son muy particulares y especiales. Con probable inserción entre los tránsfugas de las aparentes conversiones y sus traslados territoriales, con los necesarios mimetismos que requerían las difíciles  circunstancias de vivir con cierta normalidad, para no ser desterrados con pérdidas de patrimonio y/o vida.”Capacidad de adaptación al medio social”.

No obstante, hoy se sabe mucho del tema, las cargas de la genética heredada, tienden a rebelarse ante los desbordes autoritarios de turno (los abusos, casi permanentes, del poder). Y, ahí viene el sambenito de identificación bien señalada a tener en cuenta.

Cuando llegó el reparto de los apellidos, la autoridad dispuso – casi seguro –que a determinadas familias rebeldes, movedizas e independientes, había que señalarlas con apellidos que no se confundieran en el colectivismo social, para tenerlos bien individualizados por sus rebeldías y “aplicarle el castigo”, como aviso de escarmiento para la comunidad.

Es muy curioso, que el apellido en cuestión, que nunca encontré en ninguna parte de España, ni de América, que no fuera originado en otra parte, que no fuera en Tolilla y pueblos hasta 15/25 kilómetros a la redonda, haya quedado tan circunscrito.  Aparte la particularidad de que más o menos el 80% de los portadores hayan sido mujeres, de acuerdo a lo conocido por mi. De haber sido al revés, la proliferación hubiera sido más amplia.

Sí he encontrado este tipo de apellidos diferenciados y de este tenor, en la gran colonia de origen italiano de la Argentina.

De manera que es una característica más, de las muchas que tienen España  e Italia, que a pesar de no haber sido ocupada por el Islam, sí recibió cantidad de judíos cuando estos fueron expulsados y/o perseguidos en España.

NOTA A LOS TEMAS DE PUEBLOS Y APELLIDOS:

También en tema de “asentamientos poblacionales” y determinación de apellidos, no hay que perder de vista la “trashumancia” del ganado, esencialmente ovino, que en la época estival pasaban de las mesetas (agostadas) a las sierras ( en especial las más verdes del norte).

La invasión del Islam, trajo además las costumbres de los baquianos caminantes de los desiertos, expertos en descubrir oasis y fijar asentamientos poblacionales a las orillas del elemento esencial de la vida:”El agua”.

En Castilla, Alfonso X el Sabio, dada la importancia que la trashumancia revestía, tanto en asentamientos de pueblos para consolidar la Reconquista, como por la riqueza itinerante de la ganadería ( en especial los ovinos) legisló sobre la Mesta y Consejo, si bien esos traslados y movilidad de riqueza, por un derecho natural de la vida, eran mucho más antiguos.

La legislación y los controles del paso por las cañadas, eran una especie de cálculo de inventario, que dotaban a la Corona de un cierto Presupuesto Económico, que aunque menos sofisticado que los modernos, tampoco era sencillo tener una buena idea de los recursos y, dónde se contaría con ellos en los momentos necesarios, dada la movilidad por traslados. Las “ganaderías andantes” fueron parte de las estrategias económicas de la corona o el poder de turno, desde remotos tiempos. Eran las fuentes de proteínas de alta calidad, cuyo nombre se desconocía, pero sus efectos nutritivos estaban a la vista de los observadores.

 

03).Nacimiento, Familia, infancia, niñez, adolescencia, juventud, educación e instrucción, análisis varios y otras definiciones.

 Nacido en Tolilla en la tarde noche del 28 de Octubre de 1928, según cálculos día de semana Domingo, en el soporte moderno del escaño grande de la cocina de más de 100 años ( referido por mi madre), que tenía sentido, habida cuenta de la necesidad de contar con agua caliente hervida, para el lavado de madre y criatura. La cocina era el único lugar adecuado para hervir el agua y mantenerla caliente, en caldera o cubo colgado en el llar sobre el fuego.

 Las especialistas en ginecología y obstetricia, fueron las buenas vecinas: la tía María Gelado y la tía Manuela Prieto (madre de María, Ángel y Juan González Prieto), con la ayuda de mis abuelas Juana y María, que aplicaban  los procedimientos y cuidados aprendidos de la cultura tradicional de la Zona.

El nombre Simón, estaba predestinado, por una predestinación triple ( una más que la denominada teología  de Calvino):

Primero, por mi abuelo materno Simón; segundo, por la añadidura de haber nacido el día de San Simón; y, tercero, por haberse así llamado mi antecesor, fallecido a 2-3 días de nacer, presuntamente asfixiado al mamar la teta de mi madre durante la noche y quedarse ella dormida; o a lo mejor por apnea del sueño ( comentado por mi madre).

Como en esas épocas se bautizaba los días Domingos, es casi seguro que mi bautizo, por el cura párroco de Lober-Tolilla ( don Sebastián), se haya efectuado el día 04 de Noviembre de 1928.

Mis padres: Balbina Álvarez Álvarez y Pablo Ratón Fernández, de 22 y 28 años de edad. El primer hijo, viable, del matrimonio .Luego vendrían Francisco (Paco: el 08-11-1931 + 30-08-2006); Consuelo el 10-03-1936; Rufina 18-06-1942 (posguerra).

