ACEPTAREn aliste.info utilizamos cookies propias y de terceros con la finalidad de optimizar la navegación y obtener estadísticas que nos permitan mejorar los servicios prestados a través de esta página. más información
Qué lugares hay de interés en tu pueblo?

Añade uno
Descargate el PDF gratuito de ADATA
con la guía de setas.





aliste.info en facebook

Siguenos en:
http://facebook.com/aliste.info

aliste.info en google+

Siguenos en: https://plus.google.com/113384361826438383797

aliste.info en twitter

Siguenos en:
http://twitter.com/alisteinfo

aliste.info en youtube

Siguenos en:
http://youtube.com/alisteinfo

Filtro Por pueblo

Mostrar novedades solamente de: Ver Todos los pueblos

Tag: Opinión

TAGS: TurismoTradicionesOpiniónAlistanos por el mundoAsociaciones
13ENE2013

Las mascaradas de los cencerros de oro (ORIGINAL RETIRADO DE LA OPINIÓN)

vía
La Opinión de Zamora Comarcas
http://www.laopiniondezamora.es
URL: http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2013/01/13/mascaradas-cencerros-oro/653124.html
Artículo de opinión de TOMÁS BLANCO sobre el nuevo proyecto europeo de mascaradas anunciado por la Diputación de Zamora.
3.01.2013 | 02:47
Las mascaradas de los cencerros de oro Las mascaradas de los cencerros de oro
 
 

En plena histeria colectiva por la búsqueda de la identidad y las raíces que dan sentido a la estupidez humana, los líderes sociales, en otras denominados caciques se han metido en la vorágine de encontrar los auténticos valores que dan sentido a los zamoranos.

En esta carrera absurda, más bien relacionada con el complejo de inferioridad que por años se nos ha inculcado, los portaestandartes de la causa han encontrado Eldorado, en el ruido de los cencerros que recorren la provincia por estas fechas.

Las mascaradas (como algún iluminado sin criterio ha denominado a tan singulares representaciones que algunos casos portan una máscara, pero en la mayor parte de los casos no) saltan del anonimato del tercer mundo zamorano, a las pasarelas de la alta gordura. Cuestiones semánticas aparte y en plena crisis de pelotazos inmobiliarios, que mejor excusa que la exaltación de lo nuestro, de nuestro patrimonio cultural: ¡de nuestras mascaradas! y a lo egipcio repartirse 400.000 pavos de fondos europeos a los que el Patronato de Turismo de Zamora, por arte de magia, le inyecta 93.000. Digo por arte magia porque por mucho ruido que hagan las «cencerras», tal cantidad de dinero no aparece por abiogénesis (término empleado por Thomas Huxley para definir lo que Aristóteles denominó el origen de la vida por generación espontánea), para volver a entrar por el mismo buraco. Servidor no se cree que por mucho aguinaldo que pidan los de las máscaras, generosa la Diputación, en lugar de un par de longanizas apoquine casi medio millón de euros, y no por falta de chorizo curado, con el pretexto de revitalizar la tradición.

A estas alturas de la película, España con la soga a la altura del Ebro y con el deber de devolver a Europa todo lo que no se haya bien o mal empleado, pues algunas bodegas de la capital parecen guardar, en lugar de toneles, sacas de fondos europeos que por años no se han invertido en la provincia. Como Europa pide cuentas y nos ha pillado de chuletas por Aliste, ¡Eureka! Que mejor forma de darle aire a la pasta que las mascaradas.

En esta España de los aeropuertos que no despegan aviones, estaciones que no paran los trenes, ciudades de las ciencias sin científicos y polígonos industriales alistanos sin empresas, sin agua y sin luz; pues por qué no un pelotazo enmascarado a las mascaradas o «mascarazo». Definamos al mascarazo como una nueva forma de llenar el bolsillo con fondos europeos destinados a otros propósitos y que por falta de acuerdo transfronterizo, exceso de «ácido asnoico» en el seso político y desidia de los zamoranos se los reparten entre cuatro con el pretexto de que unos mozos vestidos con pieles de oveja, mamaos como piojos a J&B y pacharán, van pidiendo el aguinaldo de puerta en puerta.

En principio, la idea no es mala y 400.000 euros bien podrían ayudar a las asociaciones locales o a los ayuntamientos (recordar al lector que las mascaradas cuestan dinero); lo de mantenerlas vivas no depende de las limosnas de las instituciones si no de otra cosa que Natalia nos contará mas abajo. Pero no, el Patronato avisa a las mascaradas, sin previa consulta, que se va a fundir 400.000 pavos en un par de desfiles en Zamora y Bragança y alguna otra chirigota. La idea es, «mascaradas os vamos a ayudar, para ello os vamos a llevar de desfile en desfile». Hombre, con medio millón de euros yo las llevo a Río de Janeiro con las mulatas, pero a Zamora y Bragança, es de traca. Sería absurdo que el Patronato se gastase 400.000 euros en promover el consumo de vino de Toro en Toro o promover el románico en Zamora. Vale, veámoslo de otra manera y vamos a hacer un desfile en Río de Janeiro con los Carnavales, por llamarlo promoción. Yo de entrada, me apuntaría seguro y de paso pillar cacho con alguna «garota» de Ipanema. Pero seamos serios, sacar las mascaradas de su entorno, es como sacar a un león de la sabana para meterlo en un circo. ¿Alguien se imagina a la Cofradía del Silencio sacando en procesión al Santísimo Cristo de las Injurias por las calles de Bucarest, para promocionar la Semana Santa Zamorana? Vamos, el género bobo se queda corto. A ver si va a resultar ahora que el Diablo Grande de los Carochos tiene menos categoría que el Crucificado y la Diputación va a ser la proxeneta de las mascaradas y los Carochos su puta de lujo.