Los abuelos: Maternos: Simón Álvarez González y Justina Álvarez (fallecida allá por los años 1915, cuando mi madre tenía unos 9 años) con los hijos Juliana, Florencio, Balbina ( mi madre) y Victorina. La abuela subrogante, para mis afectos la auténtica, Juana Río, casada en segundas nupcias con mi abuelo Simón, con quien hubieron los hijos: Ángel, Teodoro y Agustino.

Abuelos paternos: Francisco Ratón Tejero y María Fernández Vara, con hijos: Lorenza, Gabriela y Pablo (mi padre).Mis padrinos: Rafael Álvarez y Lucía Fernández.

Infancia y niñez:

Ya he dicho por ahí en alguno de los artículos escritos para Aliste y sus Pueblos, que aunque parezca mentira, mi recuerdo consciente más remoto data de Abril de 1930, cuando iba a cumplir  año y medio de vida. Las escenas, se corresponden con el viaje de mi prima Felisa a la Argentina, que embarcó el 30-04-1930 en Vigo.

Una, el viaje de Tolilla a Lober  para despedirse de parientes y amigos; viaje hecho a bordo de la burra cardona de turno, en un lado de las alforjas, con una piedra de contrapeso. El contrapeso parece que no era suficiente y, de vez en cuando tenía que tirar (Felisa) del otro lado de las alforjas, para que yo estuviera más alto, así por la propia gravedad, mantenía nivel de seguridad por un buen rato. Tal es así, que de regreso, de la pared del prado de la Patera de mi abuelo Simón, Felisa le agregó otra piedra, para que las piedras de un lado y yo del otro, estuviéramos en perfecto equilibrio. De manera que mi primer viaje del recuerdo fue en burra cardona, con piedras de compañeras, del otro lado de las alforjas.

No sería muy romántico, ni creo que haya muchos ( de los supérstites de esas quintas) que tengan el privilegio de haber viajado en burra, en las alforjas de un lado, equilibrado con dos piedras del otro, con año y medio de vida; además  recordarlo con nitidez. Pero así fueron las cosas.

El otro detalle, la fotografía de familia para llevar a la Argentina ( por Felisa + 1966 ) sacada en el Corral de Atrás de la Casa Solariega.

El fotógrafo vecino de Grisuela de Aliste, creo que llamado Pedro. Me parece cuñado de don Antonio, el Maestro de Tolilla de 1930/31 a 1936.   

Para la foto (las viejas cámaras con una manga larga de tela negra para meter en ella la cabeza del operador, llamar la atención con el pajarito,  apretar el botón de la perilla,  chispazo y  humareda del magnesio), con las cámaras digitales de esos años, posamos:

La abuela María; el abuelo Francisco; mi madre (Balbina); mi padre (Pablo), la Prima Felisa; dudo si estaba también el primo Domingo (Casas), no recuerdo; y, naturalmente yo.

La infancia  la pasé en familia, con todas las consideraciones, cuidados y afectos de padres, abuelos, tíos y primos ( en general primos de mi madre, salvo Felisa y Domingo que sí lo eran carnales). Además tuve el privilegio de ser el primer nieto de la familia materna y, nieto putativo  de la abuela Juana, madrastra de mi madre, que siempre manifestó a viva voz, que para ella y mi tías Juliana (no la conocí, murió unos meses antes de nacer yo) y Victorina, fue a todos los efectos la auténtica madre. No hacía distinción, al contrario, entre los hijos propios y los del matrimonio anterior de mi abuelo Simón. Conducta que me honro en destacar, al expresar el sentir de mi madre.

Para mi fue la abuela más querida y, dado que murió de cáncer en Marzo de 1933, los nietos que conoció fueron a mi hermano Paco ( + 30-08-2006), con un año camino de dos, y a mi con cuatro años cumplidos.

En relación con esta abuela, tengo nítidas dos circunstancias, que creo sucedieron en el mismo año 1932:

La primera, en la Primavera del 32, sembrando las patatas de una de las huertas del Prado Curato, ella encontró un nido de tordo, que tenía cuatro huevos pequeños, de un color verdoso. Los llevó a la casa y, con esos huevos y uno o dos de gallina, me hizo una tortilla ( tipo francesa) que todavía la estoy paladeando. De yapa ( del quechua: ayuda aumento, premio), me dio a escondidas un trago de vino tinto ( el primero que recuerdo).

¡Ah! Con la tortilla, estrenó una sartén pequeñita que me había comprado en Alcañices para hacerme en ella mis tortillas. Que complementaba a una         cazuelita de barro de Vidriales y, a un tazón grande, del mismo material que la cazuela, que formaban mis elementos de comida en su casa.

La segunda, era allá por la primera veintena de Diciembre de 1932. Eran los días de las matanzas de los cerdos del tío Juan Álvarez, viudo de la tía Martina Álvarez, hermana de mi abuelo Simón.

Yo había empezado la escuela en Septiembre del mismo año, con tres años cumplidos, casi cuatro, dado que sabía bastante bien leer y escribir, bajo la tutela de mi padre, que me había estimulado en forma natural.

Como era habitual, las matanzas se compartían con la familia, y mis abuelos Juana y Simón, estaban ayudando a su cuñado Juan, que sólo tenía 5 hijos varones ( ninguna mujer), si bien la tía Luisa y su hija Cándida le daban una mano en los quehaceres matanceros.

Recuerdo que en la media tarde, me vino la idea de ir a ver a mi abuela Juana, para ligar algunas cosa de comer de la matanza, que sabía estaba ayudando en las matanzas citadas.

Los alumnos mayores, entre los que se contaban mi tío Agustino, Isaac Álvarez, Manuel Martín y Bernardino Martín, bajo las indicaciones del Maestro don Antonio González, andaban en una poza cercana a la Escuela, confrontando medidas de peso con las de capacidad ( líquidos, en el caso agua de la poza), con el auxilio de una balanza de doble platillo. Así, de un lado una pesa de un kilo, del otro una vasija de un litro de agua, para ver qué pesaba más...

Los más pequeños, éramos observadores. Cuando me vino la idea de ir a ver a mi abuela, me fui apartando sigilosamente, hasta llegar al camino que entra en la parte arriba el Pueblo. De inmediato  salí disparado sobre las piernas a toda velocidad, hacia la parte llamada “abajo el pueblo”, donde estaba la casa del tío Juan.

Mi tío Agustino salió de inmediato a mi caza, pero por más que hizo no pudo alcanzarme. Llegué a la clásica puerta de cuarterón, llamé a mi abuela, me abrió el abuelo Simón cuando a metros llegaba mi tío y me refugié entre las piernas y el manteo de mi abuela Juana, que de ninguna manera permitió mi vuelta a la Escuela. Son recuerdos emocionales, que en este espacio y una vez más, quiero brindarle a mi querida abuela Juana, a los casi 75 años de los sucedidos.

No sabía leer ni escribir, como casi el 100% de la población, más todavía las mujeres al no haber escuelas ni maestros. Y si había, la cultura ancestral vedaba la instrucción formal a las mujeres. Pero me contaba mi madre que era muy inteligente y sentenciosa.

Como ejemplo, entre lo que se puede contar por escrito, mi madre me contaba ( por haberlo escuchado parando la oreja), que una vez en las charlas de las comadres, la tía XX le había dicho:” Mira Juana. Te voy a contar un secreto de fulana, pero no se lo vayas a contar a nadie.¡ Ah, no! Le contestó. No fulana XX, si es un secreto no me lo cuentes, pues si tú no eres capaz de guardarlo, yo no estoy obligada a hacerlo. Si me lo cuentas ya no es secreto.”

En la época de la niñez, recuerdo que era muy curioso y observador. Me gustaba especialmente, escuchar con atención las conversaciones de los mayores.

Además me fascinaban leer todo libro o escrito, aunque todavía no pudiera interpretar qué es lo que decía.

Mis libros de cabecera en casa, en la primera etapa fueron: La Buena Juanita. Una niña modelo en todos los sentidos, que era la protagonista, con un hermano medio tarambana, receptor de los buenos consejos y cliente de las reprimendas de los padres.

Otro, una Historia de la Religión elemental, que su lectura me producía una sensación de fantasía y misterio, con aquello de la creación del mundo, Adán y Eva con la serpiente y la oferta de la manzana; Caín,  Abel, los ángeles, los arcángeles, los reyes, profetas, jueces; el profeta Elías y su subida al cielo en un carro de fuego. Jacob sus sueños y sus hijos con las 12 Tribus, Sansón, David y Goliat, el incendio de los trigales de los filisteos con teas ardiendo atadas al rabo de los zorros, el profeta Daniel el horno y los leones. La corte de los Faraones, José, Moisés, el Nilo con las 7 vacas gordas y flacas, las plagas de Egipto, la zarza ardiendo que llamó la atención de Moisés, las Tablas de la Ley en el Monte Sinaí, el maná, las murallas de Jericó y todas esas etcéteras, para cubrir grandes escenarios de imaginarias fantasías.

Otro de los libros, era el denominado Frases y Cuentos, más terrenal y práctico...” Paseando Ceferino una mañana por el viñedo de la seca, encontró un pajarillo herido, que volaba y revoloteaba de cepa en cepa...”.O,”...Una señora muy sabia, hace unos años no sabía leer. Por las plantas circula un líquido que se llama savia...”O,”...el secretario y la secretaria, se fueron a la secretaría...”

Algún año después, encontré en casa de mi abuelo Simón, un libro de aventuras denominado:”Andanzas de Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno”, que era fantástico. Me acuerdo que Bertoldo era el ingenio andante; siempre acusado y perseguido por orden del Rey, por las fechorías que le hacía.

Una vez le había  robado provisiones de los almacenes de las tropas del Rey, para repartirlas entre los pobres, pero una vez más acreedor a ser prendido y llevado a los calabozos reales.