Delirios de grandeza de un Diablo a un lado, cuando se suelta institucionalmente tal cantidad de pasta (equivalente a crear 20-30 puestos de trabajo), hay que revisar que hay detrás de las mascaradas, porque sino todas, muchas rozan o están en la ilegalidad y cuanto antes necesitan un tuneado acorde con los tiempos de la Europa en que vivimos. La justificación de descomunal gasto es atendiendo a lo que los «entendidos» en ritos paganos, dicen da sentido a nuestra tradición. Nos hablan de la lucha del bien y del mal, del solsticio de invierno, de la purificación de la ceniza, la fertilidad de la mujer y la pureza de la tradición basada en el cromosoma XY y gilipolleces varias. Me permito el sarcasmo, porque para mí cualquier afirmación sin demostración empírica, es «modus tollendo tollens» o falsedad. Yo he formado parte de los Carochos varios años y lo único que me viene a la cabeza son unas cogorzas de puta madre, todavía me mareo de pensarlo y como yo creo que la mayoría.

Señores de la Diputación ¿están Uds. patrocinando eventos en los que adolescentes menores de 16 años se pillan una tajadas descomunales? No es una acusación, es una observación y experiencia personal. Por otro lado el uso de animales, generalmente burras, como parte del espectáculo es común en varios pueblos. De hecho la burra de mi casa ha sido por años parte de la comitiva de los Carochos. No existe legislación alguna, en cuanto al uso de animales en las mascaradas. Bueno, sí existe en el BOCYL y en el BOE así como legislación europea acerca del uso de animales en eventos públicos, pero las mascaradas se las pasan por el forro, no por maldad, sino por falta de conocimiento. Por experiencia de nuevo, a los animales no se les maltrata, al contrario yo creo que hasta disfrutan y más de una burra vieja ha rejuvenecido con un par de tragos de Soberano, pero ¿y sí ocurre un accidente con un animal en un evento de vuestro patrocinio? No es una acusación, es una advertencia.

Pero en toda esta tontuna por ver quién la tiene más larga, la palma este año se la ha llevado Pozuelo de Tábara donde se le ha otorgado el privilegio a una moza a formar parte del Tafarrón. El problema está en que dicho privilegio, ya otorgado previamente por el Artículo 14 de la Constitución Española, fue sometido a referéndum popular. Es fácil pensar por el subidón que produce el calentón popular que es una medida democrática acorde a los tiempos, pero hijos míos, esto es España y no Afganistán y la etnia que predomina en Pozuelo es la paya. Si el referéndum se hubiese producido en un país islámico o en el poblado gitano de la Alberca, todos nos estaríamos tirando de los pelos y la noticia sería de portada. Pero no, esto pasó en Zamora y, en su lugar, parece que hay que aplaudir la noticia por el buen rollo que rezuma y Uds. con un par van y lo patrocinan. No contentos con el plebiscito y sacando pecho por el consenso popular, en Pozuelo se soltó la siguiente perla (cito textual de la noticia de este mismo periódico): «se ha perdido pureza, pero se mantiene la tradición». Como chiste ya no se lleva ni en los archivos de Gila, pero como declaración, es un delito tipificado en el código penal al afirmar que la mujer, como el tubo de escape, contamina. Por otro lado el artículo 9.2 de nuestra Carta Magna: «consagra la obligación de los poderes públicos de promover las condiciones para que la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas». A día de hoy las mascaradas son en su mayoría XY es decir masculinas y no conozco ninguna institución o poder público que promueva la igualdad de sexos en los participantes. Como anécdota, el personaje más repetido en las mascaradas de diferentes pueblos es la Madama (hombre vestido de mujer). A este papel los estudiosos siempre le otorgan la fertilidad, la pureza, la virginidad, etc? a mí se me ocurre que ya allá de los tiempos, el mariquita del pueblo (con mi respeto absoluto a los gays), pues en vez de vestirse con pieles de ovejo y harapos malolientes, decidiese pintarse la cara, ponerse una saya planchada y con la excusa salir del armario por un día, al fin y al cabo pudiese ser una falsedad como otra cualquiera de las que cada vez más libros repiten sin criterio.

En resumen, éste es el panorama en el que la Diputación nos quiere hacer el visto y no visto con medio millón de euros para salvar la tradición. Queridos magos del «trocomocho», el timo de la estampita es más viejo que las mascaradas y la tradición ya está salvada y gira por sí misma. Para que vean que no voy de farol, me permito copiar y pegar de mi página de «Facebook» el comentario de Natalia, mujer y joven de Riofrío de Aliste, por si alguien tiene dudas de en qué se emplea el dinero de todos:


«Se escuchan ya las cencerras a lo lejos. Cada golpe de changarro va marcando el ritmo que siguen los latidos del corazón, al oír el esperado son de cada uno de enero. Una entrada de año sin Carochos sería como ir a las Fuentes una tarde de verano y no beber agua, los Carochos se sienten, es algo difícil de explicar, pero si tú eres de Riofrío y desde pequeño has deseado que llegue cada primero de enero, sabes de lo que hablo.

Al llegar las navidades al pasar por la plaza del pueblo lo primero que veo es la luz que sale por la puerta del salón, esa luz brillante que me recuerda que queda poco para el gran día. Tiene que estar todo a punto, pero nunca todo sale bien. «Ahora no es como antes me dice mi abuela». Ella me contó que mi bisabuelo el ti Juan Rodríguez, que fue un magnífico Diablo Grande, entrenaba largos ratos en el antiguo sobrao de su casa. Yo no lo conocí, apenas conservamos algunas fotos de él. Pero aún sin conocerlo, aún sin haber hablado nunca con él, puedo tener el mismo sentimiento que él tuvo años atrás. Por eso los Carochos no son una simple mascarada como pueden ver aquellos que nos visitan el 1 de enero, los Carochos son tradición, son alegría, sentimiento, recuerdo, pasión...».

Yo no tengo más que añadir, solo que no nos engañen.



0 puntos
(0 votos)


Escrito por CALAiTO

+info
TAGS: TurismoTradicionesOpiniónAsociaciones
03ENE2012

Un patrimonio en peligro de extinción

URL: http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2012/01/03/patrimonio-peligro-extincion/569850.html
Zona oeste - CHANY SEBATIÁN

 
 
 
Zona oeste

Un patrimonio en peligro de extinción

 
 10:09 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Las mascaradas de invierno de Aliste y Trás-os-Montes representan un legado social, cultural y etnográfico de infinito valor que ha sobrevivido desde la noche de los tiempos hasta nuestros días gracias a la voluntad de las gentes de nuestros pueblos. La historia se escribe utilizando como piedra angular los pequeños aconteceres de quienes viven su presente orgullosos de sus orígenes, mirando al futuro, sí, pero sin olvidar su pasado.

Las mascaradas alistanas y trasmontanas tienen entre sus valores una ancestral y peculiar indumentaria que, junto a danzas, carreras y peleas son, a primera vista, lo que más llama la atención, principalmente a los profanos en la materia. Sin embargo, en lo más profundo de sus orígenes, brilla con luz propia el sentido y el sentimiento humano y social, la lucha entre el bien y el mal, la comunidad, lo religioso y lo pagano.

Nada, desde el primer al último ritual es casualidad, sino el reflejo de alguna situación real (historia) o ficticia (leyenda) sobre un acontecimiento concreto que las hizo nacer, siempre como motivo de agradecimiento, ya sea a san Esteban Protomártir o al Niño Jesús, aunque las representaciones se sustenten también en la picaresca y la ironía que, muchas veces, es la mejor manera de llegar a cultivar la tradición y a cautivar el corazón de quienes se muestran agradecidos, de quienes reciben los buenos deseos, incluso de los diablos, y de cuantos no comprenden o no quieren comprender.

El Tafarrón de Pozuelo se descubre ante san Esteban, lo mismo que hace el Cencerrón de Abejera al pasar por delante de la iglesia; Los Carochos de Riofrío y Los Diablos de Sarracín al llegar a una casa donde falleció alguien rezan una oración por su alma; Los Zamarrones de Villarino al cruzar la frontera hincaban una rodilla en tierra pidiéndole permiso a las pastoras portuguesas de Vale de Frades en busca de su amor.

Está muy bien promocionar las mascaradas. Lo que no es de recibo es que particulares e instituciones las utilicen para presumir en Lisboa o Zamora de un gran legado cultural y luego cuando llega la hora de la verdad, entre la Inmaculada y el Martes de Carnaval nadie se acuerde de ellas y llegue el desbarajuste padre. Muestra de ello fue estos días la desastrosa organización de horarios en «La Raya» levantado una polvareda de criticas, justificadas, en España y Portugal.

Resulta una paradoja, cuando no una utopía, hablar de conseguir para las mascaradas su declaración como Patrimonio de la Humanidad cuando al paso que vamos habrá que declararlas es en peligro de extinción. Las mascaradas nunca fueron puro teatro sino sentimientos del alma y el corazón como motor de la vida misma. Ahí esta su gran valor a preservar.



0 puntos
(0 votos)


Escrito por CALAiTO

+info