“Él se enteró y, bien de noche se metió en un portal dentro de un horno para que no lo encontraran. Temprano se levantó y, de noche había caído una copioso nevada. Si salía, dejaría marcadas sus pisadas y, por sospecha le seguirían el rastro. Pues bien,  se puso los zapatos al revés, y las huellas indicaban que había entrado, de manera que los guardias lo buscarían adentro del caserío y tendría tiempo de huir con sus pisadas mezcladas con la de animales y carros de la mañana”.

Los libros oficiales en la Escuela, eran las enciclopedias Dalmau & Cía: Básica, Elemental, Media y Superior. Una edición juvenil del Quijote (lavado de antiguas y malas palabras), en varios ejemplares de un tomo.

¿Quién soy Yo? Un libro elemental para niños, que era un paseo de fisiología y anatomía, con descripción de órganos y sistemas con sus funciones, desde el nacimiento a la adultez. Invenciones e Inventores. Tres niveles de manuscritos, con variadas caligrafías y tipos de letras, con distintos modelos de cartas: Familiares, de amistades, comerciales e institucionales (las caligrafías y la redacción, eran elementos esenciales en esos tiempos). Diccionario de la lengua castellana de un tomo.

Todos muy útiles. Pero los de más lectura por mi parte, eran el Quijote ( del que ahora tengo un par de ediciones completas, que releo un rato todas las noches en la cama, generalmente un capítulo cada noche, de tomo en tomo, a su turno en la mesita de luz, y luego volver a empezar).

En el libro Invenciones e Inventores, me fascinaban en especial las biografías de Luis  Pasteur ( la microbiología y vacunas de la rabia, estudios sobre el carbunco); Ramón y Cajal (Fisiología del sistema Nervioso, y funciones de neuronas por hipótesis, que a años vista resultaron ciertas); los Curie (el radio, el polonio, la radiactividad, etc.) ; E. Jenner ( vacuna de la viruela, por observación de las pústulas de las vacas, y cómo los que las cuidaban, no sufrían la epidemia o si la padecían era mucho más benigna; de la enfermedad derivó el nombre de virus, y de las vacas el de vacuna. Sentó las bases de la inmunización por medio de las vacunas); H. Ford (perfeccionó la cadena de producción de automóviles, desarrollando la estandarización de piezas y elementos intercambiables, aumentando enormemente la cantidad fabricada, con menores precios. Popularizó el automóvil): B. Franklin ( el pararrayos, estudios sobre electricidad sobre el flujo positivo y negativo. Patriota sobre la Independencia, organización y Constitución de los EE. UU). Cuando murió en su tumba pusieron esta inscripción:” Robó a los cielos el rayo y a los tiranos el cetro”; T. A. Edison  ( lámpara o bombilla eléctrica, desarrollo y perfección del telégrafo automático, gramófono y muchos inventos más); Isaac Peral (el submarino, acumuladores eléctricos, centrales de iluminación, torpedos y armas navales); J. de la Cierva  ( el autogiro y desarrollo de la aeronáutica) y, por supuesto todos los demás que fueron inventores en la Era Industrial (ganadores o no del Nobel) incluidos en la edición en poder de la Escuela, impresa y publicada por 1930.

Luego vendría la etapa del “estudiante pastor( pobres ovejas con tal pastor)” de 1943 a 1945, con los exámenes libres en el Instituto de Zamora, el paso por la Academia de Aviación, hasta Enero de 1950, año que decidí venir a Argentina, como principal mercadería de exportación de esos tiempos; dado que ni España ( con su propia guerra, su posguerra y, la posguerra de la II mundial, que por un tiempo España quedó aislada de la ONU), ni Europa ofrecían perspectiva alguna de realización personal a corto plazo.

Salí de Tolilla el 30 de Abril de 1951; de Vigo el 25 de Mayo del mismo año, en el vapor Giovanna “C”, con escalas en Dakar, Río de Janeiro, Santos, por las cercanías de Montevideo, sin escala en puerto; para llegar al Puerto de la Ciudad de Buenos Aires, el 09 de Junio de 1951( Sábado, frío y con lloviznas).

El día 13 de Junio del 51, en compañía de mi prima Felisa y su hija de 03 años Silvia, subimos en el tren llamado el Zapalero ( Buenos Aires-Zapala, localidad de Río Negro a unos 1400 kilómetros), a las 15 horas. Llegamos a la ciudad de General Roca, la principal de la provincia de Río Negro ( la capital es Viedma), el 14 de Junio a las 22 horas ¡ 31 horas de viaje por las Pampas de la provincia de Buenos Aires y de Río Negro...! Algo parecido al viaje en tren de León a Sevilla, vía Astorga-Salamanca, que hice en los últimos días de Agosto de 1949, pero con una menor distancia en kilómetros.

De la estación de tren, viajamos en un auto de los Establecimientos Frutícolas, a la zona de las llamadas chacras, del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, donde el Grupo Ferrari ( sin relación alguna con los autos) tenía en producción dos chacras de 01 kilómetro de lado cada una (200 hectáreas), de manzanas y peras de primera calidad internacional. En estos establecimientos,  el marido de mi prima Felisa era el administrador, con vivienda proveída por el grupo, me alojé hasta mediados de Julio.

A partir del 15 de Julio, me trasladé a General Roca, dado que había aprobado los exámenes para jefe de oficina y despacho, de un importante estudio jurídico (bufete de abogados).

Una vez instalado, mi objetivo principal era seguir los estudios universitarios, que tenían un requerimiento previo:” Aprobar las cuarenta y tantas asignaturas, propias de Argentina y América del Sur (Historias, literaturas, geografía política y económica, instrucción cívica, inglés, etcéteras)”.

Como los exámenes eran por el sistema libre ( no regular con asistencia al Instituto, que no tenía clases nocturnas), los exámenes eran: Primero escrito y eliminatorio. Aprobado el escrito, se pasaba al oral.

A partir de Septiembre/Octubre del 51 ( con el ánimo de dar los exámenes a principios de Diciembre del 52), hice provisión de programas de estudio y libros concordantes, que respondían a las exigencias normativas oficiales.

De manera que robando horas al sueño y, al descanso  del fin de semana y/o festivos, puse el operativo en marcha. La semana del Lunes 01 al Sábado 06 (el Sábado sólo de 09 a 13) de Diciembre del 52, arremetí con los exámenes libres en el Instituto de Enseñanza Media Oficial. Recuerdo que empecé el examen escrito con una asignatura de 5º: Cosmografía. Luego el oral; y, así sucesivamente con el resto de las cuarenta y tantas.

No me presenté al examen del idioma inglés, pues no estaba preparado para el mismo, dado que en España no era idioma obligatorio. Circunstancia que me impedía el ingreso a la universidad.

Como el promedio de las calificaciones obtenidas fue de 9,97 sobre 10; se me ocurrió pedir al Ministerio de Educación, que en función del antecedente de las calificaciones me dieran el inglés por aprobado, para tener rápido ingreso a la universidad.

El Ministerio pidió las actas de los exámenes con las calificaciones, y efectivamente, me dieron el inglés por aprobado.

De esta forma, en el mes de Julio de 1953, me trasladé a la ciudad de Santa Fe, en razón de no haber examen de ingreso en la Universidad Nacional del Litoral ( sí lo había en la UBA-Universidad de Buenos Aires-).

En Santa Fe, rendí (dar examen) varios exámenes de Julio a Octubre del 53, cuyo certificado inscribí en la UBA, para seguir los estudios en ésta. En esos tiempos, en Argentina no había universidades ni de la Iglesia o congregaciones, ni privadas. Recién empezaron años después con la UCA (Universidad Católica Argentina), por cuyas aulas también pasé, en horas nocturnas.

De manera que incursioné por las disciplinas de Derecho, Economía y Dirección y Administración de Empresas, con pasaje medio tardío por Sociología.

Todas esas disciplinas, en mayor o menor medida las he utilizado en mi vida laboral, que en trazos gruesos ha sido:

1951-1953.Jefe de despacho, presentaciones y notificaciones judiciales de Estudio Jurídico (bufete de abogados), en General Roca ( Río Negro). Además en 1952/53, Cónsul General Honorario de España en Río Negro (zona Patagónica).

1954-55.Ayudante del Gerente de Administración y Contabilidad de Cerámica Industrial Haedo, la más importante  en producción de refractarios de la Argentina en esos años.

1955-59.Gerente de Contabilidad y Administración, de industria metalúrgica y electro-mecánica integrada: FIMTA, Argentina, S.A, fabricante de maquinaria agrícola (cosechadoras y sembradoras); telares electromecánicos automáticos, del tipo RUTI, para tejidos de lana, algodón, sintéticos y mezclas; corte y plegado de chapas, para herrería de obra, bastidores de TV y carrocerías de autos (turismos).

En forma independiente, asesor de economía, organización, finanzas e impuestos nacionales y provinciales, de empresas textiles.

1960.Gerente de Administración y Finanzas de empresa fabricante de plásticos MAPLAST AMERICANA, S.A., para la industria automotriz, vivienda, bazar y artefactos del hogar. Asesoramiento paralelo de un par de textiles.

1961-1964 (Nacimiento de Pablo el 08-08-1961).Gerente de Administración y Finanzas de Florio y Cía, S.A.I.A.F. Bodegas, Viñedos, Sidreras y Olivares.

Elaboración y venta en Argentina y exportación a muchos países de América Latina, EE.UU y alguno de Europa.

1964-1968. Director de Finanzas y Control de Editorial Abril, S.A.E.F .Hasta 1980, que fue expropiada pos las Juntas Militares (cayó en manos de la marina), la más importante de Argentina en revistas de modas, semanarios políticos y culturales, de divulgación, de opinión, de humor, libros infantiles y otros.

1968-69 (Agosto del 68 a Mayo del 69).El mismo puesto precedente, de una de las más importantes industrias textiles integradas: CILSA ( Compañía Industrial Lanera Sociedad Anónima: lavaderos de lana, hilados de lana y mezcla para uso industrial, variedad y calidad en casimires para trajes de hombre y mujer, con tecnología inglesa e italiana).Era un grupo italiano.

1969-1983 (desde Mayo del 69.Uno más que el Francés).Gerente General del Grupo Editorial Siluetas S.A.C.I y F, de origen argentino, que por la deuda contraída con un grupo de 30 editoriales de España, sin posibilidad de pago, los 10 editores españoles, más importantes, tomaron a su cargo la deuda de los otros 20 ( con grandes quitas y plazos de pago ¡ lo normal...! ), se quedaron con la empresa argentina, logrando la transferencia del valioso inmueble en zona céntrica de la Ciudad de Buenos Aires con grandes almacenes y oficinas. En 1967, enviaron un economista español como interventor, al que yo sustituí, después de haber pasado todos los exámenes de selección, llegar a la terna de candidatos y, resultar elegido por cinco expertos ( 3 españoles, entre los que estaban dos editores de los 10 más el economista interventor y, 2 directores especialistas en Selección de Personal internacionales con sede en Argentina).

Los 10 editores españoles socios en la Argentina ( en España eran independientes, y de alguna manera competidores entre sí), eran:

Editorial Everest S.A , con sede en León.

Editorial Alhambra S.A, con sede en Madrid.

Ediciones CEAC S.A-Ediciones Noguer S.A-Ediciones Jover S.A-Ediciones Francisco CASANOVAS- Ediciones OIKOS-TAU S.A-Ediciones Bruguer-Daimón S.A-Editorial Miracle S.A.

Las 8 últimas nombradas, con sede en la Ciudad de Barcelona. Salvo OIKOS-TAU, con sede en Vilassar de Mar, cercana, pero provincia de Barcelona.

De manera que durante casi 15 años, fui el Gerente General del Grupo de Editores Españoles, con poderes generales de la empresa argentina y, con poderes generales especiales de las empresas españolas y de sus directores, para operaciones en Argentina.

Cuando me hice cargo de la gestión, ya estaba en  marcha el aparato militar, dado que el general Onganía había dado el golpe el año 66. A Onganía, al final de Mayo del 69, los estudiantes le hicieron el Cordobazo, que todavía aguantaría hasta Mayo de 1970, cuando se produjo el secuestro ( y asesinato) del general Aramburu. A Onganía lo sustituyo otro general elegido a dedo por el general Lanusse, que al final Lanusse, que desde el golpe de Onganía era el verdadero padrino militar, se hizo cargo del gobierno hasta 1973, cuando Perón ( muerto en Julio del 74) le dio paso a su mujer Isabelita hasta Marzo del 1976, que con el beneplácito de la mayoría se produjo el golpe de las juntas militares hasta 1983, con la cuasi guerra con Chile en 1978 ( frenada por la negociación del Cardenal Samoré, enviado del Papa), para llegar a la aventura irresponsable de la Guerra de Malvinas a comienzo de Abril de 1982. Yo había llegado de vuelta a Buenos Aires, luego de un viaje a España de dos meses, la víspera del día de la aventura.

En los 70, empezó el ajuste del peso argentino, quitándole dos ceros por la derecha, después de casi 80 años de haber mantenido su valor nominal. De manera que los que eran 100 pesos de valor nominal de curso legal, pasaron  a ser “un(1) peso ley 18188”. Hasta llegar, hasta hora, con el peso argentino, que sobre el peso de valor nominal de curso legal, hay que entender esta apretada síntesis:

10.000.000.000.000 de ajuste por quita de ceros. De manera que el peso de valor nominal de curso legal de los 70 hasta Abril de 1990, que es el valor nominal que rige hoy, ha quedado con un valor residual de:

1 pesos nominal de curso legal : 10.000.000.000.000 =0,00000000000001

¡ Imposible pensarlo!—Pero pasó. Es el gran Tsunami mundial sobre el sistema monetario.

Ni quienes lo vivimos, lo aplicamos en el día a día y, lo palpamos de cerca en la economía doméstica hoy lo podemos creer. Pero es ¡ la pura verdad, que pone el ánimo por el suelo y, los pelos de punta...!

El 30 de Octubre de 1983, caídas las juntas militares por su propia ley de gravedad, se celebraron elecciones libres, que ganó las presidenciales por el Partido Radical Raúl Ricardo Alfonsín, que también tenía mayoría en diputados, pero no en senadores ni en gobernadores de provincia, que eran de extracción peronista. De manera que se preveía tormentas en el horizonte cercano, con una especial animadversión militar que pretendía, despegarse de las responsabilidades de quién manda y quién obedece en la lucha contra los guerrilleros y la guerra de Malvinas.

En una palabra, los oficiales jóvenes enarbolaban la “obediencia debida”, para blanquear de paso, las arbitrariedades, la muerte y los tormentos, que en la mayoría de los casos respondían a propia autarquía, que había pasado por cuenta propia el rubicón de la orden, para sumar méritos individuales.

Como Alfonsín no compartía esa inmunidad de casi todos” obedientes por ley”, tuvo un montón de revueltas militares, que en la de la Semana Santa de 1997, lo llevó a decir públicamente desde el famoso balcón de la Casa Rosada, que da a Plaza de Mayo: “Argentinos, la casa está en orden” 

Que implicaba el compromiso de sancionar la “Ley de Obediencia debida”; que él quería dar a entender ( en el fondo sabía que no), que con esta medida, se terminarían las rebeliones militares contra su gobierno. Lo que de ninguna manera fue así, dado el atizar del peronismo que quería volver al gobierno, que siempre fue más pro-militar que el resto de los partidos.

Objetivo que lograron a dos años vista, con los asaltos populares a los supermercados del Gran Buenos Aires y otras ciudades, amañados por los gobernadores y alcaldes peronistas, que eran mayoría.

En el gobierno de Alfonsín hubo varios hechos:

Positivo: El difícil juicio a las juntas militares, que los jueces civiles, con todas las garantías de defensa en juicio, los condenaron. Sin duda un hito histórico para recordar y agradecer.

Negativos:

Haberle dado más importancia a la política que a la economía.

Haber generado y cargado con la responsabilidad de la hiperinflación. La más alta de la historia inflacionaria argentina.

Que empapelara con bonos públicos de corto plazo, la financiación del enorme crecimiento, por el empleo al amiguismo, del gasto público ordinario.

En Febrero de 1983, con el grupo de editores españoles en retirada ( era imposible importar y pagar dólares USA y cobrar con atrasos pesos que se devaluaban al instante), en la visita del Consejero Delegado de turno, del Grupo Ceac, le expresé que para fin de Octubre del 83 renunciaba a todas mis funciones en Editorial Siluetas S.A, dado que era inviable ese negocio por años vista. Con el agregado, que la asociación no había respondido a una vocación, sino al contrario: Había sido generada por el temor de perder. Como de vez en cuando tomo frases prestadas, una vez más recurro a Borges:” No nos une el amor, sino el espanto. Es por eso que te quiero y te aprecio tanto”.

Pues bien, como parece que los libros y las publicaciones con las editoriales, tienen un contagio muy particular, en Agosto del 83 fundamos con dos socios más una nueva editorial; EDICLE S.R.L, que comenzó a funcionar en sus actividades en 1984, en pleno paraíso de la hiperinflación. El final desastroso estaba a la vista, e irremediablemente cesó en sus actividades a principio del 88, con cese voluntario y sin deuda alguna con terceros, incluidas las fiscales.

1988-2001.Ingresé como Director, conforme mis saberes y especialidades, en el Grupo CTM.S.A, editora y distribuidora de fondos científicos y técnicos del Grupo Masson, al que se le incorporó los residuales de ciencias y tecnología de Salvat Editores, S.A.

Las privatizaciones  y el tipo de cambio atado al dólar USA: 1 peso = 1 US$, trajeron la ilusión de la falsa Primavera. Que de Primavera nada; de ilusión montones.

El artífice de los dos desaguisados , como cabeza visible, fue el mismo: El Economista Domingo Felipe CAVALLO. En el 90 un peso igual a un US$, siendo ministro de economía de Menem; en el 2001, siendo ministro de economía de la Rúa , el Corralito. Llegaron las víspera Navideñas, saltaron los fusibles, los cacerolazos y, volver a empezar...Pero no desde la planta baja ( del nivel cero). A empezar desde las profundas cavernas del averno.

Ahí sí, ya decidí tirar la toalla de los asesoramientos y los negocios, con más de 50 años de servicios en Argentina. Me remití a la cocina, al ejercicio cotidiano de bicicleta fija, a las compras en los supermercados, a recibir y enviar información por Internet, a cuidar de la enfermedad crónica de mi                mujer. Y desde el 02 de Mayo de 2006, a gozar de las delicias de mi nieta Paula Jimena KATON TEJEDA, camino de los 14 meses.

Dejo constancia, que desde 1970 a 2000, he sido colaborador y asesor en varias disciplinas “ad honórem”, del Sector  Libros, Revistas y Publicaciones, de la Cámara Española de Comercio en la Argentina ( por muchos años el más dinámico e importante en cultura y negocios).

 

NOTA ESPECIAL DE CIERRE:

La grey o Familia Alistana, en estos tiempos de Verano, seguro volverá a las fuentes, cargados de ADN de Aliste y de otras diversas latitudes que enriquecen la raza.

Se sabe cada día más lo que la herencia genética representa, en lo fisiológico, funcional y emocional para las personas. Y, será largo el camino científico por recorrer en manos de los investigadores de biología, con su idioma reducido por ahora a cuatro letras que identifica las Bases Nitrogenadas y los pares del ADN:”A(adenina)T(timina)C(citosina) y G(guanina).De estas secuencias de A+T y de C+G ( llamados enlaces débiles) se forma el genoma humano, que tiene unos 3.000 millones de pares de base. Con la secuencia específica de bases se llega al gen ( se han identificado 22.000 genes y, el cálculo es de 20.000 a 25.000)  que determina una función o característica, que puede ser heredada ( Fuente: Revistas académicas: Nature y Genome Research y esquema de la Cátedra de Biología Molecular de la UBA- Universidad de Buenos Aires-.Publicación del diario Clarín de Buenos Aires. Sección Ciencias. Día 15-06-2007).

Dicho todo esto, es  bastante difícil de entender por la gran mayoría de los viandantes. Pero en condiciones normales, somos tenedores de todo eso ( es nuestra Vida).Seguro disfrutarán del terruño a lo grande, con reencuentros de vacaciones, celebración de Fiestas; el disfrutar de paisajes, fuentes, sombras de las riberas, chorizos y jamones, asados de corderos a la leña, e infinidad de pequeñas cosas que hacen gratas las conversaciones de los vis a vis anuales, con parientes y vecinos amigos. Hay tantas cosas que contar, que en vez del” París que bien vale una misa”, más valen una buenas vacaciones con amigos y vecinos, con muchas cosas en común. Esas saludables y felices vacaciones por las Tierras de Aliste ( Tolilla, incluida aunque esté en zona fronteriza de la Comarca ) , se las deseo de verdad, desde este Hemisferio Sur. Con la particularidad que disfrutaría mucho, de estar presente en esas tertulias veraniegas, sin las obligaciones de antaño de las siegas, las trillas y los riegos de las hortalizas de las huertas, muchos de ellos nocturnos para el mejor aprovechamiento del caudal de agua por las regaderas.

Y de esta manera se da por cerrado este artículo con destino a Aliste, vía Tolilla, que es el lugar donde gratuitamente he instalado el radar imaginativo, para no perder las ondas de las emociones por los recuerdos. Son recuerdos propios, que hacen a mis vivencias personales y biográficas, que no son las más aconsejables por estar teñidas de cierto personalismo. Pero como es al que más conozco ( o creo conocer), las escribo.

  

En la hoy fría Ciudad de Buenos Aires, a los 17 de Junio del 2007.

Simón KATON ALVAREZ

 

NOTA QUE PONE DE MANIFIESTO QUE TENGO LA CABEZA DURA:

Hoy me pasó. Y de esto ya no recuerdo las veces, pero por simple cálculo  deben andar cerca de las 3.000. En España llevándome por delante ramas de árboles, con mucha frecuencia por distraído “imaginando mi mundo”; otras veces por audaz y temerario, como por ejemplo el montar en la punta de las  icesas como se llamaban en la Comarca( biga de negrillo sano y joven, aserrada en un formato de”Y” que era el bastidor de los carros donde se asentaba la caja y el eje transversal de las dos ruedas), con el contrapeso de un montón de rapaces atrás y alguna carga adicional, que elevaban hacia arriba la icesa hasta que la parte de atrás de la caja del carro pegara en el suelo, que como el carro estaba en el portal, la icesa llegaba al techo, yo montado a lo vaquero en ella, pero primero estaba mi cabeza que oficiaba de soporte. Las sogas atadas a las vigas del portal, para armar el columpio, que al tomar fuerza y velocidad ( que disfrutaba) se veía lo que estada delante, pero no donde podías golpear la cabeza atrás, que siempre había algo. El cuarterón de la puerta, ni cerrado ni abierto a medio ángulo, que solía llevar por delante con la frente; y, así sucesivamente.

Y amigos, en los domicilios en la Argentina, en ventanas abajo fijas, y arriba hojas móviles, abrir arriba, agacharme para ver o hacer algo, levantarme y meterle el cabezazo a alguna hoja de la ventana, con la parte donde los curas se hacían el redondel afeitado ( el remolino), era muy frecuente.

Desde hace unos cuantos años, mi lucha es con las puertas de las alacenas, colgadas en lo alto, que en la cocina hay 3 cuerpos de 3 puertas cada uno, que conforman 9 puertas; cuya base, abierta en esquina, se ajusta al choque exacto de mi frente. Como soy un poco atolondrado, en mis tareas culinarias, suelo abrir varias puertas sin cerrar ninguna. Y ¡ claro ! el cocazo de frente o cabeza con las esquinas de las puertas, es inevitable. Ahí, sí, cierro todas las puertas de todas las alacenas, hasta el próximo porrazo. Es increíble, a los burros les basta un tropezón, y en el mismo lugar no vuelven a reincidir.

Sin descartar las puertas de cristal templado ( en la entrada del edificio donde vivimos hay una), que mirando sin ver y, creyendo que está abierta, en segundos el choque de la frente con sonoras vibraciones, dice que está cerrada.

De tanto en tanto, en algunas vidrieras internas del mismo material blindado con vista a la calle, te hace perder perspectiva de distancia  y te aseguras el cabezazo. Y cosas así.

Yo me temo que ya no voy a aprender ni escarmentar, pero les puedo asegurar que tengo ¡ la cabeza dura...!—En lo físico y, también en el otro lado de las cosas.—Como se decía por Aliste: ¡ tiene una cabeza de burro ¡ ó  ¡ es una cabeza de burro...! Y, por ahora lo dejamos aquí.

S.K.A-17-06-2007

 

simkaton@fullzero.com.ar

 

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Escrito por D.F.F.

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